
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2005 Vol. 29 No. 02
Rusia
Inversores extranjeros nerviosos por Rusia tras venta de petrolera
Por Brian Williams
La controversia que rodea la subasta pública de la subsidiaria principal de
la compañía petrolera rusa Yukos Oil Co. el 19 de diciembre hace resaltar los
conflictos que existen entre los inversionistas capitalistas extranjeros y los
aspirantes a capitalistas locales, incluidos los antiguos y actuales
burócratas. La disputa, con toda su crudeza, se trata de la acumulación
primitiva de capital, especificamente, sobre quienes entre las capas dominantes
en Rusia se convertirán en los dueños de los vastos bienes del país que antes
estaban nacionalizados.
Para Washington y otras grandes potencias imperialistas, las inversiones en
Rusia, con su inmensa base industrial y grandes recursos naturales-incluidos el
petróleo, gas, carbón y muchos minerales-han sido consideradas como una
proposición potencialmente atractiva para el futuro si un régimen estable
capitalista y el “imperio de la ley” fueran establecidos. Pero los
inversionistas de países imperialistas están cada vez más nerviosos sobre la
posibilidad de poder siquiera recuperar el capital que invirtieron, ni hablar de
transformarlo en una empresa lucrativa.
Al centro de los conflictos más recientes se encuentra la decisión del
gobierno ruso de desmantelar a Yukos, la productora de petróleo más grande del
país. La subsidiaria más grande de Yukos -Yuganskneftegaz- fue puesta a
subasta para recuperar parte de los 28 mil millones de dólares que el Kremlin
dice le deben en impuestos retrasados. Yukos emplea 130 mil trabajadores en 60
ciudades rusas, extrae cerca del 20 por ciento de todo el petróleo ruso y suple
el 2 por ciento del consumo mundial. Solo su inmensa subsidiaria produce la
misma cantidad de crudo en un día que la producida por toda Indonesia y más
que el país miembro de la OPEC, Qatar.
Los conflictos entre el fundador de Yukos y su principal accionista, Mikhail
Khodorkovsky y el grupo de burócratas del gobierno encabezados por el
presidente ruso Vladimir Putin han venido aumentando. Khodorkovsky, un banquero
que se apoderó de bienes petroleros en una subasta estatal en 1993, se ha
venido enriqueciendo, convirtiéndose en el hombre más rico de Rusia. Pero no
tomó en cuenta que tener mucho dinero no es suficiente cuando se tiene que
enfrentar a competidores que controlan el gobierno. Después de divulgar que se
estaban realizando negociaciones para la venta de parte de Yukos a una gran
empresa petrolera occidental, Khodorkovsky fue arrestado y encarcelado en
octubre de 2003 bajo cargos de evasión de impuestos y desfalco. El enfrenta
hasta 10 años de cárcel.
Putin y Khodorkovsky y sus lugar tenientes fueron parte del aparato
burocrático estalinista que gobernó Rusia por décadas. Esta burocracia
funcionó como una casta parasítica que se impuso sobre el estado obrero que se
creó a través de la revolución socialista de Octubre de 1917 y que llevó a
los trabajadores y agricultores al poder. Aunque traicionaron la revolución y
llevaron a cabo una contrarrevolución política, esta capa parasítica no
restableció el capitalismo.
Los esfuerzos para vender las industrias controladas por el estado en Rusia y
crear de esta burocracia una clase capitalista se han venido realizando desde la
ruptura de la Unión Soviética en 1991. Pero los eventos actuales demuestran
que este es un proceso largo e inestable.
En un esfuerzo desesperado para detener la subasta planeada por el gobierno
ruso, funcionarios de Yukos buscaron protección declarándose en bancarrota en
una corte federal en Estados Unidos.
El 16 de diciembre un juez federal de bancarrota en Houston, Letitia Clark,
emitió una orden de restricción para prevenir la participación de Gazprom y
los consorcios financieros que planean financiar su oferta, en la subasta. Los
bancos-incluidos ABN Amro, BNP Paribas, Calyon, Deutsche Bank, J.P. Morgan y
Dresdner Kleinwort Wasserstein-procedieron a congelar entre 10 mil y 13 mil
millones de dólares que planeaban prestar a Gazprom.
En su decisión Clark dijo: “Partícipes en el comercio internacional, en
Rusia, en Estados Unidos y en cualquier otra parte anticipan que cuando
invierten en empresas extranjeras pueden hacerlo sin miedo de que sus
inversiones puedan ser sometidas a acciones confiscatorias por agencias del
gobierno extranjero”.
En la subasta del 19 de diciembre una compañía previamente desconocida,
Baikal Finance Group, hizo la única oferta -9.3 mil millones de dólares-
adquiriendo así el control de la unidad de Yukos. Uno de los corresponsales de
la agencia noticiosa ITAR TASS visitó la dirección enlistada por esta
compañía in Tver, 125 millas al noroeste de Moscú, y solamente encontró un
teléfono celular y una tienda de abarrotes abierta las 24 horas.
“Rusia se está convirtiendo en un lugar donde no se puede invertir. La
situación es muy triste”, se lamentó Martin Taylor, gerente de fondos de
cobertura del Thames River capital de Londres, informó Reuters.
Un informe de 1998 de la agencia pro imperialista U.S. Freedom House dice que
cerca del 95 por ciento de las 24 mil granjas estatales y colectivas en Rusia
han sido “reorganizadas, pero que la mayoría no han sido reformadas”, o sea
que la tierra aun no ha sido privatizada. “Más del 70 por ciento de la
industria controlada por el estado ha sido convertida en propiedad privada desde
que empezaron las reformas de mercado en 1992”, dice el informe. “Sin
embargo, las ‘joyas de la corona’ de la industria siguen siendo monopolios
del estado y continúan dominando casi todos los mayores sectores industriales”.
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