
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2004 Vol. 28 No. 4
Cuba
Subdirector de 'Perspectiva' habla en reuniones en La Habana
Jóvenes, combatientes, se interesan en la lucha de clases en EE.UU.
POR MARTÍN KOPPEL
Y ALEX ALVARADO
LA HABANA-"¿Me gustaría saber cuántos trabajadores indocumentados hay
en Estados Unidos? ¿Qué efecto tiene el creciente número de inmigrantes en la
fuerza laboral en Estados Unidos?", preguntó Eric González, un estudiante
de secundaria en la Escuela de Ciencias Vladimir I. Lenin, en las afueras de La
Habana. González fue uno de los 65 estudiantes que participaron en un
intercambio con Róger Calero el 3 de febrero, en una de las reuniones
organizadas con él por organizaciones juveniles cubanas.
Calero, redactor del semanario socialista el Militant y subdirector de
Perspectiva Mundial, fue invitado para que hablara sobre su exitosa lucha contra
los intentos del gobierno de Estados Unidos de deportarlo y sobre lo que su
experiencia ilustra de la política en Estados Unidos hoy día.
En la escuela Lenin, un internado de estudiantes pre-universitarios del
décimo al duodécimo grado, Calero fue recibido por el subdirector de la
escuela Ramón Alvarez; Mario Baeza, maestro y secretario del Partido Comunista
cubano en la escuela; y Dany Ocel, secretario de la Unión de Jóvenes
Comunistas en el centro escolar.
Nancy Coro, del departamento de relaciones internacionales de la UJC
presentó a Calero. Coro explicó algunos de los hechos sobre el caso, tras lo
cual Calero agregó detalles.
A fines de noviembre de 2002 Calero viajó a La Habana para reportar sobre la
conferencia internacional sobre el Area de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) y posteriormente a Guadalajara, México, para cubrir el congreso de la
Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE). A
su retorno, Calero fue arrestado y encarcelado por la policía de inmigración
en el aeropuerto de Houston, y se inició un procedimiento para deportarlo a
Nicaragua, su país de origen.
A través de una amplia campaña internacional en defensa de Calero, las
autoridades de inmigración fueron inundadas con mensajes de protesta y se
logró su excarcelación después de 10 días. El gobierno intentaba deportar a
Calero a pesar de que él ha sido residente permanente en Estados Unidos por
más de una década usando como pretexto un antecedente penal menor que databa
de 1988, cuando era estudiante de secundaria en Los Angeles. El departamento de
inmigración descartó ese antecedente penal tanto en 1989, cuando le otorgó su
residencia permanente, y varios años después al renovársela.
El caso de Calero ganó mucho apoyo a nivel internacional, incluso en Cuba.
Miembros de organizaciones juveniles cubanas que participaron en el congreso de
la OCLAE en Guadalajara, tomaron un interés especial en la campaña de defensa.
A su retorno a La Habana en enero de este año, asignado para cubrir la
conferencia internacional contra el ALCA y la Feria Internacional del Libro,
dirigentes de la UJC y de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FEU)
organizaron varios encuentros para Calero en la escuela Lenin y en la
Universidad de La Habana y fue también invitado a una reunión organizada por
la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Calero fue entrevistado
por el periódico de la UJC Juventud Rebelde, el semanario Granma Internacional
y en un popular programa televisivo de noticias.
"Lo que yo enfrenté cuando fui arrestado por el gobierno es lo que
miles de trabajadores inmigrantes enfrentan cada año en Estados Unidos",
dijo Calero a los estudiantes de secundaria en la escuela Lenin. "Es un
ejemplo de cómo los patrones en Estados Unidos y su gobierno buscan mantener
intimidada y sin los derechos más básicos a toda una sección de la clase
trabajadora, la cual cada día es más grande, para poder aumentar sus niveles
de ganancias y para promover las divisiones entre nuestra clase.
"Muchos trabajadores -tanto inmigrantes como los nacidos en Estados
Unidos- se identificaron con mi caso", dijo Calero. "El apoyo recibido
en la lucha contra mi deportación es una expresión de la resistencia del
pueblo trabajador en Estados Unidos a los ataques por parte de la clase
patronal: su ofensiva para intensificar los niveles de producción, a costa de
la salud y la seguridad laboral, recortes de empleos y salarios, y recortes en
beneficios sociales y de la salud". Dio ejemplos de luchas recientes del
pueblo trabajador, desde las manifestaciones en California por el derecho a las
licencias de conducir para inmigrantes, hasta las protestas contra la brutalidad
policiaca en varias ciudades, así como huelgas y otras campañas de
sindicalización de empacadores de carne en el Medio Oeste, trabajadores de la
construcción en Nueva York, mineros del carbón de la mina Co-Op en Utah y
trabajadores de la costura en Miami.
Interés en luchas de trabajadores
Algunos de los estudiantes sabían de la huelga de 70 mil trabajadores de
supermercados en el sur de California. Otros pocos sabían de la batalla por
organizar un sindicato por mineros del carbón en Huntington, Utah, y sobre
otras luchas. "Encuentro tu presentación muy útil. Sabemos muy poco sobre
cómo los trabajadores en Estados Unidos luchan por sus derechos", dijo Luz
Marlis Sarame, de 17 años de edad.
En respuesta a la pregunta de Eric González, Calero dijo que los 8 a 12
millones de trabajadores indocumentados que viven en Estados Unidos son parte de
una histórica ola migratoria procedente de América Latina, Africa y Asia.
"Los millones que han venido de otros países han fortalecido a la clase
trabajadora en Estados Unidos, ampliando los horizontes de nuestra clase y
derrumbando los prejuicios usados por los patrones para mantenernos
divididos", dijo Calero.
Ocel dijo que la imagen que tenía del movimiento laboral en Estados Unidos
era una de sindicatos amarillos controlados por la mafia bajo condiciones
similares a la de los años 50 durante la cacería de brujas. El joven dirigente
dijo que desconocía el carácter de la resistencia de la clase trabajadora
descrita por Calero.
Durante la discusión los estudiantes hicieron una variedad de preguntas,
desde el ALCA hasta la naturaleza del actual gobierno peronista en Argentina.
Calero también tuvo la oportunidad de discutir con un segundo grupo de
estudiantes la naturaleza de clase del sistema de educación bajo el capitalismo
y cómo este contrasta con los esfuerzos de Cuba revolucionaria hoy día para
extender el acceso a la educación y la cultura a través de la Batalla de
Ideas.
Los dirigentes de la UJC explicaron que actualmente están organizando
reuniones políticas como éstas en las escuelas secundarias como parte de un
esfuerzo para profundizar el trabajo político de la UJC entre los jóvenes.
Ese mismo día, unos 40 estudiantes se reunieron con Calero en la Universidad
de La Habana. La mayoría eran dirigentes de la FEU y de la UJC de las
facultades de filosofía, derecho y matemáticas. Los estudiantes no sólo
hicieron preguntas sobre la lucha de Calero, sino también sobre la política en
Estados Unidos. Un par de estudiantes preguntaron sobre la situación de los
sindicatos en Estados Unidos. Ellos habían leído recientemente en la prensa
cubana que menos del 13 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos
pertenecían a sindicatos.
Calero explicó que los sindicatos en Estados Unidos continúan
debilitándose por la ofensiva patronal y por el rechazo de la cúpula sindical
de dirigir el tipo de luchas necesarias para enfrentar eficazmente a los
patrones y su gobierno. Lo que no aparece en las estadísticas del gobierno y en
los medios de noticias, señaló Calero, son los cambios en las actitudes entre
el pueblo trabajador y la creciente sed por solidaridad a medida que más
trabajadores y agricultores buscan formas de cómo luchar y encontrar aliados
para sus luchas.
Calero elaboró más sobre este punto en una reunión el 9 de febrero con
unas 80 personas auspiciada por la Asociación de Combatientes de la Revolución
Cubana.
Los combatientes escucharon atentamente la descripción hecha por Calero
sobre las condiciones que enfrentan los trabajadores en Estados Unidos y la
creciente resistencia proletaria. Muchos de los presentes habían sido testigos
de la brutalidad de la explotación capitalista en Cuba antes de la victoria
revolucionaria en 1959. Algunos de ellos lucharon en la guerra revolucionaria
como miembros del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, que
encabezaron a los trabajadores y agricultores cubanos al derrocamiento de la
dictadura respaldada por Washington de Fulgencio Batista y a la toma del poder.
La Asociación de Combatientes organiza a cubanos que han sido parte de
luchas revolucionarias y misiones internacionalistas, desde la guerra
revolucionaria de los años 50, a la lucha contra los ataques
contrarrevolucionarios en las montañas del Escambray de Cuba a principios de
los años 60, hasta la movilización de 300 mil combatientes voluntarios cubanos
en Angola en los década de los 70 y 80 que derrotó al ejército sudafricano
del apartheid.
Durante una discusión informal después de la presentación, uno de los
combatientes dijo que estaba sorprendido de escuchar que actualmente hay más de
2 millones de personas en las cárceles de Estados Unidos y quería saber más
sobre cómo se emplea a la policía, los tribunales y las prisiones contra el
pueblo trabajador.
Este combatiente y otros se interesaron en la información sobre este tema
incluida en el folleto La clase trabajadora y la transformación de la
educación por Jack Barnes.
En varias de las reuniones donde habló Calero, varias personas expresaron su
aprecio por la información presentada. Estas impresiones fueron resumidas en
los comentarios de una de las estudiantes en la escuela Lenin. "Nosotros
frecuentemente tenemos seminarios para discutir diferentes aspectos de la
situación mundial", dijo. "Pero algunas veces son muy teóricos y
abstractos. Lo que escuchamos en tu presentación sobre la situación en Estados
Unidos fue bien concreta y real".
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