
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2003 Vol. 27 No. 11
Venezuela
Médicos cubanos prestan servicios gratuitos en barrios
obreros, rurales
POR ARGIRIS MALAPANIS Y CAMILO CATALÁN
CARACAS, Venezuela-"Ustedes pueden encontrar a los
médicos cubanos en la clínica hasta el medio día,
pero después siguen atendiendo en los barrios, casa por casa.
No importa que hora sea, ellos siempre están disponibles",
dijo María Elena León. "Lo que ha hecho el médico
cubano, no lo ha hecho el médico venezolano. Nunca se ha visto
nada semejante. Yo tenía unos horrible dolores lumbares del 16
de diciembre hasta el 19 de junio. Perdí 18 kilos (40 libras).
Nadie me podía decir lo que tenía. Finalmente fue un
médico cubano quien me diagnosticó el problema y ahora
con el tratamiento que me dieron gratis, ya me he recuperado".
León, quien reside en el barrio 23 de Enero, un distrito
obrero en las colinas que bordean el centro de Caracas, habló
con los periodistas de Perspectiva Mundial el 8 de octubre. Su
opinión era común entre la gran mayoría de
trabajadores entrevistados por Perspectiva Mundial en los barrios más
pobres de la capital venezolana, a como también en otras
cuatro ciudades y en varias áreas rurales del país.
Unos 250 médicos cubanos, enfermeras y técnicos han
prestado servicios en Venezuela en los últimos años.
Empezaron a llegar al país tras la elección del
presidente Hugo Chávez en 1998. Pero su presencia ha aumentado
este año de forma exponencial bajo el programa Barrio Adentro.
Actualmente los médicos cubanos ofrecen servicios de salud
básica a millones de venezolanos en áreas donde
anteriormente los trabajadores tenían poco o ningún
acceso a servicios médicos. El programa Barrio Adentro fue
iniciado esta primavera en la municipalidad de Libertador en Caracas.
A principios de junio, más de mil médicos cubanos
estaban ofreciendo servicios en los barrios obreros principalmente en
Caracas y sus alrededores. Cuatro meses después, su número
es más del doble y sus servicios han llegado hasta lugares tan
lejanos como la ciudad industrial de Puerto Cabello en el estado de
Carabobo y las comunidades campesinas en las áreas montañosas
del estado de Lara, al noroeste de Venezuela.
Entre más crece la popularidad del programa Barrio Adentro
en los barrios obreros y comunidades campesinas, más es
atacado por la burguesía venezolana y sectores de la clase
media. El diario El Universal, particularmente, y otros grandes
medios y estaciones de televisión capitalista, han librado una
virulenta campaña en contra del programa. políticos de
la oposición-que en los últimos dos años
han encabezado los esfuerzos para derrocar a Chávez apoyados
por Washington-acusan al gobierno venezolano de "cubanizar"
el país. También dicen que los médicos cubanos
no están aquí para salvar vidas sino que son "agentes
de Castro"-refiriéndose al presidente cubano Fidel
Castro-traídos para "indoctrinar a los pobres."
La Federación Médica Venezolana ha atacado el
programa y le pidió a las cortes de justicia que prohibieran
que los médicos cubanos practicaran medicina en el país.
La petición fue complacida el 21 de agosto por la Corte
Primera de lo Administrativo, cuando emitió una decisión
a favor de la Federación Médica. El gobierno venezolano
dice que apelarú la decisión. Mientras tanto, las
amenazas de ataques físicos en contra de los médicos
cubanos aumentaron en el último mes.
Barrio 23 de Enero
Más de un millón y medio de personas viven en el
barrio 23 de Enero, muchos de ellos en casas improvisadas. En su
mayoría estas fueron construidas por los residentes en tierras
que invadieron y de las que no poseen títulos de propiedad.
Calles angostas suben por los cerros del vecindario. Muchas personas
viven en proyectos de vivienda construidos en las décadas de
los años sesenta y setenta destinadas para las clases medias.
Sin embargo, según los residentes locales estos edificios
fueron ocupados por trabajadores, poniendo fin a los sueños de
"gentrificación". Desde entonces, la mayoría
de los proyectos están en deterioro.
Nosotros empezamos nuestra jornada visitando el ambulatorio Sergio
Rodríguez, una clínica médica del barrio tomado
por los residentes hace una década. Desde el año 2000
ha sido administrado por 20 voluntarios locales. Allí prestan
servicios once doctores, todos venezolanos, quienes son pagados por
la municipalidad de Libertador de Caracas, cuyo alcalde, Freddy
Bernal, es partidario de Chávez. Las visitas y la medicina son
gratis, y la farmacia en el local luce bien surtida.
"Ahora estamos tratando de obtener más fondos para
extender las operaciones las 24 horas del día, incluyendo los
fines de semana", dijo Juvenal González Bolívar de
la Red Comunitaria 23 de Enero, quien está encargado de
organizar al personal voluntario que no es médico. La clínica
está abierta de lunes a viernes de 8 a.m. a 5 p.m. "La
presencia constante de los médicos cubanos dentro de los
proyectos son parte de la inspiración".
"Este ambulatorio es una excepción en Caracas y en la
mayor parte del país", dijo Omar González, quien
trabaja para la Cruz Roja por las tardes y es voluntario en la
farmacia durante el día. Todos los ambulatorios son
administrados por el gobierno de la ciudad de Caracas, que se ha
mantenido en las manos de la oposición pro-imperialista desde
la elección de Chávez. Es mucho decir que los servicios
médicos son inadecuados.
Llegamos al ambulatorio Sergio Rodríguez al inicio del
turno de la tarde el 8 de octubre. Como en todos los centros médicos,
el almuerzo es de las 12 del medio día hasta la 1 p.m., nos
dijo el personal de la clínica. La clínica estaba
llena, con unas 50 personas esperando en línea. Los registros
muestran que los doctores atienden un promedio de 230 pacientes al
día. Muchos pacientes vienen referidos por los médicos
cubanos o para cuidado dental u otros procedimientos para los que los
médicos cubanos no tienen los implementos para proveerlos
dentro de los proyectos.
La mayoría de los entrevistados expresó su apoyo al
programa Barrio Adentro. "La mayoría de los médicos
venezolanos trabajan para obtener lujos y buenos salarios", dijo
José Gregorio Frías. "Eso no es el caso con los
médicos cubanos. Ellos nos tratan como seres humanos".
Muchos señalaron los problemas que enfrentan con los
doctores venezolanos y los administradores de hospitales cuando son
enviados por los doctores cubanos.
"Cuando uno va al hospital referido por un médico
cubano, ellos no te atienden o te hacen esperar todo el día",
dijo Carmen Reyes. "Una vez, fui al hospital pediátrico
Elías Toro, referida por un doctor cubano, y me dijeron que
fuera a ver a Chávez si tenía algún problema. Es
mentira que los doctores cubanos están aquí para
indoctrinar a la gente. Barrio Adentro ha venido a solucionar muchos
problemas y estamos muy agradecidos ya que los médicos
venezolanos no quieren subir a los cerros".
Aurora Bastida, la doctora pediatra del ambulatorio Sergio
Rodríguez, dijo que el problema era más serio. "La
Federación Médica Venezolana," dijo, "ha
acusado a los cubanos de mal práctica médica. Hace un
par de meses un niño falleció y la FMV acusó al
médico cubano de suministrarle la medicina equivocada. La
madre del niño apareció finalmente en la TV para
refutar los cargos, negando que el niño haya recibido
medicamentos del médico cubano. Ella más bien explicó,
que tuvo que ir de hospital tras hospital hasta que murió el
niño. Ella acusó a una serie de hospitales y médicos
que se negaron a ver a su niño por haber sido referido por un
médico cubano".
Otras clínicas del área no trabajan, pese que son
más grandes y tienen equipos más modernos, y están
en mejores condiciones, dijo Bastida. "Aquí trabajamos
con la uñas para atender a los pacientes. La alcaldía
mayor no nos suministra nada. Ellos pretenden que no han recibido
fondos del gobierno. Pero entonces, ¿cómo es posible
que obtengamos ciertos fondos de la municipalidad Libertadores la
cual tiene mucho menos recursos?"
Otras clínicas están vacías
Una visita a otras dos clínicas en barrios cercanos
confirmó la observación de Bastida. El ambulatorio de
Caño Amarillo estaba en mejores condiciones que el Sergio
Rodríguez. Pero estaba vacío a las 3:00 p.m. Todos los
doctores se habían ido. La enfermera a cargo, que no nos dio
su nombre, nos mostró el recinto y dijo, "la medicina es
gratis, pero no hay ninguna". También dijo que algunos de
los equipos no estaban funcionando.
Un poco después, en otra clínica ambulatoria,
entrevistamos a Rosa Martinson, la internista a cargo. Esta clínica
es mucho más grande que la Sergio Rodríguez, con casi
la misma cantidad de doctores. En la tarde, sólo dos de los
tres doctores se encontraban en el recinto. Como promedio atienden
unos 70 pacientes al día, comparado con los 230 en el Sergio
Rodríguez. Cuando preguntamos la causa, Martinson dijo que el
problema era la actitud de la mayoría de médicos,
incluido varios de los que trabajan allí. "Para ellos, es
una ofensa trabajar en el barrio", dijo "Ellos prefieren
trabajar en el hospital central de Caracas. Ellos dicen que el
vecindario es feo. Ellos dicen que la gente es sucia, hedionda y
peligrosa". Martinson dijo que ella trabaja allí porque
siente que la gente necesita atención médica.
Cuando le preguntamos por Barrio Adentro, Martinson dijo que los
médicos cubanos están haciendo algo que absolutamente
ningún doctor venezolano haría, y "los admiro por
eso". Pero dijo que "no cree que los médicos cubanos
tengan una formación tan elevada como la que nosotros tenemos
en Venezuela ". Ella enumeró todos sus años de
escuela, describiendo como había hecho parte de su
entrenamiento en Estados Unidos, enfatizó, que los doctores
venezolanos están usando la tecnología más
avanzada, incluyendo el Internet. "En Cuba ellos no tienen los
recursos para este tipo de entrenamiento", dijo. Cuando los
doctores cubanos, que atienden a los proyectos de vivienda cercanos a
la clínica donde trabaja Martinson no tienen medicinas para
los pacientes, los envían a esa clínica para obtener su
firma y así conseguir un descuento del 50 por ciento en la
farmacia vecina. Aunque ella no ha encontrado todavía ningún
error en las recetas de los médicos cubanos, Martinson dijo
que continúa dudando de su entrenamiento.
La internista dice que ella apoya a Chávez "porque él
está tratando de hacer un cambio para los pobres por medios
democráticos". Muchas familias venezolanas tienen
posiciones distintas sobre la administración de Chávez,
dijo. Martinson dijo que sólo su esposo y sus dos niños
han permanecido en el país. Todos sus otros familiares han
viajado a Estados Unidos y ahora viven en Georgia. "Pero no me
mal interpreten" añadió. "A mí me
gusta Chávez pero yo no apoyo a Fidel Castro para nada."
En Cuba, dijo, hay mucha escasez y han tratado de tener mucha
igualdad, "con resultados desastrosos". Martinson dijo que
ella tiene una casa bonita de dos pisos en Altamira, uno de los
vecindarios acomodados de clase media, y ella no la dejaría.
Adelante hacia Bloque Adentro
A unas cuantas cuadras, dentro de los proyectos de vivienda de la
sección de Montepiedad, los médicos cubanos tienen un
consultorio en el Centro Comunitario Integrado donde trabajan cuatro
doctores, dos por la mañana y dos por la tarde. Cuando
llegamos, los dos doctores cubanos habían salidoópero
no hacia una villa en el vecindario acomodado. Luis Casadiego,
presidente del comité Ali Primera y uno de los organizadores
del centro comunitario, dijo que los doctores cubanos estaban fuera
esa tarde en visitas domiciliarias como parte del programa Bloque
Adentro. Esta es una nueva fase de Barrio Adentro. Los doctores
cubanos están ahora asignados a unas áreas específicas.
Ellos visitan cada casa con el fin de conocer las condiciones de vida
y los problemas de salud de cada uno de sus pacientes. Y usan más
de su tiempo en visitas domiciliarias, algunas veces después
de la medianoche.
"Sus servicios y las medicinas son gratis," dijo
Casadiego. "Casi todo mundo saben donde viven los médicos,
porque ellos viven en las casas de la gente y dan sus direcciones a
sus pacientes. Frecuentemente los llaman en las noches y los fines de
semana para atender emergencias. Pero lo más importante que
están haciendo con Bloque Adentro es la medicina preventiva.
Ni siquiera soñamos con eso antes."
Esto fue confirmado por muchas entrevistas en las calles y en las
visitas a las casas por estos reporteros. Lo que más resaltó
en estas entrevistas fue la admiración por parte de la mayoría
de la gente de la total diferencia en las relaciones sociales entre
los médicos cubanos y los pacientesócomparados con los
doctores venezolanos. "Cuando vas a un doctor del seguro social
en Venezuela, en sus ojos tu sólo eres un número,"
dijo Joel Mierez, un residente de Montepiedad. "Algunas veces ni
siquiera levantan sus ojos de su escritorio. Ellos confirman tu
nombre, recetan alguna pastilla y te despachan en unos minutos. Pero
los doctores cubanos se preocupan por otros seres humanos. Ellos
vienen a visitarnos a la casa. A ellos no les preocupa el vecindario.
Ellos conversan con nosotros y nos llegan a conocer. Ellos han
mejorado el ánimo aquí."
El barrio 23 de Enero tenía mala fama por su alto nivel de
crimen. Aún en julio del 2002, la última vez que
reporteros de Perspectiva Mundial visitaron este barrio, nos dijeron
que debíamos tener mucho cuidado. Algunos taxistas rehusaron
llevarnos hasta allí. Pero ha habido un cambio notable. Hay un
ambiente diferente ahora, con más gente en las calles por las
tardes, mas parquecitos adornados con nuevos juegos, mejor
iluminación y, sobre todo, más gente con sonrisas en
sus rostros. Fondos del gobierno para reparación de casas y
otros proyectosóacompañados con la presencia de docenas
de doctores cubanosótiene que ver mucho con los cambios.
Las obras públicas y otros programas sociales del gobierno
de Chávez que han comenzado a mejorar las condiciones de vida
del pueblo trabajador en todo Venezuela, incluye la construcción
extensa de viviendas a bajo costo, un nuevo sistema del metro en
siete ciudades, una línea de ferrocarril que une Caracas con
las ciudades del noroeste y la construcción de un moderno
centro médico para el tratamiento de enfermedades congénitas
del corazón-una de las principales causas de la alta
mortalidad infantil-con el objetivo de cuadruplicar la
capacidad para operaciones complejas.
Divisiones sobre los doctores cubanos.
Debido a los ataques de la oposición contra el programa
Barrio Adentro, y a la grata sorpresa ante la solidaridad humana
hacia los pacientes que caracteriza la conducta de los doctores
cubanos, muchos trabajadores tienen curiosidad de saber sobre la
Revolución Cubana, sobre la que hay una gran ignorancia dentro
de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, el odio de clase de los
ricos hacia la Revolución Cubana se ha vuelto más
pronunciado, y los prejuicios sobre los doctores cubanos, sembrados
por la clase capitalista, son evidentes en algunos trabajadores.
Carmen Rosa González, una trabajadora de almacén en
Industrial de Perfumes, quien vive en Barrio Nuevo en el vecindario
de Chapellín de Caracas, acompañó a los
reporteros de Perspectiva Mundial el día 3 de octubre a una
visita al centro comunitario El Recreo cerca de su casa. Cuatro
doctores cubanos tienen un consultorio allí. El Recreo está
en una calle justo en el límite entre Barrio Nuevo y un
vecindario de clase media adyacente que está cercado.
"Hay muchas clínicas privadas en el área, pero
no hay hospital ni maternidad cerca de aquí", dijo Flor
Gómez, quien es voluntaria en El Recreo. Una sola visita a un
doctor en una clínica particular cuesta hasta 50 mil bolívares
(31 dólares), que está fuera de los medios de casi
todos en Barrio Nuevo, dijo Gómez. La mayoría de los
que tienen empleo allí tienen ingresos cerca al salario mínimo
de 200 mil bolívares (125 dólares) al mes, dijeron
Gómez y otros. "Pero incluso para muchos de clase media
al otro lado de la calle, acudir a las clínicas privadas se ha
vuelto inalcanzable", señaló Gómez. "Debido
a que El Recreo está justo en el límite, y no en Barrio
Nuevo, muchos residentes de las áreas de clase media también
han comenzado a ver a los doctores cubanos", añadió.
En respuesta, Carmen Rosa González dijo que dos doctores
venezolanos que apoyan a la oposición, abrieron su propia
clínica en el vecindario de clase media ofreciendo consultas y
medicinas gratis, como los cubanos, dos veces por semana por dos
horas. González, Gómez y otros dijeron que la mayoría
de la gente del área no saben donde está ubicado este
consultorio. "¡Déjenlos que lo hagan!" dijo
González. "Pero, ¿Porqué no lo hicieron
antes?", preguntó. Estos doctores venezolanos todavía
no han puesto un pie dentro de Barrio Nuevo, declaró. Muchos
doctores venezolanos solían sobornar a las autoridades
apropiadas para no tener que prestar servicio en alguna área
rural, lo que supuestamente deben hacer el primer año después
de graduarse de la escuela de medicina, nos dijeron.
Debido a que llegamos a El Recreo en las últimas horas de
la tarde, cuando los doctores ya habían terminado su turno,
González insistió en que visitáramos a una
enfermera de Barrio Nuevo que organiza el alojamiento de los doctores
cubanos. La enfermera, quien pidió que no usáramos su
nombre, dijo que aún se necesita hacer mucho trabajo político
dentro de Barrio Nuevo para acabar con los prejuicios promovidos por
la prensa capitalista en contra de la Revolución Cubana y los
médicos cubanos. Le preocupaba la cantidad de personas del
barrio que no dejaban que un voluntario cubano los visitara en la
casa. Ellos dicen cosas como, "¿Me pueden poner una
inyección y luego llevarme a Cuba?" Estas opiniones nacen
de la ignorancia y no son raras en los barrios obreros. La mayoría
en la clase media tiende a no creer tales cosas. Sin embargo, el
conocer la verdad no disminuye su odio a los cubanos y a su ejemplo
comunista.
El apoyo al programa Barrio Adentro y la admiración hacia
los médicos cubanos por parte de una gran cantidad de
trabajadores con quienes hablamos, no equivale a que se identifiquen
con la Revolución Cubana y su trayectoria política,
pero la discusión se ha abierto.
Carlos Enrique Rangel, un chofer de camiones de Industrial de
Perfumes quien nos acompañó durante la visita al Barrio
23 de Enero, dijo que él creía que en Cuba era
necesario un cambio de liderazgo hacia las generaciones más
jóvenes. Venezuela demuestra que un cambio social es posible
por la "vía democrática", dijo.
Más tarde, durante un descanso tomando café en casa
de José Landines, un compañero de trabajo en Industrial
de Perfumes, Celina Azuaje, quien es una trabajadora de costura
explicó cómo ella fue despedida de su trabajo en la
planta de Confecciones Paramount con otras 23 costureras en febrero
porque ella era "una chavista vocifera" durante el "paro"
patronal que intentó fracasadamente en derrocar a Chávez
el pasado diciembre y enero. Cuando la discusión trató
sobre Cuba, Azuaje dijo que ella no sabía mucho sobre la
Revolución Cubana. "Antes yo nunca aprendí a
escribir, pero ahora voy a las clases de alfabetización",
dijo. "Tengo el presentimiento, sin embargo, que lo que
necesitamos en Venezuela es el tipo de revolución que hicieron
en Cuba. Eso es lo que veo en los doctores cubanos y la ayuda que
Cuba ha dado al programa de alfabetización." Rangel
escuchando cuidadosamente la conversación al final aprobó
con la cabeza los comentarios de su vecina.
Fuerte campaña de la oposición
Es el libre intercambio de ideas como estas lo que causa temor a
la burguesía venezolana, la cual ha hecho muchos esfuerzos en
su guerra contra Barrio Adentro.
"Les dieron empleos sin ni siquiera comprobar si son
doctores," dijo Douglas León Natera, presidente de la
Federación Médica Venezolana, refiriéndose a los
médicos cubanos que practican medicina en Venezuela según
el Miami Herald del 22 de agosto. "Esto está causando
grandes problemas en la salud pública."
La organización a la que pertenece León tiene 45 mil
miembros. Por ley, todos los doctores venezolanos están
obligados a afiliarse a la federación para poder ejercer su
practica. La federación puso una demanda en junio con la que
busca prohibir que los médicos cubanos presten servicios en
Venezuela. La dirección del grupo argumenta que la ley
venezolana establece los requisitos necesarios que doctores
extranjerosóy venezolanos que estudiaron en el extranjeroó
deben cumplir para poder ejercer la rama en el país
legalmente. Los doctores cubanos no pasaron por el proceso de un año
de duración requerido para validar sus títulos
extranjeros por una de las nueve escuelas de medicina del país,
dijo León.
La dirección del FMV explicó que los cubanos estaban
"haciendo proselitismo" entre los trabajadores y campesinos
venezolanos con propaganda comunista. León y otros doctores
ricos venezolanos sostienen que el país tiene más
médicos que la cantidad recomendada por organizaciones de
salud internacional para tener una cobertura adecuada de salud
pública: aproximadamente uno por cada 500 habitantes. También
alegan que los cubanos están ocupando los trabajos de casi 8
mil doctores venezolanos quienes están desempleados o
subempleados. El gobierno de Chávez debería mejorar el
deteriorado sistema de salud pública y aumentar los sueldos a
los doctores, que según León, de acuerdo al Wall Street
Journal, empiezan en 600 dólares al mes.
Las opiniones de León y otros dirigentes de la FMV son
difundidas de forma amplia y exageradas con titulares de primera
plana en una campaña viciosa contra Barrio Adentro encabezada
por el diario El Universal que tuvo su punto más alto en
julio.
El 21 de agosto, la Corte Primera de lo Administrativo se declaró
a favor del pedido de la FMV de prohibir que los médicos
cubanos practiquen en Venezuela, diciendo que estos deben ser
reemplazados por doctores locales. La ministro de salud de Venezuela,
María Urbaneja, calificó esta decisión de
"grotesca", diciendo que el gobierno la apelaría. En
una conferencia de prensa el 22 de agosto ella dijo que los doctores
cubanos se quedarían en Venezuela y que sus números
incrementarían. "No hay ninguna decisión jurídica
que esté por encima de nuestra obligación de brindar
salud y bienestar para el pueblo", dijo ella según
Reuters.
Urbaneja dijo que los médicos cubanos fueron traídos
porque el gobierno no pudo encontrar suficientes doctores venezolanos
dispuestos a trabajar en los barrios obreros.
Miguel Requena, decano de la escuela de medicina de la Universidad
Central de Caracas de Venezuela, explicó algo similar,
argumentando que hay una verdadera necesidad para los médicos
cubanos en este país. Muy pocos doctores venezolanos tienen
interés de trabajar donde más se les necesita, dijo
Requena al Wall Street Journal, como doctores en medicina general en
áreas rurales o en clínicas de zonas urbanas pobres.
Casi todos los nuevos egresados quieren vivir en Caracas y en otras
ciudades grandes y dedicarse a especialidades lucrativas, como la
cirugía plástica, dijo.
Al principio de este año, el gobierno venezolano hizo
publicó un llamado a los doctores venezolanos para ocupar los
puestos que ahora ocupan los doctores cubanos, dijo Aurora Bastida,
una médico pediatra de la clínica Sergio Rodríguez,
a Perspectiva Mundial. "No más de 50 doctores venezolanos
respondieron en Caracas", dijo. "Esto fue antes que Barrio
Adentro fuera iniciado con los doctores cubanos. En Petare, uno de
los barrios obreros más grandes de Caracas, uno sólo se
presentó. Es mentira que los cubanos estén robando
empleos de los doctores venezolanos".
Bastida también culpó a la Federación Médica
Venezolana y a la oposición por el lamentable estado de las
clínicas y hospitales públicos. "En muchos estados
los gobernadores y alcaldes de la oposición han cerrado
hospitales públicos o los han privatizado", dijo. "Hay
casos muy conocidos de doctores que le dicen a los pacientes que no
pueden hacer operaciones en un hospital público, y le dan una
tarjeta de negocios para que vayan a la clínica privada donde
se hace el mismo procedimiento por precio elevado".
El gobierno de Chávez a expresado sus intenciones de
reorganizar el sistema de salud pública venezolana proveyendo
cuidado médico totalmente gratis para todos a través de
clínicas locales que enfaticen la medicina preventiva.
Urbaneja y otros funcionarios del gobierno han dicho que en el futuro
los doctores venezolanos reemplazarán a los cubanos. Pero
mientras tanto, los cubanos están "ayudando una población
que está excluida y muy necesitada", dijo Urbaneja.
Bajo estas condiciones, los médicos cubanos han sido muy
cuidadosos, evitando entrevistas y enfocados en sus labores. "Estamos
aquí para elevar el nivel del cuidado de la saludóeso
es todo", dijo la doctora cubana Laura González al Miami
Herald en agosto.
Por su parte, el gobierno cubano ha denunciado públicamente
la andanada de mentiras contra Barrio Adentro. Uno de estos esfuerzos
fue un programa de televisión de mesa redonda transmitido en
Cuba en julio titulado "Las groseras falacias del diario El
Universal de Caracas". Una transcripción y una cinta de
video del programa está circulando ampliamente en los barrios
obreros de Venezuela.
Algunos emulan a los cubanos
El ejemplo revolucionario de los médicos cubanos se ha
empezado a esparcir entre una pequeña, pero significativa
cantidad de doctores venezolanos.
Aurora Bastida nos dijo que ella pertenece a la Fuerza Bolivariana
de Médicos, un grupo de médicos que apoya el proyecto
Barrio Adentro y los esfuerzos del gobierno de Chávez por
reorganizar el sistema de salud pública del país. El
apoyo más entusiasta hacia los doctores cubanos lo encontramos
en un grupo de jóvenes médicos venezolanos y
estudiantes de medicina organizados en El Cimarrón, un grupo
político-comunal en Valencia, la capital del estado de
Carabobo, una de las áreas más industrializadas del
país. Dos días antes de nuestra visita a este lugar, el
7 de octubre, Chávez anunció por televisión que
Barrio Adentro iba a ser iniciado en Puerto Cabello, una ciudad
costeña cerca de Valencia en la parte norte de Carabobo. El
gobernador pro Chávez había hecho los arreglos para
traer a los médicos cubanos a ese lugar.
"Tenemos un acuerdo con el Ministerio de Salud para empezar
Barrio Adentro en Valencia con un grupo de cinco de nosotros",
dijo Joel Pantoja, de 26 años de edad, graduado de la escuela
de medicina de la Universidad de Carabobo este año. Ya que el
gobernador de Carabobo y el alcalde de Valencia están con la
oposición, Pandoja dijo que el proyecto será
administrado directamente a través del Ministerio de Salud,
sin traer a los doctores cubanos allí. Pantoja nos mostró
un edificio abandonado en uno de los barrios obreros en el sur de
Valencia donde el grupo de cinco jóvenes doctores tiene planes
de instalar una pequeña clínica y ofrecer sus servicios
y medicinas gratis. El Ministerio de Salud les ha prometido fondos
para la instalación de la clínica.
Inicio y expansión del programa
En una entrevista del 7 de julio conducida por los periodistas
cubanos Félix López y Ricardo López Hevia del
diario cubano Juventud Rebelde, Víctor Felipe Tamayo, jefe de
la misión médica cubana en la municipalidad Libertador
en Caracas, explicó cómo empezó Barrio Adentro.
"Comenzamos por seleccionar en las comunidades, en reuniones
con los vecinos, los espacios donde se alojarían los médicos
cubanos e instalarían sus consultas", dijo Tamayo. "De
manera espontánea la gente comenzó a brindar sus casas
y locales. Esto nos permitió dar cobertura médica a 724
mil habitantes en 20 parroquias de las 22 que tiene el municipio.
"El 21 de abril llegaron de Cuba los primeros 54 médicos
a Libertador. Hoy-con 627-se han atendido a 564.898
pacientes, el 25 por ciento vistos en sus propias viviendas, y se ha
salvado la vida a 699 venezolanos".
Tamayo señaló que casi todos los doctores cubanos
voluntarios en Venezuela han sido parte previamente de por lo menos
otra misión internacionalista en el Caribe, Latinoamérica
o África.
En otra entrevista en el diario cubano Granma, también
publicado en julio, Odalys Leyva González, jefe de la misión
de médicos cubanos en el municipio de Sucre, un barrio obrero
al noreste de Caracas, dijo que los doctores cubanos arribaron por
primera vez allí el 19 de junio.
"Sucre cuenta con una población de aproximadamente un
millón de habitantes, y se calcula que 600 mil de ellos viven
en extrema pobreza", dijo González. Menos del 20 por
ciento de la población tiene empleo seguro, mientras el 38 por
ciento de niños menores de 15 años nunca han ido a una
escuela. más de la mitad de los embarazos ocurren en mujeres
menores de 18 años, y el 6 por ciento de niños hasta
los seis años de edad nunca han visto un doctor, señaló
el médico cubano.
A finales de julio, 500 médicos cubanos estaban prestando
servicios en Sucre. "En octubre, arribarán 642
especialistas", agregó, "que permite dar cobertura
al 100 por ciento de la población, y destinar un médico
por cada 250 familias".
A medida que aumenta el respeto ganado por los médicos
cubanos entre los trabajadores, algunos gobernadores y otras
instituciones han tomado la iniciativa de traer a Barrio Adentro a
otras partes del país. Este es el caso del estado montañoso
de Lara en el noroeste de Venezuela, cuyo gobernador, Luis Reyes es
pro Chávez.
Nilda Collazo, de Las Tunas, Cuba, está entre los 14
médicos cubanos, incluido a dos dentistas, que desde julio han
prestado servicios en las comunidades campesinas en las montañas.
"Acá arriba," dijo Collazo a los periodistas de
Granma, "conviven enfermedades que hace mucho tiempo erradicamos
en nuestro país. Es raro encontrar a un niño sin
parásitos y las embarazadas no tienen ninguna atención
médicaÖUn escenario así fortalece la sensibilidad
humana." Collazo llegó a ser conocida y respetada en la
región cuando salvó la vida de una niña que
había sido mordida por una culebra en Los Portones, una
comunidad rural a 23 millas de Barquisimiento, la capital de Lara.
Era un día lluvioso, y el único vehículo del
lugar no funcionaba. Collazo envolvió a la niña en una
colcha y caminó con ella por tres horas hasta el hospital más
cercano. La niña sobrevivió y hubo celebración
en Los Portones.
En las últimas semanas, con el desfallecimiento de la
campaña de la oposición contra Barrio Adentro, han
aumentado las amenazas de muerte anónimas en contra de los
médicos cubanos. Algunos de los médicos cubanos dijeron
que la posibilidad de que ellos o sus colegas pueden ser heridos o
muertos -como sucedió en Nicaragua en los años
80 con los médicos y maestros voluntarios cubanos, cuando
existía en ese país un gobierno de trabajadores y
agricultores. Sin embargo, dijeron, ese el precio que están
dispuestos a pagar.
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