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junio de 2004 Vol. 28 No. 6

Venezuela

Demanda popular resulta en progamas de trabajos públicos
Se crean proyectos de abastecimiento de gas, construcción de viviendas

POR ARGIRIS MALAPANIS

CAMPO MATA, Venezuela-"Estamos muy contentos porque perforaron el pozo", dijo Adolfo Pérez, un campesino de la sección Calle Larga en esta árida comunidad campesina de 160 habitantes. "Es la primera vez en 30 años que PDVSA nos ayuda", añadió, refiriéndose a Petróleos de Venezuela, la compañía petrolera estatal. Conversando con reporteros de Perspectiva Mundial el 24 de marzo, una calurosa tarde, Pérez dijo que los residentes habían protestado por años exigiendo agua, sin ningún resultado, hasta que PDVSA empezó las perforaciones el otoño pasado.

La perforación de pozos de agua potable e irrigación es una de las distintas obras públicas y programas sociales organizados por PDVSA desde el frustrado paro patronal del año pasado que estuvo respaldado por Washington, y que tenía por objetivo derrocar al gobierno. Entre diciembre de 2002 y enero de 2003, la "huelga" de los patrones minó la producción de petróleo y de gas natural, pero fue derrotada mediante masivas movilizaciones del pueblo trabajador, incluidos los obreros de esta industria. Uno de los frutos de la victoria que obtuvieron los trabajadores en ese enfrentamiento de clases fue conseguir una gerencia totalmente nueva para PDVSA.

Antes de la huelga patronal, el gobierno del presidente Hugo Chávez había encolerizado a la mayoría de las familias adineradas y poderosas de Venezuela y, obviamente, a los aliados de éstas en Washington. Entre las razones estaba el haber duplicado los impuestos que los inversionistas tienen que pagar por contratos de exploración petrolera y adoptar otras medidas encaminadas a fortalecer el control estatal sobre los recursos naturales del país.

Los nuevos proyectos de PDVSA incluyen la instalación de tuberías para el transporte del gas natural hasta los barrios obreros que hasta la fecha carecen de acceso a este recurso; extensión de capacitación y ayuda material para ayudar a crear cooperativas campesinas; la construcción de viviendas costeables en los barrios obreros; y el apoyo a los programas del gobierno en zonas aledañas a las instalaciones petroleras, incluidos cursos de alfabetización y las clínicas médicas vecinales gratuitas operadas por los doctores voluntarios cubanos.

En Anaco, una ciudad cercana a Campo Mata en el estado de Anzoátegui, donde está ubicada la división oriental de la empresa, PDVSA ha dado particular importancia a los trabajadores desempleados, organizando cooperativas de pintores, electricistas, choferes de camiones, costureras y otras ocupaciones más.

Tales medidas comienzan a afrontar algunas necesidades sociales. Al mismo tiempo, dicen algunos venezolanos, los trabajadores organizados en las nuevas cooperativas ya están empantanados en deudas a los bancos y a las grandes empresas.

PDVSA ha presupuestado 1.7 mil millones de dólares para estos proyectos en 2004, comparado con 40 millones de dólares en años anteriores.

Estas nuevas políticas son objeto de los ataques de la oposición pro-imperialista que trata de derrocar al gobierno electo. A la vez, han generado debate entre los partidarios del gobierno, algunos de quienes sostienen que la compañía debe invertir exclusivamente en la exploración y producción petroleras.

Privilegios de gerencia anterior

Venezuela nacionalizó su industria petrolera en 1975. Sin embargo, cuando las operaciones de la Royal Dutch/Shell y otras compañías extranjeras se hicieron propiedad del estado, la nueva empresa estatal dejó en manos de los mismos jefes las operaciones antes poseídas por los imperialistas. Sólo ha sido en los dos últimos, con el gobierno de Chávez, que se han tomado medidas para someter a la compañía al total control estatal.

Venezuela es el quinto productor de petróleo en el mundo, con las reservas de crudo probadas más grandes en el hemisferio occidental. Generando 46 mil millones de dólares en ventas anuales, PDVSA provee el 80 por ciento de los ingresos por concepto de exportación del país. Más del 50 por ciento de estas exportaciones van a Estados Unidos y Canadá.

La mayoría de venezolanos -de quienes más del 70 por ciento vive debajo del nivel oficial de pobreza-no se benefician de estas riquezas. Por otro lado, los privilegios y la riqueza que gozaban los ejecutivos y la cúpula administrativa petroleros explica por qué la gerencia anterior se oponía de forma encarnizada a las políticas del gobierno en la industria antes del cierre patronal.

El salario del presidente de PDVSA, por ejemplo, era 10 veces el del ministro de energía, quien supuestamente era su superior. Según el Ministerio de Energía y Minas, el salario y los paquetes de beneficios de los 20 principales ejecutivos de la compañía oscilaban entre los 16 mil y los 51 mil dólares mensuales en 2002. Además, muchos gerentes tenían acceso a los chalets provistos por PDVSA en los Andes. Los altos administradores gozaban de residencias lujosas propiedad de la empresa, cercanas a sus oficinas.

Estos jefes se aseguraban que PDVSA -que es dueña en Estados Unidos de las refinerías y las 13 mil gasolineras Citgo, y que es el tercer vendedor más grande de petróleo a Estados Unidos-, se manejara, desde el pozo hasta la gasolinera, en interés de la burguesía local y de sus aliados norteamericanos y no en interés del pueblo trabajador en Venezuela.

Responde la clase capitalista

Cuando el gobierno de Chávez comenzó a adoptar medidas que afectaban tales privilegios, la gerencia de PDVSA se unió a otros en la clase capitalista para realizar esfuerzos para derrocar el gobierno, entre ellos el fallido golpe militar de 2002 y el cierre patronal del año pasado. Entre las medidas cuestionadas estaba la ley de hidrocarburos promulgada en el otoño de 2001. Esta ley incrementó los derechos de producción a pagarse por PDVSA y por las compañías petroleras internacionales, del 16 por ciento al 30 por ciento. La ley también requería que PDVSA fuese la propietaria mayoritaria en todas las empresas mixtas con compañías extranjeras.

PDVSA tenía 32 mil empleados a nivel nacional antes de la "huelga" decretada por los patrones. Cerca de una tercera parte era personal administrativo y gerencial, que en su mayoría se unió a la acción de los patrones. Unos 18 mil empleados tomaron parte en el cierre patronal y posteriormente fueron despedidos, incluida toda la gerencia.

Durante una visita a Cabimas, el 22 de marzo, en la costa oriental del lago Maracaibo, el corazón de la extracción petrolera, los trabajadores dieron a los reporteros de Perspectiva Mundial descripciones gráficas de la guerra de guerrillas que se llevó a cabo cuando la gerencia que estaba siendo desplazada saboteaba los controles computarizados y otras instalaciones y cerraban las operaciones a comienzos de diciembre de 2002, manteniéndolas cerradas por casi dos semanas. Cabimas está ubicada a una hora al este de Maracaibo, cabecera de Zulia, donde se produce más de la mitad del petróleo del país.

Denny Chirinos ha trabajado para PDVSA por nueve años. El nos dijo que fue uno de sólo ocho trabajadores -de los 1,200 del principal taller de reparación de equipos de excavación y de embarcaciones usadas en el lago- que permanecieron en el trabajo durante el cierre patronal. "Yo dirigí a los ocho," dijo. "Reclutamos a otros 22 trabajadores cualificados de la zona en un día y comenzamos la lucha para restablecer la producción, incluidas las patrullas nocturnas en el lago para proteger las plataformas de petróleo. Durante todo diciembre tuvimos escaramuzas nocturnas con empleados que realizaban actos de sabotaje. Al concluir el mes habíamos vencido".

Así que no sólo fue el personal administrativo y gerencial el que se unió a la "huelga" explicó Chirinos. Los jefes presionaron o convencieron a la mayoría del personal técnico, al de mantenimiento y otros trabajadores de producción, para que se les unieran, dijo. Y añadió, "estos son los mejores empleos del país. No es sólo que los salarios eran relativamente altos -empezando allí por 800 dólares mensuales para cargos a tiempo completo-, sino que la gente tenía seguro médico familiar completo y alimentación subvencionada. Muchos aspiraban a ser jefes y tenían esa mentalidad".

También escuchamos relatos similares en Anzoátegui, segundo en producción petrolera detrás de Zulia y número uno en la extracción de gas natural, según la gerencia de PDVSA.

Carmen Bastarro es la recepcionista en el nuevo departamento de desarrollo social de PDVSA en Anaco. "Hace poco más de un año trabajaba en Petrolera", dijo en una entrevista el 24 de marzo, refiriéndose a la compañía privada que tiende tuberías para PDVSA. "Me despidieron porque me opuse a la huelga. También le ayudaba al Comité de Desempleados en Anaco que tenía 400 miembros. Cuando cerraron PDVSA en diciembre de 2002, la mayoría nos unimos a la Guardia Nacional para defender los tanques de petróleo y ayudar a reanudar las operaciones".

Bastarro dijo que varios trabajadores petroleros en Anaco se unieron a los 1200 trabajadores siderúrgicos que llegaron del estado de Bolívar, al sur, en enero de 2003, para reparar las tuberías de gas que habían sido saboteadas por los partidarios de la oposición pro imperialista, parando la producción de las principales siderúrgicas del país en Ciudad Guyana. Con la ayuda de la Guardia Nacional, los obreros siderúrgicos y sus partidarios lograron echar atrás una manifestación armada de cerca de unos 3 mil opositores y lograron reparar las tuberías.

'Empleos no eran para nosotros'

Bastarro dijo que antes de la victoria sobre el cierre patronal, "nunca había soñado" que trabajaría para PDVSA. "Esos empleos no eran para nosotros", dijo. "Había que conocer gente muy arriba para poder entrar".

Hoy, la mayoría de trabajadores de PDVSA tienen poco de contratados. La fuerza laboral es más joven e incluye más negros, mientras que los informes de la compañía señalan que la proporción del personal administrativo se ha reducido de uno en tres a uno en cinco. El recorte más grande ocurrió con el cierre de las oficinas centrales de PDVSA en Caracas, donde miles del personal administrativo estaban empleados. El gobierno ha convertido el edificio en la Universidad Bolivariana.

Carlos Pereira, un agrónomo, y la abogada Lisbeth Romero trabajan en el departamento de desarrollo social de la empresa petrolera en Anaco. Creado hace menos de un año, el departamento tiene a su cargo los proyectos sociales que PDVSA organizan en la zona oriental del país. Esto incluye programas de perforación de pozos y tuberías de agua en las comunidades rurales. El departamento también provee cursos de seis meses y ayuda legal y material para la formación de cooperativas de campesinos y demás. Entre las nuevas cooperativas del área, fundadas a raíz de esta iniciativa, se incluyen cerca de 100 cooperativas de servicios de pintores, soldadores y otros más, dijo Romero en una entrevista del 24 de marzo en su oficina. Algunos ya se han inscrito para obtener contratos de mantenimiento con PDVSA, la cual les adelanta casi el 40 por ciento del costo del contrato para ayudarlos a empezar.

"PDVSA ha donado tractores y otro equipo a varias cooperativas campesinas", dijo Pereira.

Una visita, ese mismo día, a varias comunidades rurales cercanas a Anaco, mostraba claramente que la llegada del agua a esas zonas había ayudado a socavar el apoyo a la oposición pro imperialista, que predomina en el gobierno estatal y en muchos municipios aquí.

"Organizamos protestas por años, exigiendo agua potable", dijo Gerardo Ramírez, un trabajador retirado en Campo Mata. "Lo único que lográbamos de los alcaldes era que trajeran agua en camiones cisterna, y pocas veces a la semana, para beber, para lavar y todo lo demás. Y el precio del agua aumentaba cada vez más". El último precio fue de 8 mil bolívares (4 dólares) para llenar un tanque que dura menos de una semana. "Ahora, cuando el agua llegue por cañerías, el mes que viene, vamos a poder empezar a cultivar algunos campos de esta área por primera vez", dijo Ramírez. "Omar tuvo mucho que ver con esto", dijo, refiriéndose a Omar Palma, un agrónomo del departamento de desarrollo social de PDVSA en Anaco, a cargo del proyecto de agua en estas zonas.

Palma mostró a los reporteros de Perspectiva Mundial tres pozos ya perforados, y dijo que se iban a perforar otros 15 en la primera mitad de este año.

La mayoría de los 20 trabajadores y campesinos de la sección Calle Larga de Campo Mata que hablaron con los reporteros de Perspectiva Mundial, dijeron que con estos logros creen tener mejores posibilidades de conquistar otras demandas que han hecho. Entre ellas están la obtención de autobuses escolares, pues los niños actualmente tienen que caminar casi tres kilómetros para asistir a clases, la reparación y mejora de la red eléctrica que se interrumpe varias veces a la semana, y la traída de doctores cubanos a la zona.

Justo al otro lado de la frontera de Anzoátegui con el estado de Monagas se encuentra Crucero del Caro, que cuenta con cerca de 700 habitantes. Gregoria Castro, de 23 años, una de las pocas graduadas de bachillerato allí, da clases de alfabetización por las tardes. "PDVSA ha donado algunos tractores aquí y ha ayudado a preparar la tierra para el cultivo", dijo. "Pero hasta que no llegue el agua por cañería, no tenemos ninguna posibilidad". Los residentes del área esperaban que eso sucedería en un par de meses.

La mayoría de las veintitantas personas que los reporteros de Perspectiva Mundial entrevistamos en Crucero del Caro dijeron que habían estado desempleados por mucho tiempo. El alto nivel de desempleo golpea con particular severidad a comunidades rurales como ésta, ya que el clima seco y la falta de irrigación impiden que la agricultura puede ofrecer empleos suficientes, aparte de que los empleos fuera de PDVSA también se han reducido. La tasa oficial de desempleo estuvo entre el 18 y el 20 por ciento el año pasado, cuando se perdieron muchos empleos tras el cierre patronal, y se ha mantenido a ese nivel.

La organización de investigaciones Coindustria reportó a mediados de marzo que el número de firmas industriales bajó de unas 6,800 en 2002, a 4,900 en el cuarto trimestre de 2003. Según ese estudio, el sector industrial venezolano había llegado a su punto más alto en cuanto al número de empresas a finales de 1997, cuando estuvo en 11,600, un año antes de que Chávez fuera electo presidente. El empleo en las empresas industriales de Venezuela llegó a 260,000 en el cuarto trimestre del año pasado, una drástica caída de 320,000 en el mismo periodo en 2002, señaló Coindustria.

Perspectiva de cooperativas

Los agrónomos de PDVSA en Anaco explicaron que el esfuerzo de formar cooperativas tiene por objetivo abordar esta crisis.

Tales esfuerzos están diseminados en muchas zonas del país, incluso algunas donde la compañía de petróleo no tiene operaciones de envergadura. Durante la visita el 17 de marzo a Valencia, cabecera de Carabobo y la tercera ciudad más grande del país, los reporteros de Perspectiva Mundial nos reunimos con Eduardo Tapia, quien maneja una estación de radio comunal en el patio de su apartamento en la sección Monumental al sur de la ciudad. Notamos en la pared un cartel sobre una nueva cooperativa de los residentes locales llamada SURGAS-1.

"A iniciativa de PDVSA, 25 vecinos formaron esta cooperativa hace unos meses", dijo Tapia. Su meta es construir la infraestructura necesaria para instalar la cañería de gas natural en la zona. PDVSA brinda la capacitación, las tuberías y demás materiales, como también mano de obra si se requiere. PDVSA-Gas, una nueva división de la compañía petrolera, venderá el gas directamente a la cooperativa.

Tapia dijo que se estaban lanzando programas similares en respuesta a las demandas del pueblo trabajador para contrarrestar la fuerza de los capitalistas aliados a la opositora Coordinadora Democrática, que exitosamente logró cerrar el abastecimiento de gas durante el cierre patronal. La mayoría usa gas propano para cocinar, el cual tienen que comprar de compañías aliadas con la oposición.

PDVSA al día, el periódico de la compañía, señala que unas 165 mil personas se van a beneficiar con el programa de la red de tuberías de gas.

Funcionarios de PDVSA y del gobierno presentan el aspecto de la creación de cooperativas de su iniciativa como la "democratización de los recursos económicos del país".

Sin embargo, algunos cuestionan que esta perspectiva sea la forma de revertir los amplios niveles de pobreza y desempleo.

Joel Pantoja, un joven médico que acompañó a los reporteros de Perspectiva Mundial en Valencia, por ejemplo, dijo que esta política refuerza el errado concepto que organizar a los trabajadores en cooperativas es la respuesta para enfrentar el poder económico de los ricos, y que puede tener éxito sin necesidad de expropiar a los capitalistas o nacionalizar los medios de producción.

Plan Operativo Rotativo

La compañía comenzó un programa de empleos en diciembre pasado en Cabimas, donde se ubica la división occidental de PDVSA, la cual tiene cierta autonomía con respecto a la división oriental. Se llama Plan Operativo Rotativo. Manuel Troconis, gerente de mantenimiento de PDVSA allí, nos dijo el 22 de marzo que el gobierno lanzó esa iniciativa en respuesta a las demandas para que se creen empleos.

PDVSA ha incorporado a cerca de 18 mil trabajadores para remplazar a los despedidos tras el cierre patronal. Estos trabajadores ocupan plazas permanentes conforme califican.

Bajo el POR, PDVSA ha empleado a otros 12 mil trabajadores temporales a nivel nacional, la mayoría de ellos en Zulia, quienes trabajan por periodos rotativos de tres meses. Realizan trabajos de pintura y demás labores de mantenimiento de rutina, así como de limpieza y transporte. Estos trabajadores reciben 125 dólares semanales, que es más del doble del salario mínimo, y mientras estén trabajando cuentan con seguro médico. Cuando termina el contrato, obtienen una prima por desempleo de cerca de mil dólares, o sea, unos dos meses de sueldo, y tienen que esperar tres meses para otro turno de tres meses. La mayoría de estos trabajadores son jóvenes menores de treinta años, nos dijeron.

Ricardo Aú, de 20 años, trabajó en limpieza en PDVSA en los últimos dos meses. "Estos son trabajos temporales y no estamos seguros cuánto van a durar", dijo en una entrevista el 22 de marzo en Maracaibo. Ese fue un comentario común entre estos trabajadores. "Pero es mejor de lo que a miles como yo nos ha tocado. Ahora podemos dar de comer a nuestras familias."

Los trabajadores dijeron que además de brindar empleos, el programa POR, se utiliza para mejorar el "mantenimiento de rutina", el cual había ignorado por años la gerencia anterior. Eso formaba parte de un plan para vender partes de las operaciones de la empresa a inversionistas extranjeros y nacionales, dijeron los trabajadores. Ellos nos mostraron cuatro plataformas de extracción de petróleo que flotaban en el puerto cerca del principal taller de reparaciones. Se volvieron inoperables por la falta de mantenimiento, nos dijeron. Los jefes, entonces, firmaban contratos con compañías norteamericanas como Halliburton, Santa Fe Drilling, o con capitalistas locales para proveer plataformas de perforación y otros equipos que luego serían operados por compañías privadas, las que a su vez subcontratarían los trabajos de reparación. Al mismo tiempo, el principal taller de reparaciones en Cabimas operaba a un 25 por ciento de su capacidad en 2002, dijo Troconis. Ahora opera a un 50 por ciento de capacidad.

El gerente de mantenimiento dijo que la compañía ahora ha iniciado un plan para utilizar a los trabajadores del POR. Después de un periodo de capacitación, ellos tendrán que trabajar en el turno nocturno entre las cuatro de la tarde y las seis de la mañana, periodo durante el cual el taller no opera. Ellos aprovecharan la capacidad que actualmente no se emplea para producir equipo necesario para mejorar las condiciones de vida y de trabajo en las zonas aledañas.

Uno de los talleres de reparación cercanos acaba de empezar a producir en el turno nocturno perforadoras de pozos de irrigación. Esto se decidió después que el Instituto Nacional de Tierras (INTI) declarara que había una aguda necesidad de agua en miles de acres alrededor del Lago Maracaibo, donde los campesinos recientemente obtuvieron títulos de tierras y créditos. Los trabajadores de PDVSA ahora están fabricando nuevas perforadoras y modificando algunas de las viejas perforadoras petroleras para satisfacer las necesidades. La compañía también asignará ingenieros para que colaboren con los campesinos para hacer arables sus tierras.

PDVSA también ha asumido la responsabilidad financiera para la construcción del hospital público más grande del estado, el Hospital de la Universidad en Maracaibo, y se hará cargo, además, del aseguramiento del programa Barrio Adentro, llevando doctores cubanos a Zulia, dijo Troconis.

Trabajadores dijeron, sin embargo, que algunos de los nuevos administradores se comportan como los antiguos ejecutivos. En más de un caso, dijo Robinson Carteras, la incompetencia de los administradores ha resultado en que no se ordenan materiales con la debida anticipación. Luego, los gerentes hacen que los trabajadores paguen, despidiendo a los temporales en masa antes de que sus contratos venzan. Los trabajadores dijeron que cerca de 300 fueron despedidos el 21 de marzo en el principal taller de reparaciones, donde se emplea a 2500. Para afrontar el problema se convocó a una asamblea sindical al día siguiente, dijo Albano Sánchez, coordinador del local de Fedepetrol, el sindicato más grande de trabajadores petroleros, en Cabimas.

Muchos hablaron con orgullo acerca de uno de los proyectos que el taller marítimo de reparaciones había terminado recientemente. Trabajadores de PDVSA habían construido un nuevo con motor --la lancha bolivariana-- y la habían donado a una cooperativa de pescadores cercana.

Esta iniciativa provocó un gran debate, nos dijeron, porque esta embarcación los trabajadores la construyeron durante horas regulares de trabajo, y no por los del POR. Los trabajadores dijeron que no tenían suficiente trabajo que hacer, así que era mejor si utilizaban su tiempo haciendo algo socialmente útil. Muchos en la nueva gerencia arguyeron acaloradamente en contra, dijo Colina Gerwen, un soldador. Después de obtener el respaldo de Troconis, añadió, "Esta la ganamos. Pero es una batalla".

Olivia Nelson y Natalie Doucet contribuyeron en este artículo.


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