
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2005 Vol. 29 No. 02
Estados Unidos
Condenan despido de sindicalistas
Empacadores de Dakota Premium Foods resisten ofensiva patronal
Por John Pines
St. PAUL, Minnesota-Miembros y representantes del Local 789 del sindicato de
la industria alimenticia UFCW se están organizando para responder a los
despidos de sindicalistas en el matadero Dakota Premium Foods. Entre los
despedidos se encuentra Miguel Olvera, uno de los delegados sindicales en la
planta. Olvera ha sido uno de los dirigentes de la lucha a través de la cual
los trabajadores de Dakota Premium ganaron la representación sindical en el
2000 y un convenio sindical el año siguiente.
“El local está trabajando vigorosamente para defender el empleo de Miguel
Olvera. No estamos escatimando gastos, ni tiempo ni energía para que sea
restituido y para recobrar sus salarios y beneficios perdidos por causa de este
despido injusto”, dijo Don Seaquist, presidente del local 789 del UFCW.
Olvera fue despedido poco después que la compañía entregara advertencias
disciplinarias a docenas de miembros del sindicato exigiendoles que trabajen
más rápido y que limpien los huesos de la carne todavía más de lo que ya
están haciendo. Cuando la compañía intentó esto incialmente el verano
pasado, el local 789 respondió con una petición de los trabajadores demandando
que la compañía cese la práctica de llevarlos a la oficina para amonestarles
por dejar los “huesos sucios”. Los patrones cesaron sus advertencias
después que 90 trabajadores firmaron la petición.
Los sindicalistas han explicado verdad tras la estrategia de la compañía de
atacar a los dirigentes de la unión en la planta como parte de sus esfuerzos
para debilitar al sindicato en su totalidad. También han circulado una
petición para exigir la restitución de Olvera.
“Hermanos y hermanas de trabajo: los invito a que nos unamos para luchar
juntos y defender nuestros derechos, porque hoy fui yo, mañana puede ser
cualquiera de ustedes”, dijo Olvera en una declaración publicada en La voz
del trabajador, un boletín del local distribuido por los trabajadores en la
planta.
El boletín explica que la lucha para reinstituir a Olvera es importante para
defender los intereses de todo el sindicato y las condiciones de trabajo en la
planta. Según el boletín, el local 789 ha presentado cargos contra la
compañía de prácticas laborales injustas por despedir ilegalmente o aplicar
otras medidas disciplinarias a los sindicalistas.
“Este es un ataque claro en contra de la unión y en contra de todos los
trabajadores de Dakota”, dijo La voz del trabajador. “Miguel [Olvera]
y Salvador Sosa han sido atacados porque han participado activamente en la
defensa de los trabajadores que se encuentran bajo ataques de la compañía.
Esto incluye a trabajadores a los que no les han pagado por las horas que
trabajan o que no han recibido los sueldos que deben ganar de acuerdo al
contrato con la unión. También han estado involucrados en captar a muchos
trabajadores nuevos para que se integren a la unión”.
Los patrones acompañaron a Olvera hasta la salida de la planta el 9 de
diciembre, el día que lo despidieron, alegando que no estaba haciendo su
trabajo al nivel requerido por la compañía. Olvera tiene muchos años de
experiencia trabajando en el deshuese y nueve años trabajando para Dakota
Premium Foods. Hasta hace unos meses la compañía nunca lo había disciplinado.
Olvera ayudó a dirigir a sus compañeros de trabajo a que se integren al
UFCW y participen en las actividades sindicales. El ayudó a dirigir una exitosa
huelga de brazos caídos y una campaña organizativa en junio de 2000 en el
matadero en South St. Paul.
Crece ofensiva patronal
Rosen Diversified Inc.-los dueños de Dakota Premium Foods y de Long Prairie
Packing en Long Prairie, Minnesota-han estado aumentando sus ataques contra el
local 789. El local representa a ambas plantas y otros centros laborales.
Otros sindicalistas también han recibido medidas disciplinarias de los
patrones y también enfrentan ser suspendidos o despedidos. Además, la
compañía ha ofrecido puestos de control de calidad a dos delegados del
sindicato que también estaban muy activos organizando a los trabajadores de
Dakota en pleitos sindicales contra la compañía. Las puestos de control de
calidad incluyen privilegios. Por funcionar en parte como supervisores, los
trabajadores en estos puestos no pueden ser parte del sindicato. Una de los
delegados aceptó la oferta.
El ataque más reciente en Dakota fue contra el sindicalista Jacob Perasso.
Según la compañía, Perasso fue acusado por un compañero de trabajo de querer
forzarlo a aceptar un volante del sindicato contra su voluntad. Los patrones de
Dakota organizaron una “investigación” intimidante de las acusaciones y
suspendieron a Perasso por “no cooperar”. Perasso relató que el pidió que
le mostraran una copia de la política de “no tolerancia” que la compañía
dice haber utilizado para iniciar la investigación antes de contestar a sus
preguntas. La compañía también le negó a Perasso y al delegado sindical la
posibilidad de consultar con funcionarios del sindicato durante el
interrogatorio.
Según el sindicalista, la compañía les dijo durante la “investigación”
que distribuir material del sindicato sin el permiso de la compañía es una
violación del convenio sindical. El local ha presentado una queja contra la
suspensión y publicó otra edición de la Voz del trabajador.
“Los patrones de Dakota recientemente reclamaron que la distribución de
volantes del sindicato dentro de la planta sin el permiso de los patrones de
Dakota viola el contrato sindical”, dice la nueva edición del boletín
pro-sindical. “Esto es completamente falso y continuaremos leyendo y
distribuyendo lo que queramos”.
“Los patrones se quejan que no están recibiendo suficientes ganancias.
Pero los dueños de Rosen se han enriquecido de nuestro trabajo. En vez de usar
las ganancias para asegurar el bienestar de los empleados y sus familias, nos
quieren forzar a resolver su crisis de ganancias desgastando todavía más
nuestras manos, espaldas y cueros trabajando más y más duro. Los dueños de
Rosen y sus gerentes asalariados, no tienen el riesgo de perder sus casas, ni de
no poder dar de comer a sus familias como nos pasa a nosotros cuando se arruinan
nuestros cuerpos y ya no podemos trabajar más”.
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