
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2004 Vol. 28 No. 2
Editorial
Chantaje imperial contra Irán
Los portavoces del imperialismo norteamericano, chorreando palabras
hipócritas de "compasión" y "preocupación" por el pueblo
de Irán, aprovecharon el terremoto que asoló la ciudad de Bam el 26 de
diciembre para reiterar sus demandas de que Teherán abandone su programa
nuclear, entregue a Washington a toda persona acusada de pertenecer a Al-Qaeda y
establezca un gobierno "democrático", o sea, un gobierno que sea del
agrado de las multimillonarias familias gobernantes de Estados Unidos.
Richard Perle, asesor de la Casa Blanca, resumió la actitud de Washington
hacia Irán: "Dijimos que si nuestros esfuerzos en Afganistán e Iraq
resultaban exitosos, nuestra diplomacia podría resumirse en estas palabras:
'Son los próximos'. Esto no quiere decir que 'serán los próximos en ser
invadidos', sino que 'serán los próximos en los cuales nos enfocaremos'
". Ese es el mensaje brutal de la "guerra antiterrorista": la
campaña de presiones militares por las cuales Washington busca forzar a Irán
-y a Siria, Libia, Corea del norte y otros países que se encuentran en su
lista- a someterse a sus demandas.
La ofensiva norteamericana no tiene nada que ver con democracia, paz u otras
supuestas metas. Tiene que ver con asegurar el dominio del petróleo y otros
recursos en el Medio Oriente. Las familias gobernantes en Estados Unidos están
enfrascadas en un creciente conflicto con sus rivales imperialistas en París,
Berlín, Londres, Tokio y otros países sobre cómo repartir nuevamente el mundo
y sus riquezas para prolongar la vida de su imperio en decadencia.
Los críticos liberales de la política norteamericana se están retorciendo
las manos por este siniestro, señalando la enorme diferencia entre la masiva
pérdida de vidas en Bam, donde los edificios quedaron reducidos a polvo, y el
costo mucho menor de vidas en países imperialistas como Japón que usan
tecnología antisísmica. Lo que sucedió en Irán fue un desastre causado por
seres humanos, no un desastre natural, apuntaron. "Lo que necesita el mundo
en vías de desarrollo es desarrollarse, y rápidamente", dijo un
comentarista británico.
Pero he ahí el problema: dicho desarrollo es imposible mientras los
imperialistas sigan dominando el mundo semicolonial y saqueándolo mediante la
esclavitud de deudas y el intercambio desigual respaldados por la fuerza
militar. Desde fines del siglo 19 el mundo ha estado "dividido en un gran
número de naciones oprimidas y un número insignificante de naciones opresoras,
estas con una riqueza colosal y unas fuerzas armadas poderosas", explicó
el dirigente revolucionario ruso V.I. Lenin en 1920. Desde entonces ni una sola
nación "en vías de desarrollo" se ha desarrollado para liberarse de
esa sumisión al capital financiero. Todas las acciones del imperialismo hacia
los países semicoloniales van dirigidas a reforzar esa dependencia. Así
funciona el imperialismo.
En contraste con el chantaje de Washington contra Irán, hay una nación que
ha sentado un ejemplo de solidaridad desinteresada: Cuba revolucionaria. El
gobierno de trabajadores y campesinos en Cuba ofreció inmediatamente ayuda a
Irán sin ninguna condición.
Lo que el pueblo iraní necesita de Washington no es una zanahoria escuálida
con un gran garrote. El pueblo trabajador en Estados Unidos debe exigir que
Washington suspenda sus criminales sanciones económicas contra Irán,
descongele los bienes de Irán en el extranjero, y normalice relaciones con
Teherán. Y que retire todas sus tropas del Medio Oriente inmediatamente.
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