
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2004 Vol. 28 No. 8
Venezuela
Derrotan referendo revocatorio
Trabajadores cobran confianza ante fracaso de campaña proimperialista
POR ARGIRIS MALAPANIS
El referendo revocatorio destinado a destituir al gobierno electo de
Venezuela, encabezado por el presidente Hugo Chávez, fracasó por un margen
grande. Más del 59 por ciento de los electores votaron "no" el 15 de
agosto.
"Es un gran triunfo para nosotros", dijo Lenin Dávila, un obrero
petrolero en Maracaibo en una entrevista telefónica el 23 de agosto. "La
mayoría de mis compañeros de trabajo han estado celebrando". Dijo que
estaba aún más contento porque ese día algunos de los aliados más cercanos
de los "escuálidos" -refiriéndose a la oposición proimperialista-
habían declarado que rechazaban sus alegatos de fraude electoral.
El 23 de agosto, funcionarios norteamericanos anunciaron que la Casa Blanca
aceptaba los resultados del referendo tras una auditoría realizada por el
Centro Carter y la Organización de Estados Americanos (OEA), los cuales
afirmaron que no había pruebas de irregularidades. "A nuestro criterio,
los resultados de esa auditoría son consecuentes con los resultados anunciados
por el Consejo Nacional Electoral" de Venezuela, dijo el vocero del
Departamento del Estado norteamericano Adam Ereli.
La opositora Coordinadora Democrática, dirigida por sectores importantes de
la burguesía venezolana que gozan del apoyo de Washington, orquestaron el
referendo. Después de obtener menos del 41 por ciento de los votos, los
dirigentes opositores dijeron que hubo fraude y rehusaron reconocer los
resultados.
Sin embargo, sus alegatos han sido rechazados casi universalmente. El ex
presidente norteamericano James Carter dijo en una carta publicada en el Wall
Street Journal que la votación fue "libre e imparcial".
Hasta ciertos medios derechistas reconocieron el carácter masivo de la
victoria del "no". El Nacional, uno de los principales diarios
privados del país, que ha estado haciendo campaña para destituir al gobierno
de Chávez, dijo que la mayoría votó "no" en cada uno de los 23
estados y el Distrito Federal del país.
Uno de los factores importantes en la derrota de la oposición fue el avance
de varios programas sociales auspiciados por el estado: desde campañas de
alfabetización hasta obras públicas, clínicas donde médicos cubanos
voluntarios ofrecen servicios médicos de buena calidad, y otras mejoras en la
salud pública.
Asimismo, en los primeros seis meses del año, la economía nacional mejoró,
gracias en parte al aumento de los precios del petróleo, que alcanzaron un
récord de más de 47 dólares por barril en agosto.
Venezuela es el quinto productor de petróleo en el mundo. Petróleos de
Venezuela (PdVSA), la empresa petrolera estatal, es la fuente del 80 por ciento
de los ingresos por exportaciones del país y casi la mitad de sus ingresos
totales. Más del 50 por ciento del petróleo exportado va a Estados Unidos y
Canadá.
El aumento de los precios del petróleo ha engrosado las arcas estatales. El
gobierno aumentó sus gastos en un 80 por ciento -a 8.6 mil millones de
dólares- durante los primeros cinco meses del año comparado con el mismo
periodo el año pasado. Un porcentaje importante de los fondos se dedicó a la
reparación de carreteras y a la construcción de otros aspectos de la
infraestructura del país. Las ventas al por menor aumentaron en 59 por ciento
en los primeros cuatro meses del año, y las ventas de automóviles crecieron al
doble comparado con el año pasado, según la agencia noticiosa Bloomberg.
El desempleo bajó al 12 por ciento este verano. El año pasado había
alcanzado el 20 por ciento.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela creció en un 13.6 por ciento en
el segundo trimestre de este año; durante el mismo periodo el año pasado
había disminuido en un 9.5 por ciento, según el Banco Central de Venezuela. El
PIB creció en un 35 por ciento en el primer trimestre del año, recuperándose
de una caída del 28 por ciento en el primer trimestre de 2003, cuando un paro
patronal había paralizado la producción petrolera por más de dos meses.
Golpe a oposición proimperialista
La "huelga" patronal en diciembre de 2002 y enero de 2003 fracasó
cuando millones de trabajadores desafiaron ese sabotaje de la economía,
ocupando refinerías y otras plantas y reanudando la producción. Fue el segundo
intento de sectores de la burguesía y de las clases medias para derrocar al
gobierno. El primer intento, un golpe militar apoyado por Washington en abril de
2002, fue derrotado al cabo de tres días por enormes movilizaciones callejeras
de trabajadores y campesinos por todo el país, las cuales dividieron a las
fuerzas armadas. El referendo que falló fue el tercer intento de tumbar al
gobierno electo.
Desde que asumió el poder en 1998, el gobierno de Chávez ha encolerizado a
las ricas familias gobernantes de Venezuela y a sus aliados en Washington al
promulgar medidas tales como una ley de reforma agraria, una ley que protege a
los pequeños pescadores de la sobrepesca por parte de las grandes empresas
pesqueras, y el uso de fondos estatales para viviendas de bajo costo y otros
programas sociales. Al movilizarse repetidamente para hacer valer estas y otras
medidas que les benefician, los trabajadores y campesinos han adquirido
confianza y mayores expectativas, causando temor entre los ricos de que busquen
medidas aún más radicales que afectarían la propiedad y los privilegios de la
clase dominante.
Además, la normalización de las relaciones entre Venezuela y Cuba, así
como el trabajo en Venezuela de 16 mil médicos, maestros y otros voluntarios
cubanos, han provocado la ira de muchos capitalistas y sus amos en Washington.
Sin embargo, aún antes del 15 de agosto, al quedar evidente que la campaña
de la oposición iba perdiendo ímpetu, el capital internacional en la industria
petrolera dejó claro que prefería la estabilidad que, según esperaba, habría
bajo la administración de Chávez. Esto a pesar de que el gobierno promulgó
una ley en 2001 que duplicó las regalías que los inversionistas deben pagar
por contratos de exploración petrolera y que establece un interés mayoritario
en toda empresa conjunta con inversionistas extranjeros.
"Antes del referendo, y tal vez anticipando el desenlace, los gigantes
petroleros norteamericanos ExxonMobil y ChevronTexaco firmaron acuerdos en que
se comprometían a invertir miles de millones de dólares en dos nuevos
proyectos en Venezuela", dijo el Financial Times el 22 de agosto.
La edición del 9 de agosto del diario londinense citó a Fareed Mohamedi,
principal economista de la empresa PFC Energy, con sede en Washington, quien
dijo, "Las empresas son mucho más optimistas sobre la situación política
y se han convencido de que el señor Chávez es un hombre con el cual pueden
tratar".
Por otra parte, el Financial Times advirtió el 22 de agosto que no
debían ser demasiado optimistas. "Al mismo tiempo", dijo, "dos
multinacionales obtuvieron pólizas de seguro contra la expropiación de sus
activos, según un diplomático en Caracas.
Contradicciones de clase
Chávez, por su parte, intentó tranquilizar a la burguesía afirmando que
con la derrota del referendo no corren riesgo alguno sus derechos de propiedad y
su dominio de la economía venezolana.
En su programa semanal de televisión y radio, Aló Presidente, el presidente
dijo el 22 de agosto que continuaría su "revolución para los
pobres", y prometió acelerar la distribución de tierra y la entrega de
créditos a campesinos y otros productores explotados. También dijo que ya no
reconoce a la Coordinadora Democrática porque ésta rehusa aceptar los
resultados del referendo. Esta votación permite que el presidente cumpla su
mandato entero hasta 2006, cuando podrá postularse de nuevo. "No reconozco
a la Coordinadora como oposición política", dijo. "No hay diálogo
con este Coordinadora".
El gobierno venezolano hasta la fecha ha rechazado las propuestas de la
oposición proimperialista de aplazar los comicios estatales y locales
programados para el 26 de septiembre. La Coordinadora Democrática había
amenazado con boicotearlos a menos que se cumpliera su demanda de más
investigaciones sobre las acusaciones de fraude en la votación.
Al mismo tiempo, dijo Chávez, el gobierno está dejando la puerta abierta
para colaborar con cualquiera de sus opositores que reconozca la voluntad de los
electores expresada el 15 de agosto.
"Lo que queremos es la unión nacional", dijo Chávez en su
discurso del 22 de agosto. "Esta revolución no debe asustar a nadie. Todo
eso de que Chávez y sus turbas vienen a barrer con los ricos es una mentira. No
tenemos intenciones de perjudicarles. Todos sus derechos están garantizados,
los que tienen grandes propiedades o fincas lujosas o autos".
Parcialmente debido a la trayectoria expresada en los comentarios de Chávez,
y por las recientes mejoras económicas, una minoría de los capitalistas y
hacendados venezolanos, así como importantes sectores de la clases media,
apoyaron la campaña del "no" y no se sienten amenazados en lo
inmediato por la política del gobierno.
Sin embargo, muchos trabajadores en los campos y las ciudades, el 70 por
ciento de los cuales viven por debajo del nivel oficial de pobreza, ven las
cosas desde una óptica diferente. Algunos dicen que no existe forma de
defenderse y hacer avances importantes en las condiciones de trabajo y de vida
de la gran mayoría sin impugnar el domino de los industriales, banqueros y
grandes hacendados.
"Uno de los retos más grandes que tenemos ahora, más claramente, son
los ricos en el gobierno que se llaman 'chavistas'", dijo Napoleón
Tortolero, un campesino en la cooperativa agropecuaria Los Cañizos en el estado
noroccidental de Yaracuy, quien ha participado en luchas por la tierra por
muchos años. "Esta gente usa sus puestos para impedir que se ponga en
práctica la reforma agraria, inclusive los aspectos más modestos. Más de 80
dirigentes campesinos han muerto en los últimos dos años, luchando por la
tierra. Ahora vamos a intensificar la lucha".
|