
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2004 Vol. 28 No. 8
Estados Unidos
Demócratas impulsan acoso por el FBI, otras agencias de policía política
POR MARTÍN KOPPEL
Y MICHAEL ITALIE
En su convención nacional en Boston, los políticos del Partido Demócrata
hicieron de la "defensa de la patria" su lema central al nombrar a
John Kerry como su candidato a la presidencia. Desde la senadora Hillary Clinton
hasta el propio Kerry, criticaron a la administración Bush por no hacer lo
suficiente para reforzar la capacidad del FBI y de la CIA de realizar más
espionaje interno y ampliar el uso de las fuerzas militares en nombre de la
"lucha contra el terrorismo" dentro de Estados Unidos.
Los demócratas han promovido enérgicamente el tema de la "seguridad
nacional" en un intento cada vez más faccional de inyectar un poco de
entusiasmo en su campaña electoral desinflada y aventajar a los republicanos en
los comicios de 2004.
"Puedo y voy a librar una guerra contra el terrorismo más eficaz que
Bush", dijo Kerry ante una multitud en Filadelfia el 27 de julio.
Kerry propuso prolongar la comisión que investigó los ataques del 11 de
septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Exigió que "ahora
actuemos, no hablemos", para aplicar las propuestas de la comisión para
ampliar las operaciones de espionaje al interior de Estados Unidos. Criticó a
Bush por no aplicar inmediatamente las recomendaciones de la comisión.
Kerry habló ese día en un mitin de su campaña en la base naval de Norfolk,
Virginia, coincidiendo con el regreso de tres portaaviones y 13 mil marineros
que habían participado en las maniobras navales globales "Pulso del
Verano".
Ante un público militar que agitaba banderas frente al portaaviones USS
Wisconsin, Kerry propuso aumentar al doble el número de tropas de las
Fuerzas Especiales. Acusando a la administración Bush de sobreextender las
fuerzas militares estadounidenses en Iraq y el mundo, declaró que como
presidente él aumentaría en 40 mil el personal militar en activo. También
aumentaría al doble el número de agentes de la CIA en el exterior y
establecería un director de inteligencia nacional como miembro del gabinete
para hacer más eficaz el sistema de espionaje estadounidense. Desde entonces el
presidente George Bush ha dicho que está a favor de nombrar un "zar"
de inteligencia nacional, quitándole el argumento a Kerry.
En espectáculos coreografiados antes de la convención en Boston, ex
oficiales militares presentaron a Kerry como un hombre militarmente probado que
había combatido en Vietnam y que estaba preparado para ser "nuestro
próximo comandante en jefe".
En la convención numerosos personajes del Partido Demócrata -desde los ex
presidentes James Carter y William Clinton hasta el ex gobernador de Vermont
Howard Dean- destacaron los credenciales de Kerry como persona que
"combatirá el terrorismo" y "hará que América sea más fuerte
a nivel interno y respetada nuevamente en el mundo", como declaró el
senador Edward Kennedy al elogiarlo como "héroe de guerra",
"Necesitamos asegurar nuestras fronteras, nuestras ferrovías y nuestros
puertos así como nuestras plantas químicas y nucleares", dijo la senadora
Hillary Clinton en su discurso al inaugurarse la convención. "Necesitamos
garantizar que la seguridad de la patria sea prioritaria".
Los discursos de toda una gama de políticos demócratas subrayaron que el
apoyo demócrata a las medidas de "seguridad de la patria" se remonta
a la administración de Clinton, la cual estableció por primera vez el Comando
Norteamericano, encargado del despliegue de tropas norteamericanas sobre el
territorio estadounidense.
Los intentos más y más estridentes de usar el tema de la "seguridad de
la patria" como arma faccional contra la administración Bush se
manifiestan en momentos en que la candidatura de Kerry, incapaz de diferenciarse
de la política de los republicanos, no ha logrado aventajar a Bush.
Jefe de SEIU: mejor que Kerry pierda
Ante este cuadro poco inspirador, el presidente del sindicato más grande
dentro de la AFL-CIO, Andrew Stern del sindicato de empleados de servicios SEIU
afirmó en una entrevista con el Washington Post que el emperador no
tiene ropa.
Stern dijo que tanto el Partido Demócrata como el movimiento sindical están
en "una crisis profunda" y que carecen de ideas nuevas. "Es un
partido hueco", dijo, añadiendo que "si John Kerry gana la
presidencia, dañará" las posibilidades para reformar tanto a los
demócratas como al movimiento sindical, y que a largo plazo resultaría mejor
para ambos si el senador John Kerry pierde las elecciones, informó el Washington
Post del 27 de julio.
El presidente sindical, un demócrata leal, se quejó con amargura de que
Kerry y su partido "no han respondido al problema que él denomina 'la
economía Wal-Mart' ", dijo el Post, en referencia a los salarios bajos y
las pocas horas de trabajo que enfrentan muchos trabajadores.
El presidente de la AFL-CIO John Sweeney intentó reparar la buena cara
oficial. Respondió diciendo que la actitud de Stern "no se justifica"
y alabó "la unidad y solidaridad" del apoyo demócrata a Kerry.
Contribuyendo al tono cada vez más tosco y desesperado de la campaña
demócrata, la esposa de Kerry, Teresa Heinz Kerry, atacó a los republicanos
por sus "características antiamericanas que están penetrando en nuestra
política".
Y en un encuentro literario de liberales el primer día de la convención,
Robert F. Kennedy hijo, defensor del medio ambiente e hijo del senador difunto,
declaró que Bush fue "colocado en la presidencia por los grandes
contaminadores" y que hace falta un "cambio de régimen" porque
la política de su administración equivale a "fascismo". El público
aplaudió con entusiasmo.
Informe 9/11 promueve al FBI
Los políticos demócratas han usado el informe de la Comisión 9/11 como un
arma en su campaña por la "seguridad de la patria". El informe
propone fortalecer el FBI, la CIA, la migra y otras agencias policiacas
políticas para aumentar las operaciones de hostigamiento y espionaje interno
así como incrementar el uso de las fuerzas militares dentro de Estados Unidos.
El informe fue presentado unánimemente por una comisión compuesta por cinco
demócratas y cinco republicanos. Presidieron el republicano Thomas Kean, ex
gobernador de New Jersey, y el demócrata Lee Hamilton, ex congresista de
Indiana.
Muchos de los políticos capitalistas que prestaron testimonio ante las
audiencias argumentaron que por "fallas de inteligencia" la
administración Bush no había prevenido los ataques del 11 de septiembre de
2001. Muchos demócratas insistieron que la administración republicana estaba
tan enfocada en sus preparativos para un ataque contra Iraq que no prestó
suficiente atención a al-Qaeda y que una Casa Blanca demócrata sería más
eficaz al usar la policía política para "combatir el terrorismo".
Bush alabó el informe por identificar "aún más medidas que podemos
tomar para mejor defender a América".
El informe propone establecer un Centro Nacional de Contraterrorismo
encabezado por un Director Nacional de Inteligencia. Dicho "zar de
inteligencia", situado en la oficina ejecutiva del presidente, ayudaría a
centralizar las agencia policiacas y de espionaje de Estados Unidos para
colaborar con mayor eficacia y aplicar medidas que en su mayoría ya se han
puesto en marcha.
El informe propone una revisión más eficaz de las personas que cruzan la
frontera, así como establecer "normas" para el otorgamiento de
licencias de conducir. Propone mejorar el uso por el gobierno de "listas de
sospechosos" y de "exclusión de vuelos aéreos", que se usan
para negarles el derecho a volar a individuos sin explicación ni cargos en su
contra.
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