Perspectiva Mundial
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El Militant, un semanario socialista en inglés

en este numero

SUPLEMENTO ESPECIAL DE OCTUBRE

Joel Britton, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores a gobernador de California

Mineros del carbón en Utah luchan por un sindicato

PORTADA

EE.UU. aumenta injerencia militar en América Latina

Candidato socialista en California ofrece programa para el pueblo trabajador

‘¡Hay dos Californias!’ Entrevista a Joel Britton

Georgia: obreros de carne luchan por unión

Impulsan Marcha de la Libertad por Derechos de Trabajadores Inmigrantes

Jóvenes se suman a defensa de 5 patriotas cubanos presos en EE.UU.

Habla candidato socialista Joel Britton

ARGENTINA

Marchan mujeres reclamando el derecho al aborto seguro y legal

CHILE

Paro general contra efectos de crisis social

COREA DEL NORTE

¡Tropas EE.UU. fuera de Corea!

CUBA

3er Encuentro Juvenil Cuba-EE.UU.

ESTADOS UNIDOS

‘Cada soldado un fusilero’

Obreros de lavandería en Washington salen en huelga para que reconozcan su sindicato

Anthony Dutrow, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores para alcalde de Houston

Tras cuatro años de prisión, víctimas de caso fabricado racista en Texas obtienen libertad

NUEVA ZELANDA

Róger Calero habla con trabajadores de empacadora de carne en Auckland

VENEZUELA

Oposición proimperialista sufre revés en intento electoral de desplazar a Chávez


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
octubre de 2003 Vol. 27 No. 9

Cuba

Encuentro Juvenil Cuba-EE.UU.
Jóvenes de Estados Unidos aprenden acerca de la Revolución Cubana

POR MARTÍN KOPPEL
Y PAUL PEDERSON

LA HABANA—“Había oído mucho acerca de Cuba. Quería verlo con mis propios ojos”, dijo Agustín Cheno Eichwald, un estudiante de 23 años en la universidad East Los Angeles College. Muchos de los casi 300 jóvenes de Estados Unidos que integraron el Tercer Encuentro Juvenil Cuba-Estados Unidos dieron la misma explicación de por qué participaron en la visita a la isla.

El viaje, realizado del 23 al 31 de julio, fue auspiciado por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y otras organizaciones juveniles en Cuba. Organizaron un programa destinado a bregar con algunas de las preguntas que los delegados norteamericanos tenían acerca de la Revolución Cubana. Muchos regresaron a casa con un mayor sentido de identificación con la revolución y su ejemplo para todos los que luchan en todo el mundo contra la explotación y la opresión. Volvieron con deseos de persuadir a otros de sus convicciones.

En La Habana, la delegación de Estados Unidos sostuvo intercambios con delegados de una asamblea municipal del Poder Popular, la legislatura cubana; con dirigentes de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC); y con jóvenes trabajadores sociales revolucionarios en un barrio habanero (ver artículos en la última edición de Perspectiva Mundial). Visitaron la Escuela de Medicina Latinoamericana, la Universidad de La Habana, el Museo de la Revolución y varios centros de investigación científica.

Asimismo, visitaron dos ciudades orientales, Santiago de Cuba y Guantánamo, donde una base naval yanqui ocupa territorio cubano contra la voluntad del pueblo de esta nación caribeña. En Santiago el día 26 de julio, se sumaron a un acto de 10 mil personas, al que se dirigió el presidente cubano Fidel Castro, por la celebración del 50 aniversario del asalto al cuartel Moncada. En esa fecha en 1953, un grupo de jóvenes dirigido por lo que llegó a ser el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde asaltó el cuartel Moncada y el cuartel de Bayamo de la dictadura de Fulgencio Batista. Estos asaltos dieron inicio a la lucha revolucionaria de masas que en enero de 1959 tumbó al régimen apoyado por Washington.

El triunfo revolucionario condujo a la sustitución del gobierno capitalista con un nuevo poder —un gobierno de trabajadores y campesinos—que abrió la puerta a la primera revolución socialista en América. Cuatro décadas después, millones de cubanos por toda la isla celebraban su capacidad de hacerle frente a Washington y a su incesante guerra económica, y a ofrecer un ejemplo a los trabajadores, agricultores y oprimidos por todo el mundo.

La delegación de Estados Unidos representó el más grande de los viajes del Encuentro Juvenil hasta la fecha; el último, hace dos años, había contado con 180 personas. Entre ellos había estudiantes universitarios de todo el país, así como estudiantes de secundaria, algunos artistas y otros. Los delegados provenían de 23 estados; los grupos más grandes fueron los de Los Angeles, Chicago, Minneapolis, Miami y Tampa, Filadelfia y Nueva York. Más de 80 llegaron solo de Los Angeles, donde el grupo fue auspiciado por la Coalición de Solidaridad con Cuba en esa ciudad. Muchos de los delegados eran chicanos o mexicanos, y un buen número eran hijos de inmigrantes latinoamericanos o asiáticos, negros o puertorriqueños.

Muchos de los delegados, ansiosos de aprender acerca de la Revolución Cubana, se habían pasado semanas preparándose para el viaje. Habían organizado actividades a fin de recaudar fondos para los gastos del viaje, y habían leído libros y realizado reuniones para estudiar y discutir más acerca de Cuba revolucionaria.

El primer día completo de actividades, los delegados oyeron presentaciones de Otto Rivero, primer secretario de la UJC, y de Hassan Pérez, presidente de la FEU. Rivero describió lo que aquí se conoce como la Batalla de Ideas, una campaña política que la dirección revolucionaria de Cuba ha estado librando desde el año 2000 para profundizar la incorporación del pueblo trabajador y de la juventud a la revolución. Busca contrarrestar la campaña ideológica imperialista que promueve el capitalismo y sus valores brutales de “sálvese quien pueda”.

Dichos valores se han visto reforzados al quedar más expuesta Cuba al mercado capitalista mundial desde principios de los años 90, cuando perdió sus condiciones favorables de comercio y de ayuda de la ex Unión Soviética y Europa oriental. La consiguiente crisis económica se conoce aquí como Periodo Especial. Para obtener las divisas necesarias a fin de importar artículos esenciales y financiar prioridades sociales –tales como la educación, la salud pública y los subsidios alimenticios—Cuba adoptó varias medidas: despenalizó el dólar, desarrolló el turismo, promovió las remesas familiares, abrió tiendas en divisas donde se puede comprar diversos productos solo en divisas, estableció empresas mixtas con empresas capitalistas extranjeras, y legalizó el trabajo por cuenta propia en más de 100 profesiones, desde peluqueros hasta vendedores callejeros y operadores de restaurantes familiares.

Estas medidas han conducido a mayores desigualdades sociales —entre aquellos que tienen hasta mínimos ingresos en dólares y aquellos que no tienen dicha fuente de ingresos— así como la enajenación entre ciertas capas de la población. La movilización de los jóvenes en torno a la Batalla de Ideas busca bregar con estos retos.

‘Revolución en la educación’

La esencia de la ofensiva política revolucionaria que se libra hoy día en Cuba es el esfuerzo por ampliar el acceso a la cultura y la educación para toda la población. “Estamos haciendo una revolución en la educación”, dijo Rivero.

El delineó algunos de las 70 nuevas campañas educativas, la mayoría de las cuales están dirigidas por cuadros de la UJC y la FEU. Entre éstos están los siguientes.

La campaña para colocar un televisor, una videocasetera y una computadora en cada escuela, aún en las zonas más remotas, usando paneles solares donde resulta necesario para suministrar electricidad, incluso en unas 400 escuelas rurales con menos de cinco alumnos cada una. Se complementa con una red nacional de centros locales de computadoras para jóvenes y clubes de video que ofrecen películas y debates.

La formación acelerada de maestros de primaria con el fin de reducir las aulas a 20 alumnos por maestro y ofrecer atención más individual a las necesidades de cada alumno.

Un programa urgente para construir y reparar escuelas en toda la isla.

Quince nuevas escuelas—una en cada provincia—para formar a 30 mil instructores de arte, con el fin de establecer centros culturales en cada comunidad.

La Universidad para Todos, un programa nacional de televisión que ofrece cursos —desde inglés y francés hasta geografía mundial y crítica de arte— para personas de todas las edades y profesiones.

La expansión de la publicación de libros. Esto incluye un programa de “bibliotecas familiares” destinado a ofrecerle a cada familia cubana las obras clásicas de literatura cubana y mundial, publicadas en juegos de 25 tomos impresos de manera económica con papel periódico, y la extensión de la Feria Internacional del Libro —antes limitada a La Habana— a más de 30 ciudades por toda la isla.

Cuatro escuelas que están formando a miles de adolescentes como trabajadores sociales revolucionarios, quienes van a los barrios económicamente más afectados para ayudar a resolver problemas sociales agudos y trabajar con otros jóvenes para incorporarlos al estudio o al trabajo. Mediante este programa los jóvenes trabajadores sociales, que en su mayoría provienen de dichos barrios, donde habían abandonado la escuela y el empleo, pueden ingresar a la universidad.

Durante el periodo de discusión, en respuesta a la pregunta de un delegado estadounidense sobre los problemas que enfrentan los jóvenes tales como el desempleo y la delincuencia, Hassan Pérez dijo, “Nuestro criterio es que todos los problemas tienen soluciones”. Los trabajadores sociales “visitan a cada joven en las comunidades, uno por uno, para averiguar sus problemas e integrarlos a la revolución. La respuesta ha sido muy buena. Es mucho trabajo, y es un reto mayor aquí en la capital —por la mayor influencia del dólar—donde a veces tenemos que visitar a los jóvenes, no una vez sino 10 veces, trabajando con paciencia para lograr resultados”.

Rivero describió las Escuelas de Superación Integral para Jóvenes, dirigidas a los jóvenes que, después de completar el noveno grado obligatorio, no obtienen trabajo ni continúan sus estudios. Los casos varían desde las muchachas que se topan con la carga inesperada de ser madres solteras, hasta los jóvenes que tienen problemas familiares o caen en la delincuencia menor. A través de estas escuelas, “los jóvenes reciben un estipendi se les paga para estudiar como incentivo adicional. Hemos tenido mucho éxito con este programa”, dijo.

“El problema de la delincuencia no es simplemente material sino también un problema de autoestima”, agregó. “En países como los Estados Unidos, se degrada a los seres humanos. Las prisiones no ‘reeducan’. Lo que hace falta no es reeducación sino una verdadera educación”.

Pérez dijo, “Un pueblo culto puede defender sus ideas. Como dijo Fidel, la revolución no dice ‘Cree’. La revolución dice ‘Lee’. Nuestro objetivo es que el pueblo cubano sea portador de la cultura universal. Para eso hace falta que la educación empiece en la cuna y termine en la tumba.

“Tratamos de incorporar a todos los jóvenes en estos programas, incluso los jóvenes que están en la cárcel, con la idea de que hasta ellos puedan graduarse de la universidad”, afirmó.

“Nuestro objetivo es una sociedad socialista, donde no haya desempleo, donde no haya prisiones. Ese objetivo es imposible en los países capitalistas”.

Esa tarde los jóvenes de Estados Unidos visitaron la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde unos 7 200 estudiantes de 24 países están cursando estudios. En su mayoría son de países latinoamericanos, pero algunos son de naciones africanas y 52 son de Estados Unidos. El rector, Juan Carrizo, explicó que los jóvenes, mayormente de familias obreras o rurales, estudian gratuitamente.

“Esta escuela forma parte de la solidaridad de nuestra revolución”, dijo Carrizo. Señaló que la solidaridad internacionalista de Cuba se manifiesta también en los 5 300 médicos y otros voluntarios cubanos de la salud que actualmente cumplen misiones en 93 países por todo el mundo, especialmente en Africa. “Nuestro capital más importante es el capital humano”, dijo.

Base yanqui en Guantánamo

Uno de los puntos culminantes del Encuentro Juvenil fue la visita a Guantánamo, donde los delegados pudieron hablar con miembros de la Brigada Guardafrontera cubana y observar la base norteamericana desde el mirador. El teniente coronel Prieto y el mayor Santiesteban les informó sobre la historia de la base yanqui, impuesta a Cuba en 1903 cuando el país era prácticamente una colonia estadounidense. Prieto señaló que desde el triunfo revolucionario en 1959, las tropas norteamericanas en la base han realizado más de 13 mil provocaciones contra Cuba, incluyendo incidentes en que han muerto ocho cubanos, dos de ellos guardafronteras. Desde el comienzo, dijo, el gobierno revolucionario “ha mantenido nuestro derecho inalienable a que nos devuelvan este territorio”.

Como gesto solidario, Camilo Matos, un estudiante de Nueva York, dio a los guardias una bandera de la isla puertorriqueña de Vieques, donde tres meses antes se había logrado una victoria en la lucha por sacar a la Marina de Guerra norteamericana. “Así como ustedes están luchando para sacar a los militares norteamericanos de su tierra —una lucha que apoyamos— el pueblo puertorriqueño está luchando por sacar a los militares norteamericanos de nuestro país”, dijo. Durante el viaje, varios de los delegados puertorriqueños destacaron la lucha común contra el imperialismo norteamericano por los pueblos de Cuba y Puerto Rico, y la solidaridad inquebrantable de Cuba con la lucha independentista puertorriqueña.

Desde el mirador los visitantes pudieron ver detalles de la base, incluyendo el Campamento Delta, donde Washington mantiene detenidos a más de 600 hombres por tiempo indefinido, sin cargos o protecciones legales, bajo el rótulo de “combatientes enemigos”.

Muchos de los jóvenes de Estados Unidos tuvieron una reacción fuerte al ver esto. Según lo expresaron varios de ellos, la experiencia reforzó su convicción de regresar a casa para divulgar la verdad de por qué “nos solidarizamos con nuestros hermanos musulmanes, quienes están detenidos en el territorio ocupado de Guantánamo”.

La resistencia de Cuba frente a 44 años de guerra económica y ataques por parte de Washington fue el tema de una sesión de conferencia después del regreso del grupo a La Habana, donde escucharon una presentación de Rafael Dausá, jefe de la mesa norteamericana del ministerio cubano de relaciones exteriores.

Dausá describió los sucesos recientes en la política norteamericana de agresión contra Cuba, incluyendo la negativa de Washington —hasta hace poco— de enjuiciar o entregar a Cuba a aquellos individuos que secuestran aviones o embarcaciones a Estados Unidos, política que ha llevado a una ola de secuestros armados durante el último año.

“Cuba ha hecho frente al imperio norteamericano a solo 90 millas de sus costas”, dijo un estudiante de Los Angeles durante la discusión. “Como chicanos, somos ciudadanos de segunda clase en Estados Unidos, mientras que Cuba ha defendido su soberanía”, dijo, señalando por qué se puede obtener apoyo a la lucha contra el embargo norteamericano.

Otro delegado hizo una pregunta sobre los cambios de actitudes entre los cubanoamericanos. “Los cubanos en Estados Unidos no son monolíticos2, dijo Dausá, al señalar que muchos de las nuevas generaciones se oponen a las sanciones norteamericanas contra Cuba.

Nicole Sarmiento, una estudiante de la Universidad de Miami, describió varias actividades recientes que se habían organizado en Miami contra la política de Washington hacia Cuba en las cuales participaron números importantes de cubanoamericanos. “Hoy día hay más espacio político en Miami para organizar actividades en defensa de Cuba que en el pasado”, dijo.

Los últimos dos intercambios durante el Encuentro Juvenil fueron una presentación de Randy Alonso sobre la política exterior norteamericana y un panel sobre la cultura en Cuba revolucionaria.

Alonso es el moderador del programa nacional de televisión Mesa Redonda, un programa popular que se realiza varias noches por semana y que toca una amplia gama de temas de política nacional e internacional.

La tarde anterior, Alonso había invitado a siete de los delegados del Encuentro Juvenil a participar en una Mesa Redonda sobre lo que habían aprendido en Cuba y su trabajo político en Estados Unidos. Los siete fueron Graciano Matos de Nueva York; Eddie Torres, uno de los coordinadores del grupo de Los Angeles; Jessica Marshall de Chicago, dirigente de la Liga Comunista Juvenil; Alex Alvarado de Miami; Olympia Newton de Los Angeles, un dirigente de la Juventud Socialista; y Abdul Hassan y Celia González de la delegación de Jóvenes Unidos de Nueva York y Chicago, respectivamente.

Cultura y la Revolución Cubana

En el panel sobre la cultura participaron el ministro de la cultura Abel Prieto; Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro; y Omar González, presidente del instituto de cine ICAIC.

Prieto explicó que la política del gobierno revolucionario cubano consiste en “defender nuestra cultura nacional y promover el derecho del pueblo a la cultura universal”. Agregó que la Revolución Cubana se ha caracterizado por la ampliación del acceso a la cultura y la educación para toda la población, desde la campaña de alfabetización al principio de la revolución hasta el día de hoy.

La defensa de la revolución nacional de Cuba hoy día significa “luchar para impedir que las leyes del mercado deformen la cultura, porque el mercado reproduce estereotipos mutiladores promovidos por el imperialismo”, dijo.

Cuando un delegado de Estados Unidos le pidió su criterio sobre el “socialismo real”, Prieto dijo que se trataba de una política del antiguo régimen soviético “que dictaba un estilo oficial sobre cultura, un dogma que causó mucho daño a la expresión cultural y liquidó el legado de cultura de vanguardia que había predominado en los primeros años de la Unión Soviética”.

Hubo quienes propugnaron el socialismo real en Cuba”, agregó Prieto, especialmente en los años 70, pero “aquí en Cuba no hay un estilo oficial de cultura. Nuestro criterio es que necesitamos la creatividad cultural”.

Prieto señaló el ejemplo de la conocida película cubana Fresa y chocolate, basada en un cuento de Senel Paz, que con sentido de humor critica los prejuicios antihomosexuales y la intolerancia burocrática en general. Esa película “tuvo un gran impacto en este país”, dijo.

Varios de los delegados, al señalar el carácter racista de la sociedad norteamericana, preguntó cómo Cuba enfrenta hoy día el legado del racismo. “La lucha contra la discriminación y la marginación es un elemento fundamental de muchos de los programas educativos en Cuba, como la formación de los trabajadores sociales”, dijo el ministro cubano.

Señaló que en Cuba se está dando una creciente discusión sobre las organizaciones negras en los años anteriores a la revolución y sobre la historia de la lucha contra la opresión racista.

Por ejemplo, “una masacre de negros que se habían rebelado en 1912 fue encubierta por muchos años antes de la revolución, y durante muchos años después del triunfo de la revolución no se habló mucho de estos temas, pero algunos libros que se han publicado hace poco se refieren a esa historia”. El levantamiento fue dirigido por un partido negro, los Independientes de Color.

Destacando otro ejemplo, Prieto dijo, “En su música, los músicos negros de rap reaccionan en contra de las manifestaciones de prejuicios raciales que aún existen en Cuba”.

Otro aspecto notable del Encuentro Juvenil fue un intercambio con Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, y con parientes de los cinco revolucionarios cubanos que cumplen condenas draconianas en cárceles norteamericanas bajo cargos fabricados de conspiración para cometer espionaje (ver artículo en la página 12).

En la sesión de clausura, se leyó una declaración que resaltó lo que los delegados harían a su regreso a casa. La declaración proyectó actividades públicas para divulgar la verdad sobre Cuba. Planteó oponerse a la guerra económica de Washington contra Cuba y sumarse a la campaña para exigir que el gobierno norteamericano libere a los cinco militantes cubanos presos.

“Necesitamos educar a otra gente en Estados Unidos”, dijo Leah Smith de Atlanta, durante una de las últimas discusiones. Su comentario expresó el parecer de muchos de los delegados sobre lo que ahora se sentían comprometidos a hacer en sus ciudades respectivas.


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