
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2003 Vol. 27 No. 11
Estados Unidos
Trabajadora en Chicago derrota a la migra, obtiene tarjeta verde
POR ROLLANDE GIRARD
CHICAGO-"Quiero compartir esta victoria con todas las
personas que me apoyaron de una forma u otra", dijo Julieta
Bolívar, jubilosa, tras el triunfo que logró el 5 de
noviembre en la lucha contra su deportación. Ese día,
el juez de inmigración Donald Ferlise anuló una orden
de deportación y le otorgó residencia permanente en
Estados Unidos.
Bolívar ha estado luchando contra los intentos del gobierno
de deportarla desde agosto de 2002, cuando fue arrestada en camino a
una conferencia nacional de jornaleros en Nueva York. Mientras
reparaban una llanta a la orilla de la carretera, un policía
estatal de Pennsylvania se detuvo y les pidió a todos los
pasajeros que mostraran sus pruebas de identificación. Tres de
ellos, incluida Bolívar, no tenían documentos legales e
inmediatamente fueron esposados y llevados a la cárcel.
En la prisión la policía le dijo que la única
forma que podría ver a sus niños, quienes también
viajaban con ella, era si firmaba una declaración de salida
voluntaria del país. "Yo no lo pensé dos veces y
lo firmé inmediatamente", dijo Bolívar a
Perspectiva Mundial. "Pero yo también conocía
mis derechos y les dije que quería ver a un abogado y
presentarme frente a un juez". Fue puesta en libertad y le
dieron 30 días para salir del país. De la cárcel
de Pennsylvania Bolívar partió hacia la conferencia en
Nueva York.
De regreso a Chicago, ella no se preparó dócilmente
para irse de Estados Unidos, sino más bien empezó a
buscar apoyo en su lucha por quedarse en el país. A través
de estos esfuerzos resueltos, obtuvo el apoyo de una amplia gama de
individuos y grupos comunitarios, preparando las bases para la
decisión del 5 de noviembre. Bolívar, de 33 años
de edad y madre de tres niños, ha vivido 17 años en
Estados Unidos. Sus niños, Miriam, 13, Iván, 11 y
Jesús, 8, todos nacidos en Estados Unidos, la acompañaron
a la audiencia. También fueron acompañados por su
abogado y varios partidarios de su lucha en Pittsburgh.
Tras declarar que Bolívar era "deportable de acuerdo a
los cargos" por haber permanecido en el país después
de que venciera su visa, el juez modificó su posición
cuando Bolívar y sus hijos dieron testimonio y al ver la
respuesta en apoyo a su lucha.
En su testimonio, Bolívar estableció su largo
historial de empleos en Estados Unidos: como mesera, limpiadora de
oficinas y más recientemente como voluntaria con el grupo
cuáquero AFSC.
El tono de la audiencia cambió cuando el juez empezó
a interrogar a los niños y especialmente cuando notó
las coloridas camisetas que portaban. Las camisetas exigían
amnistía y legalización para todos los inmigrantes y el
cese de la discriminación. También tenían las
fotos de Bolívar y la de sus hijos pidiendo no ser separados.
"Nunca he visto a nadie venir con camisetas como éstas",
dijo el juez. "Veremos que podemos hacer". A medida que se
escucharon más testimonios sobre sus actividades comunitarias,
el juez Ferlise se dio cuenta que no era un caso común y
corriente.
Al concluir la audiencia, el juez le preguntó al fiscal si
tenía alguna objeción a que se desechara la orden de
deportación. El fiscal respondió que no. Entonces el
juez emitió su decisión.
Ferlise hizo referencia a un caso similar en la Corte de
Apelaciones de Inmigración y dijo, "Estamos comprometidos
jurídicamente por esa decisión. Tiene mucho valor que
usted y sus hijos se queden. Usted es verdaderamente valiosa para su
comunidad. Aprobaremos la anulación de la orden de deportación
y le otorgaremos residencia permanente y una tarjeta verde". El
juez agregó: "Quizás usted debería de
imprimir una foto de la tarjeta verde en esas camisetas y llevarlas
con ustedes por si acaso son detenidos nuevamente".
Después de la audiencia Bolívar dijo, "He
luchado por los derechos de cada persona que vive aquí sin
importar su color o idioma. Y si antes no dejé de defender los
derechos de otras personas, ahora mucho menos lo haré".
Hace unos meses Bolívar dio apoyo a la exitosa campaña
en defensa de Róger Calero, subdirector de Perspectiva
Mundial, quien derrotó los intentos del gobierno de
deportarlo. También ha participado en la campaña contra
la deportación de Elvira Arellano, una trabajadora de limpieza
de aviones que recientemente logró que se aplazara su
deportación, la cual estaba programada para septiembre.
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