
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2004 Vol. 28 No. 2
América Latina
Washington incrementa ofensiva imperialista contra Cuba, Venezuela
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Agricultores y otros partidarios del presidente venezolano Hugo Chávez en
protesta frente al Banco Central en Caracas, 10 de enero de 2004
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POR SAM MANUEL
Y MARTÍN KOPPEL
WASHINGTON, D.C.-Funcionarios estadounidenses han aumentando su campaña de
acusaciones y amenazas contra Cuba y Venezuela, acusando a ambos gobiernos de
buscar la desestabilización de otros países en América Latina. Washington, el
cual nunca ha aceptado las relaciones normales entre el gobierno revolucionario
de Cuba y el gobierno del presidente Hugo Chávez de Venezuela, está utilizando
esta ofensiva para preparar su intervención en la región de diferente
carácter y magnitud.
Como parte de esta campaña, Washington también suspendió unilateralmente
las conversaciones semestrales que realiza con Cuba sobre la implementación de
los acuerdos migratorios entre los dos países.
Estos pasos fueron tomados en la víspera de la Cumbre de las Américas en
Monterrey, México, una reunión de todos los gobiernos en la región menos
Cuba, la cual es excluida. En los días próximos a la reunión, la que comenzó
el 12 de enero, también aumentaron las tensiones entre Washington y los
gobiernos de Argentina y Brasil.
El 6 de enero dirigiéndose a periodistas, el sub-secretario de estado para
Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, acusó al gobierno cubano de
"acciones para desestabilizar a América Latina que son cada vez más
provocativas a la comunidad interamericana". Dijo que aquellos que
continúen desestabilizando gobiernos de la región democráticamente electos,
interfiriendo en los asuntos internos de otros gobiernos, están jugando con
fuego".
En una conferencia de prensa dos días después, el secretario de estado
norteamericano Colin Powell defendió los comentarios de Noriega. "En los
últimos 17 años he desempeñado, a intervalos, altos cargos en seguridad
nacional y en todo ese tiempo Cuba ha intentado hacer todo lo posible por
desestabilizar partes de la región", dijo Powell. El secretario de estado
norteamericano dijo que todos los 35 países en América Latina son democracias
"excepto uno, Cuba, que sigue oprimiendo a su pueblo".
En respuesta a las calumnias de Washington, Dagoberto Rodríguez, jefe de la
Sección de Intereses de Cuba en Washington, dijo el 8 de enero "que si
había una fuerza desestabilizadora e interferencia en el hemisferio, creo que
casi todo el mundo en América Latina estaría de acuerdo que es el país
situado un poco más al norte de Cuba," refiriéndose a Washington.
De acuerdo a la agencia noticiosa AP, funcionarios estadounidenses dijeron
que "Cuba y Venezuela están trabajando juntos para oponerse a gobiernos
democráticos pro-americanos en la región con fondos, adoctrinamiento político
y entrenamiento, como en Ecuador y Uruguay. Recursos venezolanos pudieron haber
ayudado en el derrocamiento en octubre del presidente electo pro-americano de
Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada".
La agencia noticiosa también reportó que "funcionarios en Washington
dijeron que Castro está proveyendo entrenamiento, asesoría y apoyo logístico
para grupos de izquierda en la región, una señal de reinvolucramiento después
de una inactividad relativa en los años 90".
AP citó a funcionarios estadounidenses anónimos alegando que "Chávez
a dado apoyo a las FARC y ELN de Colombia y ha permitido el uso del occidente de
Venezuela como trampolín para ataques dentro de Colombia", refiriéndose a
los dos principales grupos guerrilleros antigubernamentales en ese país.
Venezuela rechaza cargos
Funcionarios venezolanos respondieron molestos negando los cargos, acusando a
Washington de usar calumnias para socavar al gobierno de Chávez. "¿Que
pruebas tienen para estas declaraciones?" preguntó el vicepresidente
venezolano José Vicente Rangel.
Después que la asesora de seguridad nacional Condoleeza Rice declarara el 9
de enero que el gobierno venezolano debería permitir que se realice el
referéndum revocatorio contra Chávez, el presidente venezolano dijo que los
funcionarios estadounidenses no deben "meter sus narices" en los
asuntos de su país.
En la víspera de la cumbre regional en Monterrey, México, Chávez dijo que
declaraciones como las de Rice están "preparando el terreno" para un
nuevo intento de derrocar a su gobierno, ya sea por un golpe militar o la bala
de un asesino.
El gobierno de Chávez ha atraído la hostilidad de Washington por tomar
medidas que amenazan las ganancias del capital financiero, incluida una reforma
agraria y una ley que extiende nuevos derechos a pescadores explotados.
Washington también ha sido hostil hacia las relaciones diplomáticas y
comerciales de Venezuela con Cuba.
En un editorial en enero, el diario cubano Granma respondió a las
acusaciones de Washington de "desestabilización" por parte de La
Habana. "¿Qué es desestabilizar? ¿Enviar miles de médicos a colaborar
con los gobiernos en la atención de las personas más pobres y necesitadas?"
preguntó. "¿Acaso es desestabilizar el envío de 15 mil médicos de Cuba
a 64 países del mundo donde millones de personas son atendidas y decenas de
miles de vidas son salvadas?"
El editorial señaló la colaboración internacionalista con Venezuela en
"programas de salud, educación, cultura, deportes, trabajo social y otras
actividades...en beneficio de la población venezolana, y en las que nuestro
país posee determinada experiencia que ha puesto al servicio de los países del
Tercer Mundo".
Frontera Colombia-Venezuela
La ofensiva propagandista de Washington ha ido de mano a mano con el aumento
de la presencia militar estadounidense en la región. Washington a respaldado al
régimen de Colombia en los choques fronterizos con Venezuela y sus alegaciones
que Caracas está permitiendo que las guerrillas de las FARC y el ELN usen su
territorio. El año pasado el Pentágono envió a 150 tropas estadounidenses a
Colombia y Fuerzas Especiales estadounidenses están entrenando a batallones del
ejercito colombiano. bajo el Plan Colombia, Washington está enviando miles de
millones de dólares en ayuda militar a los regimenes del área.
En una conferencia de prensa el 6 de enero, el general Richard Myers, Jefe
del Estado Mayor Conjunto, reportó la presencia de 1500 tropas norteamericanas
en Centro y Sudamérica conduciendo "operaciones antinarcóticos y otros
entrenamientos". Cuando le preguntaron sobre la participación de grupos
"terroristas" en el trafico de drogas y armamentos y los esfuerzos del
gobierno estadounidense para aplastarlos, Myers respondió: "es cierto en
América del Sur. Es cierto en el Medio Oriente...Es parte de un esfuerzo más
amplio que hemos mantenido por cierto tiempo-lo que llamamos operaciones de
intercepción marítimas, donde buscamos cosas como el movimiento de drogas,
armamentos y hasta personal terrorista mismo".
En su conferencia de prensa del 6 de enero, también criticó al gobierno
argentino de Néstor Kirchner por no reunirse con oponentes de la Revolución
Cubana respaldados por Washington durante la reciente visita de representantes
del gobierno argentino a la isla. El año pasado el nuevo gobierno peronista
restauró plenas relaciones diplomáticas con Cuba. Funcionarios argentinos
respondieron con disgusto a los comentarios de Noriega.
Otra fuente de tensión entre Washington y gobierno latinoamericanos es la
reciente medida por parte de Washington de empezar a tomar las huellas digitales
y fotografías de visitantes a Estados Unidos. El gobierno brasileño respondió
ordenando que todos los ciudadanos estadounidenses que arriben en Brasil deben
someterse al mismo trato. Esta medida a fortalecido la popularidad entre el
pueblo trabajador del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, líder del Partido
de los Trabajadores.
A la misma vez, Washington ha suspendido unilateralmente las conversaciones
sobre acuerdos migratorias entre los dos países. En una declaración del 5 de
enero, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba dijo que Washington busca
sabotear los acuerdos migratorios de 1994 y 1995 entre La Habana y Washington.
Estos comprometen al gobierno de Estados Unidos a entregar hasta 20 mil visas a
cubanos que quieren emigrar a Estados Unidos.
Washington alegó que las autoridades cubanas no querían "abordar
seriamente" el tema de supuestos atrasos en la entrega de permisos de
salida a cubanos a quienes la Sección de Intereses en La Habana les ha
entregado visas, así como el acceso a puertos cubanos para que guardacostas
estadounidenses puedan regresar a personas que fueron interceptadas intentando
emigrar a Estados Unidos fuera de los canales establecidos.
El ministerio del exterior denunció la Ley de Ajuste Cubano y la política
de Washington de "pies mojados-pies secos" como la más grande
violación de los acuerdos migratorios y como los "verdaderos estímulos"
para aquellos que quieren emigrar de Cuba hacia Estados Unidos en balsas o
secuestrando aviones o naves.
La Ley de Ajuste Cubano de 1996 da residencia a casi todo cubano que arribe
en las costas de la Florida. Bajo la política de "pies mojados-pies secos",
todo cubano que llegue a territorio estadounidense es admitido y los que son
interceptados en el mar son regresados a Cuba.
La declaración cubana dice que cada uno de los aspectos planteados por
Washington "han sido debatidos ampliamente en los últimos años".
Cuba, afirma el documento, "ha estado y está dispuesta a debatir
seriamente...todos los temas mencionados por las autoridades norteamericanas".
"Obviamente, en el lenguaje imperial de los funcionarios norteamericanos
'abordar seriamente' significa que Cuba esté dispuesta a hacer todas las
concesiones unilaterales necesarias y a acceder todas las demandas y caprichos
de las autoridades norteamericanas".
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