
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2003 Vol. 27 No. 11
Medio Oriente
El imperialismo EE.UU. marca logros en su 'guerra antiterrorista'
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Soldado norteamericano y miembro del Cuerpo de Defensa Civil
iraquí arrestan a un hombre en Uja, en el centro de Iraq.
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POR PATRICK O'NEILL
Para el gobierno imperialista en Washington, octubre fue el mejor
mes para su "guerra global contra el terrorismo" desde su
victoria militar en Bagdad en abril.
Por voto unánime --incluyendo los gobiernos de Francia,
Alemania y Siria-- el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó
una resolución el 16 de octubre que legitima al régimen
controlado por Washington en Iraq y les pide a los estados miembros
de la ONU que contribuyan con fuerzas militares y fondos para la
reconstrucción del país.
Al día siguiente el Congreso norteamericano aprobó,
por una abrumadora mayoría bipartidista, el paquete de 87 mil
millones de dólares que había solicitado la
administración Bush para financiar la ocupación y
reconstrucción de Iraq y Afganistán.
Días antes, Tokio prometió más de 5 mil
millones de dólares para Iraq, un indicio del progreso que
está logrando la Casa Blanca en sus esfuerzos por involucrar a
otros gobiernos en la ocupación del país.
Casi al mismo tiempo, el gobierno de Irán capituló
bajo la presión de Washington y sus aliados imperialistas,
anunciando que permitiría plenas inspecciones de la ONU, sin
preaviso, en sus instalaciones nucleares.
En medio de estos sucesos, la alianza militar OTAN encabezada por
Washington anunció el lanzamiento de una fuerza de reacción
rápida capaz de desplegarse en cinco días a cualquier
parte del mundo.
Voto del Consejo de Seguridad
La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU adoptada
por unanimidad el 16 de octubre codificó la existencia del
protectorado norteamericano en Iraq. El documento explica que la
"Autoridad Provisional de la Coalición" -es decir,
el régimen impuesto por Washington en Iraq- ejercerá la
autoridad estatal en el país "hasta que se establezca un
gobierno reconocido internacionalmente y representativo" de
iraquíes.
Unas 147 mil tropas estadounidenses ocupan Iraq, reforzadas por 11
mil soldados británicos. Desplazamientos menores de otros 30
países suman 13 mil tropas.
La resolución del Consejo de Seguridad declara que el
"consejo gobernante iraquí" -compuesto por 25
políticos iraquíes escogidos por el alto administrador
"civil" de Washington, Paul Bremer- "encarna la
soberanía del estado de Iraq en el periodo transitorio"
en vías a un gobierno iraquí. La ONU juega un "papel
vital", declara el documento, para suministrar ayuda y promover
la reconstrucción y un "gobierno representativo".
Los gobiernos de Francia y Alemania votaron por la resolución.
Ambos habían expresado desacuerdos tácticos con la
invasión encabezada por Washington. Durante la década
anterior, los capitalistas de ambos países sacaron jugosas
ganancias de sus préstamos, relaciones comerciales y acuerdos
inversionistas con el gobierno de Saddam Hussein bajo el régimen
de sanciones de la ONU contra Iraq.
El voto más sorprendente a favor de la resolución
fue el del gobierno sirio. Apenas 12 días antes, el 4 de
octubre, aviones de combate israelíes habían
bombardeado una zona cerca de Damasco, aduciendo que las
instalaciones eran usadas para el entrenamiento de organizaciones
"terroristas" palestinas.
Congreso aprueba pedido de Bush
El día posterior al voto del Consejo de Seguridad, el
Congreso norteamericano aprobó abrumadoramente la solicitud
del presidente Bush de 87 mil millones de dólares para costear
la ocupación de Iraq y Afganistán. Bush había
dicho que un 75 por ciento de los fondos serían para "actuales
operaciones militares y de espionaje en Iraq, Afganistán y
otras partes".
El voto en la Cámara de Representantes fue de 303 a 125. El
margen en el Senado fue mucho más amplio con un voto de 87 a
12.
Solo seis senadores estuvieron presentes para la votación.
Optaron por registrar su voto en ausencia. En un artículo del
4 de noviembre el New York Times dijo que al votar sin estar
presentes resultó "conveniente tanto para los
republicanos nerviosos de tener que explicar el monto a sus
electores, y a los demócratas que no quieren que se ponga en
duda su patriotismo por oponerse al presupuesto".
Bush firmó la ley el 6 de noviembre. "Con este acción
del Congreso, ningún enemigo o amigo puede dudar que América
tiene los recursos y la disposición de llevar esta guerra
hasta la victoria" dijo. Invocó la libertad, la
democracia , los derechos de la mujer y la libertad de culto como
objetivos de la "guerra global contra el terrorismo" de
Washington en el Medio Oriente y más allá.
"Los dictadores en Iraq y Siria prometieron la restauración
del honor nacional", dijo Bush. "En cambio, dejaron un
legado de tortura, opresión, miseria y ruina".
Presentándose como campeón de los derechos de la mujer,
declaró que "el futuro de las naciones musulmanas será
mejor para todos con la plena participación de las mujeres".
Los argumentos de Bush han ganado terreno en la opinión
pública en Estados Unidos, según lo confirman las
recientes elecciones en California, Kentucky y Mississippi, donde
fueron electos gobernadores republicanos en estados donde hasta ahora
habían dominado los demócratas en las administraciones
estatales.
La administración Bush ha aprovechado el apoyo de ambos
partidos capitalistas a la "guerra contra el terror". Ni
uno solo de los 535 miembros del Congreso ha exigido el retiro
incondicional de las tropas estadounidenses de Iraq. Prúcticamente
todos los políticos capitalistas que la prensa liberal
califica como "antiguerra" forman parte del partido bélico
bipartidista. Por ejemplo, el candidato presidencial demócrata
Dennis Kucinich propone que Washington le entregue a la ONU el
control del régimen de ocupación imperialista en Iraq.
El plantea "una retirada planificada y ordenada" a medida
que "tropas pacificadoras de la ONU se vayan rotando en Iraq.
Muchos demócratas liberales que critican la política
de la administración Bush en Iraq han propuesto un aumento en
el número de tropas de ocupación norteamericanas.
Algunos de ellos critican a Bush por no hacer lo suficiente para
reforzar la "seguridad patria" o para buscar a
"terroristas" tales como Osama bin Laden o Saddam Hussein.
Por otra parte, la OTAN ha inaugurado su Fuerza de Reacción
rápida, compuesta de 20 mil tropas altamente entrenadas listas
para responder inmediatamente a órdenes del comando de la
OTAN, dominada por Washington. Comienza con 9 mil tropas, el mayor
número de las cuales proviene de España. Será
encabezada por el general británico Jack Deverell. Sus
primeras maniobras se realizarán en Turquía en
noviembre.
Esta nueva fuerza agudiza las tensiones interimperialistas, ya que
compite con la iniciativa franco-alemana de una fuerza de reacción
rápida basada en la Unión Europea.
Combates en Iraq
Frente a los ataques constantes contra las fuerzas de ocupación,
el mando militar norteamericano ha intensificado sus ataques aéreos
y terrestres en Bagdad y en Iraq del norte a fin de destruir los
vestigios del régimen de Saddam Hussein y otros elementos de
la resistencia a la ocupación. El 12 de noviembre el ejército
norteamericano lanzó una ofensiva en la cual mató a
decenas de personas y arrestó a decenas más,
destruyendo una fábrica de teñido y otros edificios en
Bagdad. Los conflictos se han concentrado en lo que funcionarios
norteamericanos denominan el "triángulo baazista",
en referencia al Partido Baazista de Saddam Hussein, que dominó
Iraq durante varias décadas hasta la invasión
imperialista.
Hasta la fecha Washington ha sufrido un total de 410 bajas en
Iraq, de las cuales 271 después de que concluyó
oficialmente el operativo de invasión el 1 de mayo.
Ante esta situación, varios críticos burgueses han
acusado a la administración de planear una retirada de tropas.
El diario liberal New York Times, por ejemplo, dijo el 13 de
noviembre que "la administración Bush tiene tanta prisa
por regresar las tropas norteamericanas a casa que ha perdido interés
en sentar las bases para una democracia estable". El Times le
aconsejó a Washington "trasladar la autoridad política
a una nueva administración de Naciones Unidas. Al crear
una administración de la ONU para Iraq se podría atraer
a más tropas pacificadoras internacionales para relevar a las
fuerzas norteamericanas que están bajo demasiada presión".
En respuesta, la administración ha insistido en que no va a
reducir cualitativamente su fuerza militar en Iraq. "Nos
quedaremos hasta que completen la tarea", afirmó Bush.
El secretario de defensa norteamericano Donald Rumsfeld dijo que
Washington proyectaba reducir sus tropas de 130 mil a 100 mil para el
mes de mayo de 2004. Pero al mismo tiempo aclaró que el tamaño
de la fuerza norteamericana dependería del ritmo de
reclutamiento y entrenamiento de "fuerzas de seguridad"
iraquíes.
En una rueda de prensa el 10 de noviembre, Rumsfeld dijo, "Nuestro
objetivo no es de reducir el número de fuerzas norteamericanas
en Iraq. No es de desarrollar una estrategia de salida. Nuestra
estrategia de salida es el éxito".
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