Perspectiva Mundial
numeros anterioresbusqueda de articulosdistribuidores localescomo contactarnossuscribase


El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

PORTADA

Washington escala ofensiva contra Venezuela y Cuba

Mineros en gira ganan solidaridad

Festival mundial de jóvenes de 2005 a celebrarse en Venezuela

'Ustedes serán los próximos': mensaje brutal del imperialismo

Washington propone visa de empleo temporal, busca control de inmigrantes

Reorganización radical de industria azucarera cubana

ESTADOS UNIDOS

Mineros rechazan treta patronal

'¡Esperamos otros 75 años!'

Fijan vistas para 5 cubanos presos en EE.UU.

Cortes declaran ilegal detención indefinida de 'combatientes enemigos'

Lanzan campaña por 180 mil dólares en contribuciones para construcción de nueva librería Pathfinder en Nueva York

Sindicatos en Los Angeles se movilizan en apoyo de huelguistas de supermercados

Inmigrantes en Nueva Jersey defienden derecho a trabajar

VENEZUELA

Pescadores luchan por ingresos

EDITORIAL PATHFINDER

Prólogo a nuevo libro 'Aldabonazo: en la clandestinidad revolucionaria cubana'

'La población entera cooperó'

EDITORIAL

Chantaje imperial contra Irán


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
febrero de 2004 Vol. 28 No. 2

Editorial Pathfinder

Prólogo a nuevo libro 'Aldabonazo: en la clandestinidad revolucionaria cubana'

POR ELIADES ACOSTA

A continuación reproducimos el prólogo al libro de Armando Hart Aldabonazo: en la clandestinidad revolucionaria cubana, 1952-58, recién publicado por Pathfinder.

Eliades Acosta es el director de la Biblioteca Nacional José Martí de Cuba desde 1997. Es autor de los libros Los hermanos santiagueros de Martí, El árbol de la discordia, El siboney de los cubanos, El 98: la guerra que no cesa y Los colores secretos del imperio. Copyright (c) 2003 por Pathfinder Press. Se reproduce con autorización.

Una de las interpretaciones erróneas de la Revolución Cubana que ha demostrado mayor vitalidad y difusión es aquella que ubica en el reino de la casualidad absoluta y la improvisación irresponsable al pensamiento y la acción de sus líderes y a la concreción de sus políticas. Como si un proceso que ha puesto en movimiento a millones de cubanos, de forma inédita para la nación, pudiese ser fruto del azar o la acción genial de maquiavélicos cazadores de oportunidades.

En esta línea de pensamiento se inscribe lo escrito hace unos meses por uno de los exponentes del ala postmoderna de la contrarrevolución cubana:

"Se pudiera pensar en el socialismo cubano como un artefacto, un prodigio de avanzadísima ingeniería social, que ha sido importado por un país de escaso desarrollo tecnológico, entiéndase político; un artefacto que venía con las instrucciones para su uso, pero sin los planos maestros . . . No me cabe duda que, incluso en la más alta dirigencia cubana, se ha tenido siempre un conocimiento intuitivo del uso y funcionamiento de este artefacto. . ."1

El doctor Armando Hart Dávalos ha sido desde el inicio mismo de la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista, y después del triunfo del primero de enero de 1959, miembro de esa "alta dirigencia cubana" a que se hace referencia en el párrafo anterior. Aldabonazo refuta con pruebas documentales inobjetables -muchas de ellas inéditas hasta su primera edición en 1997-, este astuto argumento de la derecha, lo mismo cavernaria que postmoderna, y las interpretaciones ingenuas, lo mismo iletradas que perezosas, de una parte de la izquierda. En ello radica el mayor mérito histórico de este libro. Es, sin lugar a dudas, un texto imprescindible para aquellos que deseen entender, con rigor, sin afeites ni mediadores, las esencias profundas y la lozanía de una revolución que ha cumplido ya 45 años en el poder.

Las revoluciones son procesos y conceptos desterrados hoy de los diccionarios políticamente correctos de la era global, y si piadosamente se les admite es circunscribiéndolas a los ámbitos glamorosos de la bolsa, las modas o las tecnologías de Silicon Valley. Tanto se ha repetido que forman parte del estadio bárbaro, irracional y violento de la historia de la humanidad; que son aberraciones que desvían el curso evolutivo de las sociedades; que triunfan al aplicarse métodos egoístas de ascenso social por parte de grupos tenebrosos, y tan a fondo se han empleado sus enemigos en convencerse y convencer a los demás de ello, que quedan en el más lamentable de los ridículos cada vez que vaticinan la caída y fin de la Revolución Cubana, incapaces de explicar las razones de su sobrevida en medio de tantos naufragios.

Estos enemigos de las revoluciones son orgánicamente incapaces de entender la historia en su concatenación de causas y efectos, en el eterno rejuego de factores subjetivos y objetivos, en la existencia de clases, intereses de clases y luchas de clases, tan palpables hoy, y más, que 200 años atrás. A esa incapacidad se debe sumar la decadencia de un pensamiento conservador global obnubilado por su dominio coyuntural, envanecido con su discurso pseudolibertario, botín de guerra rapiñado entre las ruinas de la experiencia socialista europea y la historia de las luchas populares, incapaz de librarse y transgredir sus lugares comunes. Ese pensamiento es demasiado mediocre y acomodaticio para entender, sin caer una vez más en el ridículo, el rebrote en terrenos que se creían "pacificados" e inmunes a los cambios, de los procesos sociales que tienen hoy lugar en Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, México, Nicaragua, El Salvador, por sólo citar países latinoamericanos.

Se podría pensar, parodiando a estos adversarios, que el mundo globalizado y neoliberal, bajo el poder hegemónico del gobierno de los Estados Unidos, es el camino más corto y seguro para la reconstrucción de la izquierda, para el triunfo de las revoluciones populares, para la construcción del verdadero socialismo. Quizás el día de mañana los pueblos tengan que agradecer más al FMI, por ejemplo, que a la Comintern o al Ejército Rojo, la maduración de las condiciones para el triunfo de su causa. Y más que los escritos de Marx, Trotsky o Mao, hallarán el fracaso evidente de las prédicas de ideólogos trasvestidos escritores, al estilo de Mario Vargas Llosa o Guillermo Cabrera Infante, para no abandonar aquí tampoco el ámbito latinoamericano.

Esta primera edición de Aldabonazo aparece en Estados Unidos, entonces, en el momento exacto. No sólo demostrará la coherencia ideológica, popular y humanista de quienes en Cuba arriesgaron su vida, primero, y desde entonces dedican cada minuto de su existencia a la causa del pueblo cubano, de la justicia, los derechos, la libertad y la democracia para todos, y no sólo para élites privilegiadas. Aldabonazo estará también de lleno en la primera línea de los combates ideológicos que se avecinan en nuestro continente y el resto del mundo, frente a los que tratan de descalificar y satanizar, con argumentos de sobra conocidos por nosotros, a los procesos que tienen lugar en la región.

En rigor, las revoluciones postmodernas, como dijo recientemente Fidel Castro, "no serán como la Revolución Bolchevique, ni siquiera como la Revolución Cubana". Pero debe inquietar a sus tradicionales adversarios, a quienes se apresuraron a excomulgarlas de la vida política, los diccionarios y la prensa, que siguen ocurriendo hasta el presente, con rigurosa puntualidad, aunque bajo otros ropajes y consignas, desde las señeras que irrumpieron contra las monarquías de Inglaterra y Francia. ¿Puede explicar eso el pensamiento globalizado postmoderno? ¿Puede hacerlo sin los fuegos fatuos de las citas de Derridá, Foucault o Popper, quizás brillantes en lo literario, pero inútiles para resolver los problemas del hambre, las enfermedades, la violencia, la corrupción o el analfabetismo de América Latina? ¿Lo han logrado acaso, apelando a fórmulas y conceptos del mundo desarrollado, creyendo que bastaba invocar los sacrosantos nombres de la libertad, la democracia y los derechos humanos para resolver todos los problemas humanos, como aquel jarabe milagroso de nuestras abuelas, el mismo para todas las dolencias?

Aldabonazo es también la defensa de una concepción del mundo que se afinca en la creatividad política de los verdaderos revolucionarios, fruto del análisis de las condiciones reales de cada momento, y lo hace en el mejor espíritu de las enseñanzas de José Martí. Es una reivindicación valiente -en tiempos de renuncias y claudicaciones bochornosas- de la fe en el pueblo, en la capacidad revolucionaria de las masas, en la ineludible necesidad de su participación culta, activa y consciente en los procesos y las luchas sociales.

Y si todo esto no hiciera del libro de Armando Hart un texto especial, es Aldabonazo, además, un conmovedor canto a las soluciones radicales en lo político desde la poética de una vida entera entregada a luchar por principios. Y no temo usar el término "soluciones radicales en lo político", porque en la concepción que sustenta el autor, y que forma parte de lo esencial y trascendente de la filosofía política de la Revolución Cubana, ser radical, como pedía Martí, no es propugnar la violencia, sino ir a la raíz de los males sociales y aplicar las medidas que su magnitud y alcance exigen: no paliativos demagógicos ni populistas; no soluciones ilusorias para entrañas sangrantes y vidas maltrechas. Soluciones verdaderas, de pueblo, perdurables, para los humillados y ofendidos, que siempre son mayoría. Y también para sus hijos.

Si algo se ha reprochado, con razón, a muchos protagonistas de la Revolución Cubana es que no han sabido dedicar tiempo a escribir sus vivencias e ideas en medio de muchas ocupaciones, la batalla por la supervivencia de la nación y su proyecto social. Uno de los que ha cumplido debidamente este otro deber para con la patria ha sido el doctor Armando Hart, como lo demuestra el recién publicado primer tomo de su bibliografía, al cuidado de Eloísa Carreras.2 Quien lea sus escritos, y Aldabonazo es un buen ejemplo de ello, apreciará lucidez y pasión, y no podrá quedar indiferente ante la honradez del autor y la belleza de su prosa.

Especialmente recomiendo a los lectores sensibles y exigentes la lectura de algunas de sus cartas, como la dirigida a sus familiares desde la clandestinidad, el 4 de enero de 1957, y sobre todo, la carta de abril de 1958 escrita desde la cárcel para consolar a la familia, al conocer la noticia de la caída en la lucha de su hermano Enrique. Pocas veces con mayor exactitud y altura se ha explicado la entrega generosa de la vida de un joven revolucionario en aras de los demás, como con la idea de que se puede "morir de vida", como expresa el autor al final de dicha carta.

A escasas 90 millas de las costas de la Florida, Cuba, su revolución y los cubanos siguen siendo un atrayente enigma para la mayoría del pueblo de los Estados Unidos. En no poca medida, el bloqueo y las campañas hostiles de prensa sostenidas durante el mandato de diez administraciones norteamericanas han contribuido a que crezca el interés de mucha gente por conocer de primera mano qué ha ocurrido y qué ocurre en esta isla situada muy cerca del borde sureño de su nación. Cuando libros como Aldabonazo sean leídos por los norteamericanos, estoy seguro que al hallar en cubanos como su autor los mismos anhelos de justicia, honradez, libertad y patriotismo que los caracterizan como pueblo, el mismo apego a los ideales más nobles, a la paz, y a la vida misma, comenzará a tenderse el puente de comprensión y mutuo entendimiento que tanto necesitamos.

Sea este libro, también en este sentido, un aldabonazo sobre las conciencias de sus lectores de la patria de Lincoln y de Whitman, a la que tanto respetamos los cubanos.

La Habana, octubre de 2003

_________________________________________________________________

1 José Manuel Prieto, presentación del número correspondiente a noviembre de 2002 de la revista mexicana Letras Libres en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

2 Eloísa Carreras, Biobibliografía de Armando Hart Dávalos: 1990-2000 (La Habana: Sociedad Cultural José Martí, 2000).


Portada | Portada este número