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El Militant, un semanario socialista en inglés

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Iraq: tropas de ocupación de EE.UU. libran guerra contra baluartes baazistas

Mineros en Utah en lucha por unión ganan salarios atrasados

Obreros de la carne en Canadá firmes ante amenazas de despidos

Granada: voluntarios cubanos reparan servicio eléctrico dañado por ciclón

Significado de las elecciones en EE.UU.: desprecio antiobrero de clase media atiza pánico liberal por comicios

Mitin en Nueva York antes de la votación: los verdaderos resultados de los comicios

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ÍNDICE

Índice para el año 2004


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
diciembre de 2004 Vol. 28 No. 11

Estados Unidos

Mitin en NY antes de la votación: los verdaderos resultados de los comicios

POR MICHAEL ITALIE
Y MARTÍN KOPPEL

NUEVA YORK- Casi 350 personas asistieron a un mitin público aquí el 31 de octubre bajo el título “Antes de la votación: Los verdaderos resultados de la campaña electoral de 2004 en Estados Unidos”. El evento, celebrado dos días antes de las elecciones presidenciales, fue auspiciado por el Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores y la Juventud Socialista. Los oradores evaluaron los logros de la campaña electoral del Partido Socialista de los Trabajadores, el curso político que los gobernantes capitalistas norteamericanos han venido siguiendo a nivel nacional e internacional y por qué lo continuarían independientemente de qué partido llegara a ocupar la Casa Blanca u organizar el Congreso tras las elecciones del 2 de noviembre.

El principal orador, Jack Barnes, secretario nacional del PST, habló sobre temas claves de la política estadounidense y mundial, ninguno de los cuales había sido abordado por los candidatos de los partidos capitalistas. El aspecto fundamental de la política norteamericana hoy en día, dijo, es el hecho de que los sindicatos permanecen en el centro del escenario político, y que para un número creciente de trabajadores la movilización de la fuerza sindical o la organización de sindicatos para enfrentar los ataques de los patrones se ha vuelto una necesidad práctica e inmediata.

Barnes también describió cómo los gobernantes norteamericanos, para enfrentar los desafíos a su sistema internacional en declive, están transformando su postura global militar y estrategia política mundial. Esto incluye una reorganización de las fuerzas armadas norteamericanas en unidades pequeñas y ágiles, dispuestas para un rápido despliegue alrededor del mundo.

Estos avances, explicó, plantean el tipo de pasos necesarios para aprovechar las oportunidades políticas a fin de construir un partido revolucionario de trabajadores cuya meta sea la de dirigir a millones de trabajadores y agricultores a enfrentarse a las familias gobernantes multimillonarias y tomar el poder político.

El mitin celebró la culminación de la campaña del Partido Socialista de los Trabajadores. En los meses anteriores, muchos de los presentes habían hecho campaña enérgicamente por los candidatos socialistas, Róger Calero para presidente y Arrin Hawkins para vicepresidenta, así como también para los candidatos del partido en 22 estados y el Distrito de Columbia.

En este evento público, Betsy Farley, organizadora del comité organizativo del PST en Hazleton, informó sobre la exitosa reapertura de la sede de la campaña socialista en esa ciudad en el este de Pennsylvania. La sede de la campaña, ya reconstruida, fue atacada con un objeto inflamable el 11 de septiembre. El ataque incendiario dañó gravemente el frente del local y destruyó libros y volantes de la campaña. Partidarios de los derechos políticos a través de Estados Unidos y otros países enviaron mensajes de protesta a la alcaldía de la ciudad exigiendo que enjuicien a los responsables.

Farley dijo que este amplio respaldo público y las generosas contribuciones hicieron posible la reapertura de la sede de la campaña en solo unas pocas semanas. “Esta victoria es de todos los que nos apoyaron en esta lucha”, dijo, agradeciendo a todos los que participaron en ese esfuerzo.

Uno de los oradores, Roberto Villanueva, describió la nueva etapa de la batalla de los trabajadores de la mina Co-Op en Huntington, Utah, para ganar el derecho a ser representados por el sindicato minero UMWA. El 22 de septiembre de 2003, los jefes de la compañía minera C.W. Mining, conocida como la mina Co-Op, despidieron a 75 mineros después de que la compañía se enteró que los trabajadores estaban contactando a la unión de mineros UMWA para sindicalizarse. Los mineros estaban indignados por las condiciones peligrosas del trabajo, dijo Villanueva, y de que se les pagaba entre 5.25 y 7.00 dólares la hora, mientras que el salario de los mineros subterráneos en Estados Unidos ronda los 17 dólares por hora. Los mineros convirtieron el cierre patronal en una huelga.

Durante una huelga de casi 10 meses, los mineros ganaron apoyo de sindicatos y otros grupos e individuos en el Oeste, en todo el país y en el mundo. La unidad y la solidaridad que ganaron, dijo Villanueva, presionó a la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), que en junio dictaminó que los mineros habían sido despedidos ilegalmente, que la compañía les debía pagar los salarios atrasados y que debían llevarse a cabo elecciones sindicales, con la opción a elegir el sindicato minero UMWA. La compañía se vio obligada a permitir que todos los mineros que quisieran retornaran a sus puestos, donde ahora continúa la lucha por el sindicato.

Villanueva dijo que se necesita más solidaridad -y los mineros están ansiosos por difundir su lucha- para presionar a la NLRB a que fije una fecha para la votación sobre la representación sindical, y que excluya a los miembros de la familia Kingston, los propietarios de la mina.

Además de la guerra de acoso de la compañía contra los sindicalistas, dijo, “los mineros partidarios del sindicato UMWA en la Co-Op enfrentan presiones para abandonar ese trabajo y la lucha, buscando empleo en minas vecinas donde están contratando a trabajadores por salarios mucho más altos”. Los capataces de la Co-Op tratan de provocar a los mineros, diciéndoles que si fueran inteligentes se irían a buscar un trabajo mejor remunerado. “Ellos creen que con solo mostrarnos unos dólares en la cara nos pueden comprar”, comentó un minero, según Villanueva.

Los mineros también enfrentan un juicio que la compañía ha entablado en contra del UMWA el 24 de septiembre. “Este es un juicio de acoso”, declaró Norton Sandler, director nacional de la Campaña del Partido de los Trabajadores Socialistas. “Pretende desviar la atención de la lucha por el sindicato”. La demanda judicial acusa al UMWA de violar las leyes laborales, y formula cargos de calumnia y difamación contra varios sindicatos y otras organizaciones que apoyan la lucha sindical, así como diversos medios de prensa que han informado sobre la lucha en la Co-Op.

Sandler dijo que el Militant es un blanco del pleito judicial de la compañía. “De las 80 páginas de la demanda, 24 contienen párrafos de los reportajes del Militant sobre esta lucha”, dijo. De los 56 números del semanario socialista que han salido desde que la lucha empezó, 54 contienen artículos sobre la lucha en la Co-Op, dijo Sandler. “Y el Militant seguirá informando sobre esta lucha de igual manera”, dijo, “con la misma exactitud, sin vacilar en su apoyo a los mineros en su lucha por un sindicato”.

Los partidarios del Militant toman en serio este ataque. “Una cosa es no dejarse desviar del camino por un pleito como este”, dijo Sandler, “pero otra cosa muy distinta es no tomar en serio lo que uno pudiera enfrentar”. El anunció el inicio del Fondo de Lucha del Militant y pidió contribuciones para sufragar los gastos legales y otros costos de la defensa contra la demanda de los Kingston. La meta es de recaudar 30 mil dólares antes del 15 de diciembre. El público presente contribuyó o se comprometió a hacer contribuciones por más de 23 mil dólares.

La ‘cuestión sindical’

“Antes de que se anuncien los resultados después de que los lugares de votación cierren el martes por la noche, las distracciones febriles de esta campaña electoral se esfumarán rápidamente de la memoria humana”, dijo Jack Barnes al inicio de su charla. La razón es que las elecciones no abordaron las cuestiones más importantes que enfrenta la humanidad, afirmó. Antes del fin de su mandato, quien sea que gane las elecciones enfrentará una crisis económica y financiera muy distinta de la que enfrentó su antecesor, dijo el dirigente del PST. La competencia entre el imperialismo estadounidense y sus rivales europeos y japoneses, las presiones deflacionarias y el peligro de un incumplimiento de la deuda externa de los países semicoloniales llevarán a las familias gobernantes norteamericanas y a su gobierno a tratar de exprimir más a los trabajadores y campesinos.

Al plantear lo que se precisa hacer hoy día frente a estas condiciones, la cuestión más importante para el pueblo trabajador es la necesidad de organizar sindicatos y movilizar su fuerza sindical, dijo Barnes. De estas luchas también se desprende la necesidad de construir un partido obrero basado en los sindicatos que luche por los intereses de los trabajadores y agricultores.

Esta perspectiva, que fue el centro de la campaña electoral del Partido Socialista de los Trabajadores, contrasta rotundamente con toda la abstracción de promesas, súplicas y planes que ofrecen los políticos capitalistas, y que al final nos relegan a la miserable posición de “Votar por cualquiera menos fulano”, dijo Barnes.

Los sindicatos permanecen en el centro del escenario político en este país, dijo Barnes. “La batalla para construir estas organizaciones de defensa de la clase trabajadora no ha sido ni será marginada” mientras el pueblo trabajador resista los ataques de los patrones y los efectos de la devastación económica que son consecuencia del capitalismo.

Barnes dijo que los trabajadores enfrentan una contradicción. Por un lado, el movimiento sindical sigue en declive en cuanto a su tamaño numérico y su fuerza. La política de colaboración de clases de la cúpula sindical se asemeja cada vez más a la de las empresas que realizan una fusión tras otra para asegurar su existencia y las pensiones de sus ejecutivos.

Por otro lado, los sindicatos seguirán siendo las herramientas potenciales a las que acudirán los trabajadores que buscan formas de luchar frente a la ofensiva patronal contra sus salarios y condiciones de vida y trabajo.

‘Transformación’

Barnes señaló que el cambio más importante que los capitalistas estadounidenses están llevando a cabo hoy día es la transformación de sus fuerzas armadas ante los desafíos que enfrentan al defender sus intereses de clase en el mundo. Este tema no se debatió en absoluto durante la campaña electoral burguesa porque entre los capitalistas norteamericanos y sus partidos gemelos no hay ningún desacuerdo fundamental sobre este curso.

Los gobernantes norteamericanos están reorganizando sus fuerzas armadas en unidades más pequeñas y letales para que puedan ser desplegadas ágilmente por todo el mundo a fin de defender los intereses de Washington. Están eliminando las bases militares en el extranjero de la época de la Guerra Fría, que eran verdaderas ciudades con instalaciones para las familias de los soldados. Están trasladando el “apoyo logístico” en tales bases a contratistas. Washington se encamina a establecer minibases conocidas como “lily pads” (hojas de nenúfar) en Asia, Africa y Europa oriental, especialmente cerca del Medio Oriente y Asia central, donde actualmente está enfocada la ofensiva imperialista, librada bajo la bandera de la “guerra al terrorismo”.

Uzbekistán, Rumania y Santo Tomé y Principe (en el Golfo de Guinea, rico en petróleo) están entre los lugares que están siendo considerados para estos nuevos puntos de despliegue. Mientras tanto, las fuerzas norteamericanas estacionadas en bases gigantes en Alemania, Corea del sur y Okinawa, Japón, serán drásticamente reducidas como parte de esta reestructuración. Las bases que son rechazadas por la población local, como la de Seúl en Corea del sur, van a ser trasladadas a zonas más remotas.

Esta transformación de la postura de las fuerzas armadas norteamericanas se ve impulsada y acelerada por guerras como las de Afganistán e Iraq. El propósito de estas guerras no es de volver a colonizar estos países y ocuparlos por tiempo indefinido con tropas norteamericanas, sino de colaborar con sectores de las clases gobernantes nacionales para promover los intereses estratégicos del imperialismo norteamericano.

Sobre el plano de la política nacional, dijo el dirigente del PST, los gobernantes de Estados Unidos han establecido el Comando Norte, la primera vez que las fuerzas militares estadounidenses ejercen el mando de la seguridad en territorio norteamericano desde el fin de la Guerra Civil en 1865. El Northcom es un comando de guerra responsable de la “defensa de la patria”, entre otras cosas bregar con “disturbios civiles”, narcotráfico y ataques “terroristas” sobre territorio norteamericano.

Trabajando en concierto con Northcom, y también ubicada en la Base Aérea Patterson cerca de Colorado Springs, Colorado, está el Comando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD), que tienen la facultad de poner a la Real Fuerza Aérea Canadiense bajo su mando. NORAD ha realizado más de 38 mil vuelos de caza bombarderos “en protección de la patria” desde el 11 de septiembre de 2001, dijo Barnes.

La “defensa de la patria” también cambia el enfoque de Washington hacia sus propias fronteras norte y sur. El modelo de frontera para los gobernantes norteamericanos es la de Pakistán-Afganistán, donde la frontera está definida por la necesidad militar, en vez de las necesidades de naciones soberanas de controlar su territorio, permitiendo que Washington desplace sus fuerzas rápidamente en contra de sus enemigos en la región. Esta es la norma que el gobierno norteamericano busca sentar para sus fronteras con Canadá y México.

El propósito de las guerras lanzadas por los gobernantes norteamericanos no es solo para salvaguardar sus intereses en el extranjero, dijo Barnes. Igual importancia tiene el objetivo de movilizar el sentimiento patriótico entre la población norteamericana. Esto significa hacer que el pueblo trabajador acepte el “sacrificio” en nombre de “salvar a Estados Unidos” y “derrotar el terrorismo”.

El dirigente del PST explicó que es importante evaluar los logros del imperialismo norteamericano en el mundo en los últimos años, “para conocer a nuestro enemigo”. Uno de estos logros es la transformación del gobierno de Pakistán: de ser un protector del Talibán en Afganistán, se convirtió en uno de los aliados más fuertes de Washington en la región.

‘Islamismo’ en declive

Barnes señaló la nueva ofensiva militar norteamericana en el “Triángulo Suní” en Iraq, una zona donde las fuerzas del ex partido baazista de Saddam Hussein habían tenido una base de apoyo. Así como Washington y Londres fácilmente pudieron invadir Iraq el año pasado por la incapacidad del régimen de Hussein de luchar contra el imperialismo y el dominio completo que el régimen había impuesto a través de su estado policiaco-partidista sobre el pueblo trabajador iraquí, los gobernantes norteamericanos han hecho avances en ese país hoy debido a la naturaleza política de las fuerzas que dominan la resistencia a la ocupación encabezada por Washington.

“No hay resistencia revolucionaria en Iraq”, dijo Barnes, “aunque sí hay muchos jóvenes valientes en Iraq que rechazan la ocupación y las falsas promesas” de los invasores y sus colaboradores. A diferencia de las milicias burguesas que han recurrido a decapitaciones de rehenes extranjeros y a explosiones de blancos norteamericanos, un movimiento revolucionario en contra de la dominación imperialista debe presentar claramente lo que propone.

En contraste, destacó los nutridos debates políticos sobre programa y estrategia que han llevado a cabo los verdaderos movimientos de liberación nacional en décadas anteriores. Puso como ejemplos el Frente de Liberación Nacional en Vietnam, que dirigió el movimiento popular que derrotó al imperialismo norteamericano en Asia sudoriental, el movimiento de liberación revolucionario en Algeria contra el colonialismo francés, y el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde en Cuba.

En el Medio Oriente tampoco hay un régimen burgués que se arriesgue a organizar una resistencia nacionalista a la ocupación imperialista, dijo Barnes. Esto indica el agotamiento político de las fuerzas nacionalistas burguesas y estalinistas que durante muchas décadas fueron un sustituto de una dirigencia revolucionaria en la región.

Como parte de este proceso, también se han agotado políticamente los grupos “islámicos” como Hamas y al-Qaeda. De hecho, dijo Barnes, la toma de la Gran Mezquita de Meca en 1979 por 500 insurgentes, que el regimen saudita aplastó solo después de dos semanas, “fue el punto culminante del “islamismo”, mientras que el 11 de septiembre fue su llamarada” final.

Sin embargo, dado que los imperialistas no pueden resolver la crisis e inestabilidad permanente que engendra su sistema, el pueblo trabajador en la región podrá hacer uso del nuevo espacio político para buscar formas de librar sus luchas, dijo Barnes.

‘Nuestra transformación’

Barnes señaló la resistencia obrera en Estados Unidos y dijo que las experiencias que están atravesando hoy los trabajadores y agricultores combativos son parte de “nuestra transformación”. Lo que hacen hoy los trabajadores con conciencia de clase es importante para prepararse para las grandes batallas de clase del futuro. Pasamos por experiencias comunes con otros trabajadores, quienes muestran una voluntad de aprender y cambiar de opinión sobre todo tipo de cuestiones.

Los trabajadores aprenderán, por ejemplo, que no están limitados principalmente por las leyes antisindicales del gobierno, sino más bien por “lo que ellos mismo son capaces de conquistar”, dijo Barnes. Eso significa confiar en su propia fuerza y capacidad y vincularse a otros trabajadores.

Durante la campaña del PST, dijo Barnes, el candidato presidencial Róger Calero respondió a trabajadores que se quejaban de qué tan mal los tratan los patrones. El señaló que cuando las compañías despiden a trabajadores o cierran las fábricas y mudan la producción a otros lugares, los trabajadores deben seguir a los patrones adonde sea que vayan: incluso a México u otros países. Los anteriores auges obreros en Estados Unidos han mostrado que los trabajadores pueden derrotar las tácticas patronales cuando las luchas sindicales se generalizan tanto que los patrones ya no tienen dónde evadir los sindicatos.

Es para integrarse a esta resistencia que los trabajadores socialistas han dado pasos para buscar empleo en las minas de carbón, en las fábricas de costura y textiles y en las empacadoras de carne. Estas son industrias donde la brutal campaña patronal de productividad ha provocado resistencia.

Los trabajadores con conciencia de clase necesitan movilidad para tener la flexibilidad de dejar un trabajo y encontrar otro rápidamente cuando se desarrollan las luchas. Un elemento importante es la adquisición de las habilidades necesarias. Barnes señaló el ejemplo de la rama del PST de Nueva York, donde el miembro más viejo de la rama del partido, de 62 años, y el más joven, de 25 años, actualmente están en empleos donde aprenden las habilidades de carnicero.

Este ejemplo destaca la necesidad de que los trabajadores comunistas de diferentes generaciones trabajen juntos para lograr avances verdaderos.

Barnes dijo que coincidía totalmente con un comentario de un dirigente revolucionario cubano, a quien le habían preguntado durante una reunión en Washington si la dirección de la revolución estaba “pasando la antorcha” a la nueva generación. El respondió diciendo que es imposible pasar la antorcha. La transición de liderazgo se está llevando a cabo en Cuba mediante varias generaciones de cuadros que trabajan juntos para realizar todas las campañas de la revolución, enfatizó.

De igual forma, dijo el dirigente del PST, la integración de la juventud al movimiento comunista requiere más que lectura y debates sobre lo que representa el movimiento, por importante que sea esto. Tiene que combinarse con el trabajo sistemático de llevar a los jóvenes de disposición revolucionaria a piquetes de huelga y otras acciones de lucha de clases, como también involucrarlos en las ventas del Militant y de Perspectiva Mundial a las puertas de las minas o fábricas. Esto es esencial para adquirir un sentido de la fuerza potencial del pueblo trabajador y entender mejor que el comunismo no es simplemente un grupo de ideas -que parecerán difíciles de entender-- sino la generalización de la marcha histórica de la clase trabajadora.

Barnes finalizó citando uno de sus artículos predilectos sobre la campaña del PST. Era una entrevista con Arrin Hawkins, la candidata socialista para vicepresidente, que apareció en el Louisiana Weekly, diario de la comunidad negra en Nueva Orleans, durante su visita a la Universidad de Tulane.

Tras observar que Hawkins era “la única mujer afroamericana que se postuló en los comicios de 2004”, la reportera escribió: “Con aplomo y elegante en su traje azul a rayas y el cabello corto, ella lucía una sonrisa sencilla, tras la cual se escondían unas ideas no muy sencillas”.


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