
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2004 Vol. 28 No. 4
Estados Unidos
Presidente de Reserva Federal EE.UU. propone recortes en beneficios de Seguro
Social
POR SAM MANUEL
WASHINGTON-Explorando el terreno para una nueva ronda de ataques del gobierno
contra el salario social del pueblo trabajador, el presidente de la Reserva
Federal Alan Greenspan dijo frente al congreso el 25 de febrero que es necesario
hacer cortes en los beneficios de Seguro Social. Greenspan arguyó que los 77
millones de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, mejor conocidos
como "baby boomers", quienes en los próximos años pasarán a ser
elegibles para Seguro Social y el sistema de atención médica Medicare
llevarán a la bancarrota a estos programas.
Los comentarios de Greenspan son parte de una contínua campaña por
políticos demócratas y republicanos para "reformar" el Seguro
Social, o sea, para socavar todavía más su carácter como un derecho que el
pueblo trabajador espera esté disponible para todos.
El primer ataque de gran envergadura contra el Seguro Social fue el
desmantelamiento del sistema de asistencia social por la administración Clinton
en 1996.
Desde entonces, los políticos de ambos partidos capitalistas han buscado
como ganar aceptación para más ataques. Su principal argumento es que pronto
no habrá suficiente fondos para el pago del Seguro Social de todos los
jubilados, insinuando que los trabajadores más jóvenes tendrán que sostener
una carga no merecida causada por las generaciones más viejas. Ellos insisten
que el pueblo trabajador debe preocuparse del déficit presupuestario del
gobierno federal y de sacrificarse para poder reducirlo.
Aparentando estar preocupado por los trabajadores a quienes propone cortarles
los beneficios, Greenspan instó al Congreso a que actuara rápidamente para dar
a los futuros jubilados "suficiente advertencia para que planifiquen sus
finanzas apropiadamente", reportó el Washington Post el 26 de febrero.
Buscando como restarle importancia al impacto que tendrían los recortes, el
periódico capitalista informó que el gobierno de Estados Unidos aproxima que
cerca del 20 por ciento de los ancianos dependen del Seguro Social como ingreso
total en su jubilación. Muchos trabajadores buscan fuentes adicionales de
ingreso, sin embargo, debido a las dificultades que tienen de vivir de los
escasos beneficios de Seguro Social, especialmente con los altos costos
médicos.
El principal banquero del gobierno dijo estar preocupado de los costos del
Seguro Social en el déficit presupuestario del gobierno a largo plazo, el cual
"detendría el alza de los niveles de vida". El déficit
presupuestario de este año se espera que llegue a 521 mil millones de dólares,
y el déficit a largo plazo, de acuerdo al informe del 5 de enero del liberal
Brookings Institute, se espera llegue hasta a 5 mil billones de dólares en la
próxima década.
Para reducir el riesgo de una aguda reacción por el pueblo trabajador,
Greenspan y el presidente George Bush han dicho que se oponen a todo tipo de
cortes para quienes están actualmente recibiendo beneficios. Más bien,
Greenspan propuso que el Congreso considere reducciones para los futuros
jubilados, un aumento de la edad de retiro y cuidado médico y atar los aumentos
en el costo de la vida del programa a una medida de inflación que no sea el
índice de precios del consumidor. La última medida fue propuesta por una
comisión del Congreso bajo la presidencia de William Clinton pero que en ese
entonces recibió muy poco apoyo entre los círculos capitalistas gobernantes.
Los políticos demócratas también han insistido en la urgencia de
"reformar" el Seguro Social y de reducir el déficit presupuestario
federal. Los candidatos presidenciales demócratas, sin embargo, han sido
vagamente cautelosos sobre sus propuestas. Mejor se han dedicado a atacar a Bush
"por empeorar el déficit y de poner en peligro el Seguro Social",
informó el Washington Post.
La actual ronda de ataques contra el Seguro Social tuvo origen durante la
administración Clinton. En agosto de 1996 Clinton aprobó la Ley de
Reconciliación de la Responsabilidad Personal y la Oportunidad de Trabajo, que
eliminó el programa de Ayuda para Familias con Hijos Dependientes (AFDC), o el
welfare, el principal programa federal de ayuda financiera. El AFDC era parte de
la Ley del Seguro Social de 1935, la cual incluye el Seguro Social, Seguridad de
Ingreso Suplementario y el seguro de desempleo.
En 1997 una comisión designada por la secretaria de salud y servicios
humanos Donna Shalala para estudiar las formas de cómo recortar el Seguro
Social emitió un informe que proponía algunas medidas similares por las que
aboga la administración Bush, incluido invertir los fondos del Seguro Social en
la bolsa de valores. Al darse cuenta del polvorín que representa el atacar una
conquista vista por la mayoría como un derecho básico, la administración
Clinton fue cautelosa de dar apoyo a las recomendaciones de la comisión.
En 1934 tres grandes huelgas-en Toledo, Minneapolis y San Francisco-y muchas
otras más pequeñas prepararon el escenario para que los trabajadores le
arrebataran concesiones a los patrones y a sus sirvientes políticos en
Washington. Estas luchas de la clase trabajadora transformaron al movimiento
obrero, abriendo un proceso que forjó a los sindicatos industriales que fue el
espinazo del Congreso de Organizaciones Industriales (CIO).
Bajo la presión de las huelgas y las movilizaciones de desempleados, el
presidente Franklin D. Roosevelt promulgó la Ley de Seguro Social en agosto de
1935, en un intento de aplacar el creciente movimiento social.
Los trabajadores con una mayor conciencia de clase reivindicaron una agenda
política más amplia que buscaba proveer las más amplias protecciones para el
pueblo trabajador. En 1934 la Liga Nacional de Desempleados propuso una
"ley de seguridad del trabajador" que exigía una semana laboral de 30
horas y programas de empleos públicos para proveer "un hospital
completamente equipado en cada condado; bibliotecas modernas y centros
recreativos en cada ciudad y condado". También bregó con otras
necesidades sociales, llamando por la "electrificación rural" y para
que aquellos quienes estaban empleados por el programa de "ayuda"
recibieran pagos a nivel sindical.
Las protecciones de la Ley de Seguro Social fueron expandidas en la década
de los 60, agregando los programas de Medicaid y Medicare, como producto de las
luchas de clase trabajadora en la forma del movimiento por los derechos civiles
en los años 50 y 60.
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