
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2005 Vol. 29 No. 01
Iraq
EE.UU. aumenta tropas a 150 mil
Tropas de ocupación persiguen a fuerzas de ex régimen baazista
Por Sam Manuel
El Pentágono anunció el 1 de diciembre que para fines del año aumentaría
en 12 mil el número de soldados norteamericanos en Iraq, aumentando la fuerza a
150 mil. Los comandantes norteamericanos dicen que su principal objetivo es de
continuar persiguiendo a las fuerzas leales al ex régimen de Saddam Hussein y
su Partido Baaz, que fueron derrotadas en la ciudad de Faluya por una ofensiva
dirigida por Washington.
A principios de diciembre el primer ministro de Italia, Gianfranco Fini, dijo
que las tropas italianas se quedarían en Iraq el tiempo que fuera necesario.
Hay 3 500 tropas italianas en Iraq, basadas en la ciudad sureña de Nasiriya. Es
la tercera fuerza militar en Iraq después de Londres, que cuenta con 9 mil
efectivos.
El 10 de diciembre el diario Japan Today informó que el gobierno
japonés ha decidido prolongar la presencia de sus 600 soldados en Iraq un año
más. Es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que se despliegan tropas
japonesas en el exterior.
El gobierno de Australia anunció que enviará un equipo logístico de 50
efectivos a Iraq para ayudar al gobierno de ese país, informó The Age.
Hay más de 400 soldados australianos en Iraq. Asimismo, el gobierno de Corea
del sur dijo que aumentará su fuerza a 3 600 soldados y que se quedarán un
año más.
En una reunión de la OTAN el 9 de diciembre, los representantes de Francia,
Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Grecia y España afirmaron que no enviarían
tropas o policías a Iraq. “No enviaremos soldados alemanes a Iraq”, dijo el
canciller alemán Joschka Fischer. Sin embargo, durante varios meses, oficiales
alemanes han estado entrenando a policías iraquíes en Emiratos Arabes Unidos.
El Departamento de Defensa norteamericano dijo que el aumento de sus tropas
en Iraq responde a la necesidad de mantener la estabilidad en el país antes de
las elecciones programadas para el 30 de enero. Será el mayor despliegue de
tropas norteamericanas desde la invasión de Iraq en marzo de 2003 con 170 mil
tropas. El general Richard Myers, jefe del estado mayor norteamericano, dijo que
el refuerzo es necesario para “aprovechar” la toma de Faluya.
Suníes ricos financian ‘insurgencia’
Los militares norteamericanos dijeron haber descubierto una abundancia de
información en Faluya sobre las fuerzas baazistas en sus baluartes al sur de
Bagdad, según la Agence France-Presse. Gracias a esos datos, las fuerzas
estadounidenses dicen que capturaron a 204 baazistas y hallaron 11 depósitos de
armas durante su Operación Plymouth Rock. Según el New York Times, uno
de los enfoques de las operaciones norteamericanas son las acaudaladas familias
terratenientes Janabi y Kargouli, las cuales se enriquecieron gracias a sus
lazos estrechos con el régimen de Hussein. Se informa que encontraron fábricas
de municiones, instalaciones de investigaciones sobre armamentos y terrenos de
pruebas militares. Las zonas que controlaban eran centros de reclutamiento para
la Guardia Republicana, la fuerza élite de Hussein.
Uno de los conocidos miembros de estas familias, Abdullah al-Janabi,
encabezaba la principal mezquita de Faluya y en la práctica era el dirigente de
las fuerzas baazistas en la ciudad, según las autoridades militares
norteamericanas. Se escapó durante la ofensiva estadounidense junto con Abu
Musab al-Zarqawi, el dirigente jordano del grupo Tahwid y Jihad, que se ha
atribuido numerosos ataques dinamiteros contra blancos civiles y militares en
Iraq así como secuestros y decapitaciones de rehenes.
Oficiales de inteligencia de Estados Unidos afirman que Mehdi al-Janabi,
hermano de Abdullah, dirige fuerzas baazistas en Yusifiya, un pueblo en el “Triángulo
de la Muerte”.
Los ataques a las tropas norteamericanas y a las fuerzas del régimen
interino iraquí se concentran en los baluartes baazistas en las regiones
suníes al sur y al norte de Bagdad, así como las secciones suníes árabes de
las ciudades norteñas de Mosul y Kirkuk. Según informes de la prensa, los
combates se concentran en cuatro o seis de las 18 provincias iraquíes.
El Washington Post informó el 8 de diciembre que dirigentes baazistas
que se han refugiado en Siria están canalizando fondos y otros recursos a su
gente dentro de Iraq para lanzar ataques armados. “Basándose en información
recogida durante los recientes combates en Faluya, Bagdad y otras partes del
Triángulo Suní”, dijo el artículo, “un puñado de altos funcionarios
baazistas iraquíes que operan en Siria están juntando fondos de fuentes
privadas en Arabia Saudita y Europa y entregándolos a la insurgencia”.
Las fuerzas militares norteamericanas mantienen un férreo control de Faluya,
donde se toparon con una fuerte resistencia. En esa ciudad, según informa el Army
Times del ejército norteamericano, en noviembre murieron 71 y fueron
heridos 623 soldados estadounidenses. Unos 1 500 iraquíes fueron muertos y 1
200 capturados en esa batalla.
La Organización Internacional de Migración calcula que 210 mil de los 250
mil habitantes huyeron de Faluya antes del asalto norteamericano. Muchos están
alojados en refugiados temporales en pueblos cercanos.
Unas 1 500 personas se manifestaron en el pueblo cercano de Habaniya,
exigiendo poder volver a sus hogares en Faluya, informó la emisora Al-Jazeera
el 5 de diciembre. Durante la protesta se distribuyeron volantes a nombre del
Jaish Mohammed (Ejército de Mohammed). El dirigente del grupo, Moayed Ahmed
Yassin, fue capturado durante el asalto a la ciudad. El ministro del interior de
Iraq dijo que Yassin había sido miembro de la Guardia Republicana.
Elecciones del 30 de enero
Entretanto, dirigentes ricos de los partidos dirigidos por chiítas en Iraq
están movilizándose para los comicios del 20 de enero, cuando se deberá
escoger una Asamblea Nacional de 275 miembros. Los chiítas representan un 60
por ciento de la población de Iraq, y fueron reprimidos severamente por el
régimen de Hussein, el cual ofrecía ciertos privilegios a los suníes que
colaboraban con el gobierno.
Los partidos dirigidos por chiítas ha rechazado todo intento de aplazar las
elecciones. Han organizado movilizaciones en mezquitas, centros comunitarios y
escuelas a favor de los comicios.
El presidente norteamericano George Bush y el embajador norteamericano a
Iraq, John Negroponte, han dicho que las elecciones deben hacerse en la fecha
programada.
Dirigentes del Partido Islámico Iraquí, dirigido por suníes, están
advirtiendo que el conflicto armado podría aumentar si no se posponen las
elecciones hasta que se reestablezca el orden en las zonas suníes. Yousef
Ghabdan, dirigente del partido, dijo, “Muchos expertos ha advertido acerca de
una guerra civil después de las elecciones, y es cierto que esto podría
suceder”. El Partido Islámico Iraquí es el mayor partido basado en la
población suní. Se salió del gobierno interino en noviembre en protesta
contra el asalto a Faluya.
Por otra parte, los dirigentes de los dos principales partidos kurdos
amenazan con boicotear las elecciones si no se restaura el control en Kirkuk, un
centro petrolero en el norte de Iraq, según informó el Christian Science
Monitor. Hace décadas, los kurdos fueron expulsados brutalmente de la
ciudad y la provincia durante una campaña de “arabización” bajo el
régimen de Hussein. Los grupos kurdos han pedido que se posterguen los comicios
para el consejo provincial hasta que los kurdos sean nuevamente una mayoría
decisiva.
En los últimos meses, miles de kurdos han “regresado” a Kirkuk al
cambiar su inscripción de votante, del lugar donde realmente viven a la ciudad
de Kirkuk. En muchos barrios de Kirkuk se están construyendo hogares nuevos
para familias kurdas. En las afueras de la ciudad, unos 7 mil kurdos viven en
tiendas de campaña, esperando a ver si recibirán tierra y viviendas como
indemnización por su expulsión anterior.
Los kurdos afirman que Kirkuk es parte de Kurdistán iraquí, una zona en el
noreste de Iraq. Kurdistán abarca partes de Iraq, Siria, Turquía, Armenia e
Irán, y cuenta con una población de unos 25 millones de kurdos.
Al igual que los gobernantes de todos estos países, los ricos gobernantes
árabes de Iraq -tanto chiítas como suníes- temen las aspiraciones nacionales
del pueblo kurdo. Sin embargo, dada la estrecha colaboración de los dirigentes
de los partidos kurdos con Washington durante la última década, no se puede
descartar la posibilidad de que se establezca en algún momento un Iraq federado
con autonomía para las zonas kurdas.
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