
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR marzo de 2004 Vol. 28 No. 3
Editorial Pathfinder
Cómo derrocó el Movimiento 26 de Julio a la tiranía respaldada por
Washington
[A continuación reproducimos la "Circular no. 1 al militante",
tomada del libro Aldabonazo: en la clandestinidad revolucionaria cubana, 1952-58
por Armando Hart, que la editorial Pathfinder acaba de publicar en inglés y
español.
[El documento fue emitido en La Habana a finales de 1957 por la Dirección
Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, de la que Hart formaba
parte.
[El libro describe la lucha para derrocar a la dictadura de Fulgencio
Batista, que era apoyada por Washington. La narra desde la óptica de los
cuadros revolucionarios de las ciudades. Dirigida por el Ejército Rebelde desde
las montañas del oriente de Cuba, la guerra revolucionaria culminó en una
insurrección popular que selló la derrota de la dictadura el primero de enero
de 1959. Los trabajadores y campesinos tomaron el poder político y abrieron las
puertas a la primera revolución socialista en América. Derechos reservados (c)
2004 por Pathfinder Press. Se reproduce con autorización.]
Compañero:
Esta circular va dirigida a ti que estás rindiendo todos tus esfuerzos por
la redención cubana. Léela varias veces. Analiza con cuidado todos los
aspectos en ella planteados. De que sea bien interpretada y seguida por todos
nosotros va a depender mucho el éxito del movimiento.
I. Militante y simpatizante
Lo primero que debe definirse es qué condiciones reúne un militante del 26
de Julio porque la enorme simpatía del movimiento ha hecho que se pierda en
ocasiones la línea divisoria entre el militante y el simpatizante. Y es
necesario porque debemos aprender a situarnos en relación con todo el mundo
exterior que nos rodea para aprovechar mejor nuestras energías y canalizar de
manera más eficaz las simpatías que tiene el Movimiento 26 de Julio.
Militante es aquel que está atenido a la disciplina de la organización,
pertenece a un organismo de la misma, y está dispuesto a los mayores
sacrificios por conseguir los objetivos revolucionarios, es decir, que sintiendo
profundamente los ideales revolucionarios ha jurado Libertad o Muerte con tal de
conseguirlos. En tanto que simpatizante es quien sabemos asiste la razón, o
gran parte de ella; pero que por una causa u otra no pertenece a un organismo
del movimiento, ni ha jurado Libertad o Muerte pero coopera con la revolución a
través del 26 de Julio sin estar atenido a su disciplina.
Esta circular va dirigida a los militantes del movimiento.
II. Su responsabilidad
El 26 de Julio tiene ya una enorme responsabilidad con el pueblo, de ahí que
la responsabilidad de cada militante haya aumentado enormemente, y aumentará
más en la medida que nuestra fuerza sea más poderosa. Aumentará en los
próximos meses y más aún cuando la tiranía sea derrocada por el peso de
nuestra acción.
La responsabilidad de los dirigentes nacionales, provinciales y municipales
es pues inmensa también. Precisamente por esa razón nos estamos dirigiendo a
ti, militante del 26 de Julio, para enfocar conjuntamente la situación y los
acontecimientos. Éstos sólo podremos conducirlos en beneficio de Cuba si
logramos crear una militancia revolucionaria firmemente disciplinada en los
ideales democráticos. Tal es nuestra primera preocupación. Tal debe ser, por
lo tanto, la actitud mental con que analices esta carta y tal queremos que sea
la primera orientación que tengas presente.
III. Relaciones con otras organizaciones
Todos confrontamos a diario el problema tan llevado y traído de la unidad
oposicionista. El movimiento siempre ha estado presto a cualquier fórmula de
unidad que contemple al pueblo como punto básico de una estrategia de lucha. Es
necesario sin embargo contestarse más concretamente qué fórmula de unidad
queremos.
Nadie lo ha detallado con tanta precisión como el 26 de Julio, y a este
respecto cada militante debe remitirse al Manifiesto de la Sierra Maestra [de
junio de 1957] aparecido en periódicos y revistas y el artículo: "Nuestra
fórmula de unidad", que aparece en Revolución.
Ahí está la posición definitiva del movimiento en relación con otras
organizaciones oposicionistas. En estos documentos se concreta nuestra postura
de la siguiente forma:
a) Respetaremos cualquier fórmula de unidad que tenga a las instituciones
cívicas como eje. Ellas deben asumir la responsabilidad principal de esta
unidad y del futuro gobierno provisional.
b) Estamos dispuestos a trabajar conjuntamente con cualquier sector
revolucionario sobre la base de producir un hecho específico que se considere
útil al proceso. Estamos en disposición de cooperar en cualquier esfuerzo que
se vaya a hacer siempre sobre la base de hechos específicos a realizar.
c) Llamamos a los trabajadores de todas las militancias y de ninguna
militancia a integrar comités de huelgas por centro de trabajo o sectores de
industria con un objetivo definido: preparar la huelga. Llamamos a los
comerciantes, industriales, profesionales etc., de todas las militancias y de
ninguna militancia para trabajar en el Movimiento de Resistencia Cívica. La
militancia obrera del movimiento debe esperar instrucciones específicas para
pasar a integrar los comités de huelga.
IV. La gran pregunta que se nos hace
Todo militante del 26 de Julio se ve hoy precisado a contestar la siguiente
pregunta: ¿Qué persigue el movimiento? Hace dos años la cosa quedaba reducida
a un grupo numeroso de cubanos; pero ya se ha hecho una cuestión nacional.
Incluso internacionalmente se han hecho esta pregunta no pocos comentaristas de
la situación cubana.
Sería absurdo que nos planteemos responderle detalladamente en una circular
de orden interno; pero es imprescindible tener una idea común de cómo
reaccionar frente a ella. Además, la misma, como toda cuestión teórica
fundamental nos lleva directamente a lo que debe hacer cada cual y las cosas se
hacen mejor cuando sabemos para qué las hacemos. A ello llegaremos, pero
tenemos que partir de un análisis de lo que hemos hecho y logrado, pues sólo
así podremos saber lo que en realidad persigue el Movimiento 26 de Julio.
a) Antes del 30 de noviembre y el desembarco del Granma éramos un sector
numeroso de cubanos que se planteaban iniciar la revolución para de esta forma
propiciar la caída de Batista y penetrar en todas las capas de la población
organizadamente. Aunque siempre contamos con la simpatía general no es hasta
que la Sierra Maestra, por una parte, y el sabotaje y la agitación, por la
otra, se proyectan sobre el escenario nacional que empiezan a dibujarse los
cuadros de una organización capaz de canalizar todos los esfuerzos dispersos y
que comienzan a crearse las condiciones necesarias para el completo desarrollo
de la revolución. A la vuelta de ocho meses somos la oposición al régimen. Ha
sido tal la fuerza de la acción del 26 de Julio, que hoy se presenta en la
realidad cubana como el único instrumento capaz de conquistar la libertad. Y no
es que debamos considerarnos los únicos, sí quienes tenemos la enorme
responsabilidad histórica de orientar la acción revolucionaria como una
estrategia adecuada a canalizar todos los impulsos y esfuerzos sinceros.
¿Cumpliríamos nuestro cometido si nuestra acción y tanta sangre derramada
hubiera servido sólo para convertimos en el Anti-Batista? No, el minuto nos
exige algo más que agitar y sabotear, estamos comprometidos a determinar la
caída de la tiranía. Tal cosa sólo puede lograrse con una organización cada
día más firmemente disciplinada en sus propósitos finales y en una estrategia
adecuada al fin inmediato del paro general y la insurrección armada.
Y, ¿a qué aspira esa organización revolucionaria que es el 26 de Julio
tras la caída del tirano? A poner al pueblo cubano en acción tras un programa
de saneamiento político, reivindicaciones económicas y justicia social que
hagan posible la democracia. A crear del pueblo cubano una fuerza organizada y
disciplinada, capaz de asegurarse él mismo sus derechos y su democracia. En
fin, a consolidar el instrumento revolucionario de la nación cubana, que es y
aspira a seguir siendo el movimiento.
b) La razón única de nuestra grave crisis histórica ha estado precisamente
en que siempre nos faltó un instrumento revolucionario capaz de que una vez
liquidado el obstáculo inmediato, primero la colonia, y luego el machadato,
pudiera enfrentarse decisivamente con los acontecimientos . . . En resumen, dos
son los objetivos que persigue de manera inmediata el 26 de Julio:
a) Derrocar a Batista por la acción del pueblo, que no es lo mismo que
simplemente derrocarlo.
b) Consolidar el instrumento revolucionario que asegure el cumplimiento del
programa de la revolución también por la acción del pueblo, que no es lo
mismo que simplemente crear un nuevo partido.
V. Nuestro trabajo práctico con vista a ese noble objetivo inmediato
a) Para lograr lo primero hemos de poner en práctica un plan que, dadas las
condiciones existentes, ha de llevarnos al paro general.
A través de los responsables y comités se le hace llegar a cada militante
su función específica en el mismo.
b) Para lo segundo hemos de hacer lo que sigue:
1o. Precisar los puntos generales de nuestro programa, que ya han sido
expuestos varias veces.
2o. Disciplinar a todos los cuadros militantes y dirigentes.
3o. Tener estudiado cómo vamos a reaccionar frente a cada acontecimiento.
Cada militante debe permanecer disciplinado firmemente en el cumplimiento de
sus funciones. Hoy más que nunca debe cuidar de las instrucciones. Cada
organismo ha de tener planificado lo que debe hacer con relación a ellas.
Los síntomas del resquebrajamiento final del régimen están a la vista. Su
sentencia de muerte está dictada. Sabremos aprovechar en beneficio de Cuba el
formidable movimiento del pueblo que nace de la rebeldía de nuestra juventud.
Una vez más se le presenta al país la gran oportunidad. Todos los valores de
la vieja política están liquidados. ¿Seremos capaces de cumplir el rol que el
destino coloca en nuestras manos? Para que así sea necesitamos organización,
disciplina.
Los militantes del 26 de Julio comprenderán esta verdad. Los dirigentes
municipales, provinciales y nacionales la deben sentir más aún. Todos
marchamos hacia la victoria que no será otra cosa que concluir el ciclo
iniciado por Agramonte, Martí en la colonia, hacer la gran nación con que
todos hemos soñado.
¡Libertad o Muerte!
Dirección Nacional
¡No habrá zafra con Batista!
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