
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2004 Vol. 28 No. 4
Haití
Fuerzas de EE.UU. y Francia extienden ocupación de Haití
POR SETH GALINSKY
MIAMI-Con tropas imperialistas estadounidenses y de otros países patrullando
las calles de Puerto Príncipe y otras ciudades haitianas, Washington ha
chapuceado un régimen "interino" para remplazar al depuesto
presidente electo Jean-Bertrand Aristide. El dirigente haitiano fue sacado del
país por fuerzas armadas norteamericanas y llevado a la República
Centroafricana el 29 de febrero a la vez que las fuerzas derechistas ocupaban la
mayor parte del país.
Encabezados por ex oficiales del ejército y de la policía, los derechistas
iniciaron una rebelión armada a principios de febrero contra el gobierno de
Aristide, quien había perdido apoyo popular debido a la agobiante crisis
económica, las medidas de austeridad que su gobierno había impuesto siguiendo
los mandatos del capital financiero imperialista, el aumento en la corrupción
del régimen y su distanciamiento de las masas del pueblo haitiano.
A medida que las fuerzas derechistas avanzaban y al gobierno --que había
disuelto el ejército en 1995 a petición de las potencias imperialistas--,
mostrarse incapaz de organizar una defensa eficaz, Washington y París
aumentaron la presión sobre Aristide para que renunciara. El 29 de febrero
Aristide firmó su renuncia y fue secuestrado por fuerzas estadounidenses y
llevado al exilio a la Republica Centroafricana en una avión fletado por
Washington. Los rebeldes entraron a la capital, tomando control del cuartel
nacional de policía, mientras que los marines estadounidenses, junto con tropas
francesas y canadienses entraban a Haití, la tercer intervención militar
estadounidense en ese país en el último siglo.
Cuando Aristide denunció su exilio forzoso por Washington y anunció sus
planes de viajar a Jamaica, país vecino de Haití, funcionarios estadounidenses
lanzaron advertencias contra el dirigente haitiano y el gobierno jamaiquino,
insinuando de que se les responsabilizaría de cualquier
"inestabilidad" en Haití causada por la ocupación de las tropas
imperialistas o de los grupos derechistas.
Aristide estuvo bajo vigilancia armada durante su exilio en la Republica
Centroafricana. En declaraciones hechas desde ese país, condenó el trato
recibido a manos de los funcionarios y soldados estadounidenses y llamó a la
"resistencia pacifica" a la ocupación encabezada por Washington.
Mientras las fuerzas derechistas avanzaban por la capital, dijo Aristide, el
embajador estadounidense ante Haití, James Foley, y otros funcionarios le
dijeron que "era cuestión de horas: o me iba o iba a haber un baño de
sangre". El presidente haitiano fue entonces llevado al aeropuerto, donde
fue "rodeado por soldados bien armados . . . y no era necesario que ellos
dijeran una palabra". Aristide dijo que no creyó tener más opción que
abordar el avión fletado por Washington.
"Te ponen en el avión, se van contigo y vuelan 20 horas sin decirte
adónde vas", dijo el presidente haitiano. Ese día empezaron a arribar los
marines estadounidenses a Haití.
Washington ha organizado un "consejo de siete sabios" para dar la
apariencia que las fuerzas haitianas están organizando un nuevo gobierno. El
consejo, compuesto en su mayoría por opositores de Aristide, anunció a
principios de marzo que había "escogido" a Gérard Latortue como
primer ministro para remplazar a Yvon Neptune del partido Lavalas de Aristide.
El nuevo primer ministro dijo que nombraría a Herrad Abraham, ex general del
ejército, como jefe de operaciones de seguridad, medida con la que pretenden
aplacar a los rebeldes armados, muchos de quienes eran miembros del antiguo
ejército haitiano antes de ser disuelto por Aristide.
Abraham anunció la reorganización de las fuerzas armadas haitianas.
Funcionarios en Washington han declarado su oposición al restablecimiento del
ejército y en cambio tienen planes de reforzar a la policía nacional y a la
Guardia Costera, la cual colabora con la Guardia Costera estadounidense para
detener refugiados haitinos en alta mar que buscan llegar a territorio
estadounidense.
Según informes de prensa, ex oficiales del ejército haitiano que habían
jugado un papel prominente en la rebelión pusieron en libertad a muchos de sus
secuaces en las horas posteriores a la partida de Aristide.
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