
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2003 Vol. 27 No. 10
Chile
Cómo fue derrocado el gobierno de Salvador Allende en 1973
POR ELIZABETH STONE
[El 11 de septiembre se conmemoró el 30 aniversario del golpe militar en
Chile encabezado por el general Augusto Pinochet con el apoyo de Washington. El
golpe derrocó al gobierno electo de Salvador Allende del Partido Socialista.
Hoy día, muchos trabajadores están interesados en obtener un balance objetivo
de ese terrible revés sufrido por la clase trabajadora en Chile, en toda
América y el mundo. Por los recientes sucesos en Chile se ve que la clase
obrera está dando nuevas muestras de resistencia. El 14 de agosto de este año
cientos de miles de trabajadores acataron la convocatoria a un paro nacional por
la Central Unica de Trabajadores de Chile. Fue la primera huelga general en el
país desde 1986.
Por estas razones, Perspectiva Mundial reproduce a continuación extractos
del boletín de la serie Educación para Socialistas titulado Fidel Castro on
Chile, (Fidel Castro sobre Chile) publicado por Pathfinder. El boletín contiene
discursos del presidente cubano Fidel Castro durante su recorrido de Chile del
10 de noviembre al 4 de diciembre de 1971 durante la presidencia de Allende. Los
extractos son de la introducción del boletín por Elizabeth Stone. Copyright
(c) 1982 por Pathfinder, publicados con autorización. La traducción es de
Perspectiva Mundial.]
Salvador Allende Gossens, dirigente del ala izquierda del Partido Socialista
y partidario de la Revolución Cubana, fue elegido presidente de Chile en el
otoño de 1970. El se postuló como candidato de la Unidad Popular (UP), una
coalición compuesta por el Partido Socialista (PS), Partido Comunista (PC),
Partido Radical, el Movimiento de Acción Popular Unido (MAPU-una escisión de
izquierda de los Demócratas Cristianos), y otros dos partidos más pequeños.
El PC y el PS eran las fuerzas predominantes en la coalición.
La victoria de Allende reflejó una amplia radicalización de las masas
chilenas. Comités de la Unidad Popular surgieron por todo el país para
trabajar en la campaña de Allende, y cuando estuvo claro que Allende iba a
obtener el mayor número de votos entre los tres candidatos a la presidencia,
una multitud de gente salió a las calles para celebrar.
Durante el primer año del gobierno de la UP, se llevaron a cabo varias
reformas de largo alcance. Se nacionalizaron las propiedades extranjeras en las
industrias del cobre, nitrato, hierro y carbón, así como también muchos
bancos y textileras. Tomaron medidas para implementar una ley de reforma agraria
que había sido aprobada durante el previo gobierno Demócrata Cristiano pero
que nunca se cumplió. Al mismo tiempo los campesinos empezaron a ocupar
tierras. Aunque el gobierno se opuso a estas expropiaciones, en la mayoría de
los casos concedió ofreciendo indemnizar a los dueños por ellas.
Los trabajadores obtuvieron un considerable aumento salarial. A los niños se
les proporcionaba medio cuarto de galón de leche al día. Miles de prisioneros
políticos fueron puestos en libertad. Además, Allende inició relaciones
diplomáticas y comerciales con Cuba y adoptó otras posturas en la política
exterior que provocaron la ira del gobierno de Estados Unidos como la de
oponerse a la intervención de Washington en Vietnam.
Estos desafíos al imperialismo ayudaron a que aumentara el apoyo entre las
masas hacia la UP, de manera que cuando se llevaron a cabo las elecciones
legislativas el año siguiente, el voto a favor de la Unidad Popular subió del
36 al 49.75 por ciento. Dentro de la UP, el número de votos a favor de los
partidos obreros aumentó a un 22.89 por ciento para el Partido Socialista y
17.36 por ciento para el Partido Comunista, mientras que para los Radicales-un
partido burgués-disminuyó a un 8.15 por ciento.
El gobierno de la UP nunca declaró estar construyendo el socialismo en
Chile. Pero Allende insistió que el suyo era un gobierno
"revolucionario" que estaba "sentando las bases para el
socialismo". En una entrevista con Régis Debray, Allende se describió a
sí mismo de la siguiente manera: "El presidente de la república es
socialista...He llegado a este cargo para realizar la transformación económica
y social de Chile, para abrir la senda del socialismo. Nuestro objetivo es el
socialismo marxista, científico, total".
A pesar del discurso radical de Allende, y de algunas acciones
antiimperialistas importantes, la UP fue una coalición colaboracionista de
clases, un frente popular. Subordinó las luchas de las masas a una orientación
colaboracionista con los partidos y las fuerzas burgueses. La máxima dirección
de la UP se opuso a una perspectiva de movilizar a la clase obrera y a sus
aliados para tomar el poder, desmantelar el antiguo ejército y aparato estatal,
y construir uno nuevo con base en los trabajadores. Esperaban que el alto mando
del ejército y los acuerdos con los Demócratas Cristianos los protegerían del
imperialismo y la derecha.
En ciertos momentos decisivos de la lucha chilena, la UP integró a altos
miembros de la cúpula militar al gobierno como garantía para los capitalistas
chilenos. Aún cuando los ataques de la derecha se volvieron más severos, las
principales fuerzas en la UP temían organizar a las masas para una lucha eficaz
alegando que esto asustaría a los Demócratas Cristianos y causaría que se
volvieran contra el gobierno.
El gobierno de la UP también fue muy escrupuloso en cuanto a asegurarse que
todo se hiciera sin infringir la legalidad burguesa. Proclamó que la
"revolución" se estaba haciendo en el contexto de la legalidad
burguesa.
Desestabilización imperialista
A diferencia de los dirigentes de la UP, los imperialistas y la burguesía
chilena no tenían lealtad alguna a la legalidad burguesa. Desde el principio,
el imperialismo empezó a conspirar para deshacerse de Allende. De hecho, la
compañía telefónica y de telégrafos estadounidense ITT, se confabuló con la
administración de Richard Nixon para tratar de prevenir que Allende fuese
electo. Y después de la elección, hubo otras conspiraciones para evitar que
Allende asumiera el cargo.
El sabotaje económico fue una de las armas más eficaces usadas por los
capitalistas estadounidenses y chilenos contra el gobierno de la UP. Al socavar
la economía y reducir el nivel de vida de las masas, buscaban desmoralizar a
los trabajadores y poner a la clase media en contra del gobierno.
Washington dio inicio a una verdadera guerra económica contra Chile. Usó su
influencia para bloquear el refinanciamiento de la deuda externa chilena. Los
créditos del Banco Mundial para Chile bajaron de un promedio anual de 230
millones a 27 millones de dólares. Hubo una fuga de capital y las compañías
privadas dejaron de hacer nuevas inversiones. El intercambio comercial de
Estados Unidos con Chile fue reducido e interrumpió los envíos de piezas de
repuesto y trigo. La ayuda exterior fue suspendida. Las compañías
estadounidenses de cobre reclamaron que no les estaban pagando un precio justo
por el cobre nacionalizado y trataron de bloquear los mercados para que Chile no
pudiera venderlo. Los técnicos estadounidenses fueron retirados de las minas
para sabotear la producción. Estados Unidos también vendió algunas de sus
reservas de cobre forzando la reducción del precio del cobre en el mercado
mundial. Dentro de Chile, la burguesía descapitalizó las industrias, saboteó
la producción, acaparó con las mercancías y retiró fondos bancarios.
Todo esto tuvo el efecto deseado de crear un caos económico y apretar
económicamente al pueblo trabajador. Dado su posición de no desafiar la
legalidad burguesa y las normas del capitalismo, Allende se encontró cada vez
más en la posición de pedir sacrificios a los trabajadores para cumplir con
los pagos exigidos por los imperialistas.
A medida que se agudizó la crisis las acciones de los capitalistas contra el
gobierno empezaron a crecer e involucrar a más sectores de la clase media. En
octubre de 1972 los pequeños comerciantes se fueron a la huelga en protesta por
los cateos del gobierno en busca de acaparadores. Grupos de mujeres de la clase
alta y media empezaron a manifestarse en contra de la escasez. Movimientos
fascistas empezaron a crecer y a llevar a cabo ataques violentos, incluido
bombardeos, asesinatos, y provocaciones. La prensa burguesa produjo una serie
interminable de mentiras contra la UP y el movimiento obrero. Finalmente, las
"huelgas" patronales, encabezada por los propietarios de camiones
paralizaron la economía.
El imperialismo estadounidense jugó un papel directo en esta campaña de
desestabilización. La embajada de Estados Unidos, la CIA, las corporaciones
norteamericanas, contrarrevolucionarios cubanos entrenados por Washington, y el
Instituto Americano para el Sindicalismo Libre (AIFLD)-operación
contrarrevolucionaria en América Latina de la burocracia de la central sindical
norteamericana AFL-CIO financiada por el gobierno-tomaron parte en las acciones.
Cuando Washington suspendió la ayuda a Chile hubo dos excepciones notables:
1) la ayuda y el entrenamiento militar para las fuerzas armadas chilenas por
Washington continuó; y 2) un millón de dólares fueron puestos a disposición
de la contrarrevolución a través de la AID (Agencia Internacional para el
Desarrollo). La mayor parte de este dinero fue canalizada a través del AIFLD y
usada para organizar y financiar la huelga de los propietarios de camiones y
otras actividades de la derecha.
El pueblo trabajador chileno respondió a estos ataques defendiendo al
gobierno de Allende y tomando medidas para que la economía continuara
funcionando. Cuando los capitalistas empezaron a sabotear la producción, los
trabajadores ocuparon las plantas y continuaron la producción sin los patrones.
En el verano de 1973, el ejército respondió con cateos en las plantas,
hostigando y arrestando a los trabajadores bajo el pretexto de búsqueda de
armas. Los Demócratas Cristianos respaldaron al ejército en sus crecientes
ataques a los trabajadores y la UP.
El golpe de 1973
El proceso culminó, tres años después de la elección de Allende con un
sangriento golpe militar. Miles de trabajadores, activistas políticos y
habitantes de barrios pobres fueron masacrados, junto con muchos revolucionarios
de otros países que habían recibido asilo político del régimen de la UP. El
propio Allende fue ultimado en la lucha defendiendo el palacio nacional contra
las tropas agresoras. Fue un terrible revés no sólo para Chile, sino también
para las masas oprimidas y explotadas en toda América Latina.
Estos eventos trágicos proporcionaron lecciones importantes para el
movimiento obrero. Demostraron lo que el imperialismo estaba preparado para
defender sus intereses. También demostraron la bancarrota de una perspectiva de
depender de la burguesía en la lucha contra el imperialismo.
La UP estaba en una contradicción desde el principio. Bajo la presión
popular, promulgó ciertas reformas antiimperialistas profundas, y luego esperó
que la burguesía chilena ayudara a defender estas medidas. Pero ha sido
demostrado una y otra vez que la burguesía nacional en los países
semicoloniales no lucharán consecuentemente contra el imperialismo: más bien
se ponen al lado del imperialismo contra los trabajadores y campesinos de su
propio país.
Estos eventos también demostraron cómo, bajo los golpes de los ataques
capitalistas, los trabajadores vieron la necesidad de tomar medidas cada vez
más radicales, ocupando plantas y organizando la distribución, desafiando al
propio sistema capitalista. Se plantearon dos alternativas: o se movilizaban las
masas en una lucha que culminaría en un gobierno de trabajadores y campesinos,
o los trabajadores serían aplastados.
No había duda que los trabajadores en Chile estaban listos para luchar. Cada
vez que había una oportunidad, los trabajadores salían en masa a manifestarse
contra la derecha. En los distritos obreros, organizaciones conocidas como
"cordones industriales" empezaron a coordinar la lucha. Pero el
gobierno de la UP-liderados por el PC-puso freno a estas actividades.
Al restringir la organización de los trabajadores, los líderes de la UP
impidieron que ellos tomaran la iniciativa de proporcionar verdaderas soluciones
a los problemas que enfrentaban las masas, incluyendo el campesinado, los
desempleados y los sectores más pobres de la clase media urbana. Los esfuerzos
del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el ala izquierda del PS para
organizar dichos sectores y construir una resistencia eficaz a la derecha fueron
tachados como ultraizquierdistas por el PC. Aún cuando era obvio que se
acercaba un golpe-y hubo bastante advertencia-la dirección de la UP se negó a
tomar las medidas necesarias para movilizar y armar a los trabajadores.
El papel de Cuba
Cuba respondió a los eventos en Chile de la siguiente manera:
1) Dando muestras de solidaridad con Chile como un país que estaba trazando
una política externa independiente del imperialismo yanqui y quitando de las
manos de los imperialistas sus recursos naturales;
2) Defendiendo al gobierno de la Unidad Popular frente a una campaña
coordinada por el imperialismo y la reacción chilena para derrocarlo; e
3) Intentando reforzar las posiciones de aquellos en Chile que estaban
tratando de movilizar a las masas para derrotar a las fuerzas de la derecha y
hacer una revolución, e influenciar los sectores más amplios posibles en la UP
y el movimiento laboral chileno bajo estos criterios.
Los cubanos se unieron a la defensa de Chile tan pronto como empezaron los
ataques de Washington, incluso antes que Allende asumiera la presidencia.
Buscaron poner al descubierto lo que Washington estaba haciendo y consideraron
la elección como una victoria contra esto. Granma imprimió en grandes
titulares, "Victoria antiimperialista en Chile".
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