
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2005 Vol. 29 No. 01
Ucrania
Detrás del conflicto en Ucrania
Moscú y potencias imperialistas se disputan influencia en ex república
soviética
Por Michael Italie
Miles de manifestantes se han tomado las calles de varias ciudades en Ucrania
para apoyar a sus respectivos candidatos presidenciales desde que se celebraron
las elecciones del 21 de noviembre. Los comicios fueron objeto de numerosas
acusaciones de fraude. En Kiev han predominado las manifestaciones a favor del
ex primer ministro Víctor Yushchenko. En el Donets y otras zonas orientales se
han concentrado las protestas a favor del actual primer ministro, Víctor
Yanukovich.
Detrás de la actual crisis figura el conflicto entre las capas dominantes de
Ucrania en torno a las relaciones con Moscú y Washington.
Moscú, que apoya al actual régimen, quiere frenar la creación de gobiernos
en las antiguas repúblicas soviéticas que sean más leales a Washington y a
otras potencias imperialistas. Ucrania, que tiene una importante población de
habla rusa, ha mantenido fuertes vínculos militares y económicos con Rusia
desde que se independizó en 1991.
Uno de los elementos del conflicto es el creciente descontento del pueblo
trabajador por el deterioro económico. Las décadas de malgobierno estalinista
y luego los intentos de reimponer el capitalismo en la última década han
provocado una catástrofe económica para la población. La economía de Ucrania
se contrajo bruscamente en los años 90 y la inflación se ha mantenido en los
dobles dígitos en los últimos años.
El 24 de noviembre el consejo nacional electoral declaró la victoria de
Yanukovich por un margen del 49.5 por ciento. Este anuncio provocó una serie de
protestas contra el gobierno. Entonces la corte suprema impidió que se
publicara los resultados electorales finales, y el 27 de noviembre el parlamento
declaró, en una resolución no obligatoria, que la votación era inválida.
Dos días después el presidente saliente, Leonid Kuchma, llamó a nuevas
elecciones y Yanukovich coincidió con la propuesta. Pero Yushchenko dijo que no
bastaba con celebrar comicios nuevos. “Las elecciones fueron falsificadas”,
dijo. “Mientras no se resuelva este problema, los demás problemas son
secundarios”.
Yanukovich, quien tenía el apoyo de Kuchma, prometió lazos más estrechos
con Moscú. Al mismo tiempo, el gobierno de Kuchma-Yanukovich ha desempeñado un
papel activo en la Asociación por la Paz de la OTAN y ha enviado 1 500 soldados
a Iraq como parte de la coalición organizada por Washington.
Yushchenko, en cambio, propone pasos más rápidos hacia la integración de
Ucrania a la OTAN y a la Unión Europea. También ha propuesto la retirada de
las tropas ucranianas de Iraq.
Washington y otras potencias imperialistas han tomado el bando de la
oposición y sus alegatos de fraude electoral. El gobierno norteamericano busca
más influencia en esta república de 48 millones de habitantes.
Algunos funcionarios norteamericanos plantearon la posibilidad de sanciones
contra Ucrania, incluso reducciones en los 140 millones de dólares anuales que
Washington le envía anualmente.
Ruina económica
Los intentos del gobierno de Ucrania, tras su declaración de independencia
en 1991, de privatizar la economía y reestablecer el capitalismo tuvieron
consecuencias desastrosas para el pueblo trabajador en ese país, antes conocido
como el granero de la Unión Soviética. Si bien la privatización en el sector
industrial ha alcanzado el 75 por ciento, se concentra principalmente en la
industria ligera.
En 1995 comenzó un “Programa de Privatización Masiva” con la
distribución de “certificados de privatización”. Muchos miembros de la
casta privilegiada gobernante se enriquecieron con este programa, sobre todo los
administradores que -pagando una fracción de su valor declarado-- les compraron
cupones a trabajadores desesperados de obtener dinero en efectivo.
En la década de 1990 el producto interno bruto en Ucrania bajó en 60 por
ciento, y apenas ha comenzado a recuperarse en los últimos años. La
hiperinflación alcanzó el 10 mil por ciento a principios de los 90, liquidando
los pocos ahorros que tenían muchos trabajadores y la clase media. Los salarios
reales bajaron en 63 por ciento.
La expectativa de vida cayó de 70.5 años en 1990 a 67.9 años en 2000.
Actualmente los hombres viven 11.2 años menos que las mujeres como promedio.
La caída económica de los últimos 14 años fue precedida por décadas de
desgobierno por una burocracia privilegiada bajo la dominación de los
gobernantes estalinistas en Moscú.
La revolución rusa de octubre de 1917, bajo la dirección de V.I. Lenin y
los bolcheviques, dio un impulso a levantamientos revolucionarios por todo el
antiguo imperio zarista. La dirección comunista comenzó a forjar una
federación voluntaria de repúblicas basada en el poder soviético.
En los años 20 surgió una burocracia privilegiada en Moscú que usurpó el
poder político. Esta reprimió brutalmente a los trabajadores y campesinos y
destruyó el carácter revolucionario del Partido Comunista. Lo mismo pasó en
Ucrania.
En 1929 la burocracia estalinista comenzó a colectivizar forzosamente la
agricultura. En nombre de financiar una rápida industrialización, Moscú
prácticamente arruinó la agricultura soviética y destruyó la base de la
alianza obrero-campesina que había garantizado el triunfo de la revolución.
Las consecuencias de la colectivización forzosa fueron doblemente brutales
en Ucrania porque los gobernantes estalinistas también intentaron aplastar las
aspiraciones nacionales del pueblo ucraniano. La política agrícola de la
burocracia causó una hambruna en Ucrania que causó millones de muertes en 1932
y 1933.
Con el “derretimiento” de la central nuclear en Chernobil en 1986, el
resultado de años de negligencia burocrática, murieron más de 125 mil
personas en Ucrania. Se calcula que 9 millones padecieron efectos de la
contaminación nuclear.
Productos de casta burocrática
Tanto Yanukovich y Yushchenko provienen de la casta burocrática privilegiada
que dominó a Ucrania cuando era parte de la URSS. Yanukovich era un burócrata
en la industria del carbón en la región oriental, y Yushchenko en el sistema
bancario. Ambos se desempeñaron como primer ministro durante la presidencia de
Kuchma, quien dirigió el país hacia una mayor colaboración con Washington y
otras potencias imperialistas al tiempo que mantenía sus lazos con Moscú.
Kiev se integró a la Asociación por la Paz en 1994 y ha participado en más
de 200 de sus ejercicios militares. En 2002 anunció su intención de solicitar
el ingreso a la OTAN.
En Iraq hay 1 500 soldados ucranianos, el mayor contingente de un país que
no forma parte de la OTAN. También hay tropas ucranianas en Afganistán como
parte de la ocupación dirigida por Washington.
¿Miembro de la Unión Europea?
Aunque Kiev busca aumentar su colaboración con el imperialismo, que a su vez
quiere alejar aún más a Ucrania de Moscú, la Unión Europea no muestra
interés alguno en admitir a Ucrania a sus filas.
El gobierno polaco, que se integró a la Unión Europea en mayo, encabeza la
campaña para admitir a Ucrania a la UE. Pero los gobiernos imperialistas de
París, Berlín y otros que dominan la alianza no han permitido un acercamiento
a Ucrania. Lo hacen por la misma razón que han obstaculizado el ingreso de
Turquía: porque tiene una economía subdesarrollada y una población más
grande que muchos miembros de la UE. Los gobernantes de Francia y Alemania no
quieren brindar subsidios a la agricultura ucraniana.
Las protestas de masas en Kiev comenzaron el 22 de noviembre, cuando los
resultados oficiales parecían indicar la victoria de Yanukovich. Los
partidarios de Yushchenko estaban indignados por lo que según ellos era fraude
generalizado, especialmente porque de acuerdo a las encuestas a las salidas de
las urnas él parecía estar ganando.
Al día siguiente Yushchenko prestó un juramento simbólico en el parlamento,
justo cuando la comisión electoral estaba a punto de declarar la victoria de su
contrincante. El presidente saliente propuso negociaciones entre los dos
candidatos. Pero un aliado de Yushchenko dijo a una multitud, “Estamos
dispuestos a negociar únicamente sobre la entrega pacífica del poder a
Yushchenko por parte de Kuchma”. Los manifestantes han rodeado edificios del
gobierno y han puesto tiendas de campaña en las calles.
Lazos con Moscú
En respuesta a las protestas diarias de los partidarios de Yushchenko, los
simpatizantes de Yanukovich también se han tomado las calles. Cientos de miles
de personas se movilizaron en Ucrania oriental en apoyo a Yanukovich. Su base de
apoyo está en esas zonas, las más industriales del país. Ahí está
concentrada la población de origen ruso, quienes representan el 17 por ciento
de la población de Ucrania. El mismo Yanukovich no aprendió el idioma
ucraniano hasta que asumió el puesto de primer ministro hace dos años.
El 28 de noviembre los funcionarios del gobierno en Ucrania oriental
decidieron celebrar un referendo sobre la secesión en caso que la elección de
Yanukovich sea anulada. El día antes, decenas de miles de personas se
movilizaron en Donetsk para realizar un referendo sobre la autonomía. Otras 3
mil personas se congregaron en el puerto de Odessa, sobre el Mar Negro,
amenazando con proclamar la independencia si Yushchenko asume la presidencia.
Washington busca explotar la crisis política para aumentar su influencia en
una región antes dominada por el gobierno burocrático de Moscú.
Ucrania tiene importancia económica para Moscú. Le abastece gran parte de
sus necesidades agrícolas, y tiene mucho carbón y mineral de hierro que
abastece la industria pesada rusa.
Muchas de las antiguas repúblicas soviéticas se han unido a la OTAN; este
año tres ingresaron a la Unión Europea. Los nuevos miembros de la UE han hecho
más estrictos los requisitos para los visitantes rusos y han cerrado sus
fronteras a algunos productos rusos.
Ucrania depende de Rusia para un 85 por ciento de sus necesidades
energéticas. Al mismo tiempo, gran parte del petróleo y del gas natural
exportado por Rusia pasa por Ucrania. “Un gobierno que tenga malas relaciones
con el Kremlin podría tomar la decisión de aumentar las tarifas de tránsito”,
señaló un cable de la AP. “También podría tomar la decisión de usar uno
de sus oleoductos para llevar petróleo de países caspios como Azerbaiyán en
vez de petróleo ruso”.
Sevastopol, un puerto en el Mar Negro, es la base de la flota naval rusa en
el sur. Después de la desintegración de la URSS, la división de la flota del
Mar Negro fue un punto de conflicto entre Moscú y Kiev. Después de años de
negociaciones, en 1997 se llegó a un acuerdo que dividió la flota entre los
dos países. Con el acuerdo Rusia obtuvo un arrendamiento por 20 años de
Sevastopol y otras bases en el Mar Negro, que le permite estacionar hasta 25 mil
soldados.
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