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mayo de 2004 Vol. 28 No. 5

Yugoslavia

Aumentan tropas de ocupación
Fuerzas imperialistas buscan fomentar divisiones, socavar estado obrero

POR SAM MANUEL

La OTAN ha reforzado sus fuerzas de ocupación en los Balcanes dos días después de los ataques fratricidas contra serbios en la región de mayoría albanesa de Kosova. Tropas imperialistas han ocupado Kosova desde 1999 después de la campaña de bombardeos contra Yugoslavia por la OTAN encabezada por Washington.

Más de mil soldados de la OTAN han sido desplazados en la región desde el 18 de marzo, sumándose a los 18 mil que ya estaban allí. Entre los primeros en llegar fue un batallón de 500 soldados franceses junto a cerca de 150 tropas del Reino Unido y de Alemania cada uno.

Bajo el manto de ser "pacificadores", las tropas de ocupación en Kosova, como las que se encuentran en Bosnia, son parte de los esfuerzos de Washington, Londres, Berlín, París y otras potencias imperialistas de socavar y dividir el estado obrero de Yugoslavia. Ellos han mantenido su presencia en la región sembrando divisiones entre los serbios y albaneses en Kosova en los últimos cinco años.

Los ataques a las casas de serbios comenzaron inmediatamente después que se reportara que dos jóvenes albaneses se habían ahogado en un río cercano. Un tercer niño, quien sobrevivió, dijo que los tres habían sido perseguidos por serbios con perros. Muchedumbres de albano-Kosovares atacaron a las comunidades de origen serbio, según reportes. Murieron 31 personas y cerca de 500 fueron heridas, de acuerdo al Guardian de Londres. Se estima que 400 casas de serbios y 30 iglesias fueron destruidas, y por lo menos 3,600 serbios fueron expulsados de Kosova.

El amplio carácter del estallido social y los feroces choques con los "pacificadores" de Naciones Unidas indican que los eventos tienen su raíz en las condiciones promovidas por la ocupación imperialista en la provincia. "Condenamos los actos de violencia, como también la lenta acción de la misión de la ONU hacia una resolución del status final de Kosova", dijo Arsmin Barjrami al diario New York Times. Barjrami es dirigente del partido Democrático de Kosovo, el segundo más grande de los partidos políticos albaneses en la provincia que exigen su independencia.

En Belgrado, la capital de Serbia, al norte del país, la multitud quemó una mezquita del siglo XVII. Otra mezquita en la ciudad de Nis también fue incendiada.

Casi cinco años después de que Kosova fue puesta bajo control de la ONU, a través de un acuerdo impuesto tras una campaña de bombardeos de 78 días encabezado por la OTAN en contra de Yugoslavia en 1999, todavía no hay plazos para la salida de las fuerzas de ocupación o para resolver las aspiraciones de la mayoría albanesa en la provincia para su autodeterminación.

El régimen de ocupación en Kosovo está encabezado por el gobernador designado por la ONU Harri Holkeri. Después del último estallido, los serbios en Kosova han exigido que Holkeri, quien fue ex primer ministro de Finlandia, sea removido del cargo por el fracaso de su administración de proteger a la población.

En Bratislava, el jefe de la OTAN, Jaap De Hoop Scheffer de Holanda, respondió a las críticas sobre el fracaso de las tropas de la OTAN de prevenir los ataques a los serbios en Kosova diciendo que la "KFOR no puede cuidar a cada ciudadano, a cada casa o a cada granja". Dijo que "las cosas están yendo en el sentido opuesto", y que parecía como que la fuerza militar "está allí para quedarse". KFOR son las siglas usadas para denominar a la fuerzas de ocupación de la OTAN.

En un discurso ese día, en una conferencia a funcionarios de Europa Oriental, Scheffer dio la "más dura advertencia hecha hasta ahora a los dirigentes albaneses en Kosova", reportó el Guardian. "Aquellos que piensan que pueden alcanzar sus fines políticos a través de la violencia serán defraudados", dijo Scheffer, hablando como jefe de una fuerza de ocupación de 20 mil soldados.

Las tropas de la OTAN han venido realizando operaciones más agresivas en Kosova desde que Scheffer diera su discurso. En Mitrovica, por ejemplo, tropas francesas allanaron un apartamento y mataron a un hombre albanés a quien acusaron de ser un francotirador. "Mis soldados detendrán inmediatamente y por la fuerza a cualquiera que viole los mandatos de la ley", dijo el general de brigada Richard Erlandson, un comandante estadounidense de las fuerzas de la OTAN en Kosova.

Mientras los serbios eran expulsados de sus casas y sus iglesias eran quemadas, pueblo tras pueblo en Kosova, las tropas extranjeras "pacificadoras", en casi todos los casos, se quedaron paradas observando y diciendo que no tenían suficientes soldados.

"Sentimos que no se podía hacer nada más que sentarse y ver la destrucción", dijo Angel Feliciano al Times. Feliciano es un sargento en una unidad de policía militar de Milledgeville, Georgia, destacado en la villa de Lipjan, en Kosova. El describió como tres vehículos blindados con tropas finlandesas, se rehusaron a tomar acción frente a una multitud de cientos de personas que amenazaban con incendiar casas habitadas por serbios.

Pedrog Antic, un electricista en la villa de Svinjare, dijo que policías militares de la ONU en vehículos blindados pasaron al lado de un grupo de jóvenes cuando incendiaban las casas de los serbios con bombas molotov y disparaban sus armas.

Javier Solana, jefe de la política exterior de la Unión Europea, fue enfrentado por una muchedumbre enfurecida de serbios en Kosova, el 24 de marzo, cuando visitaba la región con motivo del quinto aniversario del bombardeo de la OTAN en contra de Yugoslavia. El era el secretario general de la OTAN durante ese tiempo.

"Estoy muy consternado por la brutalidad de los actos", dijo Solana a los pobladores de Polje. Pero un hombre serbio no identificado le gritó, "Esta es su política Occidental", al mismo tiempo que apuntaba a las casas incendiadas a lo lejos, reportó la BBC.

Una multitud de serbios obligó a la comitiva de Solana, que incluyó al gobernador de la provincia designado por la ONU, a regresar cuando intentaba entrar en una calle de la ciudad para hablar con aquellos que habían sido desalojados.

Solana también se reunió con los líderes políticos albaneses en la capital de Kosova, Pristina. Les dijo que los servicios de inteligencia de las fuerzas de ocupación tenían una "clara idea" de quienes habían encabezado los ataques a los serbios. "Cuando comencemos a arrestar a los responsables, no reaccionen pidiendo su liberación", dijo Solana, según la agencia noticiosa Reuters. Voceros de la policía de la ONU dijeron que habían arrestado a 200 personas a quienes acusan de ser responsables de los ataques a los serbios.

Unos 8 mil albaneses acudieron al entierro el 22 de marzo de los dos jóvenes ahogados en el río. Cerca de 200 serbios observaron la ceremonia desde el otro lado del río. Según los informes de prensa durante los ataques a los serbios unos días antes algunos albaneses habían protegido a sus vecinos.

Cerca de 50 mil soldados, la mayoría bajo las órdenes de la OTAN, fueron desplazados a Kosova en junio de 1999. El acuerdo fue alcanzado un día después de que el Concejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución autorizando el desplazamiento de las fuerzas de ocupación por un voto de 14 a 0, con la abstención del gobierno chino. Después de mucha preocupación y bravuconería, Berlín y Moscú respaldaron las condiciones de la OTAN.

Washington justificó su brutal campaña de bombardeos en contra de Yugoslavia posando como defensor de los Kosovares, quienes estaban siendo expulsados por fuerzas paramilitares serbias nacionalistas de derecha, con la ayuda de la policía y unidades del ejército desplazados por el régimen en Belgrado.

El verdadero objetivo del ataque encabezado por Washington era profundizar las divisiones y acelerar la ruptura del estado obrero de Yugoslavia, que fue facilitado por las políticas reaccionarias de la burocracia estalinista que encabezaba el gobierno.

Mientras la brutal campaña de bombardeos estaba en apogeo, el vocero del Pentágono Kenneth Bacon advirtió que "Yo no creo que Kosovo va a ser un lugar muy feliz para los serbios cuando entre la OTAN". Funcionarios de la administración del presidente demócrata William Clinton y de otros gobiernos imperialistas en ese tiempo hicieron clara su oposición a la autodeterminación de Kosova.

El último reforzamiento de las fuerzas de la OTAN subraya el carácter abierto de la ocupación imperialista del país.


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