
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2004 Vol. 28 No. 1
Estados Unidos
Militante cubano en prisión EE.UU. responde a calumnias contra Cuba
POR RENÉ GONZÁLEZ
[A continuación reproducimos una carta escrita por René
González, uno de los cinco militantes cubanos que cumplen
largas sentencias en cárceles norteamericanas bajo cargos
fabricados por el gobierno de Estados Unidos. Los otros cuatro son
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando
González y Antonio Guerrero.
[René
González envió esta carta el 15 de julio a Joanne Landy
y a la revista Progressive. Responde a una “Declaración
de protesta contra la represión en Cuba” por la Campaña
por la Paz y la Democracia” suscrita por Landy, Thomas Harrison
y Jennifer Scarlott, los tres directores de la Campaña. El
Progressive publicó esta declaración junto con un
llamamiento a profesores, escritores y otros para que se sumaran al
grupo en su campaña de denuncia al gobierno cubano por
supuestas medidas represivas. Entre los muchos individuos que
brindaron su nombre a esta campaña anticubana están el
conocido socialdemócrata Stanley Aronowitz, el anarquista Noam
Chomsky, el historiador Howard Zinn y el conocido académico
afroamericano Cornel West. La declaración apareció
también en el New York Times, la revista Nation
y distintos sitios web.
[Esta campaña se lanzó en marzo y abril cuando el
gobierno cubano arrestó y enjuició a 75 individuos,
declarados culpables por recibir fondos de funcionarios
norteamericanos en Cuba y colaborar con ellos en la guerra económica
de Washington contra Cuba. En esta época, tres cabecillas del
secuestro de un ferry de pasajeros en La Habana fueron arrestados,
enjuiciados, declarados culpables y ejecutados en Cuba. En torno a
esto Washington lanzó una campaña difamatoria contra la
Revolución Cubana. Varios críticos liberales de la
política exterior norteamericana, como los mencionados arriba,
se sumaron a esta campaña burguesa.
[Los cinco presos cubanos estaban cumpliendo una misión
internacionalista para recoger información sobre grupos
ultraderechistas que tienen un historial de realizar ataques
violentos contra Cuba desde territorio estadounidense con la
complicidad de Washington. Arrestados en 1998, fueron acusados de
“conspiración para cometer espionaje” y
“conspiración para actuar como agente extranjero no
inscrito”. Hernández también fue acusado de
“conspiración para cometer homicidio”. Un tribunal
federal en Miami los declaró culpables en 2001 y los sentenció
a sanciones que varían desde 15 años de prisión
hasta doble cadena perpetua. Están encerrados en cinco
cárceles distintas por todo el país.]
Estimada señora Joanne Landy:
Siendo un revolucionario cubano de toda la vida, habiendo peleado en
Angola en contra de la invasión de Sudáfrica y estando
actualmente encarcelado en una prisión federal de los EE.UU.
por proteger al pueblo de Cuba de acciones terroristas apoyadas,
alentadas y silenciadas por el gobierno de los Estados Unidos, espero
que —si ser progresista aun significa luchar por un mundo
mejor— se me otorgue el beneficio de ser considerado una
persona progresista.
Al
abrir una revista llamada precisamente la revista Progresista,
y al leer un anuncio de la Campaña por la Paz y la Democracia
pidiendo firmas para condenar a Cuba por su supuesta “represión
en contra de los disidentes,” no lo podía creer.
No puede imaginarme que alguien que se considere una persona
progresista haga suyas las palabras de calumnias endémicas y
las mentiras mediáticas de los Estados Unidos con respecto a
Cuba. Solo tomaría un poquito de honestidad intelectual y un
poco de investigación para descubrir que el dinero pagado a
los “disidentes” fue aprobado abiertamente y públicamente
por las autoridades norteamericanas y distribuidos a través de
las entidades como NED [National Endowment for Democracy –
Fundación Nacional por la Democracia] y USAID [U.S. Agency for
International Development –Agencia de Estados Unidos por el
Desarrollo Internacional] a aquellos que en la isla decidieron vivir
de ser “disidentes”,
¿Quién le ha dado autoridad moral al gobierno
norteamericano para crear una oposición pagada en Cuba? ¿Qué
principios de leyes internacionales se aplican a esta conducta?
¿Desde cuándo el papel de un diplomático
norteamericano es el de viajar por la isla organizando la oposición
y repartiéndoles dinero?
Quien sea que en su país reciba dinero de un poder extranjero
para socavar a su gobierno es considerado un traidor, ya sea en Cuba
o en cualquier otra nación del mundo, incluyendo los Estados
Unidos.
Los llamados “disidentes” han tenido —contrario a
lo que aparece en el anuncio— todo el derecho a expresar sus
opiniones en Cuba. Todo lo que tienen que hacer es presentarse a una
reunión de postulación de candidatos y explicarle a sus
vecinos que quieren que su país regrese a los años
antes del 1959, devolver la tierra cubana a la Compañía
United Fruit, invitar a los terroristas que ahora viven en Miami a
que vengan a la isla para devolverles sus propiedades, vender el país
a las compañías multinacionales y convertirse en la
clase política para defender los intereses de unos pocos. Si
los vecinos estuviesen de acuerdo con ellos, serían nombrados
sin gastar un dólar. Y no les pasaría nada por
mostrarse ridículos, mientras expresan sus plataformas
políticas en frente del electorado.
Pero si se enfrentaran a un electorado revolucionario —y sus
vecinos son personas comprometidas con su país y apoyan al
gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; y habiendo
peleado y muerto por su sociedad, no queriendo traicionar la memoria
de los patriotas que han dado sus vidas por la soberanía e
independencia de Cuba— nin gún “disidente”
sería postulado o ninguno de ellos obtendría un solo
voto.
Y si ellos no merecen
la confianza de su pueblo, no tienen el derecho de ir a la embajada
americana —el último lugar que yo pensaría como
un paraíso de democracia— para encontrar una fuente de
soberanía que solo pertenece a los cubanos.
Cuba, por más de 40 años, se ha enfrentado a un estado
de hostilidad y guerra que ha causado más de 3 mil muertos y
más de 2 mil heridos como consecuencia de acciones armadas y
terroristas llevadas a cabo por traidores a sueldo, suministrados y
entrenados por el gobierno de los Estados Unidos.
Esos mercenarios se
tuvieron que enfrentar al sistema legal. No fueron arbitrariamente
declarados “enemigos” o combatientes “ilegales”
o eliminados por un cohete para que Fidel pudiera posar para las
cámaras y declarar que ellos ya “no son un problema”
ni fueron juzgados por tribunales militares secretos, o las viviendas
de sus familiares tampoco fueran destruidas por militares cubanos.
Se les dictaron sentencias de acuerdo a su participación en
actividades terroristas, a diferencia del castigo irracional que se
les dio aquí a los patriotas puertorriqueños,
simplemente porque estaban afiliados a una organización
determinada, o el tratamiento vengativo que yo recibí junto a
los demás acusados por proteger a Cuba de esos mercenarios que
ahora con su dinero y sus conexiones con la administración de
los EE.UU., apadrinan escándalos como los de los “disidentes”
o alientan la emigración ilegal desde Cuba para justificar la
política agresiva en contra de Cuba.
El pueblo de Cuba no tiene otra opción que aceptar sus
pérdidas y continuar construyendo la sociedad socialista por
la cual han luchado tantos, dejando que la historia haga justicia y
confiando en su extrema paciencia y enorme valentía.
No se cuántas personas progresistas se han sumado a esta
campaña en contra de Cuba, siendo las cosas aquí tan
relativas que alguien pueda ser considerado liberal simplemente por
comer hamburguesas con la mano izquierda y habiéndome
acostumbrado para ver algunos en la TV, anunciándose como
izquierdistas solo porque ellos están un poquito a la
izquierda de George Wallace.
Yo asumo que entre ellos debe haber algún progresista
verdadero; personas que realmente se preocupan por los derechos
humanos y que creen honestamente en la justicia, confundidos por
medios perversos que los deja sin ninguna otra referencia cuando se
trata de conocer lo que pasa alrededor del mundo.
A estas personas yo les quiero decir lo siguiente:
Consideren por un
momento el enorme poder acumulado por el gobierno imperialista de los
Estados Unidos. Consideren el enorme sentido de impunidad que en
estos momentos puede ser sentido por este pueblo que acaba de
terminar con una guerra de agresión desafiando al mundo
entero, mintiendo en frente de todos como nunca se había hecho
antes para justificar esa guerra, creando una doctrina criminal e
ilegal de guerra preventiva, rompiendo cualquier principio de
relaciones internacionales en el proceso de salirse con la suya.
Comparen este poder enorme con la pequeña isla de Cuba, y no
les será difícil ver cuanto daño este
establecimiento fascista puede causar a mi país con tan poco.
Yo siempre he tenido un gran respeto por los americanos honestos que
a pesar del inmenso poder de la maquinaria más sofisticada
nunca jamás diseñada, han sido capaces de ver mas allá
y tener una visión de los eventos mundiales que hacen honor a
este país. Se necesita de mucha inteligencia, curiosidad,
coraje y sobre todo mucha sensibilidad.
Quiero hacer un llamado
a la sensibilidad y con todo mi respeto, invitarlos a pensar en esto:
Una cosa era ser un ciudadano romano con privilegios de acuerdo a una
ciudadanía plena, discutir en el senado o en las calles de
Roma sobre la libertad y la democracia; y otra cosa completamente
diferente era pelear por esa democracia y libertad en los campos de
batalla, en contra de todas los azares, bajo el sitio de las legiones
de Pompeya, defendiendo su misma vida junto a Espartaco.
Sinceramente suyo,
René González Sehwerert
Institución Federal Correccional
Edgefield, South
Carolina
|