
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2004 Vol. 28 No. 1
Argentina
Obreras de la costura logran victoria en lucha por empleos
POR ROMINA GREEN
El 30 de octubre la
legislatura de la ciudad de Buenos Aires votó a favor de la
“expropiación temporal” de la fábrica de
costura Brukman, la cual había sido declarada en quiebra por
sus dueños. Esta decisión permite que la planta sea
operada como una cooperativa dirigida por los trabajadores. Los
obreros esperan poder retornar a sus puestos en las próximas
semanas.
Por casi dos años
los obreros de la costura han luchado arduamente para evitar que los
dueños cerraran la planta y los despidieran—una lucha
que ha servido de inspiración al movimiento obrero en
Argentina. Los obreros ocuparon la fábrica y la administraron
por meses sin los patrones. Después de ser desalojados, los
trabajadores montaron una carpa de protesta en la calle. Aunque desde
el principio ellos pidieron que la fábrica fuera nacionalizada
bajo control obrero, los obreros consideraron la intervención
de la legislatura como un paso hacia adelante: para regresar a sus
puestos, mantener sus empleos y continuar la lucha desde adentro.
Antes de la sesión
de la legislatura, se organizó una marcha donde participaron
contingentes de trabajadores, organizaciones de desempleados,
colectivos de trabajadores y asambleas barriales y de estudiantes
para mostrar su apoyo a los obreros de Brukman. Una delegación
de la fabrica de cerámica Zanón en la ciudad de
Neuquén, se destacó en la marcha. El 1 de octubre los
obreros en Zanón—otro foco de resistencia
obrera—celebraron el segundo aniversario de la ocupación
de la planta por los trabajadores. Ellos han estado produciendo bajo
control obrero desde entonces.
Los trabajadores
ocuparon la fábrica Brukman el 18 de diciembre de 2001,
después de varios meses de no haber recibido sus salarios. Los
patrones reclamaban estar a punto de la quiebra y amenazaron con
cerrar la planta. La ocupación de la fábrica sucedió
en el momento cuando frente a una aguda crisis económica
explotaron en Argentina masivas manifestaciones en contra del
gobierno que resultaron en la renuncia del presidente Fernando de la
Rúa.
La noche del 17 de
diciembre un grupo de 20 trabajadores se sentaron dentro de la
fábrica para exigir el pago de los salarios atrasados. Cuando
los demás trabajadores llegaron la mañana siguiente
ellos decidieron ocupar la planta. Unos 50 de los 100 trabajadores
continuaron la lucha. Por 16 meses operaron la planta bajo su
control.
Jacobo Brukman, el
dueño de la fábrica, alegaba que no pagaron los
salarios por que estaban en quiebra. Sin embargo, una vez que los
trabajadores ocuparon la planta y abrieron los libros de la compañía,
se dieron cuenta que habían sido engañados.
Oficialmente la fábrica de Brukman fue declarada en quiebra
dos semanas antes que la legislatura emitiera la orden de
“expropiación temporal”.
Los trabajadores de la
Brukman lograron repeler dos intentos de desalojo por los patrones y
la policía gracias a la solidaridad de otros trabajadores que
se movilizaron en su defensa, hasta que la policía de Buenos
Aires los desalojó por la fuerza el 18 de abril de este año.
Después del desalojo los trabajadores pusieron una carpa de
solidaridad frente a la fábrica para continuar su lucha. El 30
de mayo organizaron un “maquinazo”, colocando
docenas de máquinas de coser en la calle frente a la planta
bloqueando el tráfico. Toda la ropa que cosieron fue donada a
la provincia de Santa Fe, que había sido afectada por las
inundaciones por lluvias torrenciales.
La ocupación de
la fábrica Brukman por los obreros fue parte de una ola de
tomas de fábricas por toda Argentina como parte de la
resistencia obrera a los efectos del colapso económico y los
intentos de los patrones de hacer recaer las consecuencias de la
crisis sobre las espaldas de los trabajadores.
En la mayoría de
los casos donde las compañías se han declarado en
quiebra y cerrado las plantas, los trabajadores terminaron formando
cooperativas. Un total de 10,000 trabajadores en Argentina han
ocupado plantas y actualmente están operando más de 170
fábricas y centros laborales como cooperativas.
En los casos donde el
gobierno ha “expropiado” una planta, toda la maquinaria
ha sido entregado a la cooperativa y se ha comprometido a pagar dos
años de renta a los propietarios capitalistas mientras se les
permite a los trabajadores que operen la planta por un período
determinado de tiempo, usualmente dos años. Al término
de los dos años, los trabajadores tienen que acumular
suficiente capital a través de las ventas para comprar el
edificio. Por ejemplo, en la planta empacadora de carne Yaguané,
en el distrito industrial de Matanzas, provincia de Buenos Aires, ya
se venció el plazo de dos años. El propietario, Alberto
Samid, está exigiendo que los 480 trabajadores que han estado
operando la fábrica le paguen 38 millones de pesos (12.8
millones de dólares) por el edificio.
Los trabajadores en
Brukman decidieron que luchar por una expropiación los pondría
en una mejor posición para mantener sus empleos y continuar su
lucha. “Estamos felices de poder demostrar que nuestra lucha no
fue en vano,” dijo Celia Martínez, una de los dirigentes
del comité de fábrica en la planta de Brukman, a
Nuestra Lucha, un periódico producido por los
trabajadores de Brukman y Zanón.
“Nos merecemos la
nacionalización”, dijo Martínez en una entrevista
telefónica con Perspectiva Mundial, refiriéndose
a su demanda inicial por la nacionalización y el control
obrero de la producción. Sin embargo, añadió,
“nos ganamos la orden” de la legislatura de la ciudad.
“Nos mantuvimos fuera de la fábrica y quisimos continuar
la lucha”.
Represión contra
las protestas
En los últimos meses el gobierno de Nestor Kirchner, del
Partido Peronista, ha empezado a enjuiciar a unos 3 mil trabajadores
por todo el país por su participación en protestas
sociales. Varios trabajadores de Brukman están enfrentando
cargos asociados con la brutal redada e intento de desalojo por la
policía el 24 de noviembre del 2002.
Raúl Godoy, dirigente del sindicato de trabajadores de
cerámicas en la planta de Zanón en Neuquén, está
siendo procesado por la policía provincial por su
participación en el corte de rutas con miembros de
organizaciones de desempleados en el año 2001. Según el
sindicato, el es uno de los 500 trabajadores de la provincia de
Neuquén que enfrenta cargos. El 28 de agosto, Godoy se
presentó a una audiencia, que coincidió con una huelga
de profesores en Neuquén por aumentos salariales. Se celebró
un mitin de 3 mil personas en favor de Godoy, engrosada por
profesores huelguistas, miembros del Movimiento de Trabajadores
Desempleados (MTD) “Aníbal Verón” y
estudiantes.
Juan Carlos Acuña,
el secretario de prensa de los trabajadores de Zanón, dijo en
una entrevista telefónica, que la situación de Godoy
“depende mucho de la correlación de fuerzas, de lo que
nosotros podamos hacer. Si no luchamos, simplemente se lo llevan. El
gobierno no ha presionado más en contra nosotros desde que
hicimos la protesta.” Zanón actualmente es la única
fábrica ocupada en la que los trabajadores están
exigiendo la “nacionalización bajo el control obrero.”
Organizaciones de
trabajadores desempleados han unido fuerzas en los últimos
meses para protestar contra estos intentos de criminalizar las
protestas laborales.
Por otro lado, Pablo
Solana, un electricista desempleado y miembro de la MTD Aníbal
Verón en Lanús, provincia de Buenos Aires, reportó
en una entrevista telefónica que el gobierno ha acelerado los
desalojos de los trabajadores desempleados que han tomado edificios
abandonados o terrenos vacíos para construir casas.
Trabajadores
desempleados del grupo “Asamblea Villa Crespo”, en la
provincia de Buenos Aires fue desalojado el 29 de agosto del edificio
que estaban ocupando. El día anterior, las oficinas centrales
del MTD-Aníbal Verón en la provincia de La Plata fueron
atacadas con bombas incendiarias por ultraderechistas. El lugar
contaba con un centro de cuidado infantil, panadería y una
biblioteca comunal. Los atacantes dejaron una nota que decía,
“Fuera ratas izquierdistas” firmada “Juventud
Peronista”.
Trabajadores
desempleados protestaron el 23 de octubre frente a las oficinas del
Ministro de Trabajo Carlos Tomada, bloqueando las entradas y
forzándolo a dormir en su oficina esa noche. Los trabajadores
exigieron un incremento en los “planes de empleo”—empleos
temporales con fondos del gobierno—como también comida y
un programa de trabajos públicos. Los empleos temporales pagan
150 pesos al mes a cabezas de familia que pueden hacer unas pocas
horas de trabajo.
En respuesta a la
manifestación frente al ministerio de trabajo, Alberto
Fernández, jefe del gabinete nacional, hizo un llamado para
formar “brigadas anti-piqueteras”. Otros miembros del
gobierno, frente a la presión de las manifestaciones, han
ofrecido amnistía a los 3 mil que están enfrentando
cargos.
En una entrevista
telefónica Solana explicó que el 4 de noviembre las
organizaciones de desempleados realizaron una marcha en la que
participaron unos 40 mil trabajadores para protestar la represión
del gobierno y para exigir un incremento en los programas de empleos
públicos para todos los trabajadores desempleados. El dijo que
sólo 2.2 millones de los 4 millones de desempleados son parte
de los programas de empleos.
Frente al llamado de
una protesta para el 20 de diciembre para conmemorar las
demostraciones masivas que llevaron a la renuncia de De la Rúa
hace dos años, el presidente Kirchner anunció que se
pagará un monto adicional de 50 pesos en diciembre a aquellos
que están cubiertos por los programas de empleos.
“La protesta
sigue porque esa no es respuesta a todos aquellos que aún no
reciben beneficios de empleos, y el dinero es muy poco para aquellos
que reciben beneficios”, dijo Solana.
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