
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR marzo de 2004 Vol. 28 No. 3
Haití
Fuerzas apoyadas por el imperialismo amenazan al gobierno de Aristide
Con atropellos contra opositores régimen margina de la política a
trabajadores
POR ERIC SIMPSON
MIAMI-Fuerzas que gozan del apoyo tácito de Washington y demás potencias
imperialistas han ganado terreno en sus esfuerzos por derrocar al presidente de
Haití Jean-Bertrand Aristide. Las mismas rechazaron los intentos
gubernamentales de retomar Gonaïves, la cuarta ciudad más grande del país,
donde grupos armados echaron atrás a la policía el 5 de febrero.
Cada vez más haitianos, entre ellos sectores crecientes del pueblo
trabajador, y grupos políticos que anteriormente apoyaban al gobierno, se han
pasado al lado de la insurgencia conforme el gobierno nacionalista burgués de
Aristide ha recurrido más y más al uso de ataques con matones y a la violencia
policiaca contra sus opositores en un esfuerzo de mantener su control del poder:
marginando de la política a los trabajadores.
Mientras las fuerzas de oposición han tomado control de hasta 11 pueblos,
informes de prensa indican que carecen de fuerzas para lanzar un ataque frontal
contra el gobierno en otras ciudades importantes. El 15 de febrero, miles
marcharon en Puerto Príncipe, la capital, para exigir la renuncia de Aristide.
Dos días antes se había cancelado una marcha similar luego que fuerzas pro
gubernamentales erigieran barricadas y quemaran llantas para desbaratarla.
Mientras los funcionarios del gobierno estadounidense han fingido preocuparse
por los sucesos recientes que han resultado en más de 50 muertos, es claro que
Washington intenta aprovechar el descalabro de la autoridad gubernamental para
imponer sus propias demandas sobre Aristide. Algunos funcionarios de la Casa
Blanca han insinuado cierto apoyo por el derrocamiento de Aristide.
El portavoz del Departamento de Estado norteamericano Richard Boucher dijo el
10 de febrero que "alcanzar una resolución política va a requerir algunos
cambios de fondo en la forma en que Haití es gobernado, y en cómo se mantiene
el aspecto de la seguridad".
"Es evidente", dijo otro funcionario del departamento citado
anónimamente por la agencia Reuters, que "cuando hablamos de que se lleven
a cabo cambios en la forma en que Haití se gobierna, creo que eso podría
implicar cambios en la posición de Aristide".
Cómo llegó Aristide al poder
Después de que sucesivos gobiernos norteamericanos por casi 30 años
respaldaron en Haití a la cruel dictadura de los Duvalier, la Casa Blanca ahora
acusa al gobierno de Aristide de haber realizado elecciones antidemocráticas.
Washington ha minado al gobierno haitiano al retener asistencia y dirigir a
otros gobiernos e instituciones financieras imperialistas a que sigan su ejemplo.
La asistencia y préstamos suspendidos ascienden a más de 500 millones de
dólares.
Aristide fue electo presidente en 1990 tras un levantamiento revolucionario
que derrocó al régimen de Jean-Claude Duvalier. El propio Aristide fue
derrocado con un golpe militar al año siguiente. En 1994 fue retornado al poder
a punta de bayonetas norteamericanas, después que soldados estadounidenses
invadieron Haití y restauraron su gobierno. Desde entonces, ha puesto en vigor
muchas de las demandas de Washington, entre ellas la reducción de aranceles
para productos estadounidenses, el flote del gourde (la moneda nacional), la
privatización de compañías estatales y recortes a programas sociales. Estas
medidas han acentuado tanto el desempleo como las condiciones de miseria que
enfrentan los trabajadores a raíz del dominio imperialista sobre esa nación y
los efectos de una crisis capitalista mundial cada vez más aguda.
Además, al recurrir el gobierno a tácticas gamberras para intimidar a la
oposición le ha salido el tiro por la culata. Los partidarios de Famni Lavalas,
el partido político de Aristide, atacaron al rector de la Universidad Estatal
de Haití, Pierre-Marie Michel Paquiot, durante una manifestación en ese
recinto capitalino en diciembre y le quebraron las piernas, según el Washington
Post. Esa acción fortaleció a la oposición hacia Aristide entre los
estudiantes, informó el Post.
Jean-Claude Bajeux, un ex ministro de cultura en el gabinete de Aristide, ha
añadido su voz a los llamados derechistas para que se tumbe al presidente.
Bajeux, quien al igual que Aristide había denunciado a la dictadura de Duvalier,
dijo al New York Times, "Un poder que ha caído en la delincuencia quiere
tener su propia ley. Por eso es que Aristide miente y mata".
Algunos rebeldes vienen del gobierno
El Frente de Resistencia de Gonaïves, conocido anteriormente como el
Ejército Caníbal y en un momento aliado con Aristide, ocupó la ciudad el 5 de
febrero. Se le han unido ex soldados y políticos que fungieron en previas
dictaduras militares.
El Ejército Caníbal se volvió contra Aristide después del arresto de su
dirigente central, Amiot Metayer, en julio de 2002. Al mes siguiente Metayer fue
liberado de la prisión de Gonaïves junto a 150 presos más, en una fuga
organizada por sus partidarios. Metayer fue asesinado en septiembre pasado. Su
hermano, Butter Metayer, junto a Jean Tatoune, ex dirigente del derechista
Frente para el Avance y Progreso del Haití (FRAPH), y Witner Ettienne han
surgido como los principales dirigentes de la resistencia armada a Aristide en
Gonaïves.
"Estamos combatiendo a Aristide con las armas que nos dio", dijo
Metayer al New York Times. "Eran armas para detener a la oposición, pero
hoy nos oponemos a él".
El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas informa que Gonaïves ha
estado barricada, impidiendo la llegada de alimentos a las agencias de ayuda, y
de hecho bloqueando la principal carretera haitiana y aislando a la zona norte
del país de Puerto Príncipe.
Se informó que las fuerzas gubernamentales retomaron varios pueblos. Los
reporteros del Miami Herald en Haití, sin embargo, dijeron que una intentona de
la Policía Nacional haitiana para retomar Gonaïves fue rechazada el 14 de
febrero. Según el Herald, grandes cantidades de residentes "rodearon"
a la policía e impidieron que recuperara esa ciudad de 200 mil habitantes.
La Policía Nacional haitiana la estableció el gobierno con orientación de
Washington, luego que tropas norteamericanas invadieran esa nación en 1994 y
restauraran a Aristide en la presidencia. Washington también disolvió el
ejército haitiano. Aristide dejó la presidencia en 1995, y fue reelecto en
2000. Un ex sacerdote católico, Aristide ayudó a dirigir las protestas que
obligaron a Duvalier a abandonar el país en 1986.
Las recientes acciones armadas acontecen tras una campaña de un año de
manifestaciones masivas dirigidas por fuerzas burguesas -como el Grupo de 184 y
la Convergencia Democrática que cuenta con el apoyo de Washington-, las cuales
exigen la renuncia de Aristide. El tamaño de estas concentraciones demuestra
que quienes se oponen a Aristide están logrando llegar a sectores más amplios
de la sociedad.
Una de las razones es la creciente crisis económica, que se acentúa debido
a las políticas de Washington, París y demás potencias imperialistas. Haití
tiene el nivel de vida más bajo del hemisferio. En algunas áreas del país, el
33 por ciento de la población padece desnutrición. El desempleo ronda por el
70 por ciento.
Una segunda razón son las políticas represivas del régimen de Aristide que
cada vez enajenan más a las masas trabajadoras, marginándolas de la política:
como la agresión contra el rector de la universidad.
En manifestaciones organizadas por partidarios de Aristide en defensa del
"régimen constitucional" los participantes han coreado: "Elecciones
sí, golpe no" y "Cinco años", aludiendo al mandato presidencial
que concluye en febrero de 2006.
Algunas de estas acciones también han sido masivas, entre ellas la
concentración en Ciudad Sol el 7 de febrero en el aniversario de la toma de
posesión.
Washington desconfía de Aristide
Si bien Aristide ha impuesto muchas de las condiciones exigidas por
Washington que refuerzan la dominación imperialista sobre Haití, y arruinado
las condiciones de vida de trabajadores y campesinos, también ha adoptado otras
medidas que los gobernantes de Estados Unidos no aceptan. Ha reestablecido
relaciones diplomáticas con Cuba, por ejemplo, y ha aceptado la ayuda de 800
doctores y otro personal médico cubano.
Aunque los gobiernos francés, canadiense y estadounidense recientemente han
emitido advertencias para viajar y aconsejan a sus ciudadanos que abandonen
Haití, el embajador cubano ante Haití Rolando Gómez emitió una declaración
diciendo que cientos de trabajadores de la salud cubanos permanecerían en sus
puestos y se apegarían estrictamente al principio de no intervención en los
asuntos internos haitianos.
Más importante aún, Aristide no ha logrado doblegar la combatividad y
seguridad de que se armaron los trabajadores y campesinos haitianos a través de
la experiencia de la victoriosa rebelión que derribó al régimen de Duvalier,
ni su resistencia ante las duras condiciones económicas que enfrentan.
A fin de estrujar más aún al gobierno de Aristide, el presidente
estadounidense George Bush se reunió el año pasado en Washington con el primer
ministro de Trinidad y Tobago e instó a la Comunidad Caribeña (CARICOM),
entidad de los gobiernos de la región, a que incrementaran la presión sobre
Aristide para obligarlo a que le otorgue más concesiones a la oposición pro
imperialista.
La CARICOM respondió en su reunión de enero exigiendo que el gobierno
haitiano desarme a la población, "despolitice" a la fuerza de
policía, libere a los presos políticos y se comprometa a no buscar extender su
mandato. Una delegación de la CARICOM se reunió con dirigentes de la
oposición y exigió que Aristide integre a miembros de la oposición en el
gobierno. Aristide aceptó cumplir todas esas demandas.
La CARICOM indicó que organizaría una fuerza "mantenedora de paz",
como también ha planteado el gobierno francés. El primer ministro jamaiquino y
presidente de la CARICOM P.J. Patterson amenazó con imponer sanciones a Haití
si Aristide no accedía a las demandas de la oposición. "Queremos dejar
bien claro que de no responderse de forma positiva a las propuestas que hemos
hecho resultará en que tengamos que evaluar si Haití se apega o no a la Carta
de una Sociedad Civil" de la CARICOM, dijo Patterson.
El secretario de estado norteamericano Colin Powell, reunido el 13 de febrero
con funcionarios canadienses y de la CARICOM, indicó estar a favor de que se
"refuerce" una misión de la Organización de Estados Americanos en
Haití, así como el envío de una "cantidad modesta" de policías a
Haití procedentes de los otros países de la región.
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