Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

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Iraq: tropas de ocupación de EE.UU. libran guerra contra baluartes baazistas

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Capítulos 10 y 11 de ‘Fuerza Teamster’ por Farrell Dobbs: El Local 574 se gana aliados

ÍNDICE

Índice para el año 2004


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
diciembre de 2004 Vol. 28 No. 11

Editorial

Tropas de ocupación EE.UU. libran guerra contra baazistas en Iraq

¡Alto a la ocupación imperialista de Iraq! ¡Regresen las tropas ya!

Iraq
Soldado norteamericano durante asalto a Faluya el 9 de noviembre

Le instamos a que se sume a otros que se oponen a las agresiones de Washington en Iraq y usar Perspectiva Mundial y el Militant para hacer campaña con estas demandas en los centros de trabajo, a entradas de fábrica, en las calles, en barrios obreros, en líneas de piquetes, en manifestaciones antibélicas y otras actividades públicas.

Esta respuesta es necesaria ante la nueva ofensiva brutal de Washington en Iraq, que comenzó con el asalto a la ciudad de Faluya y se propaga a Mosul y otras ciudades.

Las tropas norteamericanas están librando la guerra que no libraron durante la invasión de Iraq en 2003. Se proponen aplastar las unidades del ejército del régimen de Saddam Hussein que se disolvieron ante la invasión imperialista, que escondieron muchas de sus armas y municiones, y que les han cobrado un precio elevado a las fuerzas de ocupación en los últimos 18 meses. No hay forma que Washington gane esta guerra sin derrotar el núcleo de las fuerzas de su enemigo.

El gobierno norteamericano preparó la ofensiva contra Faluya durante muchas semanas. Sin embargo, no la lanzó sino después de las elecciones del 2 de noviembre. La administración Bush no quería darles a sus críticos liberales más argumentos para su campaña de propaganda -partidista y errónea- acerca de un supuesto atolladero norteamericano en Iraq.

‘Guerra de Rumsfeld, ocupación de Powell’

Tampoco es casualidad el momento en que dimite Colin Powell. El secretario de estado saliente había tenido muchos desacuerdos tácticos con la administración Bush sobre la dirección de la guerra. Se podría decir que la ofensiva de 2003 fue la guerra de Rumsfeld pero que fue seguida por la ocupación de Powell. La política que proponía Powell y ex procónsul yanqui en Iraq, Paul Bremer, aplazó la instalación de un régimen servil en Bagdad, la creación de un ejército iraquí que los generales norteamericanos podían entrenar, y la ofensiva final contra los baazistas. Pero no era más que una demora.

Perspectiva Mundial planteó que Washington perseguiría la guerra en Iraq independientemente de quién terminara ocupando la Casa Blanca. Dijimos que no se trataba de “la guerra de Bush” sino de un ataque imperialista que responde a los intereses de las familias multimillonarias que gobiernan a Estados Unidos, según lo confirmó el candidato demócrata John Kerry con su apoyo a la guerra y ocupación.

Explicamos que no era una guerra para traer la “libertad” y la “democracia” al pueblo iraquí, según afirmaban los gobernantes norteamericanos. Era una guerra imperialista de conquista en una época de creciente depresión mundial. Uno de los principales objetivos era de golpear a los rivales imperialistas de Washington, especialmente París y Berlín, que tenían jugosas inversiones en ese país. Era una guerra por el control de las enormes reservas de petróleo en la región y para cambiar la correlación de fuerzas en el Medio Oriente a favor de Washington.

Los ejércitos invasores avanzaron rápidamente desde el sur de Iraq. Pero no pudieron lanzar una invasión simultánea desde el norte porque el gobierno de Turquía no permitió el uso de su territorio. Las unidades élite de la Guardia Republicana iraquí, leales al gobernante Partido Baaz, se disolvieron ante la enorme fuerza norteamericana.

Las fuerzas del Partido Baaz del Triángulo Suní eran la espina dorsal del régimen policiaco-partidista de Saddam Hussein. Aunque los elementos baazistas han perdido sus privilegios desde la invasión, han mantenido gran parte de su cohesión de combate y sus armas, y las han usado en los últimos meses.

El régimen baazista gobernó el país con mano de hierro, ganándose el odio de la mayoría de la población iraquí, desde los kurdos en el norte hasta los chiítas, la mayoría de la población.

El uso de las unidades militares kurdas para repeler ataques baazistas a los cuarteles de la policía en Mosul es parte de este proceso. Es posible que Washington esté sentando las bases para entregar el control de las dos principales ciudades norteñas a los partidos kurdos -que han colaborado con las fuerzas norteamericanas- así como ofrecer alguna forma de autonomía para Kurdistán iraquí: preparativos para un Iraq federado.

Hoy día no hay resistencia antiimperialista en Iraq a la dominación de Washington y Londres. No es porque los trabajadores y campesinos iraquíes sean incapaces de luchar. Ellos fueron marginados y desarmados políticamente por el régimen baazista, que -después de asesinar a la vanguardia de la revolución democrática de 1958- gobernó el país con métodos de terror y control social durante 40 años.

Los métodos burgueses de los grupos “islámicos” que han usado métodos parecidos -secuestros y decapitaciones de sus rehenes-tampoco ofrecen una perspectiva para la mayoría.

Sin embargo, el imperialismo norteamericano no es invencible. El uso de la fuerza militar bruta en Iraq y en las guerras del futuro no eran señales de fuerza sino más bien de debilidad. Washington continúa irreversiblemente su declive económico a largo plazo.

La inestabilidad permanente engendrada por el capitalismo creará más y más oportunidades para que los pueblos de Iraq y de la región puedan ir desarrollando su propia dirección revolucionaria. Para lograr este objetivo los trabajadores iraquíes necesitan tiempo y el fin de la ocupación imperialista.

La crisis capitalista y la ofensiva patronal también está provocando resistencia entre trabajadores en Estados Unidos. Necesitamos vincularnos a estos trabajadores y agricultores combativos que rehusan subordinar sus luchas a la “unidad nacional” y a la “seguridad de la patria”. Sus acciones representan objetivamente el inicio de la resistencia a la guerra imperialista por la clase trabajadora: la única clase capaz de frenar a los guerreristas.


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