
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2003 Vol. 27 No. 9
Estados Unidos
‘Cada soldado un fusilero’
Ejército cambia entrenamiento para preparar a todas las
tropas para combate
POR ARGIRIS MALAPANIS
“Cada soldado un fusilero”. Es el credo de la infantería de marina norteamericana. También
se está convirtiendo en el lema del ejército norteamericano. Esto representa
un cambio en la forma en que el ejército entrena a sus soldados.
A diferencia de los
marines, el ejército tiene demasiados soldados que se especializan como
oficinistas, cocineros o mecánicos pero que reciben poco entrenamiento y poca
experiencia con las armas o en combate, según el general Kevin Byrnes, el
oficial de entrenamiento de más alto rango del ejército.
“Nos hemos vuelto muy
especializados”, dijo Byrnes, jefe del Comando de Instrucción y Doctrina (TRADOC)
en Fort Monroe, Virginia, al hablar con la prensa el 4 de septiembre. “Pregúntenle
a un recluta quién es, y le dirá, ‘Soy mecánico’, no un soldado. Tenemos
que cambiar eso culturalmente en el ejército”. A partir del año próximo
para los soldados y dentro tres años para los oficiales, el ejército proyecta
inculcar formalmente una “cultura guerrera” entre todas las filas, añadió.
“Creo que los marines
hacen bien su entrenamiento básico de combate, y estamos tratando de aprovechar
los mejores aspectos e integrarlos a nuestro entrenamiento”, dijo Byrnes.
Esto se enmarca en una
transformación más amplia de las fuerzas armadas en Estados Unidos. La cúpula
militarr está tomando medidas para dar un papel central a las unidades de
Operaciones Especiales, combinar los comandos de diversas ramas de las fuerzas
armadas, trasladar los empleos tales como la administración de las prisiones y
los hospitales militares a entidades no militares, y realzar el carácter
voluntario militar.
El gobierno
norteamericano está realizando estos cambios, según lo explicó el secretario
de defensa norteamericano Donald Rumsfeld en un discurso en la Universidad de
Guerra en Washington el 31 de enero de 2002, porque “en el siglo XXI…
necesitamos fuerzas conjuntas que estén plenamente integradas, que puedan
desplegarse rápidamente y que sean capaces de alcanzar rápidamente teatros
distantes y de trabajar con nuestras fuerzas aéreas y marítimas para atacar a
nuestros adversarios de manera rápida, exitosa y con un efecto devastador”.
En otras palabras, la
Casa Blanca pretende convertir las fuerzas armadas norteamericanas en un
instrumento más parecido a las fuerzas armadas de Israel, o incluso de Cuba, no
en su carácter político sino más bien en el sentido de un entrenamiento
riguroso con miras a convertir esta fuerza en una máquina de combate más
eficaz para el imperialismo.
Luego de elogiar a las
fuerzas armadas por su actuación en los asaltos a Afganistán e Iraq y la
ocupación de estos países, Byrnes dijo, “Las iniciativas que TRADOC dirige
actualmente garantizarán que las lecciones de guerra se aprenderán bien y que
cada soldado disciplinado pensará en sí mismo o en sí misma ante todo como
soldado de infantería. Esta es la Cultura Guerrera —la cultura de la
iniciativa disciplinada, del trabajo en equipo, de la determinación, del
sacrificio y de la confianza en sí mismo— que guía a nuestros soldados hoy y
mañana”.
Una de estas iniciativas
consiste en agregar un curso de liderazgo de seis semanas al programa de
entrenamiento de oficiales. El curso se ofrecería antes del periodo de
entrenamiento —entre 8 y 14 semanas—de los oficiales en sus especialidades,
tales como inteligencia, infantería o logística, y enfatizaría la destreza de
dirección de unidades menores, parecida a la que poseen las fuerzas de
Operaciones Especiales.
“Ellas son muy ágiles,
muy adaptables”, dijo Byrnes al referirse a los soldados de esa fuerza élite.
“Ellos recogen inteligencia, son combatientes de guerra. ¿Cómo podemos tomar
algo de esa calidad e integrarlo a nuestra fuerzas regulares?
Como los mecánicos y
empleados de suministros de la infantería de marina, quienes se enorgullecen de
su puntería y de su capacidad de defenderse en el campo de batalla, las tropas
pasarán por un curso de instrucción similar. “Los mecánicos no solo tendrán
que arreglar motores sino que tendrán que repararlos la noche después de una
larga marcha. Y a todo el personal del ejército, no solo a las unidades del
frente de combate, se les podría exigir que cumplieran pruebas de puntería no
solo una vez sino dos veces al año”, señaló un artículo en el Washington
Post el 8 de septiembre.
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