Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

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El 'Militant' celebra 75 años en la lucha por el socialismo

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PUERTO RICO

¡Libertad para presos boricuas!

ÍNDICE

Índice para el año 2003


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
diciembre de 2003 Vol. 27 No. 11

Especial

El 'Militant' celebra 75 años
Una contribución ininterrumpida a la lucha mundial por el socialismo

POR JOSEPH HANSEN

El pasado 15 de noviembre marcó el 75 aniversario de la publicación del primer número del semanario socialista en inglés The Militant, el cual se ha publicado ininterrumpidamente desde entonces. Para celebrar este acontecimiento, se han realizado eventos públicos en torno a esa fecha en muchas ciudades. En estos foros se han presentado diversos paneles de oradores que incluyen a trabajadores, agricultores y jóvenes que se han unido a los distribuidores del Militant en diversas luchas sociales a través de los años y que han leído el Militant y lo valoran. También han hablado oradores que explicaron la historia del Militant y el papel que ocupa en la construcción de un movimiento comunista internacional, tanto ayer como hoy.

Como parte de esta celebración, Perspectiva Mundial reproduce a continuación un segmento del artículo "Una historia breve sobre el Militant", de Joseph Hansen, que se publicó por primera vez en 1968 con motivo del 40 aniversario del periódico. Hansen fue por mucho tiempo dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores y director del Militant en varias ocasiones.

Desde que salió su primer número el 15 de noviembre de 1928, el Militant ha expresado la posición política del movimiento trotskista en Estados Unidos. Este periódico se lanzó en oposición a la facción estalinista que se había colocado al mando del Partido Comunista por ucase del Kremlin. Desde su inicio, el Militant se ubicaba a la izquierda del Daily Worker, donde permanece hasta hoy día.

El objetivo del Militant durante los primeros cinco años se limitó principalmente a llevar el punto de vista de la Oposición de Izquierda Internacional y especialmente de su líder, León Trotsky, a la atención de los miembros del Partido Comunista con la esperanza de romper el control de la facción estalinista y lograr que el partido regresara a la observancia del programa socialista revolucionario sobre el que fue fundado. Esto implicaba la defensa de la Unión Soviética como estado obrero, pero la oposición a la decadencia estalinista. En Estados Unidos implicaba la adhesión fiel al programa de la lucha de clases.

El primer consejo editorial del Militant estaba formado por James P. Cannon, Martin Abern y Max Shachtman. Maurice Spector se incorporó al consejo más tarde, y su nombre apareció en la cabecera del número del 15 de diciembre de 1928. Arne Swabeck se convirtió en el quinto miembro del consejo editorial el 1 de enero de 1931. Este consejo se mantuvo inalterado hasta que el Militant cambió su nombre a New Militant el 15 de diciembre de 1934, como uno de los resultados de la fusión del grupo trotskista original, la Liga Comunista de América, con el Partido de los Trabajadores de América dirigido por A. J. Muste.

Los cinco miembros originales del consejo editorial del Militant eran todos líderes muy conocidos del Partido Comunista que habían participado en su fundación. Cuando supieron la verdad acerca de las diferencias dentro del Partido Comunista Ruso a través de documentos que llegaron a manos de Cannon en el Sexto Congreso de la Internacional Comunista, decidieron romper la censura que había establecido Stalin. Los redactores decidieron poner los documentos suprimidos, escritos por Trotsky y otros líderes de la Oposición de Izquierda en la Unión Soviética, a la disposición de todo el movimiento comunista internacional. Y decidieron luchar dentro del Partido Comunista por el programa con que la Oposición de Izquierda se definía -el programa del leninismo que los había ganado tras la victoria de la Revolución Rusa en octubre de 1917.

Los miembros del consejo editorial sabían que la lucha sería difícil, aunque no se daban cuenta de lo difícil que sería frente a los ataques concertados que descendieron sobre ellos de todos lados, desde los liberales hasta los fascistas. Los ataques no eran solamente de carácter ideológico. Nuestro movimiento mundial sufrió asesinatos a manos de los agentes de Stalin, largas condenas de prisión y muerte en los campos de concentración y frente a las escuadras de fusilamiento de los nazis.

Los editores del Militant ejercían influencia cuando salían en defensa de la causa que encarnaba Trotsky. En el Partido Comunista estadounidense, James P. Cannon era miembro del Comité Político y del Comité Ejecutivo Central; Martin Abern y Arne Swabeck eran miembros del Comité Ejecutivo Central; Max Shachtman era suplente. Maurice Spector era miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, secretario del Partido Comunista canadiense, y director de The Canadian Worker (Obrero canadiense) y The Canadian Labour Monthly (El mensual laboral canadiense). Todos eran personajes públicos: Martin Abern y Max Shachtman como líderes del movimiento juvenil comunista, James P. Cannon y Arne Swabeck como organizadores y líderes de luchas obreras desde antes de la Primera Guerra Mundial. Maurice Spector era una figura destacada en el movimiento radical canadiense.

'Es necesario prepararse'

Sus esfuerzos fueron bien acogidos por sus correligionarios en el extranjero. Trotsky, por ejemplo, envió un mensaje que fue publicado en el número del 1 de junio de 1929. Cabe citarlo aquí, ya que el personal del Militant compartía los puntos de vista que aquél expresó en esa ocasión, y el personal actual, aunque renovado por completo, no ha cambiado en ese sentido.

"El trabajo que debe realizar la Oposición [de izquierda] americana tiene importancia histórica internacional, ya que en el último análisis histórico todos los problemas de nuestro planeta se decidirán en suelo estadounidense. Hay muchos elementos que indican que desde el punto de vista del orden revolucionario, Europa y el Este están más avanzados que Estados Unidos. Pero es posible un curso de eventos en el que este orden se rompa a favor del proletariado de Estados Unidos. Además, aunque uno suponga que América, que ahora sacude a todo el mundo, será el último en ser sacudido, queda el peligro que una situación revolucionaria en Estados Unidos tome desprevenida a la vanguardia del proletariado norteamericano sin preparación, como fue el caso en Alemania en 1923, Inglaterra en 1926 y China entre 1925 y 1927. No debemos perder de vista ni por un momento que el poder del capitalismo norteamericano descansa cada vez más sobre una base de la economía mundial con sus contradicciones y crisis, militares y revolucionarias. Esto significa que una crisis social en Estados Unidos puede producirse mucho antes de lo que muchos creen, y puede tener un desarrollo febril desde el comienzo. De ahí la conclusión: es necesario prepararse".

Siguiendo la tradición del leninismo

Si estas palabras de 1929 suenan muy contemporáneas, lo mismo se puede decir de gran parte de lo que se publicó en el Militant en los primeros años. Lo que les preocupaba a los redactores era hacer lo posible para impulsar la tarea de resolver los grandes problemas que enfrenta la humanidad en nuestra época. Estos problemas fundamentales todavía quedan por resolverse -de hecho se han empeorado y ahora se le presenta al mundo la alternativa de una economía planificada a nivel mundial o de una civilización reducida a ruinas radioactivas. Por consiguiente, una cantidad sorprendente de lo que apareció en el Militant continúa siendo oportuna y digna de tener en cuenta, a pesar de las correcciones y modificaciones obvias que deben realizarse por el hecho de que el curso de la lucha de clases a escala internacional resultó ser más complejo, tortuoso y prolongado de lo que previera ninguno de los miembros del primer consejo editorial.

Los redactores del Militant -y una larga sucesión de periodistas revolucionarios capaces que han participado en su publicación-han buscado informar sobre estos acontecimientos con honestidad y exactitud e influir en los resultados en la medida en que era posible hacerlo.

Desde el comienzo se tenía como política mantener al Militant como un periódico de lucha, que no fuera un mero periódico amarillista o sensacionalista, sino un periódico de lucha compenetrado con la tarea suprema de nuestros tiempos: construir un partido combatiente de la clase trabajadora en la tradición leninista.


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