
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2004 Vol. 28 No. 5
Iraq
Tropas imperialistas desatan ofensiva contra ciudades iraquíes
POR SAM MANUEL
WASHINGTON-Más de 600 iraquíes murieron en el transcurso de una ofensiva de
una semana librada por 2 500 soldados norteamericanas contra la ciudad de
Faluya, según el director del hospital de esa ciudad al oeste de Bagdad. El
objetivo de las fuerzas de ocupación era el de derrotar a los insurgentes en
Faluya, cuya población es mayoritariamente musulmana suní.
Soldados norteamericanos bloquearon todos los caminos de acceso a Faluya. Con
aviones AC-130 que disparaban cohetes y aviones supersónicos que arrojaban
bombas de 500 libras sobre la ciudad, instaron a la población civil a evacuar
la ciudad. Se informa que huyó casi una tercera parte de la población de 200
mil.
El 10 de abril la fuerza militar norteamericana declaró un alto al fuego
para permitir negociaciones de rendición, entre el Consejo Gobernante Iraquí
--nombrado por Washington-- y los insurgentes.
Faluya, una base de apoyo del gobernante Partido Baaz durante el régimen de
Saddam Hussein, ha sido desde el comienzo un centro de la oposición a la
ocupación dirigida por Washington.
Durante la segunda semana de abril, las fuerzas norteamericanas también
atacaron a las milicias de Muqtada al-Sadr en Ciudad Sadr, un distrito de Bagdad
donde la mayoría es chiíta, y en otros centros urbanos en el sur de Iraq.
Murieron decenas de iraquíes.
El 9 de abril, mil marines norteamericanos retomaron el pueblo sureño de
Kut, donde días antes el Ejército Mahdi, una milicia dirigida por al-Sadr, se
había apoderado de Kut tras poner en fuga al batallón ucraniano que ocupaba el
pueblo. Asimismo, las fuerzas de al-Sadr, que habían controlado las ciudades
cercanas de Bufa, Karbala y Najaf, evacuaron las estaciones de policía y otros
edificios en un repliegue ante el avance de las tropas norteamericanas.
El enfrentamiento fue iniciado por las fuerzas norteamericanos, las cuales
clausuraron un periódico publicado por el grupo de al-Sadr en un intento de
provocar un conflicto con esa organización.
Las fuerzas de ocupación pretenden liquidar al grupo de al-Sadr, el cual se
describe como equivalente iraquí de la organización libanesa Hezbolá o del
grupo palestino Hamas. El general de brigada Mark Kimmit, director adjunto de
operaciones militares del Pentágono en Iraq, dijo que el mando norteamericano
había emitido una orden de "destruir la milicia de Sadr".
La resistencia a la ocupación dirigida por Washington ha brotado repetidas
veces en Faluya. Esta ciudad fue un bastión del partido Baaz durante el
régimen de Saddam Hussein, el cual nombraba a los clérigos y ofrecía empleos
a los musulmanes suníes y otras formas de nepotismo. Después del fin del
régimen de Hussein y las depuraciones de "desbaazificación" de los
empleos estatales, la ciudad ha sido centro de la oposición a la ocupación
encabezada por Washington.
Las autoridades militares norteamericanas dijeron que la operación en Faluya
tenía como objetivo capturar a los responsables de las muertes de cuatro
guardias paramilitares que trabajaban para una compañía privada de seguridad
bajo un contrato con el Pentágono. Los cuatro fueron emboscados y muertos
mientras andaban en un vehículo por la ciudad. Una multitud enardecida se
congregó en el lugar, y algunos prendieron fuego a los cadáveres colgando
después a dos de ellos en el puente sobre el río Eufrates. Este incidente fue
ampliamente divulgado en la prensa norteamericana en una campaña de propaganda
destinada a suscitar el apoyo de la opinión pública para la ofensiva
norteamericana.
El 10 de abril las fuerzas norteamericanas que rodeaban Faluya declararon un
alto al fuego para permitir que los representantes del Consejo Gobernante
Iraquí, nombrado por Washington, negociara la rendición de los insurgentes.
Washington provoca a grupo Sadr
Las tropas norteamericanas también sitiaron Ciudad Sadr, un distrito obrero
en el sur de Bagdad, donde tuvieron un tiroteo intenso con los partidarios de
al-Sadr. Esta situación se desencadenó el 28 de marzo cuando Paul Bremer,
procónsul de la ocupación norteamericana, ordenó el cierre de Al-Hawza,
un diario publicado por el grupo de al-Sadr. Bremer acusó al diario de incitar
a la violencia en contra de la ocupación. Al día siguiente, miles de iraquíes
se manifestaron frente a las oficinas de Al-Hawza en apoyo al diario.
Bremer envió soldados a la residencia de al-Sadr y arrestó a un asistente,
Mustafá Yaqubi. Esa acción, como se esperaba, provocó más protestas.
El 2 de abril, soldados españolas dispararon contra manifestantes en Najaf
que exigían la liberación de Yaqubi, dejando muertas a por lo menos 20
personas, según Al-Jazeera. Ese día al-Sadr llamó a sus partidarios a
no realizar más manifestaciones.
Al-Sadr ha rehusado reconocer al Consejo Gobernante Iraquí. El compara a
Bremer con Saddam Hussein y dice que su grupo representa el brazo iraquí de
Hamas y Hezbolá. Al-Sadr dirige una organización militar conocida como el
Ejército Mahdi, que ha asumido muchas funciones administrativas y de seguridad
en las zonas chiítas.
Las autoridades norteamericanas han declarado su intención de destruir al
Ejército Mahdi.
El 12 de abril, cuando 2 500 tropas norteamericanas rodearon la ciudad de
Najaf, el baluarte de al-Sadr, el Ejército Mahdi se replegó de las comisarías
que había ocupado y sus combatientes comenzaron a desaparecer de la vista
pública. Estos sucesos expusieron lo limitado del apoyo a al-Sadr entre los
chiítas. La mayoría de los más conocidos miembros del clero han dejaron claro
que, si bien se oponían a un ataque norteamericano contra Najaf, tampoco
respaldaban la toma de edificios por la milicia de al-Sadr.
También parece que la táctica de tomar decenas de rehenes de diversos
países ha fracasado. El objetivo de los secuestros era la de forzar a los
gobiernos a retirar sus fuerzas de Iraq. Sin embargo, Tokio y los gobiernos de
otros países han indicado que van a mantener sus tropas allí.
Bremer había anunciado el 5 de abril que un juez iraquí había ordenado el
arresto de Muqtada al-Sadr, acusándolo de estar implicado en la muerte de Sayid
Abd al-Majid al-Khoei, un religioso chiíta que volvió a Iraq con la ayuda de
las fuerzas norteamericanas después del derrocamiento de Hussein.
El teniente general Ricardo Sánchez, el principal comandante de las fuerzas
yanquis en Iraq, dijo el 12 de abril que "la misión de las fuerzas de
Estados Unidos es matar o capturar a Muqtada Sadr."
Algunos demócratas y republicanos, así como la prensa liberal, han llamado
a la Casa Blanca a que envíe más tropas a Iraq. "Podría terminar como un
nuevo Vietnam sino no controlamos la situación ahora," dijo el senador
demócrata Joseph Biden. Este llamó a la Casa Blanca a presionar a la OTAN a
enviar tropas a Iraq.
Unos cuantos políticos y comentaristas han insistido en que Washington
podría sufrir una derrota en Iraq y hasta tener que retirar sus tropas, una
conclusión rechazada por la Casa Blanca. El número de bajas norteamericanas ha
ascendido a unos 650 desde la invasión de Iraq en marzo de 2003, habiendo
muerto 70 en la segunda semana de abril. El número de muertos iraquíes es
aproximadamente 700.
El 5 de abril, los 620 soldados del Segundo Batallón de las llamadas Fuerzas
Armadas Iraquíes, entrenadas por soldados norteamericanos, rehusaron ir a
Faluya en apoyo a los Marines norteamericanos que atacaban la ciudad. El Washington
Post dijo el 11 de abril que "un gran número de las fuerzas de
seguridad iraquíes han dejado de realizar sus tareas."
Mientras tanto, el candidato demócrata John Kerry exhortó a la Casa Blanca
a no traspase el poder al Consejo Gobernante Iraquí el 30 de junio, según
había prometido, sino que refuerce a las fuerzas de ocupación. "Pienso
que querían retirar las tropas y hacer la transición del poder lo antes
posible sin tener en cuenta la estabilidad de Iraq," insistió Kerry.
El candidato demócrata dijo estar a favor de enviar más tropas a Iraq.
"Independientemente de los desacuerdos que haya sobre la política en
Iraq," dijo después en un discurso en Georgetown University para honrar a
las tropas que murieron en Iraq, "estamos todos unidos como nación en
apoyo a nuestras tropas y en nuestro objetivo de un Iraq estable".
A mediados de abril el general John Abizaid, comandante de las fuerzas
norteamericanas en el Medio Oriente, anunció que aumentaría en casi 10 mil el
número de soldados estadounidenses en Iraq.
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