
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR junio de 2004 Vol. 28 No. 6
Estados Unidos
Ultraje sistemático refleja abusos en prisiones estadounidenses
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Familiares de presos iraquíes detenidos en la cárcel de Abu Ghraib cerca de
Bagdad el 2 de mayo exigen ver a sus familiares tras las revelaciones del abuso
por sus captores estadounidenses.
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WASHINGTON, D.C.-Cada vez se conocen más los detalles sobre la humillación
sistemática y el abuso físico de los prisioneros por la policía militar y los
oficiales de inteligencia norteamericanos en las prisiones que están bajo el
mando de las fuerzas de ocupación en Irak. Funcionarios del gobierno
norteamericano están enfrentando el escándalo internacional llevando a cabo
audiencias en el Congreso y en la prensa y culpando a un pequeño número de
soldados norteamericanos por los actos brutales.
Este abuso es un reflejo de las prácticas llevadas a cabo en las cárceles
en Estados Unidos. Algunos miembros del personal de la Guardia Nacional que
ahora están bajo investigación por la tortura de prisioneros iraquíes y
algunos de los "contratistas privados", recibieron su entrenamiento
como guardias de cárceles en Estados Unidos. Este ultraje de los prisioneros ha
sido una característica de toda las guerras imperialistas -desde Argelia hasta
el Congo, desde Corea hasta Vietnam- y ha sido llevada a cabo tanto por las
potencias capitalistas actuando por cuenta propia o bajo los cascos azules de
Naciones Unidas. Washington ha realizado la mayoría de estas guerras durante
gobiernos Demócratas con líderes liberales a la cabeza del Departamento de
Defensa y el Pentágono.
Testificando frente una audiencia del Comité de Servicios Armados del Senado
y la Cámara de Representantes transmitida por televisión el 7 de mayo, el
Secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld dijo que los eventos han
sucedido bajo su autoridad, "disculpándose" por los maltratos a los
iraquíes en manos del personal militar norteamericano, diciendo que ese abuso
era "anti-americano". Rumsfeld prometió castigar a "todos los
que han participado en las fechorías", alegando que "estos actos
terribles fueron perpetrados por un pequeño número de militares
norteamericanos."
Políticos del Partido Demócrata, incluyendo la dirigente de la minoría de
la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, los senadores Thomas Harbin y Edward
Kennedy y miembros del Congressional Black Caucus (comité de congresistas
negros)-aprovecharon la oportunidad para exigir la renuncia de Rumsfeld y
alegaron que un Demócrata en la Casa Blanca haría un mejor papel que George W.
Bush para avanzar la "guerra contra el terrorismo".
"Necesitamos un nuevo secretario de defensa", dijo Kennedy a la
prensa aquí. "Mi favorito sería el Secretario [de Estado] Colin Powell.
Él sabe cómo ganar una guerra en Iraq...La guerra contra el terrorismo se ha
hecho más complicada y difícil debido a este escándalo sobre las torturas".
La administración Bush dijo que Rumsfeld permanecería en su puesto. El
secretario de defensa norteamericano señaló que no renunciaría porque sigue
siendo eficaz en avanzar los intereses de Washington en el mundo.
El General Mayor del Ejército Antonio Taguba testificó el 11 de mayo frente
al Comité de Servicios Armados del Senado sobre la explosión del escándalo en
las prisiones iraquies. Taguba, quien había sido designado por los militares
para investigar los abusos contra los prisioneros iraquíes en la prisión de
Abu Ghraib, el centro del trato degradante de los prisioneros por sus captores
norteamericanos, había emitido un reporte en Marzo.
"Entre octubre y diciembre de 2003, en las Instalaciones de
Confinamiento de Abu Ghraib", dice el informe de Taguba, "numerosos
abusos criminales, sádicos, descarados y crueles fueron infligidos a varios
detenidos. Este abuso sistemático e ilegal contra los detenidos ha sido
intencionalmente perpetrado por varios miembros de la guardia de la policía
militar".
De acuerdo con el reporte de Taguba, el sargento Javal Davis, miembro de la
Compañía de la Policía Militar 372 en Abu Ghraib dijo que los oficiales de
inteligencia militar insinuaron a los guardias que necesitaban abusar de los
detenidos". "Aflójennos a ese muchacho", era un comentario
común, o "Asegúrense que ste tenga tratamiento".
El 4 de mayo, el Mayor General Donald Ryder, jefe de la División de
Investigación Criminal del Ejército de EE.UU. reconoció que de los 35 casos
de investigación criminal actualmente en investigación por maltrato de
prisioneros en Iraq y Afganistán por parte de militares norteamericanos, 25 de
ellos incluyen muertes.
Rumsfeld y otros altos funcionarios del Pentágono han tratado de echar la
culpa del escándalo a un pequeño número de suboficiales. Pero han surgido
evidencias de que altos mandos del Pentágono habían recibido informes sobre la
tortura de prisioneros iraquíes desde hace un año y que estos fueron ignorados
o los mantuvieron en secreto.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) publicó un documento -publicado
por primera vez en el Wall Street Journal el 7 de mayo- con fecha de
febrero de 2004, que dice que la evidencia colectada por el CICR sobre el abuso
de los prisioneros en Abu Ghraib, Umm Qasr, y las prisiones de Camp Bucca "sugería
que el uso de tratamiento agresivo en contra de personas privadas de su libertad
iba más allá de casos excepcionales y podría considerarse como una práctica
tolerada por las fuerzas de la coalición".
El abuso no es exclusivo del ejército norteamericano. Umm Qasr es un puerto
en el sur de Iraq donde las fuerzas de ocupación británica controlan la
prisión.
Los hallazgos de este reporte contrastan abiertamente con las declaraciones
de Rumsfeld y otros altos oficiales militares de que ellos se enteraron por
primera vez de los problemas en las prisiones en Iraq cuando un soldado
presentó las fotografías mostrando el abuso en enero de este año.
También están apareciendo evidencias de que el alto comando militar fue
responsable de establecer normas de interrogación que son la causa del abuso
sistemático.
El General Mayor Geoffrey Millar llegó a Iraq el pasado agosto desde la
Bahía de Guantánamo, Cuba, donde él estaba a cargo del Campamento Delta.
Washington todavía tiene cerca de 600 hombres encarcelados allí,
manteniéndolos indefinidamente sin haber levantado cargos contra ellos. Abundan
los reportes de actos de violencia sistemática y humillación de esos
prisioneros. Millar fue a Iraq como jefe de un equipo "con experiencia en
interrogación estratégica".
Guardias en prisiones de EE.UU.
Los métodos de tortura y degradación humana usadas en la prisión Abu
Ghraib por la policía militar norteamericana, los agentes de la CIA, y los
contratistas civiles (o mercenarios), desde hace tiempo han sido una
característica de las prisiones norteamericanas.
Dos de los policías militares implicados en el escándalo de las torturas en
Abu Ghraib, Charles Graner e Ivan Frederick, fueron guardias de prisiones en
Estados Unidos.
Graner, quien aparece en una de las fotos de Abu Ghraib sonriendo detrás de
unos de los prisioneros iraquíes desnudos forzados a acostarse esposados unos
sobre otros, fue guardia en la Institución Correccional del Estado del Condado
de Greene, una de las prisiones de máxima seguridad para prisioneros
sentenciados a muerte.
Mientras los políticos del Partido Demócrata enfocan su fuego en la
administración de Bush, y particularmente en Rumsfeld, nunca mencionan el hecho
de que su partido ha dirigido la Casa Blanca durante la mayoría de las guerras
norteamericanas en la última mitad del siglo XX, de las cuales se conocen
abundantes reportes similares o peores sobre el trato de prisioneros de guerra
por militares norteamericanos.
Harry Truman, por ejemplo, fue el presidente durante la mayor parte de la
Guerra de Corea en 1950-1953, cuando los oficiales militares norteamericanos
trataron a los prisioneros de guerra chinos y coreanos como "ganado
oriental que se les debía dar un trato diferente que a los europeos". John
F. Kennedy y su sucesor Lyndon Jonson, ambos Demócratas, fueron los presidentes
durante la mayor parte de la Guerra de Vietnam. Durante ese periodo, el
ejército norteamericano construyó y mantuvo las infames "jaulas tigres"
en la Prisión Isla de Con Son. Cada una de las jaulas-huecos de concreto
enterradas a profundidad en la tierra, encerraba entre tres y cinco prisioneros.
Barras de acero cubrían la entrada de cada una. Los prisioneros eran esposados
en el piso de esas fosas y sus guardias usualmente los golpeaban sin piedad.
Después de meses de encarcelamiento, los prisioneros usualmente perdían el uso
de sus piernas, desarrollaban la tuberculosis o tenían los pies con gangrena.
Gobiernos imperialistas que han sido críticos de la conducta de la
administración de Bush en Iraq -con París al centro- cada uno tiene su propio
récord de brutalidad y abuso en contra de los prisioneros durante sus guerras
de conquista. El ejército francés, por ejemplo, fue notable por tales
prácticas en Argelia, una ex colonia francesa.
Un ejemplo reciente es el recuento de Paul Aussaresses, un general francés,
quien detalló en un libro cómo él personalmente tomó parte en la tortura y
muerte de 24 prisioneros argelinos durante la guerra de independencia de Argelia
a finales de los 1950 y comienzos de los 1960.
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