
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2005 Vol. 29 No. 02
Cuba
4 millones de cubanos participan en ejercicio para defensa de revolución
Por Matilde Zimmerman
LA HABANA-“Un pueblo unido ¡y con tanques!” reza el titular de primera
plana de la edición del 19 de diciembre del periódico de la Unión de Jóvenes
Comunistas. Juventud Rebelde estaba celebrando la conclusión
exitosa de una semana de maniobras militares en gran escala que pusieron a
prueba y mejoraron la preparación de Cuba para resistir una invasión
estadounidense.
Las maniobras, denominadas Ejercicio Estratégico Bastión 2004, fueron
iniciadas el 13 de diciembre. Involucraron a 100 mil personas en los primeros
cinco días de estrategia y simulacros de ataques y más de 4 millones en el
último fin de semana de movilización nacional. Bastión 2004 fue la primera
movilización militar a nivel nacional en Cuba realizada en 18 años y la
primera vez en más de una década que se han desplegado tanques pesados y cazas
MIG.
“Desde hace muchos años nuestro principal propósito ha sido evitar la
guerra”, dijo el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Raúl Castro
cuando dio inicio a Bastión 2004 el 13 de diciembre. “Conscientes de que la
única forma de impedir la agresión es haciendo patente que, en ese caso, Cuba
se convertirá de un extremo a otro en un enorme avispero que no podrá resistir
ningún agresor, por muy poderoso que sea. Al final tendrá que retirarse
desangrado y derrotado, porque esta sería la Guerra de Todo el Pueblo”.
“Mejor derramar ríos de sudor ahora que ríos de sangre más tarde”, fue
una de las consignas de la movilización.
Miembros activos de las fuerzas armadas, reservistas y civiles organizados en
las Tropas de Milicias Territoriales fueron puestas en estado de alerta por todo
el país. Entraron en acción con sus armamentos en respuesta a anuncios de
bombardeos, incidentes de sabotaje o desembarco de tropas estadounidenses.
Aunque las armas eran de verdad, dispararon salvas para no gastar las valiosas
municiones.
Julio Cesar Arteaga, un joven sargento de Camagüey, dijo a la prensa que él
recibió seis años de entrenamiento avanzado de armamentos. “Lo que nos hace
diferente a un ejército agresor es nuestra procedencia y los valores en los que
nos hemos formado”, dijo. “Hay combatientes que pueden tener un respaldo
técnico y material superior al nuestro, pero jamás contarán con la plena
identificación con su pueblo y su revolución como tenemos nosotros”.
Rafael Ramos Traba, un trabajador agrícola y reservista hizo comentarios
similares. “No solo estamos preparados física y militarmente para las más
complejas misiones, sino también en lo psicológico y, sobre todo,
ideológicamente, lo que nos hace más fuertes e invencibles frente a un enemigo
que no nos puede subestimar y debe sacar lecciones”.
Según Mercedes Valdés, una joven combatiente cursando su primer año de
entrenamiento de artillería antiaérea, “estos días me han servido de mucho
en todos los aspectos. Primero porque sé que puedo ser útil, y en segundo
lugar, aunque no será un examen, para mi el Bastión 2004 será mi primera
prueba de fuego”.
Una diferencia entre las movilizaciones de este año y las alertas militares
realizadas en Cuba durante la década de los ochenta es que actualmente hay
muchas más mujeres jóvenes oficiales en el ejército y más mujeres de todas
las edades al frente del trabajo del Partido Comunista de Cuba, Unión de
Jóvenes Comunistas y Consejos de la Defensa Civil en diferentes municipios y
provincias. Esto fue evidente en los reportajes de televisión y prensa sobre
Bastión 2004, a como fue el caso durante las preparaciones para enfrentar al
Huracán Iván hace tres meses.
Varios millones de trabajadores cubanos, campesinos, estudiantes y otros son
parte de las Milicias de Tropas Territoriales. Bruno Guerra, de 53 años de edad,
quien ha sido miembro de las milicias por más de 30 años, dijo, “Cuando
Girón, la limpia del Escambray, era casi un niño. Pero mi Girón, mi Escambray
y mi Sierra Maestra han sido las Milicias de Tropas Territoriales, este es mi
puesto por las patria”.
Guerra se refería a la invasión mercenaria a Cuba en 1961 en Playa Girón
organizada por Washington y derrotada en tres días por las Fuerzas Armadas
Revolucionarias y milicias populares cubanas. La Sierra Maestra es una cadena
montañosa en el oriente de Cuba desde donde el Ejercito Rebelde y el Movimiento
26 de Julio encabezó la revolución que derrocó a la dictadura respaldada por
Washington en Cuba el Día de Año Nuevo en 1959. En los años sesenta una
campaña contrarrevolucionaria por derechistas respaldados por Washington fue
organizada en el Escambray y fue derrotada por las fuerzas armadas del país y
las milicias populares.
Una parte clave del sistema de defensa de Cuba es un complejo sistema de
túneles para refugio y organización de la resistencia. Estas fortalezas
subterráneas, dentro y alrededor de la ciudad de La Habana y otras áreas
urbanas son mantenidas con ventilación, luz, agua, servicios médicos y algunas
veces hasta aulas de clase. También hay hospitales de campaña y refugios en
cuevas naturales en varias partes de la isla. La provincia de Holguín celebró
el cumplimiento antes de la fecha de sus planes de expansión y fortificación
del sistema de túneles con un acto honrando a los tuneleros, o los
constructores de túneles.
Un importante aspecto de las maniobras de entrenamiento fue el garantizar el
abastecimiento de agua, comida y cuidado médico a la población y la
continuación de la producción industrial y agrícola en caso de una guerra.
Durante Bastión 2004, todas las industrias nacionales prepararon planes para
proteger o mover maquinarias y abastos y continuar la producción bajo
condiciones de extremas dificultades.
Una fabrica textil en la Provincia Habana entrenó a los trabajadores a
continuar la producción usando maquinas a pedal si se corta la electricidad.
“En caso de que el centro sea bombardeado”, dijo la directora de la planta
Rosalina Lago Hernández, “tenemos previstas las costureras que se encargaran
de continuar con esta labor en sus casas y en los túneles populares”.
Una fabrica de acero en La Habana que normalmente produce equipos médicos
preparó un plan para transferirse a la producción de armamentos. Los panaderos
en la fabrica La Flor en Camagüey organizaron un plan para producir pan sin sus
mezcladores y hornos eléctricos, preparando la masa a mano y usando hornos con
leña. “Esta es mi tarea, la que me toca si el enemigo invade”, dijo Kilbert
Alvarez, quien trabaja en la panadería. “Sepan los americanos que los niños
y los combatientes tendrán seguro su pedazo de pan, porque sin corriente y la
guerra, La Flor no se para”.
Aunque Bastión 2004 fue anunciado solo una semana antes que se iniciara, la
preparación militar ha sido por mucho tiempo parte de la rutina en la vida de
millones de cubanos. La mayoría de trabajadores y profesionales hacen guardia
voluntaria por la noche cada cuatro a seis semanas en sus centros de trabajo o
comunidades. Los niños de edad escolar hacen practicas de tiro a partir del
séptimo grado. El país también tiene una estructura de defensa civil
extremadamente eficiente y muy bien organizada para enfrentar desastres
naturales tales como huracanes.
Los dos últimos días de Bastión 2004 fueron designados Días de la Defensa
Nacional e incluyó la movilización de una gran parte de la población cubana y
detallados planes para la evacuación de los sectores más vulnerables.
El domingo por la mañana, cerca de las 8:00 a.m. una mujer pasó por la
calle donde estoy alojada en La Habana, llamando a todos los “evacuados” a
que se reunieran en la esquina. Jubilados y personas enfermas o discapacitadas
se reunieron para recibir instrucciones de evacuación, después de una corta
presentación sobre el peligro que nuestro barrio sea objeto de bombardeos
durante una invasión por su proximidad a edificios de gobierno, túneles y
puentes que corren sobre el Río Almandares. El punto de reunión para los
niños son sus escuelas. Unas cuantas horas más tarde hable con una joven madre
quien llevaba a sus hijas-Anabel, de 5 años de edad, y Mabel, de 3 años-a
cantar en un coro de niñas. Ella explicó que cuando llegó a la escuela
temprano esa mañana, le dijeron que en caso de una verdadera guerra, primero
los llevarían al cercano parque John Lennon y después en buses a refugios en
la provincia de Matanzas y le entregaron una lista de abastos para empacar.
Cerca del fin de la semana de ejercicios, Raúl Castro dirigió una operación
de tanques pesados y después habló con los residentes de un cercano barrio
obrero de La Habana.
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