
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2004 Vol. 28 No. 11
Canadá
Rechazan ‘oferta final’ patronal
Huelguistas en empacadora en Toronto firmes ante amenazas de despidos
POR JOHN STEELE
TORONTO-Al coro de “¡no lo vamos a aceptar, no lo van a lograr, ya no lo
vamos a aceptar!” decenas de huelguistas de la planta empacadora de carne
Quality Meat Packers y Toronto Abattoirs marcharon en el centro de Toronto y
alrededor de la planta el 5 de noviembre .
Desde que comenzó la huelga el 1 de noviembre, los 573 miembros del Local
175 del sindicato de la industria alimenticia UFCW han tomado iniciativas para
reforzar su línea de piquetes y no se han dejado intimidar por los patrones,
quienes han amenazado con despedirlos.
Construyeron una caseta de piquetes grande a la entrada principal, con madera
donada por carpinteros independientes que trabajan en un almacén frente a la
planta. “Esto les ayudará a mantenerse abrigados”, dijo John Brooks, uno de
los carpinteros.
Los huelguistas también han recibido visitas de solidaridad de los delegados
del UFCW en la planta de matanza y corte de puercos Maple Leaf Foods cerca de
Toronto, en la planta procesadora de pollos Maple Lodge y en la planta de Coca
Cola en Hamilton.
Los huelguistas recolectaron más de 160 dólares en contribuciones entre sí
mismos para comprar madera para su caseta de piquetes. También han puesto
casetas en las otras tres entradas a la propiedad. En la pared exterior de la
caseta de piquetes han escrito la frase “En huelga” en 19 idiomas, incluso
en chino, portugués, tagalo, vietnamita, español y francés, reflejando la
composición multinacional de los huelguistas y su unidad.
Uno de los afiches colgados en la cerca de la planta dice: “Hace seis años
nos quitaron el 40 por ciento de mi paga; es hora que nos lo devuelvan”. Se
refería a los recortes de salarios y beneficios que la compañía impuso
después de una huelga de ocho semanas que no logró echar atrás a los patrones.
La principal demanda de la actual huelga es una mejor alza salarial que el
mísero aumento ofrecido por la patronal. Dependiendo de la clase de puesto, la
compañía propone aumentos de entre $1.15 a $1.75 la hora en tres años.
Fracasan amenazas patronales
En un voto realizado el 13 de noviembre, los sindicalistas rechazaron la “última”
oferta de la compañía por un margen de 200 contra 180. La oferta era
prácticamente la misma que había sido rechazada dos semanas antes por un
margen del 75 por ciento.
El voto se dio a pesar de los intentos de la patronal de intimidar a los
obreros. El 10 de noviembre, la compañía envió una carta a todos los
trabajadores que insinuaba que la planta cerraría si continuaba el paro.
Una semana antes, los trabajadores recibieron una carta informando que
mientras dure la huelga les suspenderán el seguro para medicinas.
Al día siguiente, los trabajadores tuvieron que hacer cola en la entrada
principal para recibir sus cheques. Un guardia de seguridad los dejaba pasar uno
a la vez. Algunos tuvieron que esperar más de una hora.
Los cheques iban acompañados de una carta de la compañía, sin firma, que
decía que los patrones estaban “muy decepcionados de que ustedes rechazaron
la oferta de convenio” y que “la cuota de ratificación de $500 para cada
trabajador, condicionada a la ratificación de la oferta del 28 de octubre de
2004…ya no está sobre el tapete”. Agregaba que “cada día que continúe
la huelga se hace más difícil poder recuperar sus horas y sus clientes” y
que por consiguiente “ustedes han puesto en riesgo sus empleos con esta huelga”.
Las tácticas de la compañía fracasaron. Muchos de los huelguistas
simplemente usaron la carta como combustible para atizar el fuego de los
barriles que calientan a los piquetes. Algunos obreros dijeron que esto muestra
que la huelga esta apretando a los patrones porque tuvieron que reconocer que
estaban perdiendo clientes.
Frente a la intransigencia patronal, los piquetes se han mostrado decididos.
Kenny Terrero, un obrero de 28 años de edad, dijo a Perspectiva Mundial,
“Queremos que nos traten como seres humanos, incluso en los salarios. Nuestros
trabajos son muy duros y no nos pagan lo que nos merecemos”.
Desde el inicio de la huelga, la producción ha quedado paralizada. La
fábrica normalmente procesa hasta 6 mil puercos al día.
John Steele es miembro del Local 175 del UFCW en Quality Meat Packers en
Toronto.
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