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junio de 2004 Vol. 28 No. 6

Venezuela

Expanden programa 'Barrio Adentro'
Voluntarios cubanos prestan servicios en clínicas comunitarias por todo el país

POR ARGIRIS MALAPANIS

VALENCIA, Venezuela--"Este estado y esta ciudad, especialmente, fueron una prueba para 'Barrio Adentro', dijo Joel Pantoja, un médico egresado de la escuela de medicina de la Universidad de Carabobo el año pasado. Pantoja habló con reporteros de Perspectiva Mundial el 17 de marzo en este importante centro urbano industrial y la capital del estado de Carabobo. Barrio Adentro es el nombre del programa iniciado por el gobierno que ha traído a miles de médicos cubanos voluntarios para prestar servicios gratuitos en los barrios obreros y zonas rurales en todo el país donde los trabajadores y campesinos tenían poco o ningún acceso a servicios médicos. Este es uno de los programas sociales iniciados el año pasado conjuntamente con campañas de alfabetización en la que actualmente participan 4 millones de personas, que se ha expandido por todo el país con la ayuda y participación de voluntarios cubanos.

El gobierno estatal de Carabobo y de la ciudad de Valencia han estado bajo el control de la oposición pro-imperialista desde que Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela en 1998. La coalición de las fuerzas de oposición Coordinadora Democrática, y la Federación Médica Venezolana vienen sosteniendo una campaña virulenta en contra del programa Barrio Adentro, acusando a los médicos cubanos de ser "agentes de Fidel Castro" y que no vienen para salvar vidas sino "para adoctrinar a los pobres con comunismo".

Durante un reportaje previo, en Octubre de 2003, Pantoja y un puñado de médicos venezolanos explicaron a los reporteros de Perspectiva Mundial que ellos estuvieron tratando de llevar a cabo el programa Barrio Adentro, por iniciativa propia, en la ciudad de Valencia, ya que se creía que los médicos cubanos no iban a poder poner pie en Carabobo hasta que cambiara de mano el gobierno estatal y municipal. Hasta fines de 2003 se requería la autorización de los gobiernos municipales para poder traer a los médicos cubanos en la región.

Pantoja dijo que ahora hay 1,200 médicos cubanos en Carabobo, la mitad de ellos en los barrios obreros de Valencia. Un total de 10 mil médicos cubanos están trabajando actualmente por todo el país. Su cantidad se ha incrementado cinco veces desde octubre, según las estadísticas de la prensa cubana y los informes de la municipalidad del Libertador de Caracas, donde fue iniciado el programa.

Hilario Padrino, un traumatólogo que se desempeña como el coordinador venezolano de Barrio Adentro en el estado de Carabobo, confirmó estas cifras en una entrevista el 17 de marzo en su oficina en Valencia.

Para remover los obstáculos impuestos por los gobiernos controlados por fuerzas aliadas a la Coordinadora Democrática en ocho estados a la implementación del programa Barrio Adentro, el gobierno nacional declaró que todas las clínicas comunitarias operadas por los médicos cubanos son considerados centros de servicios básicos bajo la jurisdicción del Ministerio de Salud, dijo Pantoja. Como resultado de esta decisión, ya no se necesita la aprobación de las autoridades municipales para traer médicos voluntarios de Cuba. De esta manera Barrio Adentro ha llegado ahora, virtualmente, a cada rincón del país. "La victoria en Carabobo fue un punto decisivo en la expansión del programa", dijo Pantoja.

Cómo se expandió el programa

Unos 250 médicos cubanos, enfermeras y personal de salud, habían estado prestando servicios en Venezuela por casi cinco años, empezando a arribar poco después de la elección de Hugo Chávez. pero su presencia se ha incrementado de forma exponencial desde que el gobierno inició el programa Barrio Adentro en la municipalidad del Libertador en Caracas donde el alcalde, Freddy Bernal, es uno de los dirigentes del partido liderado por Chávez, el Movimiento V República. Inicialmente el ministro de salud pidió voluntarios entre los médicos venezolanos quienes estaban dispuestos a irse vivir en las zonas obreras y ofrecer sus servicios gratuitamente, con un salario de aproximadamente 600 dólares al mes pagados por el gobierno. Muy pocos acudieron al llamado.

A través de un acuerdo firmado con el gobierno cubano un gran número de médicos voluntarios cubanos, quienes en su mayoría han realizado misiones voluntarias internacionalistas en otros países, comenzaron a llegar en marzo del 2003. Los médicos cubanos reciben un estipendio de 250 dólares al mes para que cubran sus costos de vida. Ellos viven en las casas de los trabajadores de las zonas donde prestan sus servicios atendiendo en las clínicas en la comunidad y otras instalaciones. Ellos proveen la mayor parte de las medicinas, las cuales son donadas por el gobierno de Cuba sin ningún costo. Luego de atender a los pacientes por la mañana en los en las clínicas ambulatorios, por las tardes visitan a los pobladores de los vecindarios a los que han sido asignados y practican medicina preventiva. Los venezolanos entrevistados por Perspectiva Mundial dijeron unánimemente que los médicos cubanos -en contraste a muchos médicos venezolanos- los tratan como seres humanos, respondiendo a sus llamados fuera de las horas de servicio, incluso a medianoche.

A medida que el programa iba ganando popularidad el año pasado, Barrio Adentro fue blanco de ataques de muchos capitalistas y sectores de clase media alta. La Federación Médica Venezolana diseminó rumores falsos acusando a los doctores de mala práctica, y el 1 de junio de 2003 pidió a las cortes judiciales que prohibieran a los voluntarios cubanos practicar medicina en el país. Una corte judicial falló a favor de la federación médica pero el gobierno apeló la decisión. Aunque la demanda legal al programa no ha sido completamente resuelta, la conducta ejemplar de los médicos cubanos ha empezado a derrotar la campaña de propaganda anticomunista en contra del programa.

Al mismo tiempo, las amenazas físicas en contra de los médicos cubanos se han venido incrementando y en algunos casos se han realizado. Un médico cubano fue asesinado el año pasado en el estado de Araguá y un asistente venezolano de otro médico cubano fue asesinado en el barrio de Petare de Caracas, dijo Ricardo López, un médico cubano que trabaja en el Barrio 23 de Enero de Caracas, en una entrevista el 19 de marzo. A fines de febrero un coordinador de las clases de alfabetización también fue muerto en su carro en otro vecindario de Caracas , dijeron trabajadores de la zona.

Amenazan a médicos cubanos

Varios trabajadores dijeron que uno de los lemas promovidos por algunos partidarios de Coordinadora Democrática durante las manifestaciones de la oposición ha sido "Haz patria, mata a un médico cubano".

La seguridad de los médicos cubanos ha mejorada significativamente desde el año pasado, dijo Luis Casariego, quien coordina un centro comunitario que alberga una clínica médica con médicos cubanos en el sector de Montepiedad del vecindario 23 de Enero. "Por eso los asesinatos se han mantenido escasos y los ataques físicos se han concentrado más en los asistentes venezolanos", dijo.

Sin embargo es claro que existen muchas contradicciones de clase entre los que respaldan el programa Barrio Adentro.

Joel Pantoja dijo que él y otros diez jóvenes médicos en Valencia se hicieron voluntarios inmediatamente para asistir a los médicos cubanos cuando empezaron a llegar a Valencia en diciembre: "Fuimos totalmente rechazados por Padrino", dijo Pantoja, "alegando que éramos revoltosos". Pantoja dijo que él y estos otros jóvenes médicos venezolanos han organizado muchas protestas en la ciudad exigiendo medidas más radicales en contra del poder económico de la oposición pro-imperialista que está tratando de derrocar al gobierno electo.

El gobierno nacional inició Barrio Adentro hace un año, convocando primero a los médicos venezolanos para que se hicieran voluntarios. Esa vez, sólo unos 50 médicos respondieron a nivel nacional.

En una entrevista del 19 de marzo, Padrino dijo que en Valencia 65 médicos venezolanos se han hecho voluntarios desde diciembre. "Pero no tienen el tipo de entrenamiento que tienen los médicos cubanos", dijo, "especialmente para prestar servicio en los barrios obreros y alojarse con ellos". Padrino añadió que un programa de capacitación ha sido establecido para estos médicos. "Ellos pueden inscribirse para tomar cursos de relaciones sociales y médicas para participar en Barrio Adentro".

Pantoja dijo que en muchas zonas del país coordinadores venezolanos como Padrino están a cargo del programa Barrio Adentro. A pesar de esto, añadió Pantoja, él y su grupo, han desarrollado relaciones de trabajo con los médicos cubanos y han ayudado en varias de las clínicas atendidas por los médicos cubanos. "También nos hemos inscrito en los cursos organizados por Padrino", dijo Pantoja, "para eliminar también ese obstáculo".

Cuando le preguntamos si la meta en Venezuela era emular el sistema de salud cubano, que ofrece servicios médicos como derecho universal gratuito, y eliminó la práctica de la medicina como un negocio, Padrino respondió, que "no exactamente".

"Nuestra meta es proveer servicios de salud a los pobres", dijo Padrino. "Pero aquellos que tienen los medios económicos y quieren ir a una clínica privada deben poder continuar haciéndolo".

El mismo Padrino es propietario de una clínica privada grande en Valencia.

"Esto es lo que yo y los otros médicos con quien colaboro estamos enfrentando dentro del campo chavista", dijo Pantoja. El Cimarrón, un grupo político comunitario que Pantoja ayuda a organizar, ha llegado a la conclusión, dijo el joven médico, que lo que se necesita en Venezuela es un sistema de salud como el de Cuba, "lo que significa que se necesita una revolución social para crearlo".

En la superficie muchos de los programas sociales que hoy se realizan en Venezuela pueden parecer similares a aquellos que existen en Cuba, anotó Pantoja. Pero estos tienen un contenido y una dinámica de clase diferente en un estado donde la clase trabajadora ha tomado el poder político que en aquellos dirigidos por un gobierno capitalista.

Se expande Barrio Adentro

A pesar de estas contradicciones Barrio Adentro se ha expandido no sólo en la cantidad de médicos voluntarios y en zonas geográficas, sino también en su alcance. Los reporteros de Perspectiva Mundial visitaron varios de los nuevos "módulos" construidos en el Barrio 23 de Enero de Caracas a pocas cuadras de distancia uno del otro en el mismo distrito. "Se están construyendo unos 38 módulos", dijo Casariego, en un barrio con una población de un millón y medio.

Estos módulos son edificios de dos pisos. El primer piso está ocupada por una clínica de ambulatorios, mientras que en el segundo piso está un pequeño apartamento en el que se alojan cómodamente dos doctores. Estos módulos se construyen con fondos del gobierno y proveerán mejores instalaciones para los voluntarios cubanos. Hasta ahora, todos los médicos cubanos voluntarios en estos barrios han sido alojados en casas de personas que se han ofrecido a hospedarlos.

Con el número de clínicas programadas ha ser construidas este año se extenderán los cuidados básicos ofrecidos en los módulos atendidos por los médicos cubanos, dijo Casariego. Estos tendrán equipos modernos y un mayor número de médicos especialistas, de tal manera que podrán ofrecer servicios de cirugía menores, servicios dentales y otros. "Estas clínicas remplazaran los ambulatorios estatales", dijo Casariego, refiriéndose a las clínicas médicas construidas bajo los gobiernos anteriores que en su mayoría han dejado de funcionar en los barrios obreros. "Las clínicas populares ofrecerán servicios médicos gratuitos a todos, sin importar sus ingresos", dijo.

Estas clínicas supuestamente serán atendidas por voluntarios cubanos y médicos venezolanos, nos dijeron. Casi 500 jóvenes venezolanos están estudiando en la Escuela Latinoamericana de Medicina en La Habana, según Casariego y Pantoja.

"El primer contingente de graduados de la escuela Latinoamericana serán los primeros que atenderán las clínicas populares", dijo Casariego.

Pantoja dijo que dudaba cómo todo esto iba a funcionar dado los desafíos iniciales a Barrio Adentro que han tenido que enfrentar los médicos venezolanos de disposición revolucionaria en Valencia.

"Pero una cosa sí es segura", añadió Pantoja. "El impacto del programa Barrio Adentro ahora se siente en la mayoría de centros urbanos de todo el país. Por primera vez en décadas, las largas colas y las aglomeraciones han empezado a aliviarse en las salas de emergencia en varios hospitales principales". Varios doctores venezolanos, en Caracas, Valencia y otras partes del país nos dijeron que esto ha tenido un impacto estadístico y medible.

Como resultado de la expansión de la actividad de los voluntarios cubanos, a lo largo y ancho del país, durante dos años, y el creciente número de estudiantes venezolanos que han ido a Cuba por tres meses a pasar cursos en las escuelas cubanas, es evidente que los prejuicios en contra de la Revolución Cubana y el anticomunismo, que era más notorio durante un viaje de reportaje de Perspectiva Mundial a Venezuela en 2002, ahora es sustancialmente menor.

"Mitad de la población estudia"

Los voluntarios cubanos, cerca de 15 mil en todo el país, incluyen especialistas en la agricultura, educación física, profesores y entrenadores que enseñan a los venezolanos algunos de los métodos más efectivos para eliminar el analfabetismo.

La noche del 19 de marzo, unos 15 estudiantes estaban tomando clases de alfabetización como parte de Misión Ribas en la sección de la Sierra Maestra en el Barrio 23 de Enero, en las colinas frente al centro de Caracas. Todos eran trabajadores. El más viejo, Deusdedit Palacios, de 54 años de edad, es un mecánico de autos. El más joven, Galaxo Arrellana, de 23 años, es cocinero. La mayoría de estudiantes eran mujeres. Entre ellas, Marbani Castillo, de 25 años, quien tiene tres hijos y está desempleada, y Elida Liendo, de 40 años, una ex trabajadora de costura quien ahora lava ropa a domicilio para la gente en el vecindario después de haber perdido su trabajo de costura.

La Misión Ribas es el segundo programa de alfabetización de importancia que ha crecido en todo el país. Su meta es de enseñar matemática, geografía, gramática e inglés como segunda lengua a adultos que no se han graduado de la secundaria. Después de un curso preliminar de seis meses, los estudiantes que aprueban el examen básico pasan a la última fase del programa, que dura dos años. Las clases son de 6:00 a 9:00 de la noche los días de semana. El objetivo es que todos obtengan un diploma de secundaria en la mitad del tiempo que toma en las escuelas públicas. Según las estadísticas del gobierno, publicadas en rótulos durante una manifestación a favor del gobierno el 20 de marzo en Caracas, casi 1.4 millones de personas están matriculadas en el programa.

El otro programa, Misión Robinson, que precedió a Misión Ribas, pretende a leer, escribir y aritmética a 1.5 millones de personas analfabetas, cerca del 12 por ciento de adultos en este país con una población de 24 millones de habitantes. Los cursos de alfabetización son impartidos por 100 mil instructores voluntarios, la mayoría de ellos estudiantes universitarios. El gobierno cubano ha donado más de un millón de televisores, videocaseteras, lentes para leer y los manuales de alfabetización usados en estas clases. En algunos casos, como en la villa indígena de Mapiricure en el estado de Anzoátegui, habitado mayormente por indios Cariñas, a quienes los que los reporteros de Perspectiva Mundial visitaron el 24 de marzo, los voluntarios cubanos están organizando la traducción de los manuales de alfabetización en sus lenguas nativas. La primera fase de la Misión Robinson dura tres meses, durante esta los estudiantes aprenden el alfabeto y la aritmética básica. La Misión Robinson II dura seis meses. Cerca de 1 millón de personas se han graduado desde que el programa empezó el pasado julio con bastante ayuda material y voluntarios cubanos. Un buen número de ellos han pasado a tomar las clases de Misión Ribas.

Una tercera campaña, la Misión Sucre, que dura cerca de un año, tiene como meta preparar a aquellos que ya poseen el diploma de enseñanza secundaria para que entren a las universidades y escuelas vocacionales.

Ninguno de los trabajadores que estaban en la Misión Ribas en la Sierra Maestra el 19 de marzo ha pasado por las clases de la Misión Robinson. Todos dijeron que habían concluido la escuela primaria y luego dejaron la escuela, o sólo habían completado el primer o el segundo grado de educación secundaria.

"Salí embarazada cuando tenía 14 años, por eso dejé la secundaria," dijo Marbani Castillo. "Ahora tengo tres hijos, pero he decidido a no solo quedarme en casa". Otras de las mujeres trabajadoras dieron razones similares por la que dejaron la escuela a temprana edad.

"Yo decidí que ahora podía hacerlo porque las clases están a la vuelta de la esquina de donde yo vivo", dijo Naudy García, de 51 años, mecánico de automóviles. "Ningún otro gobierno en el pasado ha hecho algo para que nosotros podamos hacer esto".

La mayoría de los trabajadores entrevistados dijeron que el acceso a las clases de alfabetización a corta distancia de sus hogares, en sus propias cuadras, ha hecho una gran diferencia.

Algunos han erguido la cabeza, reflejando un aumento en su propia confianza. "Terminaré estos cursos y pasaré a la Misión Sucre y luego iré a la escuela de medicina y seré una doctora", dijo Elida Liendo, la ex trabajadora de costura. "No me importa si tengo 40 años, no me importa lo que alguien diga".

Todos los estudiantes agradecieron a su profesora, Raisa Peña. "Ella nos conversa, nos ayuda a comprender las cosas que parecen difíciles, ella está aquí todos los días aunque ella tiene un trabajo de día, ella tiene motivación para hacer esto", dijo Yeny Palacios.

Peña dijo que tiene un trabajo regular en la secundaria y es voluntaria para los cursos nocturnos, especialmente porque también vive a la vuelta de la esquina. Hay muchos maestros de escuela primaria y secundaria que hacen esto, dijo, como también estudiantes universitarios y otros, todos como voluntarios.

El gobierno anunció recientemente que dará un pequeño estipendio a los maestros de los cursos de Misión Ribas. "Yo no lo rechazaré, pero esa no es la razón por la cual hago esto", dijo Peña. "Es un honor para mí ayudar a mis vecinos a adquirir nuevos oficios".

Hasta cerca de las 9:00 de la noche, la mayoría de casas en los distritos obreros como en el Barrio 23 de Enero están vacíos, o medio vacíos. "Hay una broma conocida ahora que dice que es casi imposible organizar en cualquier vecindario reuniones durante la semana debido a las clases de alfabetización", dijo Ibis Pino, un estudiante universitario cuya madre estaba asistiendo la clase de Misión Ribas esa noche. "Casi la mitad de la población del país está estudiando ahora".

Cerca de 4 millones de personas participan actualmente en los tres principales programas de alfabetización. Si sumamos a quienes atienden las escuelas públicas y otras, el número sobrepasa a los 10 millones, nos dijeron.

"Los cursos de alfabetización y los médicos cubanos no están resolviendo los problemas económicos básicos que enfrentamos", dijo José Landines, un chofer de camión que vive en la sección Sierra Maestra del Barrio 23 de Enero. "Pero tenemos un mejor humor y tenemos más confianza que podemos cambiar la situación."

Olivia Nelson y Natalie Doucet contribuyeron en este artículo.


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