
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2004 Vol. 28 No. 5
España
Campaña 'antiterrorista' ataca derechos de inmigrantes, vascos
POR PATRICK O'NEILL
La policía española ha arrestado a unas 20 personas, principalmente
inmigrantes marroquíes, como parte de la campaña "antiterrorista"
que el gobierno viene intensificando desde el 11 de marzo, cuando estallaron
bombas en cuatro trenes en Madrid. Las han detenido bajo la Ley Antiterrorista,
la cual permite que las autoridades encarcelen a los acusados por periodos
indefinidos sin juicio previo, limitando su acceso a abogados y negándoles
otras libertades. Durante muchos años la ley se ha usado principalmente para
atacar a los independentistas vascos.
Muchos gobiernos imperialistas en Europa han aprovechado los ataques
dinamiteros en Madrid como pretexto para extender las operaciones de espionaje e
interferencia de la policía. En una cumbre celebrada en Bruselas el 25 y 26 de
marzo, la Unión Europea aprobó una serie de medidas "antiterroristas",
incluyendo una mayor cooperación entre las agencias de espionaje de los
gobiernos integrantes.
Dejando claro que su gobierno usará la "guerra contra el terrorismo"
para defender los intereses imperialistas españoles en el mundo, el nuevo
primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero anunció que aumentará a 250 -el
doble- el número de soldados españoles que integran la fuerza de ocupación de
la OTAN en Afganistán.
En España, bajo la Ley Antiterrorista, los individuos arrestados por la
policía pueden ser mantenidos incomunicadas por cinco días, y las autoridades
pueden encarcelarlos por cuatro años mientras realizan una "investigación"
para buscar cargos que puedan formularles.
Bajo la ley, que durante muchos años se ha usado contra los independentistas
vascos -y que en 1995 se empleó contra la dirigencia del sindicato de
trabajadores portuarios- el ministro del interior puede autorizar que la
policía registre domicilios y negocios, intervenga líneas telefónicas y abra
el correo de individuos sin orden judicial.
De los que fueron arrestados en relación a las bombas, 15 son inmigrantes de
Marruecos y otros son de Siria, Argelia y la India. Uno es nacido en España.
Se calcula que en España hay cerca de 2.2 millones de inmigrantes, la
mayoría -unos 334 mil-- procedentes de Marruecos. Una tercera parte de estos
inmigrantes viven en Barcelona y en otras partes de Cataluña.
Madrid ha aprovechado los ataques dinamiteros del 11 de marzo, en los cuales
murieron 190 personas, para ampliar su ofensiva "antiterrorista",
especialmente contra los inmigrantes de Africa del norte.
Ofensiva contra vascos
Bajo el lema de la lucha contra el "terrorismo de la ETA", Madrid
viene intensificando sus ataques contra la lucha por la autodeterminación del
pueblo vasco, una nacionalidad oprimida en el norte de España y el sudoeste de
Francia. ETA es un grupo independentista vasco que por muchos años se ha
responsabilizado de asesinar a muchos funcionarios del gobierno.
El 22 de marzo el nuevo primer ministro Zapatero rechazó una oferta de
conversaciones propuesta por ETA el día anterior. "El único comunicado
que espero de ETA", dijo, "es el abandono de la violencia".
El gobierno de Aznar realizó una intensa campaña de represión contra las
organizaciones vascas, arrestando el año pasado a más de 150 personas acusadas
de ser miembros de ETA. Proclamó avances en la reducción del número de
acciones de ETA.
Cerca de 600 prisioneros políticos vascos se encuentran encarcelados en
Francia o España. En España, la mayoría están encarce ados bajo la Ley
Antiterrorista.
El gobierno de Felipe González, dirigente del Partido Socialista Obrero
Español (PSOE) y predecesor de Aznar, se caracterizó por su política de
represión contra del movimiento vasco.
Bajo el mandato de González, de 1982 a 1996, el gobierno libró una salvaje
"guerra sucia" contra el movimiento independentista vasco. Dio luz
verde a escuadrones de la muerte como el Grupo Antiterrorista de Liberación
(GAL), integrado por policías. Las revelaciones sobre los asesinatos policiacos
de 27 personas acusadas de ser miembros de ETA contribuyeron a poner fin al
gobierno de González.
Sin ofrecer pruebas algunas, Aznar y Zapatero al principios culparon a ETA
por los ataques del 11 de marzo. Los gobernantes españoles buscaban atizar la
opinión pública para justificar sus ataques a los derechos del pueblo
trabajador y de la lucha vasca.
Entre los que ayudaron a movilizar una gran concurrencia a las
manifestaciones después de los ataques dinamiteros, estuvieron las dos
principales centrales sindicales: Comisiones Obreras (CC.OO.) dirigida por el
Partido Comunista, y la Unión General de Trabajadores (UGT), liderada por el
PSOE. En una declaración conjunta emitida el 11 de marzo, CC.OO. y la UGT
culparon a "la banda terrorista ETA". Los funcionarios sindicalistas
llamaron a los trabajadores a unirse a un "momento de silencio" de 15
minutos para "solidarizarse con las víctimas y sus familia, a expresar su
más rotunda condena del terrorismo." Exhortaron a "todos los
ciudadanos" a participar en movilizaciones auspiciadas por el gobierno el
12 de marzo.
Tropas en Afganistán
Al anunciar la decisión de Zapatero de aumentar y fortalecer la presencia de
tropas españolas en Afganistán, un dirigente del PSOE dijo que el nuevo
gobierno quería "enviar un mensaje de que los socialistas no creen en el
apaciguamiento", una referencia a la crítica de que la derrota electoral
de Aznar representó una "concesión a los terroristas."
Para justificar esta decisión, el dirigente del PSOE dijo que "en
Afganistán hubo, de hecho, un origen terrorista", es decir, los ataques
del 11 de septiembre de 2001. "El envío de soldados [allá] fue una
defensa legítima de Estados Unidos," dijo, "pero en Iraq, no fue así".
El nuevo primer ministro repitió su demanda de que funcionarios de la ONU
supervisen la ocupación de Iraq, o sea, los mismos que durante una década
decretaron sanciones económicas e "inspecciones" de armas que
allanaron el camino para la invasión de Iraq por fuerzas imperialistas.
Fachada de ONU
En la campaña electoral Zapatero había criticado la decisión de Aznar de
aliar estrechamente las fuerzas españolas con la invasión y ocupación de Iraq
liderada por Washington y Londres. Planteó una política para el imperialismo
español de estar menos alineado con los gobernantes norteamericanos y más a
los rivales europeos de Washington, es decir, a París y Berlín.
De acuerdo con el Washington Post, Zapatero dijo que la lucha contra
el "terrorismo internacional... debiera ser librada por una "gran
alianza" de las democracias y no por "guerras unilaterales".
El PSOE recurrió a la demagogia antiamericana en la campaña electoral para
movilizar apoyo hacia el gobierno imperialista español. Al mismo tiempo,
Zapatero dijo al Washington Post que quería tener "relaciones
cordiales" con Washington. "Esa es lo bello y lo grandioso de la
democracia. Permite que uno discrepe mientras mantiene buenas relaciones".
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