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Índice para el año 2003


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
diciembre de 2003 Vol. 27 No. 11

Venezuela

Aumentan ocupaciones de tierras
Tras años de duras batallas, 60 mil campesinos reciben títulos de tierra

POR ARGIRIS MALAPANIS

VEROES, Venezuela-"Nosotros defendemos la ley de tierras y estamos dispuestos a morir por ella", afirmó con convicción Graciela Rojas, dirigente campesina y miembro de la cooperativa agrícola Los Cañizos, en el estado de Yaracuy, en el noroeste de Venezuela. Ella habló el 2 de octubre en esta ciudad con periodistas de Perspectiva Mundial.

Rojas se refería a la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, promulgada por el gobierno venezolano en noviembre de 2001. Esta medida, que figura entre las más contenciosas que ha decretado el gobierno nacionalista de Hugo Chávez, ha provocado la furia de los grandes capitalistas y terratenientes y ha aumentado la hostilidad por parte de Washington. Los campesinos por todo el país han intensificado sus ocupaciones de tierras este año, especialmente tras la derrota a principios de febrero de un "paro" patronal que duró dos meses, aprovechando las disposiciones de la nueva ley de reforma agraria que permiten la expropiación de tierras o latifundios ociosos que habían sido propiedad de terratenientes capitalistas. El paro fue el segundo intento infructuoso de la burguesía venezolana de derrocar a Chávez. En abril de 2002, un golpe militar respaldado por Washington fracasó gracias a las movilizaciones masivas de trabajadores y campesinos.

Como producto de duras batallas, desde el 2001 unas 60 mil familias campesinas que anteriormente no tenían acceso a tierra, han obtenido títulos de propiedad de 1.6 millones de hectáreas de tierras fértiles según las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Tierras (INTi) venezolano. La mayoría de estos títulos, correspondiente a 1.4 millones de hectáreas, fueron entregadas el año pasado. A partir de la primavera de este año, miles de campesinos organizados en cooperativas también empezaron a recibir créditos, que les permite comprar tractores y otra maquinaria, así como aumentar y diversificar su producción.

"Ahora con el nuevo gobierno tenemos agua, luz, créditos, casas nuevas, un nuevo tractor y una cooperativa reconocida por el estado", dijo Rojas. "Los grandes empresarios y terratenientes antes mandaban como querían. Ahora con Chávez no lo pueden hacer. Han tratado de sacarnos de nuestras tierras por las buenas y por las malas, pero van a fracasar porque nosotros la defenderemos".

En esta región Los Cañizos tiene fama de ser símbolo de luchas decididas por los campesinos, que constituyen el 13 por ciento de la población del país de más de 24 millones de habitantes, según estadísticas de 1997. "El rescate de estas tierras de las manos de los terratenientes se inició en 1987", indicó Napoleón Tortolero, presidente de la cooperativa Los Cañizos y uno de los principales dirigentes de la lucha. "Los campesinos de la zona nos constituimos en comités de tierra", dijo, para exigir su derecho de cultivar tierras que eran comunales antes que los terratenientes capitalistas las tomaran por la fuerza. "Los terratenientes respondieron con violencia. Después de muchos años de lucha y represión, recuperamos 11,476 hectáreas en 1992".

Sin embargo, durante los 10 años siguientes, los terratenientes de la zona utilizaron a la policía para hostigar a estos campesinos, quienes no recibieron títulos para sus tierras hasta este año. El 12 de julio del año pasado, el gobernador de Yaracuy, Eduardo Lapi, quien forma parte de la oposición proimperialista que busca socavar al gobierno de Chávez, ordenó a la policía a que disparara contra decenas de campesinos cuando intentaban mudarse a tierras que les había otorgado el INTi. Varios campesinos resultaron heridos en el incidente.

Graciela Rojas reveló otros pormenores de la virtual guerra de guerrilla que libraron los campesinos durante 15 años. "Aquí se hacían reuniones todo el tiempo para hablar de nuestra situación", dijo Rojas. "Pero Braulio puso fin a eso diciendo que hablar ya no bastaba y que teníamos que pasar a la acción para obtener el rescate de la tierra", comentó. Ella se refería a Braulio Alvarez, un dirigente de la lucha campesina en Yaracuy, y actualmente el secretario general del Comité Agrario Nacional Ezequiel Zamora y miembro del directorio nacional del INTi.

"Nos tomamos entonces toda esta zona en 1987. El gobierno envió a la Guardia Nacional y nos sacaron por la fuerza. Pero al otro día nos instalamos de nuevo. Ellos venían a sacarnos y así sucesivamente por un tiempo." "En 1989 decidimos hacer una acción más fuerte", continuó Rojas. "Nos tomamos la catedral de San Felipe y ocupamos las rutas de la zona".

Fue en el año del "Caracazo", una rebelión del pueblo trabajador en la capital venezolana y en otras ciudades, contra el marcado aumento de los precios de combustible y los altos índices de desempleo. El gobierno socialdemócrata del presidente Carlos Andrés Pérez envió al ejército contra las masas de trabajadores que habían saqueado los supermercados para obtener alimentos y que empezaban a marchar hacia los barrios adinerados. Sólo en Caracas, más de 3 mil personas fueron asesinadas a sangre fría por las fuerzas del gobierno. A pesar de la fuerte represión del régimen capitalista, los campesinos de Yaracuy no se dejaron disuadir.

"Nos tomamos también las embajadas de México y España en Caracas, y otros edificios del gobierno, para que la gente viera los problemas de la gente de Yaracuy", dijo Rojas. "La represión fue más fuerte. El 3 de enero de 1991 la Guardia Nacional nos atacó fuertemente. Dejando heridos y un joven campesino muerto. La Guardia Nacional nos cortó el acceso al agua y a los ríos. Pero siempre encontrábamos la manera de ganarles".

Créditos por primera vez

En la primavera de este año, el INTi otorgó "cartas agrarias", es decir títulos de tierra, a las 35 familias de la cooperativa Los Cañizos. "El 21 de agosto obtuvimos créditos por primera vez", indicó Víctor Torrelles, veterano de la ocupación de la embajada mexicana.

Torrelles, Tortolero y otros campesinos nos mostraron orgullosamente su tractor de fabricación China que habían adquirido recientemente. "FONDAFA nos lo vendió por 33 millones de bolívares (20 mil dólares), y tenemos cinco años para pagarlo a intereses fijos y muy bajos", dijo Tortolero. "Y nos alcanza para semilla y abono". El tractor fue financiado con un crédito de 77 millones de bolívares (48 mil dólares) que recibió la cooperativa este verano. FONDAFA es uno de los fondos rurales creados por el gobierno de Chávez para entregar estos créditos a los productores agrícolas.

Sin embargo, Torrelles se sentía más orgulloso de las nuevas viviendas. Este año los cooperativistas construyeron 20 nuevas unidades de vivienda con materiales donados por el estado, reemplazando las viejas chozas de barro que aún predominan en el campo venezolano. Se están construyendo otras 20 unidades. "Esta casa de dos habitaciones cuesta 5 millones de bolívares (3,150 dólares) y tenemos 20 años para pagarla", dijo Torrelles al mostrar una de las unidades. "Es más barata y mejor que cualquier cosa que pudimos haber construido antes".

Nos dijeron que por primera vez, todas las 400 viviendas del municipio que abarca a Los Cañizos cuentan este año con agua potable y electricidad. "También tenemos una nueva escuela primaria", comentó Tortolero.

A unas 20 millas de Los Cañizos, en el municipio de Agua Negra, César Ranjifo, el presidente de otra cooperativa en esta localidad, nos informó que 300 familias campesinas, organizadas en su mayoría en cooperativas, cultivan un área de 3.400 hectáreas que anteriormente eran propiedad de los Atteque. según Ranjifo, estos terratenientes eran "batistianos", capitalistas cubanos que llegaron a Venezuela huyendo de la isla caribeña tras el derrocamiento de la dictadura respaldada por Washington de Fulgencio Batista en 1959. "La mayoría de ellos se están yendo de nuevo... a Miami", dijo Ranjifo riéndose. En Agua Negra, nos dijeron que los campesinos también habían luchado por más de cinco años, tomando tierras hasta que finalmente obtuvieron los títulos y créditos este año.

En Agua Negra, la lucha por la tierra y los medios para cultivarla está estrechamente vinculada a la lucha contra el racismo de una forma que no observamos en otras regiones del país. La mayoría de los habitantes de la zona son de origen africano. "Tienes a negros como yo administrando las cooperativas, y en este país la gente no está acostumbrada a eso", expresó Ranjifo.

Yauques revindican 150 mil hectáreas

Esa misma tarde, el 2 de octubre, viajamos por auto unas tres horas hacia el sur hacia San Carlos, en el estado de Cojedes, uno de los estados con mayor producción de granos.

En julio de 2002, cuando Perspectiva Mundial visitó esa zona, asistimos una conferencia donde cientos de familias campesinas sin tierra habían formado 50 cooperativas y solicitaron créditos de FONDAFA. Sin embargo, 14 meses después, todavía no habían recibido ni los títulos ni los créditos, según nos dijo el campesino Angel Sarmiento, quien nos acompaño en la visita a la zona el año pasado.

Por ahora, la entrega de tierra a estos campesinos depende en la resolución de una demanda legal que la familia indígena de los Yauque hizo por unas 60 mil hectáreas de tierra fértil "robadas en los últimos 40 años por los terratenientes", expresó Sarmiento. Algunas de estas tierras se usan actualmente para el pastoreo de ganado, aunque la mayoría de ellas están ociosas. Aquí se encuentran grandes intereses capitalistas, incluido los de terratenientes británicos que cuentan con el respaldo de Londres.

"No estamos luchando para reclamar la tierra para nosotros, sino para repartirlas entre los cientos de familias campesinas de la zona esperando por tierra y crear cooperativas", dijo Jubir Yauque, en una entrevista en su casa ubicada en un barrio obrero de San Carlos. Su padre, el único de la nación de los Yauque que tenía documentos legales para las tierras, fue asesinado en 1968 por unos matones organizados por los terratenientes. jamás se enjuició a nadie por el crimen. En los años 70 cuando los Yauque iniciaron su lucha por recuperar más de cien hectáreas de estas tierras, descubrieron que los documentos habían "desaparecido" del registro público. No fue hasta después de la victoria electoral de Chávez en 1998 que los Yauque pudieron obtener asistencia legal y formar alianzas con agrupaciones campesinas, que les ayudaron a descubrir pruebas que respaldaran su reclamo.

Sin embargo, tal parece que este reclamo por tierras podría tardar mucho tiempo en resolverse. Aquí la lucha no ha alcanzado la misma fuerza que en las zonas rurales de Yaracuy.

Los títulos van a los que lucharon

En la mayoría de los casos los campesinos que obtuvieron títulos son los que lucharon arduamente por sus tierras, algunos de ellos por más de diez años. En una entrevista realizada el 3 de octubre en la sede del Instituto Nacional de Tierras en Caracas, Braulio Alvarez nos dijo que desde 2001 se han repartido a los campesinos un millón y medio de hectáreas de terrenos a casi 59 mil familias que anteriormente no tenían tierra. "La inmensa mayoría se ha decidido mediante la resolución de disputas de tierras surgidas a raíz de reñidas ocupaciones campesinas", agregó. El INTi, que bajo la nueva ley de reforma agraria se encarga de resolver las disputas agrarias, proyecta repartir 2 millones de hectáreas para fin de año, y otorgar títulos a 75 mil familias. Su meta es la de entregar tierras a 300 mil familias campesinas sin tierra por todo el país, indicó Álvarez.

Según Álvarez, hasta hace dos años, unos mil terratenientes controlaban el 85 por ciento de las tierras cultivadas, es decir, un total de 30 millones de hectáreas. En cambio, unas 350 mil familias campesinas pobres con 1 a 20 hectáreas de tierra cada una, producían aproximadamente el 70 por ciento de los vegetales y otros importantes cultivos. El gobierno de Chávez proclamó la nacionalización de otros 30 millones de hectáreas de tierras ociosas cultivables y prometió entregarlas a los campesinos. "La tierra y su uso no ha sido más que una mercancía", dijo Álvarez, "y no una actividad social para producir suficientes alimentos para la nación". Casi el 85 por ciento de los alimentos en Venezuela se importan de Canadá, Estados Unidos y otros países.

"Ahora que miles de campesinos han recibido tierras, esto ya empieza a cambiar", comentó Álvarez el 3 de octubre. "Por primera vez estamos logrando algunos avances hacia el autoabastecimiento de alimentos. Este año se registró una producción récord de maíz, sorgo y arroz".

La lucha por implementar las leyes sobre propiedad de tierras ha sido la más sangrienta, dijo Álvarez. El nos enseñó un volante emitido por la Coordinadora Agraria Nacional "Ezequiel Zamora" en septiembre, con los nombres de 58 dirigentes campesinos que han sido asesinados en los últimos dos años por paramilitares organizados por los grandes terratenientes.

Los campesinos también tienen que enfrentar las instituciones del estado. El año pasado, el Tribunal Supremo de Justicia anuló dos artículos de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, considerándolos inconstitucionales dijo Álvarez. Los artículos 89 y 90 de esta ley permiten que se entreguen títulos a campesinos que ocupen tierras y las cultiven por algunos años, así como permiten que el gobierno no tenga que indemnizar a los terratenientes por tierras expropiadas si es comprobado que estas fueron obtenidas con documentos falsos.

"El Tribunal Supremo también suspendió el artículo 211, que prohíbe que se hipoteque cualquier propiedad de las cooperativas campesinas mientras los productores estén cultivando la tierra", indicó Álvarez. Organizaciones campesinas de todas partes del país han comenzado a circular peticiones para colectar las firmas de la mayoría de los campesinos de Venezuela para después exigir a la Asamblea Nacional a que revoque los fallos del Tribunal Supremo.


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