
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio de 2004 Vol. 28 No. 7
Venezuela
Centenares de miles en Caracas marchan contra voto revocatorio
Centenares de miles marcharon en Caracas, Venezuela, el 6 de junio en contra
de los esfuerzos de la oposición pro imperialista para remover al presidente
Hugo Chávez. La protesta se llevó a cabo tres días después que el Consejo
Nacional Electoral anunciara que las fuerzas de la oposición habían entregado
suficientes firmas para realizar un referéndum para decidir si el presidente
será revocado.
Los manifestantes, en su mayoría trabajadores coreaban "¡U, A, Chávez
no se va!", expresando su confianza que derrotaran este último paso contra
el presidente elegido.
Una pancarta más grande dirigida a Washington leía, "Bush te haz
equivocado. Venezuela no puede ser comprado".
En su discurso a una gran multitud, Chávez dijo que aceptara la decisión
del consejo electoral y predijo una "victoria popular" contra el voto
revocatorio. El 8 de marzo el Consejo Nacional Electoral había reportado que
solo 1.8 millones de las firmas entregadas por la oposición pro imperialista
eran validas, mucho menos que las 2.4 millones requeridas. Aunque esto fue un
golpe, las fuerzas de oposición lanzaron una campaña para revalidar las
firmas, las que fueron entregadas a fines de mayo. El consejo reportó que cerca
de 15 mil firmas validas fueron entregadas encima de la cantidad requerida. El
voto revocatorio probablemente se realice en agosto.
Enfrentamientos de clases
El anuncio del consejo se da en un momento en que las confrontaciones de
clase se han agudizado. Grandes sectores de la clase capitalista en Venezuela,
con el apoyo de Washington, han estado buscando como derrocar al gobierno de
Chávez. Ya han fracasado en dos intentos previos-un fallido golpe militar en
abril de 2002 y una huelga patronal en diciembre de ese año. Los dos intentos
fueron derrotadas con grandes movilizaciones del pueblo trabajador. Esta
polarización fue registrada con las movilizaciones realizadas por la oposición
el fin de semana del 5 de junio, cuando decenas de miles de opositores del
gobierno, en su mayoría de clase media, llevaron a cabo un mitin para celebrar
la decisión electoral.
En el proceso de revalidación a fines de mayo, aquellos que firmaron contra
el presidente, pero cuyas firmas tenían irregularidades tuvieron que confirmar
o retirar sus firmas.
Bajo la constitución adoptada en 2000, la oposición necesitaría obtener
más de 3,750,000 de votos a favor-la cantidad de votos recibidos por Chávez en
2000-para que el presidente sea removido.
Los partidarios del gobierno de Chávez dijeron que el proceso estaba marcado
por muchas irregularidades, con nombres de personas menores de edad, difuntos, y
nombres ficticios listados en la petición.
A pesar de estas irregularidades, el consejo determinó que se habían
colectado suficientes firmas para abrir paso al referéndum.
En un discurso transmitido por televisión por todo el país el 3 de junio,
Chávez describió al referéndum como una "victoria para la democracia y
la Constitución".
Chávez dijo estar "feliz que en lugar de golpes [militares], la
oposición está planeando un referéndum democrático", demostrando que
"Venezuela es un país con democracia participativa".
El vocero del Departamento de Estado norteamericano Adam Ereli, dijo que la
aceptación por parte de Chávez de la decisión del consejo electoral fue
"un paso importante para lograr una solución constitucional, democrática,
pacifica y electoral al actual estancamiento. El diario New York Times señaló
el 5 de junio que entre los diversos obstáculos que enfrenta la oposición
está el "sólido bloque de apoyo" que tiene el presidente del pueblo
trabajador que apoya los proyectos del gobierno desde "las clínicas
dentales gratuitas a cursos de alfabetización y pequeñas mejoras en las
comunidades".
El periódico cita a una ex empleada bancaria, Angélica Gutiérrez, quien
dijo, "Mi madre tiene 75 años de edad y asiste a las clases de
alfabetización. No te podes imaginar la cantidad de personas que está a favor
de Chávez".
Lo que más le preocupa a Wall Street y los capitalistas venezolanos es el
aumento en las luchas de los trabajadores y campesinos en Venezuela, quienes
están utilizando el espacio político disponible para exigir tierras, trabajos,
más oportunidades de educación, mejoras en el cuidado de la salud y otras
necesidades básicas.
Estas fuerzas capitalistas se oponen a leyes adoptadas por el gobierno, que a
la medida que sean implementadas, amenazan sus intereses. Entre ellas está una
ley de reforma agraria, protecciones para pequeños pescadores de la pesca
indiscriminada por las grandes compañías pesqueras, el uso de fondos obtenidos
de las ventas de petróleo para viviendas y otros programas sociales, y una
serie de programas de alfabetización y educación de adultos que involucran a
centenares de miles trabajadores y campesinos.
Washington y sectores de la clase capitalistas local también se han opuesto
a que Venezuela desarrolle relaciones económicas y políticas normales con el
gobierno revolucionario de Cuba, el cual ha proveído miles de médicos y otros
voluntarios para programas sociales. Muchos trabajadores están escépticos de
la retórica de la oposición capitalista de que mantendrán la
"democracia" dado su historial de golpes militares y
desestabilización.
|