
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR febrero de 2004 Vol. 28 No. 2
Estados Unidos
Proponen visa de empleo temporal
Proyecto de ley de Casa Blanca busca mayor control de inmigrantes
POR MARTÍN KOPPEL
Una propuesta de ley anunciada por el presidente George Bush el 7 de enero
permitiría que los trabajadores indocumentados con empleos en Estados Unidos
solicitaran una visa de empleo temporal de tres años. Podrían renovar el
permiso, pero no recibirían consideración especial al solicitar la residencia
permanente o la ciudadanía.
De ser aprobada, la ley crearía una categoría de trabajadores dependientes
de un patrón para mantener su estatus legal y sujetos a ser deportados al
vencer su visa. Le brindaría a las autoridades federales una lista de
trabajadores inmigrantes para que podrían vigilar mejor. Y le facilitaría a la
clase gobernante realizar deportaciones masivas en caso de una depresión
económica.
Aunque se anticipa que muchos inmigrantes indocumentados se arriesgarán y
solicitarán la visa de empleo temporal con la esperanza de obtener cierta
protección aunque sea por unos pocos años, la medida está destinada a
defender los intereses de los patrones a expensas de los derechos del pueblo
trabajador.
El proyecto de inmigración, uno de varios que serán debatidos en el
Congreso en los meses que vienen, responde a las necesidades de los capitalistas
en Estados Unidos frente al aumento histórico del número de trabajadores
inmigrantes que han sido atraídos a este país por el propio imperialismo
norteamericano.
Muchos sectores de la economía norteamericana -la agricultura, los hoteles y
restaurantes, la industria de la costura y textil, la construcción y la
industria de la carne- dependen de la mano de obra superexplotada de
trabajadores inmigrantes, principalmente de América Latina y del Caribe y Asia.
Los patrones en Estados Unidos no están tratando de expulsar a los
trabajadores indocumentados del país. Más bien, pretenden extraer más
ganancias y fomentar las divisiones entre la clase trabajadora estableciendo un
sector paria con pocos derechos y vulnerables a la superexplotación.
Al mismo tiempo, la gran afluencia de inmigrantes ha llevado a una economía
subterránea y le ha hecho más difícil a la clase patronal y al gobierno
controlar a estos trabajadores. El número de trabajadores indocumentados que
viven en Estados Unidos se calcula entre 8 millones y 12 millones: mucho más
que en 1986, cuando 3 millones de trabajadores se acogieron a una ley de
amnistía promulgada por la administración Reagan.
El proyecto de ley de la Casa Blanca pretende normalizar el estatus legal de
un sector importante de la clase trabajadora que no tiene documentos,
convirtiéndolos en trabajadores temporales, a la vez que las autoridades logran
más control más sobre ellos.
Los principales elementos del proyecto son los siguientes:
• Los trabajadores indocumentados en Estados Unidos que tienen empleo, y
los trabajadores en el extranjero que tienen ofertas de empleo en Estados
Unidos, podrían solicitar una visa de tres años, renovable por tres años
más. Tendrán que pagar una tarifa por la solicitud y ser patrocinados por un
empleador.
• El patrón supuestamente debe demostrar que ningún "americano"
quiere ese empleo.
• Los inmigrantes recibirán una tarjeta de "trabajador
temporal". Podrán viajar legalmente entre Estados Unidos y su país de
origen, pero no necesariamente a otros países.
• La Casa Blanca alega que trabajadores temporales gozarían de la mayoría
de las protecciones que cobijan a los ciudadanos estadounidenses.
• El plan propone un aumento no especificado de tarjetas verdes (cédulas
de residencia permanente) emitidas anualmente. Actualmente se otorgan 675 mil
tarjetas verdes al año.
• El trabajador temporal debe regresar permanentemente a su país de origen
al vencer su permiso.
• El gobierno supuestamente ofrecería "incentivos" -tales como
cuentas de ahorros especiales y beneficios de jubilación- para que el
trabajador regresara a su país de origen.
• Los "que no se mantengan empleados, no sigan las reglas del
programa, o violen la ley no serán elegibles para continuar y serán regresados
a su país", dijo Bush al anunciar el proyecto el 7 de enero.
Los patrones, agregó Bush, "deben informarle al gobierno acerca de los
trabajadores temporales que contraten y de los que abandonen a su empleador para
mantener el control de las personas en el programa y aplicar mejor nuestras
leyes de inmigración".
'Seguridad de la patria'
El proyecto de plan está destinado a reforzar la ofensiva de "seguridad
de la patria" que el gobierno libra para socavar los derechos de los
trabajadores en nombre de la "lucha contra el terrorismo". En su
anuncio del 7 de enero, Bush argumentó a favor de la ley afirmando que la
"entrada ilegal por nuestras fronteras dificulta la tarea urgente de
afianzar el territorio. El sistema no funciona".
La propuesta también se enmarca en los preparativos de la clase gobernante
para las futuras condiciones de depresión, cuando los inmigrantes serán usados
como chivo expiatorio por el creciente desempleo. La medida expondría a los
trabajadores a ser deportados si pierden el empleo. Las asociaciones patronales
le "han acogido bien el plan como forma de estabilizar la fuerza de trabajo
y aliviar la escasez de mano de obra en trabajos peligrosos y de bajos salarios
[especialmente] en la agricultura y la industria hotelera, la salud, los
restaurantes y la construcción" informó el Washington Post el 8 de enero.
Con esta propuesta la Casa Blanca pretende flanquear a los políticos del
Partido Demócrata, quienes no han ofrecido ninguna medida de inmigración que
sea fundamentalmente diferente. Ofrece una ley concreta que supuestamente
beneficia a los inmigrantes, mientras sigue actuando bajo la bandera de la
"seguridad de la patria", apoyada por políticos de ambos partidos
capitalistas.
Las organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han
criticado aspectos reaccionarios de la propuesta de ley, pero muchos aceptan el
marco político de la ley y buscan cómo mejorarlas.
Varias organizaciones sindicales han criticado el hecho que la medida ataría
a los trabajadores a sus patrones y debilitaría la capacidad de defender sus
derechos bajo la amenaza de ser deportados.
"Dígame usted, ¿tendrán estos 'trabajadores dispuestos' el derecho de
protestar u organizarse en sus centros de trabajo cuando tengan que ser
patrocinados por un 'patrón dispuesto'? Lo dudo", dijo May Chen,
vicepresidenta del sindicato de la costura y textiles UNITE.
Dado que los trámites para obtener la residencia permanente podrían tardar
años, algunos grupos señalan la posibilidad de que los inmigrantes sean
deportados cuando venza su visa temporal, aun cuando estén tramitando su
tarjeta verde.
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