
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2003 Vol. 27 No. 10
Venezuela
Luchas reflejan radicalización
Nuevas combinaciones de izquierda; Partido de los Trabajadores celebra 1ra
asamblea
POR ARGIRIS MALAPANIS
Y CAMILO CATALÁN
PUERTO ORDAZ, Venezuela-En esta ciudad ubicada en la ribera oriental del Río
Orinoco en el estado de Bolívar, abundan las minas de hierro, plantas
procesadoras de carbón, acerías y fábricas de aluminio. El área
metropolitana de Ciudad Guayana, que incluye Puerto Ordaz y la ciudad de San
Félix al otro lado del río, tiene una población de un millón de habitantes.
Es una de las regiones más industrializadas de Venezuela, con un nivel de
sindicalización un poco más alto que el de otros estados. La clase trabajadora
aquí tiene una tradición de lucha contra los ataques patronales a los salarios
y a las condiciones laborales que se remonta a los años 70, y ha participado
activamente en la resistencia contra la campaña proimperialista de los últimos
dos años que busca derrocar al gobierno nacionalista de Hugo Chávez, un
esfuerzo que cuenta con el respaldo de Washington.
Los reporteros de Perspectiva Mundial, que visitaron por primera vez esta
región de Venezuela en septiembre tuvieron otra oportunidad de ver esta
realidad a través de la lucha actual de los mineros en huelga contra la empresa
Crystallex International Corp.
Mildre Daza, trabajadora de la mina de hierro de la Crystallex, a 40 millas
al norte de Puerto Ordaz, dijo en una entrevista el 27 de septiembre que los
mineros allí han estado en huelga desde el 2 de junio contra el deterioro de
las condiciones de seguridad y salubridad en el trabajo y los ataques contra los
salarios y beneficios.
La compañía canadiense Crystallex le compró a la empresa estatal -la
Compañía Venezolana de Guayana- los derechos de explotar el hierro en Las
Cristinas. El convenio laboral, dijo Daza, estipula que 25 de los mineros que
trabajaban en la mina antes de que fuera adquirida por Crystallex serían
contratados nuevamente y que los 100 mineros recibirían por lo menos el mismo
salario que ganaban antes los 25 -un mínimo de 16 mil bolívares (10 dólares)
al día- y beneficios.
"Pero no hemos recibido ningún beneficio. Nos están pagando la mitad
del salario prometido y las condiciones de seguridad han empeorado", dijo
Daza. Esta es la razón por la que los mineros salieron en huelga. En sus
esfuerzos de buscar solidaridad se reunieron con dirigentes del sindicato
siderúrgico SUTISS, quienes han sido la fuerza predominante en el movimiento
sindical en esta región.
Las luchas de los siderúrgicos, los mineros y otros trabajadores en esta
región forman parte de una radicalización más amplia del pueblo trabajador en
todo el país. Este proceso se ha acelerado en los últimos dos años a medida
que el pueblo trabajador en la ciudad y el campo se ha movilizado repetidamente
para derrotar los esfuerzos patronales por derrocar al gobierno de Chávez, que
incluye el fracasado golpe militar en abril de 2002 y el paro patronal de
diciembre y enero. A través de estas luchas, los trabajadores ha desarrollado
más confianza en sí mismo para luchar por sus propios intereses. Estas
acciones incluyen tomas de fábricas (ver artículo en la página 14) y tomas de
tierras por miles de campesinos.
Estas acciones combativas de los trabajadores han planteado de una forma más
nítida la necesidad de un partido proletario con un programa revolucionario y
una trayectoria para encabezar a la clase trabajadora en una lucha victoriosa
por la toma del poder y el establecimiento de un gobierno de trabajadores y
agricultores. Ese tipo de partido no existe hoy día en Venezuela.
Bajo estas condiciones, grupos políticos de izquierda que han militado en el
movimiento obrero han estado atravesando ciertos recambios.
En este contexto se realizó aquí el 27 de septiembre la Primera Asamblea
Nacional Hacia la Formación del Partido de los Trabajadores (PT).
Primera asamblea del PT
Unas 200 personas participaron en la conferencia de un día, incluida una
delegación de Crystallex. La mayoría de los delegados llegaron de Ciudad
Guayana y de otras partes del estado de Bolívar en el oriente de Venezuela.
La delegación más numerosa fue la de SUTISS, que incluyó a más de una
docena de funcionarios sindicales. También asistieron delegados del sindicato
de trabajadores de aluminio de Orinoco Iron, de varias plantas productoras de
briquetas de carbón, trabajadores de la construcción, empleados municipales,
bancarios y postales. La mayoría eran funcionarios sindicales, incluida la
máxima dirigencia de estos sindicatos. Varios sindicalistas de las filas
también participaron. Menos de dos decenas de delegados vinieron del distrito
federal de Caracas y de los estados de Carabobo, Falcón, Mérida y Zulia. La
composición de la asamblea mostró que el nuevo partido tiene su base principal
en esta región.
Además de dar su afiliación sindical, algunos de los delegados también se
identificaron políticamente. Luis Miquilena del estado de Falcón, por ejemplo,
miembro del comité ejecutivo del PT en formación, dijo que ha sido miembro del
Partido Comunista de Venezuela por largo tiempo. El presidente de SUTISS, Ramón
Machuca, dijo que él provenía de una tendencia en este sindicato que en el
pasado estuvo afiliada con Causa R. La mayoría de los participantes provenían
de esta tendencia.
Causa R se fundó a principios de los años 70 a partir de una escisión en
el PC venezolano. Tenía una perspectiva de clase media, retrospectiva y
utópica, que aboga a por la creación de pequeñas empresas manufactureras y
por la autosuficiencia, primero en el estado de Bolívar y luego a nivel
nacional. Se oponía al desarrollo de grandes industrias exportadoras de
materias primas tales como el hierro, el aluminio y la bauxita. Al igual que
otras corrientes de izquierda en Venezuela que tienen una presencia en los
sindicatos, Causa R estableció su base en el acero y otras industrias en Ciudad
Guayana.
La asamblea comenzó con presentaciones de Jesús Romero Anselmi, director de
la estación chavista Venezuela TV, y Carlos Escarrá, abogado y antiguo juez de
la Corte Suprema. Ramón Machuca presentó la propuesta de la declaración de
principios, la cual establece que el PT "nace por la necesidad de organizar
a los trabajadores venezolanos en un movimiento político para transformar
profundamente la sociedad y el país, sobre la base de aniquilar la injusticia
donde quiera que esta se encuentre". La meta del PT será la
"profuundización de los cambios" que están sucediendo en el país
desde la elección de Chávez, dice la declaración. El documento aboga por el
fin de la dependencia de Venezuela en la producción de petróleo y los
minerales y la "diversificación de la economía" a la vez que se
lucha por mejorar los servicios sociales.
Machuca dijo en su presentación que el PT es necesario para asegurar que los
sindicalistas puedan "luchar por el poder". Su presentación y la
discusión en la sesión plenaria dejaron claro que la mayoría de los delegados
consideraban la "lucha por el poder" como una cuestión electoral.
Yhonny García, miembro del sindicato petrolero Fedepetrol en Maracaibo, la
capital del estado de Zulia, dijo que el PT debe concretizar lo que quiere decir
con la "profundización de los cambios que se están realizando desde la
elección de Chávez". Esto necesita ser traducido en demandas que hagan
avanzar las luchas de los trabajadores y campesinos hoy día, dijo García. Sin
embargo, ninguna demanda concreta fue planteada durante la discusión. García
se refería a las luchas del pueblo trabajador para implementar nuevas leyes
sobre la reforma agraria, la pesca, y el fortalecimiento del control del estado
sobre el petróleo y los recursos minerales. La aprobación de estas leyes en
2001 intensificó la hostilidad de Washington y la burguesía venezolana hacia
Chávez.
Mildre Daza invitó a los delegados a sumarse a las actividades de
solidaridad con los mineros en huelga en Crystallex.
En su resumen Machuca dijo que la primera asamblea fue el primer paso hacia
la formación del PT como un partido nacional e indicó que él estaba dispuesto
a postularse para gobernador del estado de Bolívar como candidato del PT en las
elecciones del próximo año, agregando, "con suerte, con el apoyo de
Chávez".
El hecho que más se evidenció en nuestra visita a esta región es que las
luchas como la de los trabajadores en Crystallex y SIDOR se agudizarán en los
próximos meses a medida que Washington y sus colaboradores en Venezuela
continúen presionando en su empeño de derrocar al gobierno de Chávez y
restaurar una correlación de fuerzas más favorable para los patrones. La
búsqueda de los trabajadores de una vía política de lucha de clases también
cobrará impulso en este proceso.
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