
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2003 Vol. 27 No. 9
Perspectiva Mundial: Suplemento especial de octubre
Mineros del carbón en Utah luchan por un sindicato
POR MARCO ANTONIO RIVERA
PRICE, Utah-"No regresamos al trabajo hasta que todos no regresemos al
trabajo", gritaron 70 mineros en español a sus patrones en la mina Co-Op,
cerca de esta ciudad.
Ese día, el 22 de septiembre, los mineros habían suspendido la producción
y ordenadamente se habían organizado en grupos para subir a la superficie. Se
habían quitado los equipos mineros y se habían juntado en la oficina de los
patrones.
La prensa aquí informa que la mina Co-Op la maneja la C.W. Mining Co. y que
es propiedad de la familia Kingston. Esta familia ha adquirido mucha notoriedad
en los últimos años tras ser acusada de abuso sexual contra muchachas jóvenes
al practicar la poligamia. La mina está cerca de Huntington, Utah, 35 millas al
sur de Price en el corazón de la región carbonífera del estado.
Los patrones respondieron a los trabajadores diciendo, "Ya hay un
sindicato aquí, y lo que ustedes están haciendo es ilegal", refiriéndose
al "sindicato" organizado por la compañía.
Los trabajadores en la Co-Op recientemente llegaron a la conclusión de que
necesitaban un verdadero sindicato, y pidieron el apoyo del Sindicato Unido de
Mineros de Norteamérica (UMWA).
Despido causa respuesta
Los problemas de seguridad y los intentos patronales de acosar y despedir a
trabajadores son aspectos fundamentales de esta lucha, la cual condujo a que
pararan labores los trabajadores -casi todos nacidos en México- cuando William
Estrada, un obrero de origen salvadoreño, fue "suspendido con intención
de despido" por la compañía.
"Esto ya venía en camino desde hace mucho", dijo José García, un
minero de la Co-op. "Ya llevábamos tiempo platicando, preparándonos y
uniéndonos. Hemos elegido representantes en todas las cuadrillas de producción
para defendernos. Habíamos decidido que no íbamos a permitir que los patrones
nos agarraran uno por uno, y que todos unidos íbamos a hacerle frente al acoso
y a los problemas de seguridad. Ahora hemos pedido que el sindicato de mineros
UMWA nos ayude con los próximos pasos que hay que dar para celebrar elecciones
que reconozca al sindicato aquí y luego para lograr un contrato."
Esa misma mañana la compañía había suspendido a Estrada, un obrero de
mantenimiento de equipo, por negarse a firmar una advertencia disciplinaria la
semana anterior. Era el tercer intento de castigar a un partidario del UMWA en
las últimas semanas.
La compañía había tratado de suspender a otro trabajador cuatro días
antes. Unos 15 trabajadores se enteraron de esto, pararon la producción y
fueron juntos a hablar con los patrones.
Según los mineros, la compañía estaba intentando suspender a un obrero por
hacer fire-bossing, es decir, hacer inspecciones de seguridad de la mina que
están programadas antes de cada turno. Estas tareas son la responsabilidad de
su capataz inmediato. Pero ese capataz no estaba cumpliendo con su
responsabilidad y le había ordenado al obrero que llevara a cabo la inspección.
El supervisor de la mina luego amenazó con sancionar al trabajador.
Los mineros exigieron no solo que revocaran la suspensión del trabajador,
sino que mandaran a casa al capataz que lo obligó a violar las reglas. "Veinte
veces el jefe superior nos dijo que no iba a ceder en su decisión de suspender
a nuestro compañero de trabajo", dijo un minero. Los mineros dijeron a los
patrones que no regresarían al trabajo y que harían salir al resto de la
fuerza de trabajo si la compañía no hacía lo que pedían.
El jefe de producción que hace de representante del "sindicato" de
la compañía convocó a una reunión con los patrones presentes. La patronal
luego anunció que el obrero no sería suspendido y que en cambio el capataz que
obligó al trabajador a realizar la tarea de fire-bossing sería enviado a casa.
La compañía había logrado suspender a otro partidario de la campaña de
sindicalización del UMWA la semana antes. Los obreros negociaron la
recuperación de su empleo y juraron que nadie sería sancionado.
Patrones llaman a policía
En la mañana del 22 de septiembre, los obreros trataron de negociar con la
compañía para recuperar el trabajo de Estrada. Los patrones rehusaron. Cuando
los obreros dejaron claro que nadie retornaría al trabajo hasta que le
devolvieran el trabajo a Estrada, la compañía llamó al departamento del
sheriff. El sheriff les dijo a los trabajadores que abandonaran la propiedad.
"Sáquenlos a todos de aquí", dijo uno de los patrones al policía,
según los participantes. "No tenemos espacio suficiente para toda esta
gente," respondió el sheriff. "¿Quieren que llame al INS?, preguntó,
refiriéndose a la policía de inmigración.
Los trabajadores evacuaron la propiedad de la compañía y se reunieron en un
parque en Price.
A los trabajadores del turno de día se sumaron compañeros de trabajo de
otros turnos que fueron llamados en camino al parque. Después de mucha
discusión, los trabajadores reiteraron su decisión de que o bien regresaban
todos juntos al trabajo, o bien nadie regresaba. Organizaron una delegación
representativa para acompañar a Estrada la mañana siguiente para negociar su
regreso. Se fijó una reunión de todos los trabajadores para oír un informe
sobre la respuesta de la compañía.
La compañía permitió que solo un obrero acompañara a Estrada. Después de
mucha discusión sobre los méritos de su nota de sanción, la compañía les
dijo a Estrada y al otro trabajador que les darían una respuesta al día
siguiente.
A los mineros se les ha dicho que todos los que participaron en la acción
sindical el día anterior fueron despedidos.
En una reunión que se hizo esa mañana con unos 75 trabajadores presentes,
los sindicalistas escucharon un informe sobre la reunión con la compañía.
Los trabajadores informaron que un representante del sindicato UMWA estuvo
presente. "Nos alegró mucho escuchar al representante de la unión decir
que el UMWA va a presentar cargos de prácticas laborales injustas, a favor
nuestro y con el sello del sindicato, ante la Junta Nacional de Relaciones
Laborales ," dijo Fermín Pérez. Los trabajadores también llegaron a la
conclusión de que era hora de organizar una conferencia de prensa para decirle
al mundo que estaban luchando por ser representados por un sindicato.
Los trabajadores eligieron a un representante que negociaría su regreso al
trabajo. Conscientes de que la compañía tiene la necesidad de poner en marcha
la producción, y que tratará de romper sus filas uno por uno, los obreros
decidieron que los contactos con la compañía deben hacerse a través de sus
representantes elegidos por ellos. Los trabajadores reconocieron que la
compañía había logrado que algunos obreros se presentaran a trabajar el turno
de día. Se hizo una lista de nombres y se repartieron tareas para comunicarse
con ellos para discutir la situación.
Comité auxiliar de mujeres
Los mineros también decidieron que era hora de involucrar a sus cónyuges en
la lucha. Se convocó para esa tarde una reunión especial solo para mujeres. La
reunión sería dirigida por las tres trabajadoras de la mina.
Ellas explicaron todas las condiciones peligrosas que habían llevado a los
trabajadores a parar labores, así como todos los incidentes de acoso. Se
inició discusión sobre la idea de participar en el acto de despedida de la
Caravana de la Libertad de los Trabajadores Inmigrantes en Salt Lake City.
Los mineros informaron que después de terminada la reunión cuando algunos
de los dirigentes conversaban, se les acercó un grupo de tres trabajadores.
Dijeron que formaban parte de una docena de trabajadores nacidos en México que
eran empleados de la familia Kingston en el cargadero de carbón de Railco, que
se encuentra cerca. Dijeron que se habían enterado por amigos cercanos en el
pueblo acerca de la lucha en la mina Co-Op y querían unirse a la lucha por un
sindicato. Después de un poco de discusión, estos trabajadores fueron
invitados con brazos abiertos a participar en una asamblea de todos los
trabajadores, familiares y amigos al día siguiente en el parque.
Los dueños de la mina Co-Op son conocidos no solo por la explotación de sus
empleados sino por acusaciones de abuso de mujeres jóvenes en su familia.
De acuerdo a un artículo del 28 de agosto de la agencia noticiosa AP, Mary
Ann Kingston, ahora de 22 años, y sus abogados entablaron una demanda ante una
corte estatal el 1 de agosto, citando los nombres de 242 miembros de la familia
y 97 negocios manejados por los Kingston. "La demanda pide más de 100
millones de dólares a lo que Mary Ann Kingston y sus abogados denominaron una 'reservada
sociedad religiosa y organización económica' que enseña y promueve el abuso
sexual de niñas jóvenes mediante matrimonios con menores, el incesto y la
poligamia", dijo el artículo. "Se cree que el clan Kingston, también
conocido como la Iglesia de Jesucristo de los Ultimos Días, tiene más de mil
miembros y un imperio comercial de 150 millones de dólares en seis estados del
Oeste, basados principalmente en la zona del valle de Salt Lake. Matrimonios de
hermanastras, primos, sobrinas y tías representan parte de sus creencias
religiosas."
De acuerdo con el artículo, Mary Ann Kingston nació en esa familia, y su
padre, John Daniel Kingston, le dijo que ella sería la esposa número 15 de su
hermano, David Kingston, cuando cumpliera 16 años. La forzaron a casarse con
David Kingston y luego fue golpeada por su padre por tratar de huir.
Un artículo en la edición del 14 al 27 de agosto del periódico Salt Lake
Observer dice, "Una de las empresas más rentables de los Kingston es una
mina de carbón bituminoso en Huntington (condado de Carbon), que en otra época
reportó ganancias de un millón de dólares al mes, de acuerdo con fuentes del
Observer".
Los trabajadores de esta mina ahora están resueltos a librar contra estos
patrones la mejor lucha posible para recuperar sus empleos y sindicalizarse con
el UMWA.
"Simplemente porque los patrones, en otras ocasiones, hayan sido capaces
de aplastar los intentos de enfrentarlos", dijo García, "la
compañía ahora cree que puede asustarnos y hacernos rogar por nuestros
empleos. Pero nunca habíamos llegado tan lejos, y vamos a terminar lo que
comenzamos aquí."
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