
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio de 2004 Vol. 28 No. 7
Puerto Rico
La independencia de Puerto Rico beneficiará a trabajadores en Estados Unidos
[A continuación publicamos la declaración que presentó Nicole Sarmiento,
por el Partido Socialista de los Trabajadores y la Juventud Socialista, en una
audiencia del Comité Especial de Descolonización de la ONU celebrado el 14
junio. Sarmiento fue una de los 22 personas y representantes de organizaciones
que dieron testimonio sobre el estatus colonial de Puerto Rico. Sarmiento es
miembro de la Juventud Socialista en Miami y candidata para senadora en Florida
por el PST. Los subtítulos son de Perspectiva Mundial.]
Estimado Señor Presidente y miembros del comité:
Me sumo a los demás aquí al celebrar un año desde que la Marina de Guerra
de Estados Unidos se vio obligada a retirarse de Vieques. Fue una victoria en la
lucha contra el dominio colonial norteamericano sobre Puerto Rico.
Es una muestra de la tenacidad y valentía de los trabajadores, agricultores,
pescadores, estudiantes y otros puertorriqueños que lucharon por seis décadas
para sacar a la Marina yanqui de Vieques. Es un ejemplo para todos en el mundo
que luchan contra la explotación y la dominación imperialista, incluidos los
que luchamos dentro de Estados Unidos.
Agrego mi voz a los que exigen que el gobierno de Estados Unidos libere a
todos los que permanecen encarcelados por haber ejercido su derecho de luchar
para sacar a la Marina norteamericana de Vieques. Y que Washington, que
contaminó la isla, lleve a cabo la descontaminación del territorio.
Al ver cómo Washington continúa desafiando la voluntad del pueblo
puertorriqueño en relación a estas luchas, se destaca un hecho ante todos:
Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos.
No existe un solo "Estados Unidos" según nos dicen los gobernantes
norteamericanos. Este es un país dividido en clases: por un lado,
"su" América de las familias multimillonarias gobernantes. Y por el
otro lado, "nuestra" América de los trabajadores y agricultores.
Estas dos clases tienen intereses irreconciliables.
Solo a los ricos gobernantes de este país les beneficia mantener a Puerto
Rico como colonia: son ellos quienes se enriquecen de la sistemática
explotación y dominación colonial de Puerto Rico. Son ellos quienes se
benefician de la explotación de sus tierras, de la mano de obra y de los
recursos.
El pueblo trabajador en Estados Unidos no tiene interés alguno en el domino
colonial de Washington sobre Puerto Rico. Al contrario: el pueblo de Puerto Rico
y los trabajadores en Estados Unidos tenemos un enemigo común: la clase
multimillonaria norteamericana, su gobierno y sus partidos gemelos, el
Demócrata y el Republicano.
Es por eso que el Partido Socialista de los Trabajadores ha defendido la
lucha por la independencia de Puerto Rico desde su fundación en 1938. La
Juventud Socialista sigue esta orgullosa tradición.
¿Libertad y democracia para quién?
Los gobernantes norteamericanos dicen defender los "derechos
humanos", la "paz", la "democracia" y la
"libertad". Pero hay que preguntar: ¿Derechos humanos para quién?
¿Paz para quién? ¿Democracia para quién? ¿Libertad para quién? Unicamente
para su clase.
Hoy estamos viendo las revelaciones sobre la tortura y humillación de los
iraquíes por las fuerzas de ocupación norteamericanas. Estos crímenes no son
una aberración. Muestran el verdadero rostro del imperialismo norteamericano.
De hecho, la tortura de los presos iraquíes por las fuerzas armadas de
Estados Unidos es simplemente una extensión de lo que los gobernantes
norteamericanos hacen aquí todos los días: la brutalidad y humillaciones que
cometen contra los presos dentro de Estados Unidos. Con dos millones de hombres
y mujeres entre rejas, Washington es el carcelero número uno en el mundo.
El gobierno de Estados Unidos también somete a abusos y humillaciones a
cientos de hombres y muchachos encerrados en la prisión norteamericana en la
Bahía de Guantánamo, Cuba: tierra ocupada contra la voluntad del pueblo
cubano.
La ocupación imperialista de Iraq es simplemente parte de los esfuerzos de
Washington y sus rivales en París, Londres, Berlín, Madrid y Tokio de
repartirse el mundo: lo cual comenzó mucho antes del 11 de septiembre. Para
revertir su crisis económica y el declive del orden imperialista, se ven
impulsados hacia más y más guerra de saqueo: desde la ocupación militar de
Afganistán e Iraq, hasta las presiones militares contra Corea e Irán, hasta la
política agresiva de Washington contra Venezuela y Cuba.
Los gobernantes norteamericanos han usado a Puerto Rico como trampolín para
preparar sus guerras imperialistas: desde la invasión a Granada en 1983 hasta
el bombardeo de Yugoslavia en 1999 y la invasión de Iraq el año pasado. Usan a
los jóvenes boricuas como carne de cañón en estas guerras de explotación.
El dominio colonial de Puerto Rico refuerza la discriminación y los
prejuicios racistas que enfrentan 2.7 millones de puertorriqueños en este
país, junto con los negros, los chicanos y otras nacionalidades oprimidas.
Mientras Puerto Rico siga siendo colonia, los puertorriqueños serán tratado
como ciudadanos de segunda clase.
La llamada "guerra contra el terrorismo" en el exterior -la bandera
bajo la cual Washington libra sus asaltos imperialistas por todo el mundo- tiene
su contrapartida interna: la guerra contra los trabajadores y agricultores
dentro de Estados Unidos, librada en nombre de la "defensa de la
patria".
Por ejemplo, las audiencias recientes del Congreso norteamericano sobre el
"11 de septiembre" sirvieron para promover la campaña
demócrata-republicana que pretende aumentar los poderes del FBI y de otras
agencias de la policía política para espiar, hostigar y fabricarles casos a
los trabajadores que luchan contra los patrones o a los que se oponen a la
política del gobierno.
¡Liberen a los presos ya!
Junto a los demás presentes, celebramos la victoria de la excarcelación del
patriota puertorriqueño Juan Segarra Palmer. Pero cuatro presos políticos
independentistas siguen encerrados en cárceles yanquis: Oscar López, Haydée
Beltrán, Carlos Alberto Torres y Antonio Camacho. Algunos han estado encerrados
casi un cuarto de siglo: están entre los presos políticos más antiguos del
mundo. Me sumo a mis hermanos y hermanas al exigir: Libérenlos ya!
Hoy día, la ofensiva de los patrones norteamericanos y de su gobierno para
reducir los salarios, las condiciones de trabajo y los derechos de los
trabajadores y agricultores en este país está topándose con resistencia.
Cerca de donde yo vivo en Miami, los trabajadores de Point Blank Body Armor, una
fábrica de costura que confecciona chalecos anti-bala para la policía y el
ejército norteamericano, libraron una lucha de dos años contra las condiciones
intolerables y por un sindicato. Recientemente estos trabajadores, algunos de
los cuales son puertorriqueños, lograron el reconocimiento de su sindicato.
Los mineros del carbón en la mina Co-Op, en el centro de Utah, se han
mantenido firmes en su huelga durante nueve meses para lograr el reconocimiento
del sindicato minero en su centro de trabajo. Su lucha se ha ganado un creciente
respeto y apoyo entre el movimiento obrero por todo el país.
También hay resistencia frente a la realidad cotidiana de la brutalidad
policiaca, incluyendo las redadas de fábrica y detenciones por la policía de
inmigración. Hace poco, en otra victoria, Farouk Abdel-Muhti, quien propugna el
derecho a la autodeterminación de Palestina, fue puesto en libertad después de
estar preso dos años sin cargos.
Junto a mis hermanos y hermanas aquí presentes, exigimos la excarcelación
de los cinco revolucionarios cubanos a quienes el gobierno norteamericano les ha
fabricado un caso de "conspirar para cometer espionaje". Su
"delito" consistió en recoger información sobre grupos
ultraderechistas cubanoamericanos que tienen un largo historial de lanzar
ataques violentos contra Cuba desde territorio estadounidenses con el
conocimiento y la complicidad de Washington.
Señor Presidente:
Frente al empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo trabajador, los
gobernantes de Estados Unidos, quienes se enriquecen del trabajo y de los
recursos de millones por todo el mundo, tienen la arrogancia de decirle al
pueblo puertorriqueño que no puede sobrevivir por su propia cuenta, que la
independencia solo los llevará a la ruina.
Ejemplo de Cuba revolucionaria
Pero el ejemplo vivo de los trabajadores y campesinos de Cuba desmiente este
mito. Cuba revolucionaria, primer territorio libre de América, muestra que, al
hacer una revolución socialista, es posible luchar y de lograr la verdadera
independencia del dominio norteamericano.
Cuba ha defendido consecuentemente la lucha puertorriqueña por la
independencia. Un Puerto Rico libre podría contar con la solidaridad
incondicional de Cuba revolucionaria.
La condena, por parte de este comité, del dominio colonial de Washington
sobre Puerto Rico beneficiará los intereses de la gran mayoría del pueblo en
Estados Unidos y de los que, en todas partes del mundo, luchan por el derecho a
la autodeterminación y por el futuro de la humanidad.
Gracias, Señor Presidente y miembros del comité, por la oportunidad de
hacerles esta presentación.
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