
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2003 Vol. 27 No. 9
Cuba
Divulgan caso de cinco patriotas
Delegados de Encuentro Juvenil Cuba-EE.UU. aprenden sobre su lucha
POR MARK GILSDORF
Y MARTÍN KOPPEL
LA HABANA—“Podrían
haberse dedicado a su carrera y a su vida familiar, pero sabían que debían
cumplir con su deber revolucionario a su pueblo y dejar a un lado otras cosas en su vida”, dijo Olga Salanueva, al dirigirse a un grupo de casi 300 jóvenes
que visitaban de Estados Unidos.
Salanueva ha desempeñado un papel activo aquí en la campaña
internacional por la liberación de su esposo, René González, y de otros
cuatro revolucionarios cubanos que cumplen largas condenas en prisiones
norteamericanas bajo cargos fabricados de conspiración y espionaje. Antes de
ser arrestados, los cinco —González,
Gerardo Hernández, Fernando González, Antonio Guerrero y Ramón Labañino—
habían estado cumpliendo una misión internacional a favor de Cuba para obtener
información sobre grupos contrarrevolucionarios cubanoamericanos que tienen un
largo historial de realizar ataques violentos contra Cuba desde territorio
norteamericano con el conocimiento y la complicidad de Washington.
Salanueva habló como
parte de un panel el 30 de julio junto con Irma Sehwerert, madre de René González;
Rosa Aurora Freijanes, esposa de Fernando González; y Ricardo Alarcón,
presidente de la Asamblea Nacional cubana.
En el público estaban Yadira Pérez, sobrina de Hernández, e Irmita y
Ivette González, hijas de Olga Salanueva y René González. Las dos primeras
formaban parte de la delegación de unos 30 jóvenes cubanos que acompañaron a
los visitantes de Estados Unidos durante su viaje de una semana.
Este intercambio fue
parte del Tercer Encuentro Juvenil Cuba-Estados Unidos, celebrado del 23 al 31
de julio y auspiciado por la Federación Estudiantil Universitaria, la Unión de
Jóvenes Comunistas y otras organizaciones juveniles cubanas (ver artículo en
la página 19).
Alarcón repasó algunos
de los hechos básicos del caso de estos cinco internacionalistas cubanos, señalando
el bloqueo informativo al respecto en Estados Unidos y otros países. Instó a
los jóvenes de Estados Unidos a que se unieran a la campaña para divulgar
estos hechos y lograr su excarcelación.
Los cinco revolucionarios
fueron arrestados por agentes del FBI en 1998. Fueron enjuiciados y declarados
culpables ante un tribunal federal en Miami en 2001. Las autoridades
norteamericanas los acusaron de conspiración para actuar como agentes no
inscritos de una potencia extranjera, conspiración para cometer espionaje a
favor de Cuba, y —en el caso de Hernández— conspiración para cometer
homicidio.
Esta última acusación
se basa en el alegato de que Hernández fue responsable por la muerte de cuatro
miembros del grupo ultraderechista Hermanos al Rescate cuyos aviones fueron
derribados en febrero de 1996 tras realizar actos provocadores dentro del
espacio aéreo cubano. Los fiscales federales, quienes presentaron falsamente a
este grupo como una “organización “humanitaria” cuyos aviones estaban en
espacio aéreo internacional —a pesar del testimonio presentado en el juicio
que desmintió esa aseveración—, insistieron que Hernández había alertado a
las autoridades cubanas acerca de los planes de Hermanos al Rescate y que por lo tanto era culpable de asesinato.
El juicio fue
caracterizado por violaciones de derechos constitucionales. Antes de arrestar a
los cinco hombres, agentes del FBI allanaron repetidamente sus hogares y se
metieron en sus archivos de computadora, violando así la Cuarta Enmienda de la
Constitución, que prohíbe pesquisas y registros arbitrarios. Durante los meses
antes del juicio, los acusados fueron enjuiciados y sentenciados en los medios
noticiosos. La jueza denegó una petición de la defensa para trasladar el
juicio fuera de Miami, a pesar de las declaraciones de posibles jurados,
especialmente entre los cubanoamericanos, de que temían represalias si votaban
“no culpable”.
Los funcionarios
norteamericanos acusaron a los cinco de tratar de obtener secretos militares,
pero no presentaron tales pruebas en el juicio. Los fiscales no pudieron probar
que habían realizado un solo acto ilegal, así que fueron declarados culpables
bajo cargos de “conspiración”.
La juez federal sentenció
a Hernández a una doble cadena perpetua más 15 años; a Ramón Labañino a
cada perpetua más 18 años; a Guerrero a cadena perpetua más 10 años; a
Fernando González a 19 años de prisión; y a René González a 15 años.
Alarcón explicó que los
cinco hombres han sido sometidos a condiciones brutales, en un intento
infructuoso de aplastar su moral. “Los han llevado a cinco estados diferentes,
distantes entre sí y distantes de sus abogados”, apuntó.
Washington niega visas
“El personal diplomático
cubano en Washington se ha visto muy limitado en sus posibilidades de acompañar
a los familiares que viajan desde Cuba para visitar a sus parientes encarcelados”,
dijo Alarcón. “Nuestro personal ha sido reducido a siete por las expulsiones
injustas de nuestros diplomáticos por el gobierno de Estados Unidos. Además
hay una nueva restricción: nuestro personal consular están autorizados a salir
de Washington para acompañar a los familiares únicamente durante los días de
visitas” en las prisiones. Esto significa que los familiares —a quienes se
les ha permitido solo una o dos visitas al año— llegan durante los días de
visita del fin de semana y luego esperan solos hasta el próximo fin de semana
para ver a sus seres queridos, mientras los funcionarios cubanos se ven
obligados a volver a Washington y luego regresar nuevamente.
“Encima de estos obstáculos”,
dijo Alarcón, “a Olga, la esposa de René, y a Adriana [Pérez], la esposa de
Gerardo, les ha negado repetidamente la visa para visitar a sus esposos”.
Las autoridades
norteamericanas le han negado la visa tres veces a Olga Salanueva, una residente
legal de Estados Unidos quien tras el arresto de su esposo en 1998 fue encerrada
en una cárcel de inmigración por tres meses y luego deportada a Cuba. Adriana
Pérez no ha visto a su marido en cinco años. Esto incluye un periodo de 17
meses después de los arrestos durante el cual los cinco hombres fueron puestos
en confinamiento solitario y mantenidos incomunicado en el centro de detención
federal de Miami, sin que sus familias tuvieran noticias sobre ellos.
El hecho de negarles a
los familiares el derecho de visitar a sus seres queridos encarcelados “es un
castigo cruel e inusual”, destacó Alarcón. Instó a los miembros del público
a que se sumaran a la demanda de que Washington les diera inmediatamente una
visa a Salanueva y a Pérez.
En otro intento de
aislarlos, el 28 de febrero las autoridades norteamericanas pusieron a los cinco
en el “hueco”, medida que provocó una ola de mensajes de protesta de los
defensores de los patriotas cubanos. Salieron del hueco después de un mes.
Durante el periodo de discusión, varios de los delegados del Encuentro
Juvenil hicieron preguntas sobre los cinco hombres —dos
de los cuales nacieron en Estados Unidos—
quienes son todos de una generación que se crió en Cuba desde el triunfo de la
revolución de 1959. Freijanes, Salanueva y Sehwerert presentaron un retrato
vivo de sus vidas.
Explicaron que Hernández, Fernando González y René González
estuvieron entre los cientos de miles de cubanos que cumplieron misiones como
combatientes voluntarios en Angola entre 1975 y 1990, ayudando a derrotar las
invasiones del ejército sudafricano bajo el régimen racista del apartheid.
Cómo René González llegó a Angola
Irma Sehwerert relató cómo
en 1977 su hijo logró ser incluido entre los voluntarios internacionalistas que
fueron enviados a Angola. “René quería ir, pero le dijeron que no podía
porque acababa de cumplir el servicio militar. Dijo, ‘Tengo que ir a luchar
con el pueblo angolano’. Entonces se montó en bicicleta un viernes por la
tarde y anduvo varios kilómetros para encontrar a las dos personas que podían
darle las planillas y las firmas que necesitaba. Obtuvo las firmas. El lunes
temprano salió para Angola”, dijo con una sonrisa.
Los panelistas explicaron
cómo los cinco internacionalistas han continuado llevando a cabo actividades
políticas entre rejas, compartiendo libros y hablando de política con otros
reos. Sehwerert relató que cuando René González fue trasladado a la prisión
federal en Edgefield, Carolina del Sur, muchos de sus nuevos compañeros se
alegraron al enterarse que él había peleado en la lucha por la liberación de
Angola.
“Algunos de los presos afronorteamericanos lo invitaron a René a
participar en una de sus celebraciones culturales”, dijo. Cuando llegó, uno
de los presos preguntó, “¿Qué hace aquí una persona rubia con ojos verdes”.
Otro preso respondió, “El fue a Africa a luchar por nosotros”. Cuando los
demás escucharon esa respuesta, le dieron la bienvenida”.
Alarcón y otros panelistas subrayaron que la lucha por excarcelar a los revolucionarios presos va a ser larga y difícil. “La victoria va a ser la liberación de los cinco.
Sin embargo, hemos logrado ciertas victorias”, dijo Salanueva. Ella señaló
algunos éxitos tal como la campaña de protestas que se organizó cuando fueron
puestos en el “hueco”.
La postura inquebrantable
de los cinco revolucionarios presos ha infundido entre sus defensores una mayor
convicción de seguir luchando por su libertad, dijo. Cuando a dos de los
cubanos les dieron cargos menores de conspiración, pudieron haber escogido la
opción de juicios individuales con la esperanza de recibir sentencias más
cortas. “Pero ellos pidieron que los juicios se hicieran juntos, porque la única victoria será la libertad de todos”, dijo.
“Es una victoria para
todos cuando el mundo sabe que el pueblo cubano no puede ser ni intimidado ni
comprado”, dijo Salanueva. “Es por casualidad que nos encontramos en esta
situación, pero estoy segura que hay millones de cubanos que están dispuestos
a asumir su lugar. Es mucho más difícil cuando la gente abandona sus
principios. A pesar de las dificultades, nos sentimos orgullosas cuando supimos
por qué habían sido encarcelados y lo que habían hecho”.
Tras concluir el
encuentro del 30 de julio, miembros de la delegación de Los Angeles presentaron
a los familiares de los cinco presos, a nombre de todo el grupo de Estados
Unidos, una gran banderola con los retratos de los cinco y la consigna
“Libertad para los Cinco”. La bandera, pintada por la estudiante Alicia Siu,
había sido firmada por decenas de los delegados del Encuentro Juvenil.
Muchos salieron de la
reunión expresando su decisión de divulgar los hechos sobre el caso de los
“Cinco de Cuba” y hacer campaña por su libertad al regresar a Estados
Unidos.
|