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mayo de 2004 Vol. 28 No. 5

Israel

Cómo resisten palestinos la bota militar de Tel Aviv

POR PAUL PEDERSON

RAMALLAH, Margen Occidental-"PELIGRO MORTAL-ZONA MILITAR, TODA PERSONA QUE TRASPASE O DAÑE LA CERCA, ARRIESGA SU VIDA", reza un rótulo rojo brillante de metal colocado en medio de la tierra de Azis al-Kilani. Cuatro de sus hijos estaban jugando junto al rótulo, a pocos pasos de la espiral de alambre de púas que marca la ruta del nuevo "muro de seguridad israelí". Detrás de ellos se extienden líneas de alambrado de púas y cercas electrificadas de 80 pies de ancho que atraviesan las lomas sobre la distancia.

Esta fue la escena que nos recibió a los 12 miembros de la delegación juvenil internacional durante una visita el día 8 de marzo a la pequeña granja de al-Kilani, cerca de la villa de Tura en la Margen Occidental. El pequeño agricultor nos dio la bienvenida allí, como parte de una visita de una semana a las áreas palestinas en Israel y en la Margen Occidental.

El inmenso muro de concreto y la estructura metálica que divide en dos la tierra de al-Kilani, es la más reciente iniciativa de los gobernantes israelíes en su afán de profundizar la estrangulación económica de la población palestina en la Margen Occidental y aplastar la resistencia de esta nacionalidad oprimida. La resistencia inquebrantable de decenas de miles de palestinos como al-Kilani, que se rehúsan a ser intimidados y expulsados de sus tierras, continua siendo el principal obstáculo en los planes de Tel Aviv y sus partidarios imperialistas en Washington.

Para llegar a las tierras que han sido bloqueadas por el muro, al-Kilani debe solicitar varios permisos al ejército israelí, caminar media milla hasta un reten y cruzar con la esperanza de que este no cierre y quede atrapado de un lado de la barrera. Bajo estas condiciones, él nunca sabe cómo sembrará y cosechará sus cultivos o cómo los transportará al mercado. La barrera misma ha consumido varios acres de sus mejores tierras-una expropiación de tierras que las autoridades justifican como "necesidad militar". Al-Kilani no ha recibido compensación alguna.

Se espera que el muro de separación se extienda a más de 450 millas a lo largo de la Margen Occidental cercando a la población palestina dentro del 42 por ciento del territorio y anexando los bloques de "asentamientos" judíos más grandes, a algunas de las mejores tierras y la mayoría de las fuentes de agua en la Margen Occidental. Más de 110 millas del muro ya han sido construidas.

Vehículos del ejército patrullan regularmente dentro del perímetro bordeado por la cerca. Dos torres de vigilancia son visibles desde la puerta de la casa del agricultor.

"Lo sentimos, pero no pueden permanecer aquí mucho tiempo, porque vendrán los soldados israelíes," dijo al-Kilani a la delegación visitante."No les gusta cuando la gente viene a ver esto."

La visita terminó abruptamente cuando llegó un vehículo militar Humvee del ejército israelí. Los soldados observaron y esperaron hasta que se fueran los visitantes internacionales.

Delegación juvenil internacional

Del 5 al 11 de marzo, una delegación auspiciada por la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD)-que celebrará su XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Venezuela en 2005-viajó a los territorios ocupados y a ciudades en el interior de Israel. Los 12 participantes pertenecen a organizaciones políticas de siete países. Entre ellas la Organización Nacional de la Juventud Democrática (EDON) de Chipre, la Juventud Comunista de Portugal, el Movimiento de la Juventud Comunista de Francia, Comac (Comunistas Activos) de Bélgica, Juventud Socialista en Estados Unidos, Casa de la Juventud de Paraguay, Juventud de la Alianza de Izquierda de Finlandia, y la Juventud Socialista en Islandia. El gobierno israelí les negó visas a los representantes de la Juventud de la V República (JVR) de Venezuela y al Partido Comunista de Turquía.

El viaje fue parte de la campaña "Libertad y Justicia para Palestina" iniciada por la FMJD en septiembre.

Empezó con una visita de dos días a ciudades dentro de Israel. Esta parte de la visita fue auspiciada por la Liga de la Juventud Comunista de Israel, una organización juvenil afiliada al Partido Comunista de Israel (PCI). El PCI es parte del Frente Democrático por la Paz y la Igualdad, conocido como Hadash, una alianza electoral que cuenta con nueve alcaldes locales y tres miembros en el parlamento (Knesset) israelí. Todos estos funcionarios elegidos son parte de la minoría palestina. Unos 1.2 millones de palestinos viven dentro de Israel como ciudadanos israelíes, a quienes Tel Aviv denomina "Arabes Israelíes".

Los palestinos dentro de Israel "aún viven bajo discriminación en todos los aspectos", dijo Shauki Habib, un líder de Hadash quien es el alcalde del pueblo palestino de Jaffa. "A pesar de que somos el 20 por ciento de la población, un árabe nunca ha sido parte del gobierno o funcionario de un gobierno. Sí hemos sido miembros de Knesset, pero nunca en el gobierno."

"En los pueblos árabes no hay áreas industriales," dijo Habib. Visibles desde Jaffa, al otro lado de la carretera construida hace unos pocos años en tierras palestinas, hay un parque industrial de alta tecnología en la municipalidad judía de Migdal Hae'emek. Aunque ni un sólo árabe trabaja allí, dijo el alcalde, el desperdicio de las fábricas contamina a Jaffa.

En Tel Aviv la delegación juvenil se reunió con jóvenes israelíes quienes se oponen a servir en el ejército. El servicio militar es obligatorio para los judíos en Israel. Desde que aumentaron los ataques militares israelíes en el año 2000, docenas de jóvenes se han rehusado a cumplir su servicio, mientras cientos de soldados se han rehusado a ser parte de la ofensiva en los territorios ocupados.

Eli Gozanski del grupo Yesh Gvol (Existe Una Frontera) nos dijo que él había sido encarcelado por rehusarse a servir en el Líbano durante la invasión israelí en los años 80. En ese entonces había mucho menos jóvenes rehusándose a servir de los que hay ahora.

Desde el 7 al 11 de marzo la delegación de solidaridad viajó a la Margen Occidental invitados por la Unión General de Estudiantes Palestinos (GUPS), una organización estudiantil palestina internacional.

Destrucción en Ramallah

Una montaña de escombros es todo lo que queda de Mukata, el edificio de la Autoridad Palestina en el centro de Ramallah. Una pila de carros aplastados dan evidencia de los tanques que hasta recientemente rodeaban la sede del gobierno.

El presidente de la AP, Yasir Arafat, ha estado confinado al edificio por más de dos años por el ejército de ocupación. "Hoy día todas nuestras ciudades y pueblos han sido convertidos en cantones y ghettos," dijo el líder palestino al grupo juvenil el 7 de marzo. "¿Quién puede aceptar este muro de represión que confisca el 58 por ciento de nuestras tierras?"

"Este muro de Berlín está destruyendo todas nuestras mejores tierras agrícolas y nuestras fuentes de agua," dijo Arafat. "Ellos han tomado el 82 por ciento de nuestra agua y ahora nos revenden el 18 por ciento. El segundo más grande manto acuífero en la región se encuentra bajo Qalqilya y ahora estamos separados de este por el muro y tenemos que comprar agua y transportarla en camiones."

Arafat habló de los acuerdos violados por el gobierno israelí en la última década empezando con los Acuerdos de Oslo de 1993. El exhortó a la delegación a visitar la ciudad de Nablus, donde el ejército israelí ha destruido y dañado algunas de las estructuras más viejas en la región.

"¿Se acuerdan de la reacción cuando el gobierno afgano destruyó los templos budistas, del horror que expresaron los americanos?", preguntó. "Aquí, han destruido la vieja ciudad de Nablus, el templo de Santa María en Belén y no se escucha ni una voz."

La única entrada a Nablus es un reten del ejército fuertemente armado. A nuestro arribo el 9 de marzo, nos dijeron que esperáramos a un lado hasta que el comandante aprobara nuestro ingreso.

Una fila de palestinos estaban esperando para pasar. Un soldado, apostado detrás de un boque de cemento con su rifle M-16 de fabricación norteamericana, le indicaba al siguiente en la fila para que mostrara su identificación. Apuntando su arma hasta que la persona estuviera a unos centímetros del cañón el soldado les hizo una serie de preguntas con el rifle apuntando al pecho a todo momento. Vimos cómo varias personas fueron rechazadas después que el soldado les dijera que su identificación no fue aprobada. Unos cuantos minutos después, llegó un oficial a decirnos que la delegación no podía entrar en la ciudad.

La delegación había visitado el campamento de refugiados en Jenin el día anterior. Un área de tres cuadras de ancho de edificios, que antes alojaba a 2 mil personas, fue reducida a escombros por los bulldozers del ejército israelí durante una incursión en abril de 2002. La destrucción fue la respuesta de Tel Aviv a la resistencia de los refugiados del campamento a la incursión israelí. Los combatientes en Jenin habían mantenido al ejército israelí a raya por 15 días y 23 soldados israelíes murieron tomando el campamento. El ejército mató a 59 palestinos en el asalto, la mayoría de ellos civiles.

El campamento está siendo reconstruido hoy día. Un residente del campamento nos dijo que la mayoría de aquellos que habían quedado desamparados por la destrucción habían rehusado la oferta de la AP de ser reubicados en casas en la Margen Occidental. Ellos se rehusaron a abandonar su estatus de refugiados, decididos a regresar a la tierra que les fue arrebatada en 1948.

De acuerdo con las estadísticas de Naciones Unidas, cerca de un millón y medio de palestinos viven en campamentos de refugiados en los territorios ocupados y más de 2.5 millones viven en campamentos en Siria, Jordania y el Líbano. El derecho a volver a sus tierras históricas es una demanda principal en la lucha palestina. Por ello, los campamentos siguen siendo blancos especiales de los ocupantes israelíes.

De regreso a Ramallah, los delegados pasamos casi todo el día visitando el campamento de refugiados de Jalazon y reunidos con estudiantes en la Universidad de Bir Zeit. Al día siguiente, después de una evaluación del viaje con el presidente de la GUPS Ibrahim Khraishi, cruzamos el reten militar y nos dirigimos rumbo a Tel Aviv.


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