Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

SUPLEMENTO ESPECIAL DE OCTUBRE

Joel Britton, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores a gobernador de California

Mineros del carbón en Utah luchan por un sindicato

PORTADA

EE.UU. aumenta injerencia militar en América Latina

Candidato socialista en California ofrece programa para el pueblo trabajador

‘¡Hay dos Californias!’ Entrevista a Joel Britton

Georgia: obreros de carne luchan por unión

Impulsan Marcha de la Libertad por Derechos de Trabajadores Inmigrantes

Jóvenes se suman a defensa de 5 patriotas cubanos presos en EE.UU.

Habla candidato socialista Joel Britton

ARGENTINA

Marchan mujeres reclamando el derecho al aborto seguro y legal

CHILE

Paro general contra efectos de crisis social

COREA DEL NORTE

¡Tropas EE.UU. fuera de Corea!

CUBA

3er Encuentro Juvenil Cuba-EE.UU.

ESTADOS UNIDOS

‘Cada soldado un fusilero’

Obreros de lavandería en Washington salen en huelga para que reconozcan su sindicato

Anthony Dutrow, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores para alcalde de Houston

Tras cuatro años de prisión, víctimas de caso fabricado racista en Texas obtienen libertad

NUEVA ZELANDA

Róger Calero habla con trabajadores de empacadora de carne en Auckland

VENEZUELA

Oposición proimperialista sufre revés en intento electoral de desplazar a Chávez


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
octubre de 2003 Vol. 27 No. 9

Estados Unidos

‘Cada soldado un fusilero’
Ejército cambia entrenamiento para preparar a todas las tropas para combate

POR ARGIRIS MALAPANIS

“Cada soldado un fusilero”. Es el credo de la infantería de marina norteamericana. También se está convirtiendo en el lema del ejército norteamericano. Esto representa un cambio en la forma en que el ejército entrena a sus soldados.

A diferencia de los marines, el ejército tiene demasiados soldados que se especializan como oficinistas, cocineros o mecánicos pero que reciben poco entrenamiento y poca experiencia con las armas o en combate, según el general Kevin Byrnes, el oficial de entrenamiento de más alto rango del ejército.

“Nos hemos vuelto muy especializados”, dijo Byrnes, jefe del Comando de Instrucción y Doctrina (TRADOC) en Fort Monroe, Virginia, al hablar con la prensa el 4 de septiembre. “Pregúntenle a un recluta quién es, y le dirá, ‘Soy mecánico’, no un soldado. Tenemos que cambiar eso culturalmente en el ejército”. A partir del año próximo para los soldados y dentro tres años para los oficiales, el ejército proyecta inculcar formalmente una “cultura guerrera” entre todas las filas, añadió.

“Creo que los marines hacen bien su entrenamiento básico de combate, y estamos tratando de aprovechar los mejores aspectos e integrarlos a nuestro entrenamiento”, dijo Byrnes.

Esto se enmarca en una transformación más amplia de las fuerzas armadas en Estados Unidos. La cúpula militarr está tomando medidas para dar un papel central a las unidades de Operaciones Especiales, combinar los comandos de diversas ramas de las fuerzas armadas, trasladar los empleos tales como la administración de las prisiones y los hospitales militares a entidades no militares, y realzar el carácter voluntario militar.

El gobierno norteamericano está realizando estos cambios, según lo explicó el secretario de defensa norteamericano Donald Rumsfeld en un discurso en la Universidad de Guerra en Washington el 31 de enero de 2002, porque “en el siglo XXI… necesitamos fuerzas conjuntas que estén plenamente integradas, que puedan desplegarse rápidamente y que sean capaces de alcanzar rápidamente teatros distantes y de trabajar con nuestras fuerzas aéreas y marítimas para atacar a nuestros adversarios de manera rápida, exitosa y con un efecto devastador”.

En otras palabras, la Casa Blanca pretende convertir las fuerzas armadas norteamericanas en un instrumento más parecido a las fuerzas armadas de Israel, o incluso de Cuba, no en su carácter político sino más bien en el sentido de un entrenamiento riguroso con miras a convertir esta fuerza en una máquina de combate más eficaz para el imperialismo.

Luego de elogiar a las fuerzas armadas por su actuación en los asaltos a Afganistán e Iraq y la ocupación de estos países, Byrnes dijo, “Las iniciativas que TRADOC dirige actualmente garantizarán que las lecciones de guerra se aprenderán bien y que cada soldado disciplinado pensará en sí mismo o en sí misma ante todo como soldado de infantería. Esta es la Cultura Guerrera —la cultura de la iniciativa disciplinada, del trabajo en equipo, de la determinación, del sacrificio y de la confianza en sí mismo— que guía a nuestros soldados hoy y mañana”.

Una de estas iniciativas consiste en agregar un curso de liderazgo de seis semanas al programa de entrenamiento de oficiales. El curso se ofrecería antes del periodo de entrenamiento —entre 8 y 14 semanas—de los oficiales en sus especialidades, tales como inteligencia, infantería o logística, y enfatizaría la destreza de dirección de unidades menores, parecida a la que poseen las fuerzas de Operaciones Especiales.

“Ellas son muy ágiles, muy adaptables”, dijo Byrnes al referirse a los soldados de esa fuerza élite. “Ellos recogen inteligencia, son combatientes de guerra. ¿Cómo podemos tomar algo de esa calidad e integrarlo a nuestra fuerzas regulares?

Como los mecánicos y empleados de suministros de la infantería de marina, quienes se enorgullecen de su puntería y de su capacidad de defenderse en el campo de batalla, las tropas pasarán por un curso de instrucción similar. “Los mecánicos no solo tendrán que arreglar motores sino que tendrán que repararlos la noche después de una larga marcha. Y a todo el personal del ejército, no solo a las unidades del frente de combate, se les podría exigir que cumplieran pruebas de puntería no solo una vez sino dos veces al año”, señaló un artículo en el Washington Post el 8 de septiembre.


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