
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2003 Vol. 27 No. 11
Estados Unidos:
El significado de los resultados de los comicios en California
Victoria para Schwarzenegger, Bush y el partido bélico
bipartidista
POR JACK BARNES Y STEVE CLARK
El Partido Socialista de los Trabajadores postuló a 16
candidatos en 10 estados para las elecciones locales y estatales de
este año. En el caso de 12 candidatos lograron que sus nombres
aparecieran en la boleta electoral. En California los Jóvenes
Socialistas por Britton y otros partidarios de la campaña se
sumaron al candidato del PST a gobernador, Joel Britton, para
promover el programa marxista del partido durante los comicios
destinados a revocar y reemplazar al gobernador demócrata Gray
Davis.
A continuación reproducimos un extracto de una carta,
fechada el 17 de octubre, de Jack Barnes, secretario nacional del
PST, y de Steve Clark, miembro del Comité Nacional del
partido, a las ramas locales del PST. La carta, publicada en un
boletín del partido bajo el título "Programa
comunista, práctica comunista y campañas electorales
comunistas", la están debatiendo los miembros de las
unidades del PST y de la Juventud Socialista en todo el país.
El extracto que publicamos aquí sitúa los resultados de
las elecciones por la destitución del gobernador de California
en el contexto de la política norteamericana y mundial que se
desarrolla en la actualidad.
La carta se redactó para ayudar al partido a evaluar estos
esfuerzos y a prepararse para su campaña presidencial de 2004.
Estos temas se debatirán más a fondo en un evento
público a celebrarse en Nueva York el 14 de diciembre para
estrenar las nuevas oficinas del Partido Socialista de los
Trabajadores y de la Librería Pathfinder en Nueva York, y para
discutir las principales experiencias de la resistencia obrera y las
oportunidades políticas.
El siguiente extracto se publica con autorización.
Copyright © 2003, Pathfinder Press. Los subtítulos son de
Perspectiva Mundial.
Los resultados de la elección especial de destitución
en California fue una victoria para la administración Bush y
para el partido bélico, y fue un golpe contra los liberales
imperialistas y por lo tanto contra sus acólitos radicales,
quienes se orientan y defieren a lo que el candidato del Partido
Verde llamó "la base del Partido Demócrata".
(Para los no iniciados, la imagen de la "base" es
supuestamente la de una gráfica frentepopulista de
"trabajadores" tratados con esteroides y unidos en un arco
iris, no muy listos pero "sal de la tierra". Para los
"líderes", la imagen es la de grupos progresistas
del personal congresional; funcionarios sindicales militantes; el
aparato de organizaciones afroamericanas y latinas; los voceros de
coaliciones de "interés social"; los dueños
de empresas "progresistas" rentables que reciben jugosos
contratos de políticos de los gobiernos a nivel local, estatal
y federal; y todos aquellos individuos "talentosos" que
están por ser acogidos en la "carpa grande" de
posición social directiva en el burdel bipartidista).
El gobernador Gray Davis fue revocado por un voto del 55 por
ciento. El republicano Arnold Schwarzenegger recibió poco
menos de la mayoría absoluta y el vicegobernador demócrata
Cruz Bustamante obtuvo el 32 por ciento de los votos. La suma total
de los votos republicanos óSchwarzenegger más el
senador estatal conservador Thomas McClintockó ascendió
al 62 por ciento de los votos. El voto demócrata óBustamante,
los Verdes y Arianna Huffingtonó obtuvo el 36 por ciento.
Bush, quien en 2002 perdió en California por un amplio
margen frente a Gore, expresó su preferencia por
Schwarzenegger desde principios de agosto, poco después que el
candidato austro-americano anunciara su candidatura. Esta iniciativa
de Bush fue inusual por ser un presidente en medio de una contienda
con muchas semejanzas a unas elecciones primarias, en las cuales se
disputaban el puesto varios republicanos prominentes (McClintock,
William Simon y Peter Ueberroth) además de Schwarzenegger. Por
otra parte, la aprobación del presidente se dio bastante
después de que Schwarzenegger hubiera reafirmado verbalmente
su apoyo al derecho al aborto, a los matrimonios civiles de
homosexuales, la legalización del uso medicinal de la
marihuana y a las leyes de control de armas: todos éstos son
gritos sagrados de batalla para la "derecha social"
republicana, así como temas de los que Bush habla suavemente
"desde la derecha", a la vez que concentra su fuego
patriotero movilizando a gente de todos los partidos en nombre de la
"guerra global de América contra el terrorismo". Al
aprobar implícitamente el uso recreativo de los esteroides y
otras sustancias parecidas, así como los jueguitos de
escenario de cine, hizo eco a ciertos elementos de los "aportes
culturales" de las administraciones de Carter y Clinton,
respectivamente; hizo que Schwarzenegger perdiera unos cuantos votos
pero lo hizo simpático entre más de unos cuantos
demócratas.
Mientras que Gray Davis usaba los últimos días de la
campaña para recorrer el estado a todo vapor, acompañado
de Arianna Huffington, funcionarios sindicales, Albert Gore y la
senadora Dianne Feinstein, quien a penas podía sonreír,
Schwarzenegger aparecía ante el público con una
confiada y entusiasta Eunice Shriver, hermana de John F. Kennedy.
(Una María más feliz y calmada nunca dejó de
estar a su lado, y hasta aprovechó varias ocasiones para
afirmar con orgullo que ella seguía siendo una demócrata
de por vida que respaldaba a un republicano en el cual se puede
confiar). La imagen proyectada por Schwarzenegger no fue "populista",
según dijeron confundidos algunos comentaristas burgueses y
pequeñoburgueses. más bien, trató de crear la
imagen de una campaña republicana de "fusión",
usando como modelo no la de Fiorello LaGuardia o John Lindsay, sino
la de Reagan y sus demócratas.1
Los liberales imperialistas en el Partido Demócrata también
fracasaron en sus esfuerzos de derrotar a los republicanos en todo lo
que representa "Iraq". De hecho, les salió el tiro
por la culata. En la medida que el tema tuvo algún impacto en
los resultados de la campaña, más bien benefició
a Schwarzenegger. A principios de la campaña para gobernador,
Schwarzenegger fue a Iraq para aprovechar unas oportunidades
fotográficas (y promover su nueva película). Pero las
pocas veces que surgió el tema durante la campaña,
Schwarzenegger respaldó la política de la
administración Bush a la vez que le recordaba a sus críticos
que él se estaba postulando para resolver la "crisis
presupuestaria" en Sacramento y no en Bagdad. El curso y los
resultados de los comicios confirmaron lo que habíamos
señalado desde el principio: no hay razón para creer
que la mayoría de los votantes en California, o en Estados
Unidos en general, se opone a los esfuerzos incesantes de Bush y
Rumsfeld por encontrar una política eficaz en la "guerra
contra el terrorismo". Al contrario.
Partido bélico bipartidista
La semana final de la campaña y la siguiente semana de
celebración por parte de la alianza de Schwarzenegger en
proceso de desarrollo coincidió casualmente con las dos
mejores semanas de la "guerra global contra el terrorismo"
de Washington desde que obtuvo su victoria militar en Bagdad en la
primavera pasada: la codificación por el Consejo de Seguridad
de la ONU de la realidad existente, la de un protectorado
norteamericano "blando" en Iraq; el asombroso carácter
unánime de ese voto -que incluyó a Siria-
que mostró la eficacia y la legitimización parcial del
ataque de Tel Aviv en las afueras de Damasco; el compromiso de Tokio
a Washington de apoyar no solo con fondos sino con tropas; el inicio
de la Fuerza de Reacción rápida de la OTAN menos de una
semana después de que concluyera su reunión ministerial
con juegos bélicos en Colorado Springs; la ofensiva pública
de Gordon Brown sobre la necesidad de la "globalización"
(en realidad, la OTANificación) de la Unión Europea2;
y las concesiones a la trayectoria de la administración en
Iraq, hechas aunque a regañadientes, por comentaristas desde
el New York Times hasta Patrick Buchanan ("¿Ya estamos
allí, qué podemos hacer 'nosotros' ahora?"
).
Esto culminó con la aprobación bipartidista en las
dos cámaras del Congreso de los 87 mil millones de dólares
destinados para la ocupación y reconstrucción de Iraq y
Afganistán. Todo esto muestra la impotencia de la oposición
imperialista de "izquierda" frente a la "guerra global
contra el terrorismo" como estrategia electoral eficaz contra la
administración Bush y sus aliados.
El partido bélico en la última potencia imperialista
dominante continúa su ascenso lento y desgastador, su marcha
desigual hacia la hegemonía. El camino desde Dayton hasta
Colorado Springs duró ocho años. Pero una nueva OTAN
dominada por Washington, con una orientación mundial, con pies
ligeros, desplazada sin necesidad de un debate parlamentario
preliminar, significaría a la misma vez la transformación
de las fuerzas armadas imperialistas en Europa.3
Washington enfrenta un enemigo invencible: las inevitables y
deteriorantes condiciones de depresión del capitalismo mundial
y -con el tiempo, pero igualmente inevitable- la
resistencia a sus efectos entre el pueblo trabajador que traerá
refuerzos, permitirá despejar ilusiones y aumentará la
solidaridad de clase y la conciencia política a medida que se
desenvuelvan las consecuencias de la creciente catástrofe
social.
'Centro' demócrata absorbe a 'izquierda'
Los comicios en California destacaron nuevamente una de las
principales conclusiones políticas que nuestro movimiento sacó
sobre la primera campaña de Clinton en 1992: que el "centro"
demócrata estaba absorbiendo a la "izquierda" y que
la trayectoria convergente del curso de los partidos capitalistas se
va desplazando muy gradual y sistemáticamente hacia la
derecha. Esta tendencia continuará mientras los gobernantes no
traten de avanzar demasiado lejos y demasiado rápidamente en
sus ataques contra las conquistas sociales que los trabajadores y los
oprimidos lograron a través del ascenso del movimiento social
en torno al CIO en los años 30, y de la masiva lucha de base
proletaria por los derechos de los negros y luchas asociadas de
latinos, y del movimiento de la mujer y sus repercusiones mundiales,
iniciados en los años 60 y a principios de los 70. La Corte
Suprema les recordará si lo hacen.
Ante la acelerada crisis capitalista y los crecientes ataques
contra el nivel de vida y las condiciones sociales del pueblo
trabajador y de la clase media, los resultados en California
debilitaron las ilusiones entre los "progresistas" de que
el Partido Demócrata tiene garantizadas las elecciones
estatales de ese estado. El 50 por ciento de los sindicalistas
votaron a favor de revocar a Davis, como también hicieron el
30 por ciento de los votantes negros y más del 40 por ciento
de los latinos (aun con la intensa campaña de Schwarzenegger
contra la ley que les permitiría a los "inmigrantes
ilegales" obtener la licencia de conducir, es decir, a los
choferes que no pueden votar). Hace menos de un año Davis
había ganado dos tercios de los votos entre sindicalistas y
latinos. El voto combinado del 7 de octubre a favor de Schwarzenegger
y de McClintock entre los sindicalistas fue notablemente mayor que el
de los candidatos republicanos en la mayoría de las elecciones
pasadas en California. Y el voto de los latinos y de los negros no
fue un porcentaje menor que en la mayoría de los comicios
previos.
Estos resultados también demostraron una vez más que
los trabajadores no son leales a la ideología del imperialismo
liberal. No fue así ni en el periodo entre 1936 y 1948, con en
el apogeo del "Nuevo Trato" de la administración
Roosevelt, ni con el "Trato Justo" inicial de la
administración Truman, y mucho menos hoy día. No hay
lealtad partidista
En ese sentido, el editorial del Militant del 27 de octubre sobre
la conclusión de la campaña se equivocó al decir
que "A pesar del historial muy liberal de Davis de los últimos
dos años, la mitad de las familias sindicalistas votaron a
favor de destituirlo" (subrayado nuestro). Nunca ha sido cierto
que los trabajadores están más propensos a verse
atraídos al programa del imperialismo liberal que al
imperialismo conservador: en ambos casos, el pueblo trabajador y los
oprimidos van al paredón.
En ausencia de una dirección proletaria de masas, los
trabajadores rara vez votan de acuerdo a un "programa". En
la medida que los trabajadores votan óy el "electorado"
en la democracia burguesa está compuesto desproporcionadamente
por la clase media y los profesionalesó, ante todo buscan una
posible vía hacia adelante frente a las condiciones concretas
de la vida en el capitalismo. Al hacer esto se ven forzados a escoger
entre los partidos gemelos de las clases explotadoras, o de vez en
cuando un "tercer partido" efímero que se desprende
de uno de ellos. Y si "nuestro país" está
combatiendo en una guerra, tendrán que estar muy convencidos
antes de cambiar del "comandante en jefe" titular a otro
candidato.
La llamada lealtad partidista es superficial en el sistema
bipartidista del capitalismo estadounidense, en comparación
con otros países imperialistas que tienen partidos ideológicos
de masas, ya sean laboristas, socialdemócratas, estalinistas,
o de base católica o protestante. Esta realidad ha beneficiado
a los gobernantes estadounidenses cuando su sistema social se ha
visto bajo tensión. El hecho que el jefe ejecutivo tiene un
mandato fijo es un factor estabilizador que subyace esta fluidez
partidista.
Una elección de destitución, al igual que un juicio
político, no es más que una medida de último
recurso que los gobernantes titubean en emplear. Pero la
pornograficación de la política y su sabotaje de la
civilidad podría dar lugar a un mayor empleo de estas formas,
acompañadas de un mayor espacio para la demagogia
desestabilizadora de la derecha radical en el seno de la política
burguesa.
Dado lo que la administración Davis le había hecho
al pueblo trabajador en menos de un año desde su reelección,
la propaganda electoral demócrata encontró oídos
sordos entre el número creciente de afectados por la
inseguridad del aumento en el desempleo, las deudas onerosas, los
crecientes impuestos directos e indirectos, y los desastrosos
recortes de los beneficios médicos, pensiones, seguros por
desempleo, indemnización por lesiones ocupacionales,
recreación y capacitación para prisioneros, educación
y otros programas sociales. Los liberales y sus seguidores radicales
de clase media quedaron limitados a advertir sobre el "horror"
que significaría si Davis fuera destituido y Herr
Schwarzenegger entrara triunfalmente a Sacramento. Pero millones de
trabajadores en las zonas urbanas y rurales de California ya estaban
viviendo un horror inducido por Davis y Bustamante.
Notas
1 Fiorello LaGuardia, alcalde republicano de Nueva York (1933-45),
se postuló como "candidato de fusión" con
amplio apoyo bipartidista. Su campaña por un segundo y tercer
mandato recibió el apoyo activo de la cúpula sindical,
del Partido Comunista y del llamado Partido Obrero Americano
(American Workers Party), fundado en 1936 por el PC y un sector de la
burocracia sindical para desviar a los trabajadores con conciencia de
clase a fin de que votaran por candidatos capitalistas tales como
LaGuardia y el presidente Franklin Roosevelt. Aunque LaGuardia
denunció en público el apoyo del PC en los comicios de
1941, los estalinistas mantuvieron sus labios pegados firmemente al
trasero del "florecito" hasta el día de las
elecciones y aún después.
John Lindsay, el primer alcalde republicano de Nueva York después
de LaGuardia, perdió en las elecciones primarias del Partido
Republicano en su intento de ser reelecto en 1969. Salió
reelecto como candidato del Partido Liberal, y en 1971 cambió
su denominación partidista a la del Partido Demócrata.
2 Gordon Brown es el funcionario de más alto rango después
de Anthony Blair en el gobierno del Partido Laborista en el Reino
Unido. En un artículo publicado el 16 de octubre en el Wall
Street Journal, Brown argumentó que el futuro de la Unión
Europea y de sus gobiernos integrantes depende de que sus dirigentes
acepten la "globalización" y la "cooperación,
no el enfrentamiento, con Estados Unidos". Recientemente Brown
intensificó su campaña para reemplazar a Blair como
dirigente un poco menos "pro-europeo" del Partido
Laborista.
3 El acuerdo de Dayton fue suscrito a fines de 1995 por fuerzas
serbias, croatas, y bosnias al final de las negociaciones auspiciadas
por Washington en la base aérea Wright-Paterson en Dayton,
Ohio. El acuerdo subrayó el papel que ocupa el imperialismo
estadounidense como la "potencia europea" dominante al
sentar las bases para que Washington enviara una fuerza de ocupación
de 60 mil tropas de la OTAN a Bosnia, incluidos 20 mil soldados
norteamericanos (de los cuales 1.500 todavía se encuentran
allí). La administración Clinton impuso el acuerdo de
Dayton después de la campaña de bombardeos devastadores
contra Yugoslavia por las fuerzas de la OTAN y de Washington en 1995,
y después de que los imperialistas estadounidenses, en la
práctica, sabotearan repetidamente las "iniciativas de
paz" para los Balcanes auspiciadas por potencias europeas,
especialmente París y Bonn, durante el lustro anterior.
Colorado Springs, Colorado, fue la sede de la reunión de
octubre de los ministros de defensa de las 19 naciones integrantes de
la OTAN y de las 7 naciones candidatas a miembros. Auspiciada por el
secretario de defensa estadounidense Donald Rumsfeld, casi la mitad
de la reunión se dedicó a un juego de guerra en la base
aérea Schriever. El juego fue simulacro de una respuesta de
las fuerzas de la OTAN ante una amenaza "terrorista" de un
ataque químico con misiles contra un país europeo. Al
señalar la necesidad de transformar las fuerzas armadas de
toda Europa, Lord Robertson de Gran Bretaña, el secretario
general saliente de la OTAN, dijo en Colorado Springs: "De los
1.4 millones de soldados en armas que no son de Estados Unidos, los
18 aliados no norteamericanos tienen unos 55 mil soldados desplazados
en operaciones multinacionales en los Balcanes, Afganistán y
otros lugares, y sin embargo se sienten sobreextendidos.Ö Esta
situación es inaceptable".
4 Esta pornograficación y degeneración del discurso
cívico en la política burguesa se aborda más
detalladamente en el libro El desorden mundial del capitalismo:
política obrera al milenio por Jack Barnes, así como en
el artículo de Jack Barnes "La marcha del imperialismo
hacia el fascismo y la guerra" en el número 4 de la
revista Nueva Internacional.
|