
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2005 Vol. 29 No. 01
Estados Unidos
Ley ampliará poderes de policía
Congreso aprueba legislación de espionaje con apoyo bipartidista
Por Michael Italie
El Congreso de Estados Unidos aprobó el 8 de diciembre una ley para reforzar
y centralizar el trabajo de las agencias nacionales de espionaje. La ley,
promulgada con apoyo de los partidos Demócrata y Republicano, aumenta los
poderes del FBI y otras agencias policiacas para espiar y hostigar a cualquiera
que Washington tache de “terrorista”.
El texto de la ley se basa en gran parte en las conclusiones de las
audiencias de la comisión bipartidista del 11 de septiembre que se celebraron
hace unos meses. Los demócratas utilizaron las audiencias para presentarse como
los principales defensores de la “defensa patria” e impulsar sus acusaciones
de que a raíz de “fallas de inteligencia” la administración Bush no logró
impedir los ataques del 11 de septiembre de 2001. Con estas acusaciones el
Partido Demócrata promovió la candidatura fallida de John Kerry.
La ley crea un Director de Inteligencia Nacional y un Centro Nacional de
Contraterrorismo para centralizar las operaciones de espionaje. El Director de
Inteligencia Nacional tendrá la autoridad de fijar las prioridades de la CIA y
otras 14 agencias de espionaje.
Los inmigrantes son un blanco especial de la “guerra contra el terrorismo”
de Washington. La nueva ley incluye varias medidas contra los trabajadores
nacidos en otros países. En el transcurso de cinco años el gobierno agregará
10 mil policías fronterizos y 4 mil agentes aduanales. Anticipando el creciente
número de arrestos por “terrorismo” o por violar las leyes de inmigración,
la ley proyecta aumentar la capacidad de las prisiones para encerrar a 8 mil
personas más cada año.
Según la ley, uno puede perder su ciudadanía y ser deportado si se
determina que ha recibido entrenamiento de “tipo militar” por parte de un
“grupo terrorista”. La legislación también amplía la definición de “apoyo
material” para facilitar el arresto de personas acusadas de ayudar a “terroristas”.
Asimismo, requiere que se comparta información entre las fuerzas policiacas
federales, estatales y locales, así como policías privados.
Para responder a los que critican la ley por su expansión de los poderes del
gobierno para interceptar conversaciones telefónicas y otros ataques
antidemocráticos, los promotores de la ley estipularon una Junta sobre la
Privacidad y las Libertades Civiles” que revisará la política del gobierno
al respecto. La Unión Americana de Libertades Civiles declaró que la junta
sería “como el lobo que cuida el gallinero: la junta será nombrada por el
presidente y actuará a su discreción”.
La aprobación de esta ley complementa las medidas que están tomando los
gobernantes norteamericanos para reorganizar sus fuerzas armadas en brigadas
más pequeñas y letales y poder movilizarlas a cualquier rincón del mundo.
Washington está cambiando el enfoque de sus operaciones de espionaje hacia la
infiltración directa de sus adversarios y actividades de espionaje de “tiempo
real” en el campo de batalla, como los que usaron las tropas norteamericanas
durante la reciente ofensiva contra Faluya. Estos cambios significan transferir
el control de algunas operaciones paramilitares de la CIA al Pentágono.
Los congresistas eliminaron de la última versión de la ley una disposición
que prohibiría el otorgamiento de licencias de manejar a los trabajadores
indocumentados, lo cual actualmente se permite en 11 estados.
Sin embargo, la ley establece nuevas normas federales para la emisión de
licencicas de conducir, sentando las bases para que en el futuro se exija que
todos los portadores de una licencia de manejo tengan un número oficial de
seguro social. Esto también facilitaría la creación de una tarjeta nacional
de identidad, medida que los patrones y el gobierno podrían usar para atacar
los derechos de los trabajadores.
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