
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2004 Vol. 28 No. 8
EditoriaL
Por el derecho a sindicalizarse
¡Apoyemos el derecho de los trabajadores a sindicalizarse y a defenderse de
los ataques patronales!
¡Defendamos al movimiento obrero de la incesante ofensiva de los patrones y
de los partidos gemelos del capitalismo: los demócratas y los republicanos!
Estas son consignas centrales de la campaña del Partido Socialista de los
Trabajadores, en los comicios de 2004 y más allá. Merecen ser reivindicadas
por todos los trabajador.
La actual resistencia obrera en todo el país frente a los ataques de los
patrones pone de relieve la importancia de la lucha por organizar sindicatos.
Grupos de trabajadores combativos en estas y otras regiones están rechazando
más y más los intentos de los patrones de congelar salarios y acelerar el
ritmo de la producción; la negligencia patronal ante las condiciones peligrosas
de trabajo; y la prolongación de la semana laboral, al tiempo que millones de
trabajadores están sin empleo o con empleos de media jornada.
En varios casos los trabajadores han logrado avances importantes en la lucha
por organizar o consolidar un sindicato para defenderse, desde la mina de
carbón Co-Op en Utah, pasando por la planta empacadora de carne Dakota Premium
Foods en el sur de St. Paul, Minnesota, hasta la fábrica de costura Point Blank
Body Armor en Oakland Park, Florida. Estos trabajadores también ayudarán a
impulsar luchas de sindicalización que infundirán confianza entre capas más
amplias del pueblo trabajador de que sí se puede hacer frente a los patrones y
vencerlos.
En todas estas luchas, las acciones se han enfocado en las necesidades
materiales más apremiantes de los trabajadores --aumentar los salarios, mejorar
las condiciones de trabajo, obtener seguro médico-y en la defensa de sus
derechos. Para ser eficaz, la lucha debe estar acorde con el nivel de conciencia
existente entre las filas del sindicato o de los que luchan por un sindicato.
Si con este enfoque se ponen en marcha fuerzas considerables, puede crecer la
combatividad de las filas. Pueden producirse enfrentamientos más fuertes con
los patrones durante los cuales los trabajadores comienzan a desechar ilusiones
en la colaboración de clases --la idea de que tenemos intereses en común, en
lugar de intereses irreconciliables y antagónicos, con los patrones y toda la
clase patronal-- y asimilan así conceptos de lucha de clases.
Las lecciones aprendidas así en conflictos industriales pueden preparar a
las filas sindicales para dar un avance hacia la acción sobre el plano
político. A partir de estas crecientes luchas se puede destacar la conclusión
de que los trabajadores necesitamos nuestro propio instrumento político, que
sea independiente de los dos partidos patronales, los demócratas y
republicanos: un partido obrero basado en los sindicatos, que luche por los
intereses de los trabajadores y agricultores.
A través de este proceso se puede sentar las bases desde las cuales, con el
tiempo, será posible iniciar la transformación de los propios sindicatos en
instrumentos de lucha revolucionaria.
Si en el transcurso de sus experiencias de lucha los trabajadores combativos
reciben ayuda de otros trabajadores con conciencia de clase para analizar las
causas de los males económicos y sociales que enfrentan y comprender la esencia
del capitalismo, aprenderán que sus problemas actuales no son ni casuales ni
pasajeros, sino más bien el resultado de una profunda crisis estructural del
sistema capitalista. De ahí podrán entender por qué los trabajadores y sus
aliados en el campo, los agricultores, necesitan arrebatarles a los capitalistas
el control del gobierno.
En su obra "Los sindicatos: su pasado, su presente y su porvenir",
Carlos Marx, uno de los fundadores del socialismo científico, señaló que los
sindicatos nacieron de los intentos espontáneos de los trabajadores de
suprimir, o al menos debilitar, la inevitable competencia entre los propios
trabajadores que el sistema de ganancias nos impone.
Si los sindicatos, siendo las organizaciones defensivas fundamentales de la
clase trabajadora, son necesarios para las constantes escaramuzas entre el
capital y el trabajo, dice Marx, son aún más importantes como agencias
organizadoras para superar el propio sistema de esclavitud asalariada y de
dominio capitalista.
Más allá de sus propósitos originales, los sindicatos deben aprender a
actuar conscien-temente como centros de organización de la clase trabajadora
reivindicando el interés amplio de su emancipación completa, subrayó Marx.
Necesitan integrar a sus filas a los no sindicalizados. Deben defender
aten-tamente los intereses de los trabajadores en los empleos peor remunerados,
como es el caso de los trabajadores agrícolas. "Deben mostrar al mundo
amplio que no luchan por intereses estrechos o egoístas, sino que su objetivo
es la emancipación de los millones de oprimidos", dijo Marx.
Las semillas de este futuro de los sindicatos se pueden encontrar hoy en la
resistencia obrera combativa.
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