
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2004 Vol. 28 No. 2
Estados Unidos
Cortes: inconstitucional la detención indefinida de 'combatientes enemigos'
POR SAM MANUEL
A mediados de diciembre, cortes federales de apelaciones emitieron decisiones
en dos casos separados, pero asociados, que pudieran potencialmente dar marcha
atrás a la política de Washington de detener a ciudadanos norteamericanos o
extranjeros calificados como "combatientes enemigos" y encerrarlos
indefinidamente sin cargos y negarles el derecho a un abogado. Las decisiones
suceden después que la Corte Suprema decidiera el 10 de noviembre, con
objeciones de la Casa Blanca, escuchar dos apelaciones presentadas a nombre de
16 de los casi 660 individuos detenidos calificados como "combatientes
enemigos" en el campo de prisión yanqui en la base naval de Guantánamo,
Cuba.
Las fallos de las cortes reflejan las tensiones y las divisiones dentro de la
clase dominante de Estados Unidos sobre la rapidez y la extensión del uso de la
"guerra contra el terrorismo" como justificación para socavar los
derechos democráticos.
Lo que está en juego es la autoridad del presidente de detener
indefinidamente sin cargos a ciudadanos arrestados en territorio norteamericano
y ciudadanos extranjeros capturados en Afganistán. Abogados de la Casa Blanca
argumentan que el Artículo II de la Constitución, la cual define los poderes
del presidente, le otorga estos poderes y bajo sus facultades como comandante en
jefe de las fuerzas armadas.
"Los poderes constitucionales del presidente no se extienden a la
detención de los supuestos de ciudadanos estadounidenses como
"combatientes enemigos" sin la autorización precisa del
Congreso", escribió la mayoría del panel de tres jueces de la Corte de
Apelaciones del Segundo Circuito. "Padilla tendrá derecho a las mismas
protecciones constitucionales extendidas a otros ciudadanos".
José Padilla, un ciudadano norteamericano también conocido como Abdullah
al-Muhajir, fue arrestado en mayo del 2002 en el aeropuerto O'Hare de Chicago a
su llegada de Pakistán. Padilla fue llevado a Nueva York, como testigo material
de los ataques del 11 de septiembre del año 2001 al World Trade Center y al
Pentágono. Dos días antes de que un juez considerara una petición sobe la
orden de detención de Padilla, el presidente Bush lo declaró "combatiente
enemigo" y fue transferido a una base Naval de Carolina del Sur. Padilla ha
sido retenido en aislamiento por 18 meses sin ningún cargo y sin acceso a sus
abogados o a su familia.
La denominación de Padilla como "combatiente enemigo" por el
gobierno se basa en información dada por dos individuos que afirman Padilla se
había reunido con líderes de al-Qaeda y habían discutido planes para detonar
una bomba radioactiva en Estados Unidos. El aparato, llamado "bomba
sucia", usa explosivos convencionales para dispersar material radioactivo.
Según los abogados de Padilla uno de los individuos ha retirado sus
acusaciones. El otro, dijeron, tiene una reputación de proveer información
falsa.
El último fallo de la corte ordena al gobierno a liberar a Padilla de la
custodia militar en 30 días o tomar otro curso. La corte ofreció al gobierno
la opción de transferir a Padilla a las autoridades civiles donde puede ser
acusado de cargos criminales, o mantenerlo detenido como testigo material en los
procedimientos de un gran jurado. El vocero del Departamento de Justicia, Mark
Corallo dijo bruscamente, "Estamos revisando la opinión".
La apelación a favor de Padilla fue respaldada por la Asociación Americana
de Abogados y el Comité de Abogados pro Derechos Humanos.
En un segundo fallo, la mayoría de la Corte de Apelaciones del Noveno
Circuito en San Francisco fue aún más lejos, dictaminando que
"Simplemente no podemos aceptar la posición del gobierno de que el poder
ejecutivo posee autoridad sin supervisión alguna para encarcelar
indefinidamente a cualquier persona, incluso ciudadanos extranjeros... sin
permitir a tales prisioneros acceso a ningún tipo de tribuna judicial".
La apelación fue presentada por abogados de un ciudadano libio que está
detenido en Guantánamo con más de 600 prisioneros de 40diferentes países.
El Pentágono ha asignado abogados-militares defensores para dos de los
detenidos, Salim Ahmed Hamden de Yemen y David Hicks de Australia. Ambos hombres
son parte de un grupo de seis que fueron escogidos por el presidente Bush para
comparecer ante tribunales especiales militares. Sólo dos de los 20 abogados
que han solicitado representar a los detenidos han sido aprobados para el puesto
por el Pentágono.
El diario londinense, el Guardian reportó el 3 de diciembre que el primer
equipo de abogados militares defensores asignados a los detenidos fue rechazado
por el Pentágono el mismo día que se reportaron a entrar en función. Los
abogados fueron despedidos cuando se quejaron de que las normas de los
tribunales harían imposible una representación apropiada de sus clientes.
Entre otras cosas las normas permitirían que el gobierno escuche las
conversaciones entre el abogado y el cliente. El Pentágono dijo que el reporte
del Guardian "no es verdadero".
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