
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2004 Vol. 28 No. 4
Estados Unidos
Respuesta a Madrid y Washington: luchar por una 'nueva Europa' y un 'nuevo
Estado Unidos'
No a la ofensiva 'antiterrorista' del imperialismo español contra los
trabajadores y pueblos del país vasco y Africa del Norte
POR MARTÍN KOPPEL
La siguiente declaración fue emitida el 19 de marzo por Martín Koppel a
nombre del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores.
El Partido Socialista de los Trabajadores llama a todos los trabajadores,
agricultores y jóvenes a que condenen la ofensiva del imperialismo español
contra los pueblos del país vasco y de Africa del Norte, ataque que se ha
acelerado bajo el pretexto de responder a los ataques dinamiteros en los trenes
de Madrid el 11 de marzo.
Justificando su arremetida tildando demagógicamente a sus opositores como
"terroristas de ETA" y "extremistas islámicos", los
gobernantes españoles están atizando la opinión pública burguesa para
incrementar sus ataques contra las aspiraciones nacionales del pueblo de Euskadi
(país vasco), los derechos de los inmigrantes de Africa del Norte, y los
derechos más amplios de los trabajadores y agricultores en toda España.
Por más de un siglo, el imperialismo español ha oprimido y explotado a los
pueblos de Marruecos, Sahara Occidental y otras partes de Africa del Norte.
Dentro del estado español, las familias gobernantes de Madrid han reprimido
brutalmente las luchas del pueblo vasco por el derecho a la autodeterminación.
Cientos de independentistas vascos están presos en cárceles de España y
Francia, a la vez que Herri Batasuna, uno de los principales partidos vascos,
permanece proscrito. El largo historial de brutalidad de los gobernantes
españoles les ha ganado el merecido odio de millones de personas por todo el
mundo.
Hoy día, al promover los intereses del capital financiero español, Madrid
ha desplegado "tropas pacificadoras" a Iraq, Afganistán, Kosova,
Bosnia y Yibuti como parte de las fuerzas imperialistas de ocupación en estos
países: bajo la bandera de Naciones Unidas, la OTAN, "la coalición de los
dispuestos" o de alguna combinación de éstas. Además están desde hace
mucho tiempo los enclaves coloniales españoles en Marruecos: Ceuta y Melilla.
La propuesta del nuevo ministro socialdemócrata español de poner los miles
de tropas extranjeras en Iraq bajo el control de la ONU en vez de una
administración directa de Washington no cambiaría nada en el carácter de la
ocupación. El pueblo iraquí ya tiene mucha experiencia con la corrupción y
brutalidad de la ONU, la cual impuso mortíferas sanciones económicas contra
los iraquís por una década, sentando las bases sistemáticamente para la
invasión encabezada por Washington en 2003. Los trabajadores y campesinos desde
Corea hasta el Congo y mucho más allá también pueden dar testimonio del
verdadero rostro de la ocupación imperialista realizada bajo el "mando"
de los cascos azules.
El antiamericanismo imperialista pro-español promovido por el nuevo gobierno
socialdemócrata, lejos de ser una expresión "antibélica", es un
veneno mortal y a favor de la guerra para el pueblo trabajador. Se está usando
para atar políticamente a los trabajadores, campesinos y jóvenes en España a
los intereses de los explotadores.
El concepto de que el apoyo a una u otra de las clases imperialistas
dominantes del mundo, o a cualquiera de sus alas, pueda mejorar de alguna forma
la posición del pueblo trabajador -de que brindará inmunidad de las crecientes
e inescapables batallas de clases- es una ilusión. Es una ilusión que daña la
causa del movimiento obrero, de las luchas por la liberación nacional, de la
defensa de la Revolución Cubana y de todas las otras batallas por la justicia
social.
Cada una de las potencias imperialistas, independientemente de que se ponga
del lado de los lobos en Washington o de las hienas en Berlín, Paris, Roma y
Madrid, seguirá viéndose impulsada hacia más guerras de saqueo y más
explotación por la necesidad desesperada de aumentar sus tasas de ganancia y
aventajar a sus competidores: impulsada, claro está, por la naturaleza misma
del sistema capitalista.
Hoy día todos los conflictos generados por la marcha del imperialismo hacia
la depresión y la guerra se están agudizando cada vez más. Desde la escalada
de la intervención de la OTAN en Kosova, hasta la ofensiva de Washington y
Pakistán en la frontera con Afganistán, hasta los preparativos militares de
Washington para tomar acción contra Venezuela, el patrón es evidente.
Por otra parte, los gobernantes capitalistas en Estados Unidos, Canadá,
Francia, España, el Reino Unido y en otras partes están utilizando la
"guerra mundial contra el terrorismo" como pretexto para escalar sus
ataques contra el sustento y los derechos políticos de los trabajadores y
agricultores. Al poner en la mira la lucha vasca por la autodeterminación y a
los inmigrantes de Africa del Norte, el estado español ha negado a los acusados
el derecho a un juicio imparcial, limitado la libertad de asamblea y pisoteado
otros derechos básicos.
Quienquiera que haya organizado el ataque a los trenes en Madrid en el cual
murieron más de 200 hombres, mujeres y niños inocentes -una acción que no
puede ser apoyada por ningún trabajador con conciencia de clase- una cosa sí
es cierta: no habrá paz mientras exista el mundo político, económico e
ideológico creado por el imperialismo. Desde los ataques del 11 de marzo en
Madrid, hasta la invasión y ocupación de Iraq encabezada por Washington,
siempre es el pueblo trabajador el que va al paredón.
En una declaración que yo emití el 11 de septiembre de 2001 como candidato
del Partido Socialista de los Trabajadores para alcalde de Nueva York, nuestra
campaña explicó, "Por su explotación sistemática de los pueblos de
Asia, Africa y América Latina; por sus agravios incesantes a su dignidad
nacional y cultural; por sus múltiples formas de constante violencia
mortífera, el imperialismo norteamericano está convirtiendo a Norteamérica en
una trampa mortal para el pueblo trabajador y todos los que aquí residen".
Esa declaración sigue siendo acertada hoy día: para cada una de las
potencias imperialistad. A través de los horrores que ha impuesto al pueblo
trabajador y a los oprimidos de todo el mundo, el imperialismo ha sembrado
viento y torbellino segarán. Y el pueblo trabajador serán el que sufrirá
horriblemente.
Van a continuar las guerras de conquistas, la devastación y ruina
económica, y los atentados a la dignidad humana: hasta que el pueblo trabajador
le arranque el poder a la clases capitalistas gobernantes y establezca su propio
dominio, gobiernos de trabajadores y agricultores en todas partes. Una de las
primeras medidas que tomaría un gobierno de este tipo en España sería la de
otorgar a los vascos y otros pueblos oprimidos el derecho a la
autodeterminación. Regresaría todas las tropas al país y se retiraría de
todas las alianzas imperialistas como la OTAN y la Unión Europea.
Se habla mucho en los círculos burgueses sobre la "vieja Europa" y
la "nueva Europa", refiriéndose a las divisiones tácticas y a los
crecientes conflictos económicos y financieros entre los rivales imperialistas.
Sí hay una "nueva Europa" que va naciendo, pero no entre los
gobernantes capitalistas del continente. La "nueva Europa" la están
preparando nuestros hermanos de clase: el pueblo trabajador en Europa y sus
aliados. Aquellos que están en pie de lucha contra la ofensiva de los patrones
y sus gobiernos: desde los trabajadores agrícolas de Africa del Norte que
protestan contra los ataques racistas en España, hasta los pequeños
productores de leche en Escocia que luchan por un ingreso digno, los
republicanos irlandeses que luchan para acabar con el dominio británico, los
trabajadores y estudiantes que resisten los ataques a los beneficios médicos
estatales, las pensiones, la educación y otros elementos del salario social que
han conquistado a través de batallas de clases.
El pueblo trabajador en Estados Unidos debe exigir que se retiren ya todas
las tropas imperialistas de Iraq, Afganistán, Corea, Haití, Guantánamo, los
Balcanes, y dondequiera que estén. Debemos denunciar las medidas -desde
Washington hasta Madrid- destinadas a restringir los derechos políticos del
pueblo trabajador y de las nacionalidades oprimidas.
Y debemos ponernos hombro a hombro con nuestros hermanos y hermanas de clase
y sus aliados en Europa y en todo el mundo. Porque un nuevo Estados Unidos
también está naciendo: un Estados Unidos de los trabajadores y agricultores
que están en las primeras filas de la resistencia a los ataques de los patrones
aquí en este país.
|