Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

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Apoye lucha de mineros en Utah

Solidaridad con los mineros (Edit.)

¡Tropas imperialistas fuera de Iraq!

Venezolanos inician campaña de alfabetización

Introducción a ‘Rebelión Teamster’

Cómo se organizó el movimiento revolucionario cubano en las ciudades, 1952-58

ARGENTINA

Obreras de la costura logran victoria

ESTADOS UNIDOS

Militante cubano en prisión EE.UU. responde a calumnias contra Cuba

Washington niega visas a esposas de revolucionarios cubanos presos

Nueva librería Pathfinder en NY

Miles exigen licencia de conducir en California

PUERTO RICO

Campaña exige justicia para los ‘12 de Vieques’

VENEZUELA

Obreros del acero en lucha

ESPECIAL

Celebran 75 años del ‘Militant’


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
enero de 2004 Vol. 28 No. 1

Estados Unidos

Militante cubano en prisión EE.UU. responde a calumnias contra Cuba

POR RENÉ GONZÁLEZ

[A continuación reproducimos una carta escrita por René González, uno de los cinco militantes cubanos que cumplen largas sentencias en cárceles norteamericanas bajo cargos fabricados por el gobierno de Estados Unidos. Los otros cuatro son Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero.

[René González envió esta carta el 15 de julio a Joanne Landy y a la revista Progressive. Responde a una “Declaración de protesta contra la represión en Cuba” por la Campaña por la Paz y la Democracia” suscrita por Landy, Thomas Harrison y Jennifer Scarlott, los tres directores de la Campaña. El Progressive publicó esta declaración junto con un llamamiento a profesores, escritores y otros para que se sumaran al grupo en su campaña de denuncia al gobierno cubano por supuestas medidas represivas. Entre los muchos individuos que brindaron su nombre a esta campaña anticubana están el conocido socialdemócrata Stanley Aronowitz, el anarquista Noam Chomsky, el historiador Howard Zinn y el conocido académico afroamericano Cornel West. La declaración apareció también en el New York Times, la revista Nation y distintos sitios web.

[Esta campaña se lanzó en marzo y abril cuando el gobierno cubano arrestó y enjuició a 75 individuos, declarados culpables por recibir fondos de funcionarios norteamericanos en Cuba y colaborar con ellos en la guerra económica de Washington contra Cuba. En esta época, tres cabecillas del secuestro de un ferry de pasajeros en La Habana fueron arrestados, enjuiciados, declarados culpables y ejecutados en Cuba. En torno a esto Washington lanzó una campaña difamatoria contra la Revolución Cubana. Varios críticos liberales de la política exterior norteamericana, como los mencionados arriba, se sumaron a esta campaña burguesa.

[Los cinco presos cubanos estaban cumpliendo una misión internacionalista para recoger información sobre grupos ultraderechistas que tienen un historial de realizar ataques violentos contra Cuba desde territorio estadounidense con la complicidad de Washington. Arrestados en 1998, fueron acusados de “conspiración para cometer espionaje” y “conspiración para actuar como agente extranjero no inscrito”. Hernández también fue acusado de “conspiración para cometer homicidio”. Un tribunal federal en Miami los declaró culpables en 2001 y los sentenció a sanciones que varían desde 15 años de prisión hasta doble cadena perpetua. Están encerrados en cinco cárceles distintas por todo el país.]

Estimada señora Joanne Landy:

Siendo un revolucionario cubano de toda la vida, habiendo peleado en Angola en contra de la invasión de Sudáfrica y estando actualmente encarcelado en una prisión federal de los EE.UU. por proteger al pueblo de Cuba de acciones terroristas apoyadas, alentadas y silenciadas por el gobierno de los Estados Unidos, espero que —si ser progresista aun significa luchar por un mundo mejor— se me otorgue el beneficio de ser considerado una persona progresista.

Al abrir una revista llamada precisamente la revista Progresista, y al leer un anuncio de la Campaña por la Paz y la Democracia pidiendo firmas para condenar a Cuba por su supuesta “represión en contra de los disidentes,” no lo podía creer.

No puede imaginarme que alguien que se considere una persona progresista haga suyas las palabras de calumnias endémicas y las mentiras mediáticas de los Estados Unidos con respecto a Cuba. Solo tomaría un poquito de honestidad intelectual y un poco de investigación para descubrir que el dinero pagado a los “disidentes” fue aprobado abiertamente y públicamente por las autoridades norteamericanas y distribuidos a través de las entidades como NED [National Endowment for Democracy – Fundación Nacional por la Democracia] y USAID [U.S. Agency for International Development –Agencia de Estados Unidos por el Desarrollo Internacional] a aquellos que en la isla decidieron vivir de ser “disidentes”,

¿Quién le ha dado autoridad moral al gobierno norteamericano para crear una oposición pagada en Cuba? ¿Qué principios de leyes internacionales se aplican a esta conducta? ¿Desde cuándo el papel de un diplomático norteamericano es el de viajar por la isla organizando la oposición y repartiéndoles dinero?

Quien sea que en su país reciba dinero de un poder extranjero para socavar a su gobierno es considerado un traidor, ya sea en Cuba o en cualquier otra nación del mundo, incluyendo los Estados Unidos.

Los llamados “disidentes” han tenido —contrario a lo que aparece en el anuncio— todo el derecho a expresar sus opiniones en Cuba. Todo lo que tienen que hacer es presentarse a una reunión de postulación de candidatos y explicarle a sus vecinos que quieren que su país regrese a los años antes del 1959, devolver la tierra cubana a la Compañía United Fruit, invitar a los terroristas que ahora viven en Miami a que vengan a la isla para devolverles sus propiedades, vender el país a las compañías multinacionales y convertirse en la clase política para defender los intereses de unos pocos. Si los vecinos estuviesen de acuerdo con ellos, serían nombrados sin gastar un dólar. Y no les pasaría nada por mostrarse ridículos, mientras expresan sus plataformas políticas en frente del electorado.

Pero si se enfrentaran a un electorado revolucionario —y sus vecinos son personas comprometidas con su país y apoyan al gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; y habiendo peleado y muerto por su sociedad, no queriendo traicionar la memoria de los patriotas que han dado sus vidas por la soberanía e independencia de Cuba— nin gún “disidente” sería postulado o ninguno de ellos obtendría un solo voto.

Y si ellos no merecen la confianza de su pueblo, no tienen el derecho de ir a la embajada americana —el último lugar que yo pensaría como un paraíso de democracia— para encontrar una fuente de soberanía que solo pertenece a los cubanos.

Cuba, por más de 40 años, se ha enfrentado a un estado de hostilidad y guerra que ha causado más de 3 mil muertos y más de 2 mil heridos como consecuencia de acciones armadas y terroristas llevadas a cabo por traidores a sueldo, suministrados y entrenados por el gobierno de los Estados Unidos.

Esos mercenarios se tuvieron que enfrentar al sistema legal. No fueron arbitrariamente declarados “enemigos” o combatientes “ilegales” o eliminados por un cohete para que Fidel pudiera posar para las cámaras y declarar que ellos ya “no son un problema” ni fueron juzgados por tribunales militares secretos, o las viviendas de sus familiares tampoco fueran destruidas por militares cubanos.

Se les dictaron sentencias de acuerdo a su participación en actividades terroristas, a diferencia del castigo irracional que se les dio aquí a los patriotas puertorriqueños, simplemente porque estaban afiliados a una organización determinada, o el tratamiento vengativo que yo recibí junto a los demás acusados por proteger a Cuba de esos mercenarios que ahora con su dinero y sus conexiones con la administración de los EE.UU., apadrinan escándalos como los de los “disidentes” o alientan la emigración ilegal desde Cuba para justificar la política agresiva en contra de Cuba.

El pueblo de Cuba no tiene otra opción que aceptar sus pérdidas y continuar construyendo la sociedad socialista por la cual han luchado tantos, dejando que la historia haga justicia y confiando en su extrema paciencia y enorme valentía.

No se cuántas personas progresistas se han sumado a esta campaña en contra de Cuba, siendo las cosas aquí tan relativas que alguien pueda ser considerado liberal simplemente por comer hamburguesas con la mano izquierda y habiéndome acostumbrado para ver algunos en la TV, anunciándose como izquierdistas solo porque ellos están un poquito a la izquierda de George Wallace.

Yo asumo que entre ellos debe haber algún progresista verdadero; personas que realmente se preocupan por los derechos humanos y que creen honestamente en la justicia, confundidos por medios perversos que los deja sin ninguna otra referencia cuando se trata de conocer lo que pasa alrededor del mundo.

A estas personas yo les quiero decir lo siguiente:

Consideren por un momento el enorme poder acumulado por el gobierno imperialista de los Estados Unidos. Consideren el enorme sentido de impunidad que en estos momentos puede ser sentido por este pueblo que acaba de terminar con una guerra de agresión desafiando al mundo entero, mintiendo en frente de todos como nunca se había hecho antes para justificar esa guerra, creando una doctrina criminal e ilegal de guerra preventiva, rompiendo cualquier principio de relaciones internacionales en el proceso de salirse con la suya. Comparen este poder enorme con la pequeña isla de Cuba, y no les será difícil ver cuanto daño este establecimiento fascista puede causar a mi país con tan poco.

Yo siempre he tenido un gran respeto por los americanos honestos que a pesar del inmenso poder de la maquinaria más sofisticada nunca jamás diseñada, han sido capaces de ver mas allá y tener una visión de los eventos mundiales que hacen honor a este país. Se necesita de mucha inteligencia, curiosidad, coraje y sobre todo mucha sensibilidad.

Quiero hacer un llamado a la sensibilidad y con todo mi respeto, invitarlos a pensar en esto: Una cosa era ser un ciudadano romano con privilegios de acuerdo a una ciudadanía plena, discutir en el senado o en las calles de Roma sobre la libertad y la democracia; y otra cosa completamente diferente era pelear por esa democracia y libertad en los campos de batalla, en contra de todas los azares, bajo el sitio de las legiones de Pompeya, defendiendo su misma vida junto a Espartaco.


Sinceramente suyo,


René González Sehwerert

Institución Federal Correccional

Edgefield, South Carolina


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