
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2005 Vol. 29 No. 02
Iraq
Kurdos luchan por autonomía
1.7 millones firman petición a favor de referéndum sobre independencia
Por Sam Manuel
WASHINGTON-Se han agudizado recientemente las tensiones entre Bagdad y los
kurdos iraquíes a medida que los dirigentes kurdos urgen a miles de pobladores
kurdos a que retornen a la norteña ciudad de Kirkuk, rica en petróleo, y a sus
alrededores.
Otra razón es el apoyo de una gran cantidad de kurdos a la lucha por la
independencia del Kurdistán iraquí, nombre usado por kurdos
para referirse a la pa rte del noreste del país. Según la emisora Al-Jazeera,
una delegación del Movimiento por el Referéndum Kurdo entregó al encargado de
la organización de las elecciones en Iraq por Naciones Unidas, una petición
pidiendo un referéndum sobre la independencia kurda el 29 de diciembre. Más de
1.7 millones de kurdos, casi la mitad de la población kurda en el norte de
Iraq, firmó la petición. Los kurdos representan el 20 por ciento de la
población del país de 25 millones.
Los esfuerzos de los partidos políticos kurdos de reforzar la limitada
autonomía que tienen de Bagdad, la que ya existe de hecho, y el amplio apoyo
por la independencia kurda muestra como la lucha por la autodeterminación kurda
representa una amenaza explosiva para el imperialismo y los regímenes burgueses
de la región.
Miles de kurdos fueron expulsados de Kirkuk y sus alrededores en los años
ochenta por el gobierno de Saddam Hussein. Sus tierras y casas se las dieron a
miles de árabes suní, muchos de los cuales también fueron forzados a
establecerse en el área bajo un programa baazista de “arabización” para
reforzar el control del gobierno sobre la región estratégica.
Autoridades norteamericanas estiman que los esfuerzos por restablecer la
población kurda, hasta el momento han forzado a salir del área a 100 mil
árabes. Dirigentes kurdos hicieron la propuesta de postergar las elecciones del
30 de enero en las áreas kurdas hasta que se complete la repoblación de Kirkuk.
Hamid Afandi, un ministro prominente del gobierno regional kurdo, con sede en
Irbil, al norte de Iraq, sugirió que los kurdos tomen control de Kirkuk y que
obtengan una mayor parte de las ganancias petroleras. Según Afandi, hasta el
momento Washington ha impedido tal acción.
El gobierno iraquí también ha mostrado su irritación con las autoridades
kurdas por firmar contratos con compañías extranjeras para explotar campos
petroleros bajo control kurdo. Bagdad ha advertido a las compañías extranjeras
a que solo firmen contratos con representantes del gobierno central.
Aunque los principales partidos políticos del Kurdistán iraquí
repetidamente le han asegurado a Washington y a Bagdad su respaldo a un “Iraq
federal y unido”, existe amplio apoyo entre los kurdos por la independencia.
Esto es lo que reflejó la reciente petición entregada a las autoridades de la
ONU.
Los partidos kurdos también han exigido que se mantenga en la actual
constitución iraquí una cláusula que les da amplios poderes de veto sobre la
mayoría de las leyes aprobadas por Bagdad.
El régimen interino, respaldado por Washington, tiene muy poco poder, si
acaso alguno, en la región del norte de Iraq, según un artículo del New
York Times, del 31 de diciembre. Mientras es casi imposible encontrar una
bandera iraquí izada en cualquier parte de la región, la bandera kurda ondea
por todos lados, incluso sobre el puesto de guardia fronterizo iraquí.
Una fuerza policial de gran tamaño y unos 80 mil miembros del ejército
kurdo, compuestos mayormente de ex militantes de la guerrilla pesh merga, se
encargan de vigilar la región. Aunque las tropas kurdas están incorporadas
oficialmente al ejército iraquí, operan en su mayor parte independientemente
de Bagdad.
Juntos con otros 20 millones de kurdos que viven en un territorio que incluye
partes de Turquía, Siria, Irán y Armenia, los kurdos iraquíes son parte de
una nacionalidad oprimida que fue subyugada por primera vez por el Imperio
Otomano. Bagdad, Ankara, Teherán y Damasco temen que cualquier acción hacia la
independencia o siquiera hacia una autonomía oficial de los kurdos iraquíes,
podría ser una amenaza mortal a sus estados, ya que inspiraría las luchas
nacionales en sus propias poblaciones kurdas.
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