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octubre de 2004 Vol. 28 No. 9

Estados Unidos

Preparan ataque al Seguro Social
Alegan ‘demasiados ancianos’ al tratar de minar conquistas sociales

POR MARTÍN KOPPEL

Desde la convención del Partido Republicano, el presidente George Bush ha estado haciendo campaña en torno a algunos de los principales elementos de la política nacional que su administración impulsaría en un segundo cuatrienio. Propone hacer permanentes las anteriores reducciones de impuestos a los ingresos. También está promoviendo las cuentas individuales de “ahorros para la salud” y -en nombre de “reforzar” el Seguro Social- la creación de cuentas privadas para la jubilación.

La campaña de Bush presenta este paquete de medidas como una forma para que los trabajadores y agricultores se conviertan en “propietarios” -tener ahorros, inversiones y propiedad-como medida de protección frente a la incertidumbre económica.

En realidad, las propuestas de cuentas individuales de jubilación y de salud forman parte de los preparativos para una renovada ofensiva de los demócratas y republicanos contra el Seguro Social, el Medicare y otras conquistas sociales del pueblo trabajador.

En un discurso pronunciado el 4 de septiembre en Scranton, Pennsylvania, el presidente reiteró uno de los temas principales de su discurso en la convención republicana. Dijo que su próxima administración impulsaría medidas para promover una “sociedad de propietarios” como garantía de estabilidad económica frente a los “tiempos cambiantes”.

El elemento fundamental de este paquete de medidas es la “reforma” del Seguro Social, que pretende socavar su carácter como derecho social de todos. Esto se hace bajo el pretexto de que en las próximas décadas el número creciente de trabajadores jubilados llevará el sistema del Seguro Social a la quiebra.

Bush detalló este argumento en su discurso del 2 de septiembre, donde aceptó la nominación del Partido Republicano. “Con la enorme generación del baby boom que se va acercando a la jubilación, muchos de nuestro hijos y nietos se preocupan, y con razón, de si habrá Seguro Social cuando lo necesiten”, dijo, refiriéndose a la generación que nació en las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. “Debemos reforzar el Seguro Social permitiendo que los trabajadores jóvenes ahorren parte de sus impuestos en una cuenta personal: una reserva de ahorros que uno pueda llamar propia y que el gobierno nunca le pueda quitar”.

El presidente dijo haber “fortalecido” el Medicare. Sin embargo, bajo el pretexto de ofrecer seguro para las medicinas recetadas, la ley bipartidista aprobada el año pasado por el Congreso y firmada por Bush hace que el peso del seguro médico recaiga más sobre los propios jubilados, obligándolos a que dependan más de compañías privadas de seguro.

El 3 de septiembre, el gobierno federal anunció que las primas de Medicare, el gasto mensual que pagan los ancianos y discapacitados, aumentarán en un 17 por ciento. El administrador del Medicare, el doctor Mark McLellan, reconoció que parte de este aumento “se debe a los miles de millones de dólares que el Medicare les paga a las compañías de seguros como estímulo para que ofrezcan planes privados.

Como parte del paquete de propuestas, Bush también aboga por “cuentas de ahorros de salud” que ofrecerían seguro médico para individuos en vez de planes auspiciados por los patrones. Los trabajadores recibirían créditos a los impuestos al poner ahorros en estas cuentas. Los aportes patronales a estas cuentas individuales serían posibles si los trabajadores se inscribieran en el plan médico de la compañía, lo cual requeriría deducciones importantes de sus salarios.

Los trabajadores supuestamente podrían mantener este plan médico individual aún si se cambiaran de empleo. Esto se presenta como una gran ventaja, ya que los trabajadores que cambian de patrón muchas veces pierden su seguro o terminan con una póliza peor. Y aún si se quedan con la misma compañía, no tienen garantía de que recibirán una pensión o seguro médico, como en el caso de las compañía minera Horizon Natural Resources, la aerolínea United y otras empresas grandes donde los trabajadores corren el riesgo de perder su pensión cuando los patrones se declaran en quiebra.

El presidente apuntó que más de la mitad de las personas sin seguro son empleados de pequeños negocios. Propuso permitir que las pequeñas empresas “se junten para comprar seguro aprovechando los descuentos disponibles a las grandes compañías”.

Casi 82 millones de personas en Estados Unidos -una de cada tres personas menores de 65-carecía de seguro médico en algún momento en 2002-2003.

Bush destacó su propuesta de hacer permanentes las reducciones de impuestos instituidas en los últimos dos años, como forma de ahorrar dinero para el futuro. Vinculó esta propuesta con su promesa de “reformar” el código impositivo federal en nombre de simplificarlo y de promover el crecimiento económico.

Algunos políticos republicanos han hecho propuestas encaminadas a crear un impuesto nacional a las ventas o hasta un impuesto de tasa igual para todos (flat tax) para reemplazar el impuesto federal a los ingresos y eliminar la agencia federal de impuestos IRS. Esta idea la promueve Dennis Hastert, el presidente de la Cámara de Representantes, en su nuevo libro.

Si bien un impuesto nacional a las ventas recaería sobre todo en el pueblo trabajador, que gasta una mayor proporción de sus ingresos en artículos básicos de consumo que los ricos, sus promotores afirman que evitaría todas las cláusulas escapatorias que permiten que los ricos no paguen impuestos a los ingresos, y que estimularía los ahorros y las inversiones para que las familias tengan más control sobre su futuro económico.

Un artículo en la edición del 30 de agosto de la revista británica Economist señaló que los sectores más pobres de la clase trabajadora ahora gastan más del 35 por ciento de su presupuesto en gastos de vivienda, solo el 16 por ciento en comida, y que “el cuidado de los niños, que en los años 50 y 60 lo hacían las madres y abuelas, ahora es un gasto muy grande”. Casi 36 millones de personas, o sea, el 12.5 por ciento de la población, estaba por debajo del nivel oficial de pobreza en 2003: 1.3 millones más que el año anterior. Y durante el mismo periodo, 1.3 millones de personas menos gozaron de planes médicos patrocinados por sus patrones.

Al ofrecer sus medidas económicas el presidente se enfocó en la inseguridad que sienten millones de personas en la actualidad. “Los tiempos en los que vivimos y trabajamos están cambiando drásticamente”, dijo en la convención republicana. “Los trabajadores de la generación de nuestros padres, como regla general, tenían un empleo, una especialidad, una carrera, y frecuentemente con una compañía que ofrecía seguro médico y una pensión. Y la mayoría de estos trabajadores eran hombres. Hoy día, los trabajadores cambian de empleos, hasta de carreras, muchas veces durante su vida y, en uno de los cambios más notables que ha visto nuestra sociedad, dos terceras partes de las mamás también trabajan fuera del hogar”.

Bush agregó que “el código impositivo, el seguro médico, las pensiones, la capacitación de trabajadores: todo esto se creó para el mundo de ayer, no el de mañana. Vamos a transformar estos sistemas para que todos los ciudadanos [puedan] escoger sus propias opciones y seguir sus propios sueños”. Evocó la idea de una “sociedad de propietarios” donde la gente sería recompensada por su trabajo al ser “propietarios”, y no caer en una sociedad de beneficencia donde los ingresos y beneficios dependen de “burócratas en Washington.

‘Opciones abruptas y dolorosas’

Muchos políticos y comentaristas burgueses usaron las palabras de Alan Greenspan, jefe del banco de la Reserva Federal, para promover su campaña para la “reforma” del Seguro Social. Greenspan, al hablar el 27 de agosto dijo que el país enfrentará opciones “abruptas y dolorosas” si el Congreso no toma acción rápidamente para reducir los beneficios del Seguro Social y del Medicare a causa del número creciente de trabajadores que van a ir jubilándose.

El banquero central ha hecho dos propuestas para “modificar” el Seguro Social. Una consiste en elevar la edad de jubilación, que ahora varía entre 65 y 67. El segundo cambio sería el de recortar los beneficios para los futuros jubilados. Una tercera medida, que Greenspan no excluyó, era de aumentar los impuestos del Seguro Social o de aumentar los impuestos a los beneficios.

Greenspan sugirió comenzar esta “reforma” recortando los aumentos por el costo de vida que reciben los beneficiarios del Seguro Social.

Los economistas liberales Peter Diamond del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Peter Orszag del Instituto Brookings han propuesto aumentar los impuestos y reducir gradualmente los beneficios del Seguro Social para “compensar” por la creciente expectativa de vida.

El plan de la administración Bush consiste en “cuentas personales voluntarias de jubilación para trabajadores jóvenes” que se podrían invertir en acciones y bonos. Promete no recortar los beneficios de los “actuales jubilados y los casi jubilados”.

Kerry ha tratado de decir lo mínimo posible sobre la esencia de las propuestas de Bush. Solo dice que no recortaría los beneficios de los actuales beneficiarios del Seguro Social, lo cual también es la propuesta del presidente. Sin embargo, tanto Kerry como Bush han evitado comentar sobre las propuestas de Greenspan y de otros que plantean recortes a los beneficios de los futuros beneficiarios.

El pueblo trabajador ganó las concesiones codificadas en la Ley del Seguro Social de 1935 -con pensiones, indemnización para incapacitados y seguro por desempleo, así como la Ayuda para Familias con Hijos Dependientes-a través de cruentas batallas en los años 30.

Gracias a las luchas de derechos civiles de los años 50 y 60, se extendieron estas conquistas con Medicare, Medicaid, los cupones de alimentos y los aumentos por el costo de vida. Se han convertido en parte del nivel de vida fundamental del pueblo trabajador. La clase dominante sabe que un ataque frontal contra estos logros conllevaría un fuerte precio político.


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