
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2003 Vol. 27 No. 10
Venezuela
Cómo trabajadores siderúrgicos ayudaron a derrotar paro patronal
POR ARGIRIS MALAPANIS
Y CAMILO CATALÁN
CIUDAD GUAYANA, Venezuela-Cuando la asociación capitalista Fedecámaras
convocó a una "huelga" patronal en diciembre con fines de derrocar al
gobierno del presidente Hugo Chávez, los trabajadores en la acería SIDOR
jugaron un papel importante en socavar los esfuerzos de los patrones.
"Yo fui uno de los que organizaron a los miembros del sindicato para que
nos tomáramos los buses de la compañía y nos fuéramos para Anaco", dijo
Jesús Fajardo, miembro del sindicato de trabajadores siderúrgicos SUTISS.
Fajardo fue entrevistado por reporteros de Perspectiva Mundial la mañana del 29
de septiembre a la entrada de la gigante planta de acero.
Fajardo y otros obreros relataron cómo la dirección sindical organizó la
toma de 20 autobuses de la compañía a fines de diciembre, cuando salieron a la
luz las primeras evidencias que las fuerzas de la oposición habían saboteado
un gasoducto en Anaco, una ciudad a unas horas al norte de Ciudad Guayana en el
estado de Anzoategui. La acería y otras plantas en esa ciudad usan gas natural
en el proceso de producción. Los daños al principal gasoducto pararon la
producción rápidamente.
Nos relataron que casi 1 200 trabajadores del acero fueron a Anaco a
principios de enero un día después de que se esclareció el origen del
problema. Los sindicalistas se encontraron con una manifestación armada de unas
3 mil personas bloqueando la carretera. "Entre los matones derechistas
habían muchos policías vestidos de civil que fueron organizados por varios
alcaldes de la oposición en pueblos aledaños a Anaco", dijo Luis Pinto,
el secretario de finanzas del sindicato. "Una buena cantidad de nosotros
también teníamos armas, pero en ese momento decidimos retroceder. La
correlación de fuerzas no estaba a nuestro favor".
Pinto y los otros comentaron que SUTISS organiza sus propias guardias de
defensa. Su entrenamiento incluye prácticas de tiro. El sindicato ha divulgado
esto en público.
En ese momento el contingente de SUTISS decidió retroceder para evitar una
confrontación armada. Se reagruparon a unas millas en la carretera y
organizaron refuerzos. "Le dijimos a la Guardia Nacional del estado de
Bolívar que si ellos no despejaban [la manifestación patronal] nosotros
íbamos a pasar aunque nos costara sangre", dijo Pinto. El sindicalista
dijo que después de recibir la aprobación de Chávez, la Guardia Nacional
desplazó tropas frente a los buses. Estas escoltaron al contingente de SUTISS a
través de las barricadas y se mantuvieron en guardia mientras los trabajadores
siderúrgicos reparaban el gasoducto. Para mediados de enero la acería SIDOR y
otras plantas locales ya estaban funcionando nuevamente.
En entrevistas dadas por los obreros sindicalistas a la entrada y dentro de
la acerera, y en la oficina del sindicato, ubicada dentro de la planta, muchos
dijeron que actualmente el desafío más grande es el de resistir los recortes
de empleos y otras concesiones impuestas por los patrones en los últimos cinco
años.
Efectos de la ofensiva patronal
SIDOR era propiedad del estado hasta 1997. Ese año, justo antes que Chávez
fuera elegido, el gobierno de Rafael Caldera vendió la mayor parte de la
compañía a capitalistas de Argentina, Brasil y otros países, dijeron los
trabajadores entrevistados.
Desde entonces, la fuerza laboral ha sido recortada de 18 mil a 12 mil
trabajadores, mientras que la producción ha subido ligeramente. Actualmente
casi la mitad de la fuerza laboral está compuesta de trabajadores contratistas
empleados para mantenimiento y otras labores. Los trabajadores contratistas no
están cobijados por el convenio sindical. Estos apenas ganan el salario
mínimo, unos 200 mil bolívares (125 dólares) al mes, comparado al salario
promedio mensual de 700 mil bolívares (438 dólares) de los empleados a tiempo
completo de SIDOR.
En este proceso, la fuerza laboral se ha vuelto más joven y el 20 por ciento
son mujeres, comparado con la situación hace 10 años cuando no trabajaba ni
una mujer en la planta. Algunos de los sindicalistas señalaron que estas nuevas
fuerzas podrían estimular al sindicato si fueran organizadas y movilizadas.
Mientras tanto, los patrones han progresado en sus intentos de fomentar las
divisiones entre los trabajadores usando la amenaza de los contratistas y el
alza del desempleo en Venezuela, una tasa oficial del 18 por ciento.
Como lo explicaron unos trabajadores, sin una lucha para cerrar la brecha
entre los trabajadores contratistas y los de tiempo completo, la fuerza del
sindicato en la planta -la razón por la que la dirección sindical ganó
respeto entre los trabajadores del área- se desgastará progresivamente.
La campaña patronal por extraer concesiones ha cobrado un precio
especialmente alto en las condicines de seguridad en el trabajo. "El
principal problema que enfrentamos actualmente es la seguridad y
salubridad", dijo Carlos Ramírez. "Cuatro obreros han muerto en los
últimos meses por accidentes laborales, incluido uno hace dos semanas. La
semana pasada detuvimos la producción por tres días para protestar y exigir
mejoras.
"Los más afectados son los contratistas, quienes ganan menos de la
mitad de los sueldos que ganan los trabajadores sindicalizados y quienes tienen
menos experiencia. Ellos no están en el sindicato, pero los apoyamos",
dijo Ramírez.
Los obreros han organizado asambleas para discutir como luchar contra la
compañía, la cual no ha otorgado beneficios que debe a los trabajadores de
acuerdo al convenio laboral.
La gran mayoría de los trabajadores entrevistados culparon a los
capitalistas y no al gobierno de Chávez por la deteriorada situación
económica.
"Yo no soy chavista", dijo Ramírez. "Pero si sacan a Chávez
perderíamos. La oposición no ofrece ningunas mejoras para los trabajadores. Ya
lo comprobaron durante todos los años que estuvieron en el poder".
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