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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
enero de 2004 Vol. 28 No. 1

Venezuela

Obreros del acero en lucha
Exigen condiciones de trabajo más seguras y aumentos salariales

POR CARLOS CORNEJO

VANCOUVER, Canadá—Miles de obreros de la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR) en Venezuela realizaron acciones de protesta en la fábrica en octubre, haciendo caer la producción al 50 por ciento. Los obreros, miembros del Sindicato Unico de Trabajadores Siderúrgicos y sus Similares (SUTISS), exigieron alzas salariales estipuladas en el convenio impagados en los últimos cinco años, y la mejoría de la seguridad en el trabajo.

“Les dimos bastante tiempo y se burlaron de nosotros”, dijo Jesús Fajardo en una entrevista telefónica el 13 de noviembre. “Frente a la intransigencia de la empresa, nos vimos obligados a ejercer medidas de presión y bajar la producción para que nos paguen lo que nos deben”. Fajardo es uno de los 4 050 miembros de SUTISS que trabajan en la enorme empresa del acero en Ciudad Guyana, estado de Bolívar.

SIDOR se vio obligada a entregar concesiones, entre ellas el pago anticipado de la bonificación salarial prevista en 2004 y un aumento salarial adicional. El aumento total es de 129 mil bolívares al mes (US$80). Los miembros de SUTISS ganan un salario promedio mensual de 438 dólares.

Una de las principales exigencias obreras era el pago del aumento al mérito estipulado en el convenio, el cual dice que la compañía debe pagar bonos salariales basados en la productividad, eficiencia y seguridad laboral. Según Fajardo, el aumento al mérito corresponde a cerca del 10 por ciento del salario de los obreros sindicalizados. “Pero desde que la empresa fue privatizada no se nos ha entregado nada”, puntualizó Fajardo.

El sindicato y la empresa acordaron referir el litigio sobre el aumento al mérito a un comité de arbitraje.

Según Valdemar Alvarez, miembro del comité ejecutivo de SUTISS, la constitución de Venezuela, adoptada después de la elección de Hugo Chávez a la presidencia en 1998, prohibe disminuir o eliminar beneficios tales como los incentivos salariales estipulados en los convenios sindicales.

“Tenemos la razón y tenemos las pruebas”, explicó Carlos Ramírez, técnico de SIDOR y miembro del sindicato. “El aumento al mérito es algo nuestro y nunca nos los habían quitado. Es algo que tenemos y que debe ser mantenido”.

SIDOR, principal exportadora privada de Venezuela y cuarto productora de acero en América Latina, fue propiedad del estado hasta 1997, cuando el gobierno de Rafael Caldera vendió la mayor parte de la compañía a capitalistas extranjeros. Hoy en día, 60 por ciento de las acciones de SIDOR están en manos del consorcio Amazonia, controlado por capitalistas de Argentina, México, Brasil y Venezuela. El gobierno venezolano tiene el otro 40 por ciento de las acciones.

Después de la venta de la empresa, la fuerza laboral fue recortada de 18 mil a 12 mil trabajadores. Ahora casi la mitad de la fuerza laboral son contratistas, trabajadores temporales bajo contrato. Según Fajardo y Ramírez, los patrones lograron reemplazar a unos 5 mil miembros de SUTISS con contratistas que no están cobijados por el convenio. Los contratistas apenas ganan el salario mínimo, unos 125 dólares al mes, es decir, más de 300 dólares menos que el salario promedio de los obreros sindicalizados.

Luchan por condiciones seguras

Ramírez dijo que las protestas de octubre buscaban también mejorar las condiciones de trabajo. Los accidentes laborales han aumentado en los últimos cinco años debido al aumento de la producción en un 39 por ciento. “En el ultimo año, cinco trabajadores han muerto en accidentes”, dijo Ramírez. “Todos eran contratistas. Son más vulnerables porque no tienen la misma formación y condiciones de trabajo que los sindicalizados”.

Los trabajadores sindicalizados están luchando también para disminuir la diferencia en los salarios y las condiciones de trabajo entre los contratistas y los sindicalizados. “SUTISS ha recaudado firmas en el trabajo y se está reuniendo con contratistas par ver cómo mejorar sus condiciones de trabajo”, dijo Alvarez. “Son los más afectados por la ofensiva patronal. Nos hemos también reunido con la empresa y con algunos sindicatos que organizan a ciertos contratistas para presionar a la compañía a ese nivel también”.

El conflicto en octubre es parte de la guerra de guerrilla entre los patrones y metalúrgicos en los últimos cinco años. Según el diario El Universal, Ramón Machuca, presidente de SUTISS, afirmó que en los últimos años se han realizado 300 paros, sin incluir la huelga de 2001, que paralizó la empresa por 23 días.

En respuesta a las acciones sindicales, SIDOR empezó a retener entre tres y cinco días de paga a ciertos militantes del sindicato. Los patrones lanzaron una campaña mediática acusando a SUTISS de arriesgar los empleos de miles de trabajadores de la región por sus acciones “irresponsables”. El 14 de octubre la compañía obtuvo una orden judicial para cesar las medidas de presión de los metalúrgicos.

Frente a la ofensiva patronal, SUTISS organizó asambleas de masas en la fábrica, exigiendo que la compañía negociara con el sindicato. El 28 de octubre, 4 mil miembros del sindicato y simpatizantes, entre ellos cientos de contratistas, marcharon en Puerto Ordaz. En una carta abierta al presidente, los obreros pidieron el apoyo del gobierno y que se vuelva a nacionalizar a SIDOR si los patrones rehusan respetar el convenio.

Fue solo gracias a la decisión de los trabajadores de llevar la lucha a nivel de gobierno y después de muchas movilizaciones que la empresa retrocedió y aceptó ofrecer concesiones, explicaron varios miembros del sindicato.

El conflicto en SIDOR es parte de la intensificación de la lucha de clases en todo el país. En los últimos dos años, la burguesía venezolana ha tratado de derrocar al gobierno de Chávez debido a una serie de medidas adoptadas que han aumentado las expectativas y la confianza del pueblo trabajador. Estas medidas incluyen leyes que refuerzan el control estatal sobre los recursos petroleros y el gas natural del país.

Los siderúrgicos y otros sindicalizados están tratando de utilizar estas leyes para cambiar la correlación de fuerzas a favor de los trabajadores. Sin embargo, la asociación patronal Fedecámaras está impulsando un referendo revocatorio contra el presidente. La coalición opositora Coordinadora Democrática dice que el 19 diciembre entregó 3.4 millones de firmas pidiendo un referendo.

“Si quieren hacer un referendo revocatorio contra Chávez, que lo hagan”, dijo Fajardo. “De todas maneras los trabajadores estamos con el presidente porque es el único que ha tenido la firmeza para enfrentar a los de la oposición de los ricos”.


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